miércoles, 21 de marzo de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” IV “Día 2: La confrontación…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” IV

“Día 2: La confrontación…”



Es difícil poder decir cuanto tiempo pasó, pero se puede decir que aunque esto comenzó en la mañana ya era pasado el medio día, es toda la exactitud que podría existir, ya que no se habían tomado la molestia en ver a que hora comenzaron a hablar, ni tampoco de ver la hora mientras se limpiaba la sangre que salía de su nariz…



Para no hacer el trago tan amargo, Lionell había comenzado contando muchas de las historias que había vivido y sobrevivido con Oasis, las criaturas que habían encontrado y como ambos estuvieron muchas veces al borde de la muerte, y lo bien que se la llevaban.



- Exacto… Fue esa excursión cuando nos encontramos con el segundo zombie psíquico registrado, y así fue cómo salvamos el pellejo en esa época. – Contaba Lionell, que le evitaba la mirada cada vez que podía y se movía por la habitación como si fuera un actor de teatro contando una leyenda o una odisea. – Regresamos a la base y fue un completo revuelo.



- Recuerdo que a mi padre… Perdón a Oasis lo tuvieron en cuarentena por casi una semana así como al resto del equipo. – Atsuko tenía una hermosa sonrisa mientras recordaba las cosas. – Pero aún así no pudieron conmigo que me colaba en las celdas y veía a mi padre en las noches, donde me contaba las historias de ese viaje de a pedacitos mientras esperaba que lo soltaran.



- Espero que no te contara las terribles imágenes que nos hacía ver ese zombie. Literalmente, logró que todo el pelotón se orinara encima, si no fuera por esas criaturas salvajes que saltaron sobre el zombie cuando nos tenía a su merced ninguno hubiera logrado nada, claro que ninguno se quedo a ver. – Después asociaría las mismas criaturas con las del día de su desaparición, pero no era el momento aún para ello. – Esos zombies se meten en tu cabeza y te muestran tus peores miedos, eso en el mejor de los casos. Ahora tenemos… - Se quedo como pensando por un momento el valor de ese verbo, ya no pertenecía al ejercito, ya no tenía, ellos lo tenían. - Teníamos registros de uno u otro que escapó al ataque de uno de ellos, y dice que no les mandaban imágenes ni nada, solo sentían el cuerpo como congelado sin poder moverlo.



- Rompen la sinapsis entre el cerebro y el cuerpo. – Atsuko movía su mano por detrás de su cuello como para explicar donde hacían el corte. – Se apoderan del sistema nervioso. Son 2 tipos diferentes de evoluciones, ya los hemos catalogados, el psíquico te envía imágenes para confundirte, una ilusión podría decirse, el otro solo hace uso de una extensión de su virus sin infectarte.



- ¿Qué tanto han encontrado de ellos y como se defienden en ambos casos? – La curiosidad de Lionell era crucial para el futuro, sabía que esos eran los más poderosos con los que se había encontrado, aunque son extremadamente escasos. - ¿Cómo lograron hacer esos estudios?



- No conozco todos los detalles de cómo se consiguió la data. – En realidad no estaba autorizada para decirlo, pues ella misma había sido parte de las operaciones, pero de eso se enteraría luego Lionell. – Pero si te puedo decir que hemos encontrado como defendernos. Contra los paralizadores, que es el nombre que se les dio a los que te “congelan”, actualmente los equipos se componen de 4 personas, tres de ellas van juntas cuidando el terreno, el cuarto tiene cierta distancia detrás de los principales. Estos zombies tienen cierto alcance, cuando logran tomar al grupo, el cuarto miembro cambia las balas de la pistola por balas especiales de perdigones.



- ¿Con que motivo?



- Como te dije hace rato, cortan la conexión del cerebro con el cuerpo a la altura del cuello pero no cortan los sentidos del cuerpo, si la persona recibe un golpe, (y al momento del mordisco también, aunque ahí ya es muy tarde), el dolor alcanza los nervios, estos disparan la chispa eléctrica que suben por la columna, liberando una sustancia que no estamos aún seguro si es adrenalina o simplemente el impulso nervioso, esto permite que se restablezca la conexión de nuevo y así poder moverte. Lo importante es que no todos logran reaccionar, ya que al parecer no todos hemos tomado esa habilidad de reacción, aunque el cerebro aún no ha recibido la orden y por consiguiente no sepa que tiene que liberar los químicos al cuerpo, por lo que la forma más efectiva es disparando a la cabeza, aunque muchas veces eso resulta casi letal.



- No quiero saber como encontraron la información sobre esos experimentos, siempre me pareció que la UNCA tenía su lado oscuro. A decir verdad ¿que gobierno no lo tiene? – Lionell no quería saberlo realmente, sabía que muchas veces para los experimentos utilizaban a personas enfermas, mayores de 80 años sanos que habían logrado sobrevivir, o “voluntarios” que no sabían ninguna otra forma de ayudar. – Aún así me gustaría saber como defenderme también de los psíquicos, porque de estos “paralizadores” estando solo, no podré defenderme muy a menudo ya que acostumbro a viajar solo como podrás observar. – Levantaba las manos señalando la habitación vacía aparte de las pocas cosas personales, y ellos dos. – Tampoco es que exista mucha gente que le guste ir explorando tierras salvajes.



- De los psíquicos no existe mucha posibilidad de salvarse… - Guardó un momento silencio, como esperando que le preguntara más, <> pensaba ella. – La única arma efectiva contra ellos es tener una fuerte fuerza de voluntad, y reconocer la ilusión rápidamente.



- ¿Una fuerte fuerza de voluntad? – No estaba seguro como conseguiría algo así o como prepararse para algo así. – No comprendo, ¿Cómo se puede entrenar la fuerza de voluntad?



- Están trabajando en eso, pero por ahora se desconoce incluso el alcance de este tipo de zombies. Si se reconoce la ilusión, el individuo tiene oportunidad de salvarse, luchando fuertemente con una fuerza de voluntad enorme, esto para buscar salir de la misma, el único método “fácil” de lograrlo es haciéndose daño a si mismo.



- ¿Y porque no sale el cuarto miembro de nuevo a hacer lo mismo que con los paralizadores?, eso debería de ayudar ¿no?



- En realidad no hemos logrado conseguir una distancia lo suficientemente lejos para no ser atrapado por la ilusión a todo el equipo, mientras alguien mantiene visual con el grupo. Hemos encontrado incluso a francotiradores afectados por la ilusión. Además estos zombies son inteligentes, ahora atacan en grupos de 2 o 3 psíquicos con otros “normales” acompañándolos como manada, para que no se sepa cuales son los psíquicos, y cuales no. Aparte que muestran inteligencia esperando el mejor momento rodeando los grupos.



- Pero para hacer eso deberían de tener la capacidad de comunicarse, de razonar y la capacidad de organizarse.



- Creemos que han tomado mayor control del cerebro, y tus “Notas desde el Infierno” o del infierno o como sea, nos dieron esas pistas. A raíz de ello es que te empezaron a tomar más importancia desde arriba, y fue lo que nos permitió encontrarte. – Tomo una pequeña pausa pero no quería dejarlo hablar, tenía que llegar al punto que ella deseaba. - Y a mi saber que estabas vivo, por lo que esperaba que estuvieras con mi padre… ¿Qué pasó Lionheart?... cuéntame por favor, ¿Qué pasó aquél día que ninguno del grupo regreso a la base y por casi 3 años no supimos mas nada de ustedes…? De ti en realidad es el único que sabemos que sigue con vida oficialmente.



Lionheart se levantó de la cama, y se acercó a la ventana, tomando una botella con agua del bolso, se tomo un sorbo y observó a los soldados en la calle. Atsuko ya no podía aguantar, lo había dejado desahogarse, él lo sabía, pero ella quería una historia, quería saber que su padre seguía con vida.



Pensando en lo que vendría ahora Lionheart dejo correr unas lagrimas por sus mejillas, tomo otro sorbo, y al sentir que ella caminaba hasta donde estaba él, se hecho un poco en la cara para disimular la situación. Sabía que las últimas semanas habían sido muy emotivas, en especial después de haber escrito a modo de información y de desahogo, sin importar tantos años pasados desde los hechos iniciales, seguía siendo difícil para una persona hacer desaparecer las pesadillas.



Atsuko se puso a su lado, también observando por la ventana, ninguno dijo nada, fue un tiempo casi interminable a decir verdad, aunque ¿solo había sido unos pocos segundos, o un minuto quizás?, no importaba, en esas ocasiones el tiempo parecía demasiado corto, mientras otras se hacían interminables, ésta sería una de esas.



Atsuko volteó a verlo, lo tomó por la barbilla, con su barba semi-afeitada, le causó algo de cosquillas y una ligera sensación de satisfacción, al verlo a los ojos, como si quisiera transmitirle algo con la mirada y el pensamiento, como si pudiera entenderle. – Como que ya sabes lo que te estoy pidiendo, por favor, no quiero suplicar… Dime que ocurrió y quítame la duda de una vez por todas o pégame un tiro y mátame más rápido porque esta espera no me dejará vivir otro día sin saber la verdad… - Era el pensamiento de ella, y que él parecía haber comprendido perfectamente.



Por fin tomó valor, una fuerte inspiración, regresó su mirada a la ventana y comenzó a contarle lo ocurrido, con todo el detalle que podía explicarle, le explicaba el equipo con el que habían salido, cuales eran las ordenes a seguir y las directrices en casos no planificados. Después de todo sería solo una misión de rutina como ya habían tenido varias.



Y entonces bajó la mirada a la mesa, volteó hacía la cama y observó el colchón donde la noche anterior había soñado lo ocurrido, con ciertas lagunas, pero lo había revivido, como si hubiera sido el día anterior. Aprovechó de acercarse y sentarse, como si aquello lo fuera a ayudar a recordar mejor.



Le explicó cómo todo se había ido a la mierda, explicó las criaturas que habían aparecido de la nada, como derribaron un SS, solo 2 de ellas, y como los habían rodeado.



Ella se sentó a su lado cuando comenzó a explicar lo ocurrido, como esperando ya lo peor, ella misma había catalogado también a esas criaturas, y no era extraño, puesto que su trabajo principal era localizar nuevos especimenes y estudiarlos, muchas veces no vivos, otros en el propio campo. – Lionheart sobrevivió a los Licáns… Si él lo hizo mi padre también, por favor que mi padre lo lograra…- Pensaba ella, absorta en sus pensamientos mientras escuchaba con atención cada palabra que salía decía Lionheart.



Al mismo tiempo, Lionheart pensaba y razonaba una a una las palabras que salían de su boca, no quería ser demasiado crudo, expresivo o duro, y sabía que existían ciertos detalles que tenía que dejar por fuera, aunque eso no significaba para nada que no podía contarle la verdad de cómo su padre lo había salvado una última vez.



- Cuando se abalanzó sobre esas cosas…



- Licáns… Los llamamos Licáns, como si fuera Licántropos, es decir hombres lobo pero estos no tienen pelo ni piel, aún no estamos seguro de su evolución, pero se tienen conjeturas.



- Está bien… Cuando se abalanzó sobre los Licáns, yo sabía que iba a salvarme la vida, y daría todo por ello.



- ¿Por qué?... ¿Por qué sacrificarse teniendo una hija aquí, y te dejaría a ti? – Su rostro reflejaba rabia, odio y dolor al mismo tiempo.



El no quería darle todos los detalles, pero unas semanas antes, en otra misión exitosa que habían vuelto con vida, y sin rasguños, tuvo una conversación peculiar con Oasis, ya le había salvado la vida tres veces seguidas…



- Vamos chaval que ahora te debo más que la vida…– Decía Oasis en el SS, según recordaba. – No se ni como te pagaré las 3 veces ya que lo has hecho, pero te apuesto que no me faltarán oportunidades.



- De hecho si existe algo Oasis… Si no te importa, un día de estos me declararé a tu hija, y veras como haremos honor a tu nombre, creando muchos pequeños Oasis en medio de los desiertos de este mundo ja ja ja… - En parte lo decía en broma, por otra parte, se había planteado la posibilidad de que en 2 años cuando ella cumpliera la mayoría de edad, él si lo hiciera…



- Ja ja ja…Si eres capaz de cuidarle la vida como me la cuidas a mí no tendré muchos problemas si te acepta… Pero solo te autorizo a cuidarle la vida Lionheart – El no acostumbraba a llamarlo por su alias, lo que le dio a entender que estaba hablándole en serio a pesar de la risa y las bromas. – Pero ni se te ocurra cuidarle el culo más de lo debido, o yo mismo te lo partiré de una patada cuando menos te lo esperes…



- Lionheart… ¿Por qué no me dices eso tan importante para sacrificarse por ti? – Ella lo había sacado de su recuerdo y lo devolvió a aquella habitación donde el calor sofocante los estaba haciendo sudar…



- Digamos que le había salvado la vida ya muchas veces y me debía varias en aquel momento… - No era capaz de decirlo… en parte porque no sabía si de verdad sentía algo por ella, por otra parte porque no sabía si ella le creería sus palabras.



Casi sin pestañear, ella se le abalanzó encima, lo tumbó de lado en la cama y se le sentó en las piernas mientras le pegaba desesperadamente en el pecho, y los brazos. No lo hacía con fuerza, era más de desesperación y dolor que de rabia que le lanzaba aquellos golpes, y él no hacía nada por evitarlo. Solo se protegía cubriéndose la cabeza, y recogió un poco el cuerpo para que no le pegara en sus partes íntimas.



Cuando ella empezaba a dar muestras de fatiga, se volteó y la tomó de las muñecas, con fuerza y mucho cuidado, la movió a un lado de la cama para que se bajara de encima de él. No decía palabra alguna, ella estaba llorando desconsoladamente, su rostro estaba empapado, los ojos hinchados, unas bolsas grandes se le veían debajo de los mismos, y buscaba secarse el rostro con la sabana de la cama mientras él se levantaba.



Avanzó un poco por la habitación, se debatía entre si decirle el resto o no, y cuando casi había tomado la decisión de no decirle lo del disparo en la frente para no lastimarla más, escucho un suave sonido detrás de su nuca. “Clic”. Conocía perfectamente lo que significaba aquel sonido.



- Nunca mato a nadie por la espalda, y aunque tu muerte no me lo traiga de nuevo, por lo menos me hará sentir mejor. – Decía ella, en su voz se le sentía la amargura que sentía y los sollozos junto a los líquidos que se deslizaban por su nariz no le ayudaban mucho para dar miedo. – No creas que no dispararé aunque no te voltees, solo es una costumbre que he tomado en realidad…



- No hagas nada de lo que después te arrepientas… – Respondió con suavidad mientras se movía lentamente para verla de frente. Y con lo primero que su mirada chocó fue con el cañón 9mm, siguió la vista por el arma y logro verla a los ojos, aguados he hinchados por el llanto. – Mi muerte no te lo traerá de vuelta, nada lo hará y lo sabes…



A ella no le importó estas últimas palabras, hizo un movimiento rápido con la pistola, colocándole el seguro, la cambio de mano y le dio un puñetazo en la nariz a Lionheart, tan fuerte que le desvió el tabique, posiblemente con fractura, pero eso lo sabría después cuando los médicos lo revisaran.



Instintivamente se llevo la mano a la nariz después de voltear la cara por aquel golpe, vio la sangre en su mano y lanzó una maldición al aire. Se fue al baño, sin responderle con un golpe ni nada, solo se fue a limpiar y a ver que tan mal había quedado.



Estaba ahí frente al espejo, mirándose el golpe, echándose un poco de agua para dejar correr la sangre y volteando la cabeza hacia arriba para detener un poco el sangrado. Ella se acercó a la puerta, y se apoyó al marco de la misma.



- ¿Que fue lo último que dijo mi padre…? ¿Dijo alguna última palabra? – Parecía mas calmada, tenía el pote de agua que Lionheart había dejado a la mitad en la habitación y se limpiaba un poco el rostro con el mismo.



- Protégela… - Lo dudó por un momento, lo pensó mientras bajaba la mirada, con algo de papel impidiendo que saliera la sangre por la nariz, y luego terminó la frase. – Protégela… y no dejes que me vea así. Esas fueron sus últimas palabras.



- Y ¿Por qué te pediría que me protegieras, si no te puedes ni proteger de mí? – Ella tenía razón, pero seguía sin querer contarle la conversación del helicóptero. Se acercó hasta donde él estaba, instintivamente levantó un brazo para mantenerla a distancia, no la golpearía pero no permitiría que lo volviera a golpear. - ¿Sabes porque me tenías que proteger? Porque ya me había contado una conversa que tuvieron en el helicóptero semanas antes de desaparecer. – La mirada de asombro de él, no la sorprendió. – Y él quería que su hija fuera feliz, aunque veo que sigues siendo débil contra las mujeres, Lionheart… Y aún más débil contra mí que desde ese día estaba esperando que me pidieras ser tu novia para lanzarme a tus brazos…



- ¿Qué co…?



Ella no le dejó terminar de preguntar, le apartó el brazo y le dio un profundo beso, suave y delicado como tanto había deseado desde hace más de 2 años, y con el que tanto había fantaseado en sus noches solas en la RCV.



El la tomó entre sus brazos y la apretó suavemente, lo que le permitió sentir sus pechos firmes y duritos, mientras ella se volvía a separar, riéndose porque había sentido el “arma” de él también.



Se limpió la nariz de nuevo para quitarse cualquier rastro de sangre, ella lo empujó a la regadera, abrió el grifo y se dieron un beso bajo el agua fría que tanto les refrescaba en aquel momento, al principio con la ropa puesta… Después no es necesario explicarlo.