miércoles, 7 de marzo de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” II “Sueños de una vida pasada…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” II

“Sueños de una vida pasada…”



Esa tarde estaba haciendo un calor muy fuerte, aunque el ventilador de la habitación lograba hacer circular el aire, y refrescar un poco el ambiente. Lionell no sabe cuanto tiempo estuvo conciente, pero su sueño fue rápido y pesado, se permitió un buen sueño como no había tenido en meses, ya que no estaba sólo de nuevo, y tenía quien vigilara mientras descansaba.



La oscuridad parecía ser todo lo que su mirada podía alcanzar, y de la nada, entre la conciencia y la inconciencia sintió como poco a poco su cuerpo se iba haciendo menos pesado, sentía como si empezara a flotar en medio de la nada, en la oscuridad, allí donde solo puedes ver los sabores y escuchar los colores, porque en el mundo de sueños todo puede cambiar, y aún así sentirse todo tan real…



Los colores comenzaron a aparecer, parecían venir de un infinito final inexistente, flotando hasta él, levantó las manos y se las pudo ver, estaban más jóvenes, tenían marcas, pero aún jóvenes. Los colores lo atravesaban, fueron tomando cada vez más velocidad, y mezclándose entre ellos hasta formar un blanco intenso, un blanco que lo cubrió todo, haciéndolo cerrar los ojos y protegerse con las manos.



Desde algún lugar escuchó una voz que se le hacía familiar…



- Lionheart… Lionheart ¿que te pasa?, ¿vas a dejar que el sol te impida la visión aquí en el helicóptero o vamos a bajar chaval?, tocaremos tierra en 30 segundos despabila y brinca.



Un empujón de una mano gruesa en su espalda, lo hizo saltar del helicóptero en el que se encontraba, casi se cae al tocar tierra, parecía que el sol lo había cegado más de lo que esperaba, aunque no recordaba exactamente como había llegado a ese lugar ni que estaba haciendo.



Escucho pasos a su espalda, sabía que eran los compañeros que tenía en el helicóptero que venían tras él, y que tenía que reaccionar rápido, ya estaban en tierra era el momento de cumplir la misión por la que fueron enviados en esta oportunidad.



Delante se paró un hombre alto, su cabello tenía algunas canas y estaba fumando un puro… - ¿De donde había sacado el puro, y porque lo había encendido en terreno enemigo?... – Fue lo que pensó en aquel momento, y entonces por un momento, como si tuviera una alucinación se permitió pensar que todo lo que había “vivido” los últimos años no eran más que un sueño, y estaba aún en misiones del IBR.



- Vamos chaval. – Decía el hombre delante de él. – Debemos posicionarnos en aquella colina, al parecer debe estar libre de zombis pero eso no significa que no podríamos tener algo de acción en el camino.

- Esta bien Oasis. – Se llamaba Oasis, sí, era Oasis y estaba vivo, todo había sido una pesadilla seguramente. – Pero déjame esta vez trabajar tranquilo allá arriba. Y disculpa el momento anterior creo que me dormí y el sol me encandiló antes de bajar del SS.

- Tranquilo, a todos nos pasa en un momento. – Por su frente empezó a descender una gota de sangre, entre los ojos, por el camino nasal hasta la punta de la nariz, calló y cuando Lionheart la intentó de seguir al suelo desapareció en el aire. – Solo pongámonos en marcha antes de que el sudor me mate. – Al volver a subir el rostro ya no tenía el rastro de sangre, solo sudor.



Comenzaron a caminar, eran 3 en este equipo, Oasis era quien los comandaba, Fenrir el otro compañero era un respaldo defensivo, un poco nervioso por ser su segunda o tercera incursión a tierra firme desde el Apocalipsis, y Lionheart que llevaba su rifle PSG-1 a la espalda. Le habían ofrecido mejores rifles de francotirador, pero el tenía un cariño y un aprecio especial por esta en específico, aunque no sabía exactamente el porqué.



Sacó su pistola de la funda que tenía puesto, y le colocó el silenciador, se movían lentamente a la colina, el plan era posicionarse en lo alto de la misma en menos de 20 minutos que sería cuando aterrizaría el resto del grupo para buscar suministros, y sobrevivientes.



Sin saber como o porqué, ya se encontraba acostado en la colina, posicionado y con el rifle listo para apuntar y disparar. Podía ver los banderines (pedazos de tela rojos) que colocó en el camino mientras venían para poder verificar el viento y su velocidad y por un momento su pensamiento y su voz dijeron una única palabra “Deja Vu”.



Pudieron ver como el SS descendía entre los edificios, parecía que todo estaba saliendo con la precisión de un reloj Suizo, pero algo le decía en su interior que nada estaba bien, que todo iba a salir mal. Tenía ese presentimiento, lo sabía y lo sentía. Oasis se sentó sobre su trasero y sintió la presión de todo su peso sobre sus glúteos, fue un dolor inexistente, fue mas un movimiento por reflejo, y en ese momento todo le pareció moverse en cámara lenta.



Sabía lo que ocurriría, sabía lo que pasaría, su primer instinto estaba siendo voltear a ver a Oasis que se lanzaba sobre él, y no le permitiría ver y disparar a la cosa que brincaría por la venta. Sabía que eso pasaría, quería voltear he intentar un tiro casi imposible, pero por más que lo quería intentar sentía que su cuerpo no respondía, Fenrir pegaba un grito, estaba observando por los prismáticos el descenso y pudo verlo todo.



Desde uno de los edificios laterales, alguna especie de criatura, muy ágil, tal vez un felino o un perro muy grande, (pero sin pelo, ya que se le veía los músculos, o eso creía en todo caso), había reventado los cristales de uno de los pisos y estaba suspendido en el aire estirado, buscando alcanzar el interior del helicóptero.



El sonido de los cristales rotos les llegó a la distancia como un sonido apagado, Lionheart, aprovechó el impulso del movimiento para golpear a Oasis y quitárselo de encima para terminar de dar la vuelta completa, tomo de nuevo su rifle, y no logró sino ver a otra criatura más brincando al helicóptero, le disparó, pero aún así solo creía haberle dado en una pata trasera.



Oasis que se estaba levantando ante lo que ocurría, le quitaba los prismáticos a Fenrir, para observar la situación, y Lionheart veía por su mira el interior del helicóptero buscando un tiro que pudiera ayudar a sus tripulantes, pero un chorro de sangre que pudo ver claramente saliendo del cuello de uno de los pilotos, había tapado la visibilidad de la ventana delantera, imposibilitando cualquier posibilidad que tuviera de ayudar.



Se comenzó a levantar tomando su rifle, Oasis ya se quitaba los prismáticos para tener una visión completa de la situación, y ver como el helicóptero caía a tierra, destruyendo con sus hélices, las ventanas y paredes de los edificios laterales mientras caía.



Fenrir comenzó a retroceder, Oasis y Lionheart se vieron las caras, sabían que tenían que ir a ver si alguno había sobrevivido. Era casi imposible, pero si por lo menos 1 de los muchachos estaba vivo valía la pena intentarlo, eso claro está siempre y cuando no estallaran los restos.



Cuando voltearon para comenzar a descender, la sorpresa no podía ser mayor, solo pudieron verlo en cámara lenta, sin poder responder a tiempo, una de esas cosas le saltaba desde un lateral a Fenrir, alcanzándole el cuello y dejando caer su peso sobre el pobre muchacho.



Instintivamente Oasis había sacado su arma, y Lionheart su pistola, ambos dispararon a la cabeza de la criatura, la cual se desplomó casi al instante, sobre el cuerpo de Fenrir. Lionheart iba a acercarse a ver que tan mal estaba, cuando sintió la mano gruesa que lo había empujado del SS sobre su pecho, sin bajar el arma Oasis, seguía observando a 2 más de esas criaturas que estaban entre las matas a unos pocos metros del cuerpo de Fenrir.



Estas cosas estaban demostrando inteligencia, trabajo en equipo, y mucha agilidad. Habían bajado la guardia cuando observaban el SS cayendo, sin poder hacer mas nada en aquél momento.



Ambos escucharon con completa claridad un gruñido a su espalda, he instintivamente voltearon a ver la cosa/perro sin pelo gigante que de seguro tendrían a sus espaldas en ese momento. Pudieron verlo con completa claridad, mas de las que les hubiera gustado porque no estaba ni a 2 metros de ellos, la criatura brincó, pero no hacia ellos, sino lateralmente, colina abajo, esquivando la ráfaga que Oasis disparaba instintivamente.



Lionell volteó de nuevo hacia las otras dos que habían visto entre el monte como esperando para atacar, y para su sorpresa ya no estaban, ni ellos ni el cuerpo de Fenrir, pego su espalda a la de Oasis para darse cobertura mutuamente en aquella situación.



Todo se oscureció repentinamente, y lo siguiente que pudo ver es que estaba corriendo en medio de la selva, cargaba su rifle a su espalda, llevaba la pistola en mano, y Oasis, corría a su lado. Habían dejado parte del equipo, lo sabía porque el bolso grande de Oasis ya no se encontraba en su espalda, y de la frente de su compañero caían unas gotas de sangre. – ¿Otro Deja Vu? – Pensó pero ya no estaba para pensar, ni preguntar como habían llegado a esa situación, estaban corriendo y sabía muy bien de que estaban corriendo.



Cayeron por una pequeña colina, aunque la caía de él parecía mas un tobogán, mientras que Oasis en su cansancio si callo como una pelota. Lionheart se acercó instintivamente, a ver a su compañero, su rostro estaba cubierto de sangre, parecía que le faltaban unos dientes. – ¿Se los partió en la caída o antes mientras huíamos? – Le ayudó a levantarse, y encontraron un pequeño arrollo corriendo. El agua no olía casi a pudrición y tenía un color marrón. Por lo menos no era oscuro sangre, sino sedimentos removidos seguramente.



Empezó a limpiarle la cara, aunque intentaba de hablar, Lionheart sentía que no le salían las palabras, no era momento de hablar, era momento de ubicarse, cosa que con el follaje de los árboles y siendo casi el medio día era complicado sin una brújula. Sabía el viejo truco Scout de la aguja en la hoja, aunque se tardaría un poco, porque primero no tenía una aguja, clip alfiler o algo así, y segundo crear una mini represa para que pudiera funcionar tampoco podría hacerlo.



No sabía si esas cosas los continuaban persiguiendo, aunque si le pareció tener un flashbacks del momento que no pudo ver con esas cosas persiguiéndolos. –Cosas no… Perros salvajes que están con demasiada descomposición para tener pelaje y el virus les hizo evolucionar con esas horribles garras. Y si nos están siguiendo, deben seguir nuestro olor, la sangre de Oasis o algo….



Oasis, aprovechaba de llenar de nuevo la cantimplora de agua, había colocado la metralleta a un lado en una roca para evitar se mojara, después de lavarse la cara pudo sentir con mas claridad las heridas que tenía en la cara, dos rajas que de seguro se las hizo en la puta caída por la colina. – De seguro ahora atraigo más chicas para conseguirle una madre a Atsuko…- Pero no era tiempo de pensar en eso tampoco.



En el agua observaron como comenzaba a aparecer una mancha de sangre, por un momento Oasis que era quien corriente arriba en comparación a Lionheart, comenzó a revisarse los tobillos, y la parte trasera de las piernas en búsqueda de alguna cortada que debiera de tapar o poner torniquete. Le dolía tanto el cuerpo que era difícil saber de que parte venía la sangre, si es que venía de su cuerpo.



Lionheart que lo estaba viendo logró ver la silueta del “perro salvaje” abalanzándose sobre su espalda, levantó el arma y en cuanto tuvo el tiro, lo hizo. No dudó, sabía que podía darle a Oasis, pero mejor una bala en el hombro que una mordida de esas cosas que los perseguía.



La bala dio en la frente de aquella cosa, pero eso no detuvo su caída sobre la espalda de Oasis, quien calló al agua con aquella cosa encima. Lionheart ahora podía ver de donde era la sangre que corría en el agua, cayendo y babeando de la boca de una de esas cosas, que aún tenía un brazo que parecía ser de Fenrir en vida, entre sus mandíbulas.



Esta vez no tuvo tiempo, nuevamente todo ocurrió en cámara lenta, Oasis se quitaba aquella criatura de encima para poder respirar, y se volteó sacando su pistola y apuntando. No se lo podían creer… Ninguno de los dos podía creer lo que sus ojos veían.



No eran dos ni tres criaturas las que tenían, o por lo menos esas eran las visibles, pero entre las matas, y en sus laterales pudieron ver los ojos rojos de esas cosas, acechándolos y rodeándolos.



- Bueno chaval, como decían en tu país, “Hasta aquí nos trajo el río” ¿no? – Había dicho Oasis.



- ¿Qué probabilidades tenemos Oasis…? Señor, en mi pistola solo me quedan 5 balas, quizás 6 si he contado mal, pero con las lagunas mentales que tengo en este momento no estaría 100% seguro.



- Vamos hijo, te diré que no creo que tengamos muchas posibilidades, solo veo una opción para poder salir de todo esto y no te va a gustar.



- Una es mejor que ninguna señor. – Lionheart iba a dar un paso para acercarse a Oasis y ayudarlo, pero 2 de esas cosas gruñeron, mostraron los dientes y dieron también un paso. – Nos están estudiando, saben que vamos a intentar algo, pero no saben qué… y a decir verdad yo tampoco lo sé.



- Lionheart… Debo decirte en este momento que ha sido un honor trabajar a tu lado, y ver como le vuelas los sesos a esas cosas salvando a nuestros hombres…



- ¿Señor? – Lionheart sabía lo que pasaría, ya lo había vivido, lo sabía, no podía estar equivocado. En aquel momento se esperó lo peor, pero aquí sencillamente ya esperaba que todo ocurriera igualmente a aquel sueño lejano que creía haber tenido alguna vez y le había dejado este amargo sabor de boca. – ¿Que va a intentar señor?



Tal como el sabía que ocurriría, pero esta vez lo pudo observar todo con detalle y como si de un sueño se tratara, Oasis se levantaba rápidamente, sacaba la peineta de su arma y la lanzaba hacia donde estaba la metralleta, Lionheart estaba congelado en ese momento, sabía que no podía hacer mas que esperar el momento preciso.



Oasis, disparaba la bala de la recamara a uno de los perros que tenían en frente atravesándolo entre los ojos y cayendo en seco instantáneamente, los demás perros comenzaban a moverse hacia él, mientras soltaba la pistola al agua, con una mano tomaba su cuchillo y con la otra sacaba los cargadores que le quedaban de la metralleta lanzándolos también a las rocas.



Lionheart, se movió lentamente, aunque intentaba de correr, hacia las rocas donde estaban cayendo las cosas. Pudo ver como Oasis alcanzaba al primero de los perros que tenía mas cerca y le clavaba el cuchillo en la cabeza, mientras los dientes de esas criaturas le atravesaban piel, carne y posiblemente huesos en su brazo izquierdo con el que se protegía.



El perro cayó al agua, y Oasis saco el cuchillo a tiempo para clavárselo a una de esas cosas que se le venía por el lado derecho, en un ojo mientras lo bajaba del aire por el peso, el golpe y el impulso. Lionheart tomaba la metralleta, aprovechando la distracción, la cargaba y comenzaba a voltear hacia Oasis para disparar.



Otro perro cayó encima de Oasis por su espalda antes de que pudiera levantarse, y Lionheart le disparó para que no ahogara a Oasis en el agua. Oasis se levantó viendo a Lionheart directamente a los ojos… -Protégela y no dejes que me vea así…- fueron sus palabras finales antes de recibir un disparo en el medio de su frente.



Un disparo que sabía no podría haber hecho en otro momento porque ya tenía a 3 perros abalanzándose encima de Oasis. Se levantó y corrió de nuevo a la selva, después de ver en esos interminables segundos como aquellas criaturas se abalanzaban y comían a Oasis.



Mientras corría por los árboles, huyendo y escapando de aquel momento, todo se iba haciendo oscuro, poco a poco las matas se lo iban comiendo, lo iban metiendo en la penumbra y la oscuridad, hasta que no pudo ver más nada, sentía que corría pero no veía nada. Se detuvo un momento, y pudo ver todos esos ojos rojos rodearlo…



No veía a las criaturas, no podía ver sus horrorosos cuerpos sin piel, sus músculos desgarrados, sus mandíbulas llenas de la sangre de Oasis, pero sabía que estaban ahí, lo sabía por esos horribles ojos rojos, los ojos de la muerte. Sin consentimiento todos los ojos se le lanzaron encima.



Se despertó en su habitación, agitado, sudado, y con la pistola que siempre tenía en su mesita en su mano, apuntando al vacío. Si alguien hubiera estado así su instinto le hubiera hecho disparar, sentía el corazón acelerado. Revisaba la habitación en la oscuridad, pues se había hecho de noche al parecer mientras dormía.



- Todo ha sido un sueño… Una pesadilla más bien… no… eso no fue… Solo fue el recuerdo de un mal día de mi vida…