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miércoles, 15 de febrero de 2012

CAPITULO 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VIII “La guerra había llegado…”

CAPITULO 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VIII

“La guerra había llegado…”



Debo admitir, que tengo muchas lagunas, y aunque estoy intentando ahorita de recordar el trayecto, la verdad es que creo que mi mente borró el resto de los sucesos de ése día, en especifico el camino de Chacaito a Plaza Venezuela.



La verdad no se como no me comieron en ese trayecto, intentaré contar algunos puntos que recuerdo, aunque no recuerde todo el camino por el boulevard. Aún ahorita después de recordar la escena que les describí la semana pasada, les confieso que esa noche estuve llorando y no pude dormir. Mi conciencia no me deja pensar tranquilo, se que debería de haber acabado con el sufrimiento de aquel bebé, pero de verdad no tuve fuerza de voluntad.



Recuerdo haber visto por el trayecto que me tocaba recorrer, muchas de esas criaturas, algunas golpeaban las puertas de locales que estaban cerrados. Otros estaban arrodillados en grupos comiéndose a algún pobre ser que no pudo seguir corriendo.



Si recuerdo que aún había muchas personas corriendo por las calles, y los choques a mi espalda en la avenida Francisco de Miranda, hasta donde alcanzaba mi vista, estaban a la orden del día. Algunos incendios se veían a lo lejos, disparos en las calles, pude ver incluso policías convertidos en esas cosas.



Parecía como si una guerra hubiera estallado en medio de la noche, cuerpos, sangre, brazos, una de esas criaturas caminando mientras daba un mordisco al brazo que llevaba en la mano como aperitivo, aquel otro que saltaba del edificio para caer contra el pavimento.



Lo que si recuerdo que terminó de despertarme en aquel momento, fue escuchar una explosión que sentí como si hubiera temblado un poco el suelo. Al voltear a ver, note un humo muy grueso y oscuro que ascendía al cielo con forma de hongo y si no me equivocaba provenía de la estación de gasolina que estaba diagonal al hotel de donde venía. Créanme que no tenía ganas de ir a averiguarlo.



La adrenalina parecía continuar y continuar bombeando de a ratos en mi cuerpo, por fin sentía lo que quería sentir. Me había preparado toda mi vida para algo así, pero no de esta magnitud. Quería una guerra que cubrir, quería una guerra que pudiera reportar para alguna importante compañía, comenzar en los canales locales de noticias y llegar a algún canal internacional con el tiempo. Pero no había ni terminado la universidad, apenas si la había comenzado, y ya tenía un brazo sin poder utilizar, y una pierna que no me permitía moverme con facilidad.



Comencé de nuevo a moverme en dirección al centro, hacia Plaza Venezuela, pero tenía un largo boulevard que atravesar si quería llegar a mi destino final. Tal vez acercarme al hospital universitario que le pasaría por un lado y observaría la posibilidad de que me vea un medico o enfermero, o un poco más allá estaba el Parque Los Caobos donde posiblemente hubieran montado también algún punto militar de control y rescate hospitalario. Lo importante para mí en ese momento era que me revisaran el brazo, y conseguir un lugar para luego descansar, dormir, comer algo, y pensar que sería lo siguiente en hacer.

miércoles, 8 de febrero de 2012

CAPITULO 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VII “Algunos milagros, solo nos joden…”

CAPITULO 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VII

“Algunos milagros, solo nos joden…”



En aquel momento no podía comprenderlo, sabía como había ocurrido, ahorita viendo la situación en perspectiva, fue un milagro que saliera vivo, aunque de una manera muy horrible y que no hubiera pensado utilizar si hubiera pensado que funcionaría.



Cuando caí por la ventana con aquel cuerpo, la puse a ella por delante de mí y separándola con mis brazos para no ser mordido y morir con la “tranquilidad” de que no regresaría como uno de ellos… Sin embargo eso fue precisamente lo que me salvó.



Cuando chocamos con el techo de zinc, mis brazos amortiguaron un poco el golpe acercándome a su cuerpo hasta “golpearlo” sobre sus pechos, pero el primer golpe no fue muy fuerte, debido a que el techo se partió y lo que logré fue que nuestra velocidad se redujera mucho, recibiendo el daño principal del impacto ella, continuamos cayendo y chocamos contra el techo de una camioneta.



Ya en ese momento si choqué con su cuerpo por completo, aunque como dije a una velocidad menor, y yo caí hacia mi derecha, que era la parte de carga de la camioneta Ford, mientras el cuerpo de ella se deslizó hacia el frente por el parabrisas.



Debí de caer inconciente por un corto lapso de tiempo, debido a que cuando desperté me dolían los brazos, sentía que no podía afincarlos y temía haberme roto un hueso. Me dolían las costilla del lado derecho de mi pecho, y de seguro tendría un moretón, pero estaba vivo.



De alguna manera que no me interesaba en ese momento, estaba vivo. Y ya escuchaba a una de esas criaturas a un lado del vehiculo asomado con sus brazos levantados y gruñendo buscando alcanzarme. Definitivamente no tenían un pensamiento racional como había pensado arriba.



Me fui a levantar, apoyándome en mi lado izquierdo para alejarme del dolor. Graso error, El dolor recorrió mi brazo, la espalda y sentí que la cabeza me iba a estallar. Me dolía la muñeca y no podía mover la mano. De hecho no podía mover el brazo entero sin sentir un fuerte dolor de solo pensarlo.



Tal vez me había roto un hueso, que en lo mas profundo de mí esperaba que no fuera así, o en el mejor de los casos solo sería algunos huesos rotos en la muñera y la mano, y el hombro dislocado. La vista se me nublo un poco por el dolor, y entonces comprendí que aunque me doliera como un demonio, debería usar mas mi lado derecho.



Al levantarme pude ver como otros 2 de Ellos venían ya caminando al vehículo, atraídos por el sonido de mi caída, o tal vez el olor a sangre fresca, no sabía y no me interesaba saberlo en ese momento.



Empecé a patear un lado del vehiculo para que se acercaran a ese lado, y cuando sentí que estaban lo suficientemente cerca de ese lado de la camioneta, me fui al lado contrario y brinqué. No sin algo de dolor, me dolía todo el cuerpo pero no podía pararme ahí.



Me agache para que no me vieran, avancé un poco a la parte del frente de la camioneta, y le dí dos golpes fuertes, con mi mano derecha, para atraerlos hacia ésa área del vehiculo mientras yo caminaba hacia atrás para buscar salir del estacionamiento.



Me fui medio cojeando hacía la entrada del estacionamiento, y pude ver algunas de esas cosas caminando fuera del portón del Hotel. Lo mas silencioso que pude, y al mismo tiempo lo más rápido que el dolor me permitía me acerque al mismo. Y pude ver vehículos abandonados en la calle, escuché como en la autopista se chocaban unos vehículos en cadena.



Lo bueno es que no había tantos de Ellos en la calle. Por lo que comencé a caminar rápidamente, y esquivándolos como podía y pasando entre ellos, atravesando un carro, metiéndome en uno y saliendo por el otro lado para evitarlos en la medida de lo posible, seguí andando en dirección al boulevard.



No tienen que preguntarme porqué no agarre un vehiculo y me fui de ese lugar. Bueno, empecemos porque la pierna derecha me dolía demasiado al pisar, (no se imaginan cuanto), continuando porque eran muchos los que no tenían las llaves y yo no sabía en esa época cuales eran los cables a cruzar para encenderlo y eso, (que en las películas parecía muy sencillo), tercero porque los que tenían las llaves puestas estaban en medio de un choque sin funcionar el motor, o tan atorados en medio de un embotellamiento de vehículos que era más rápido ir a pie, antes que ponerse a chocar vehículo tras vehículo, para sacarlos de ahí mientras Ellos rodeaban el vehiculo.



Aparte, que la escena no era muy acogedora. En casi todos los vehículos se observaban rastros de sangre y peleas, y hubo uno en específico, un Celica, que me destrozó y me hizo dejar de voltear al interior de los vehículos.



En el asiento trasero pude observar a un niño como de 4 o 5 años, que había sido convertido en uno de Ellos comiéndose los restos de una niña, que aún sujetaba su muñeca. La criatura estaba muy concentrada para verme, y cuando llegue a ver el rostro de la niña pequeña con su brazo caído, sujetando una pequeña muñeca, la sangre corriendo de su bracito hasta empapar la ropita de la muñeca. Su hermoso cabello claro, semi-ondulado y algo sucio, rostro con los ojos cerrados casi guindando de su cuello de lado, mientras un hilillo de sangre corría de su boca y aquel monstruo mordiéndole una pierna y comiéndose su carnita después de destrozarle el vestidito, que parecía haber sido azul… de un azul claro como los ojos de Brittany que no dejaban de seguirme cada vez que cerraba mis ojos.



Salí corriendo de ese vehiculo, (si se puede llamar correr a mi andar cojeando), al no soportar esa imagen. Pude ver unas de esas cosas subiendo por el medio de la calle, parecía una ola de criaturas subiendo de Las Mercedes a Chacaito. Me asomé en el Mc, para ver si podía intentar de conseguir algo de beber. Sentía mi garganta seca, y tenía mucha sed. Lo único que pude ver a través de la ventana externa fue una orgía… pero una orgía de esas criaturas en medio de un banquete entre las mesas, todos estaban completamente bañados en sangre, al lado de las puertas parecían haber intentado de colocar barricadas, pero parecían haber entrado por las ventanas que no protegieron.



Me alejé y al llegar al semáforo, pude ver un grupo dentro de “La Arepera” de la esquina, (lo coloco entre comillas porque el que no sea venezolano no sabrá lo que eran esos lugares…), y me lancé al suelo detrás de un vehiculo para tomar aire. Caminar con esa pierna en ese estado, con el dolor del brazo que no podía mover agotaba a cualquiera, y aún estaba demasiado adolorido.



Entonces comencé a pensar… ¿Que haría? ¿A dónde debo ir y de que forma?, los hospitales deben ser un caos, no quiero ni pensar como estará el metro si es que llegó a abrir o si no los alcanzó el virus durante la noche. Las calles y avenidas estaban llenándose a cada momento de más y más vehículos abandonados. Tenía tal vez una oportunidad, si intentaba de llegar a la casa de mi abuela en el centro, pero tendría que pasar por varias zonas que pensaba serían muy peligrosas.



Mientras estaba ahí divagando a donde, y como ir, sentí un jalón en mi pantalón, por la parte de atrás por mi espalda, fue algo sumamente suave, pero inmediatamente he instintivamente me lancé al frente, no se porqué no había estado pendiente de la parte baja del vehiculo, pero al ver lo que había sido me he echado a llorar por un rato…



Lo que había sentido sujetarse de mi pantalón, no era sino la mano de un pequeño bebe que no tendría ni el año, tal vez un poco más, que no podía caminar al faltarle una piernita… sus ojos, por Dios, sus ojos… no tenían vida, no tenía alma, no era capaz de mantenerse de pie, y se arrastraba en un horrible silencio mientras gateaba debajo del vehiculo siguiéndome.



Si Dios existe su sentido del humor es demasiado podrido, porque el dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, pues de ellos es el reino de los cielos…” el cielo ni una mierda… esto no podía ser así, esto es solo el infierno sobre la tierra…



Empecé de nuevo a moverme… no podía dejarme congelar, pero no podía dejar de llorar, nunca me quitaré esa carita, su cabello liso sucio, sus cachetes gorditos, sus ojos sin color y sin alma, no fui capaz ni de acabar con su sufrimiento, no pude, no pude…

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VI “La muerte camina entre nosotros…”


Capitulo 4
“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VI
“La muerte camina entre nosotros…”

Me encontraba destrozado. Solté la mano de Brittany, y la deje un momento en el suelo, pasé por sobre el cuerpo de la mujer que acababa de matar con los golpes de la silla en su cabeza, reventándole el cráneo en pedazos. Y tome la otra silla para asegurar un poco más la puerta, donde ya se escuchaba que habían otras criaturas golpeando también.

Regresé a donde estaba el cuerpo de Brittany, la levanté y la puse sobre la cama, en el centro de la misma, su cabeza reposando sobre las almohadas, los brazos cruzados en sus perfectos y hermosos pechos que ahora eran fríos, grises y faltos de toda aquella vida que rebozaban hace apenas unas horas.

La tape por completo con una de las sabanas, y aunque pensé en hacerlo con una limpia, no iba a ser posible encontrar una, puesto que las había manchado con sangre mientras buscaba detenerle la hemorragia.

Por alguna razón me sentía seguro en esa habitación, me acerque con cuidado al baño, para no encontrarme con más sorpresas, y escuché afuera de la habitación un golpe, y a alguien gritar, al mismo tiempo que esos monstruos dejaban de golpear mi puerta. Alguien más había llamado su atención.

Aproveché de quitarme la camisa, y lavarme un poco, me quite la suciedad del rostro, la sangre de los brazos, el cuello, y mojé la camisa para disipar un poco la sangre que en ella se encontraba, observaba como el agua bajaba lentamente y roja por el lavamanos, mientras pensaba como estaría mi familia y mi pareja. Si tal vez los volvería a ver, o si ya habría llegado también el virus hasta la casa.

Tomé el secador y lo llevé al enchufe más alejado de la habitación, aquel que daba a la ventana. Me subí sobre un banquito, que era mas una butaquita, abrí la ventana y me asomé por ella mientras secaba un poco la camisa, y rezaba porque no fuera escuchado por las cosas que estaban en el pasillo y que ahora estaban distraídos con algún otro desafortunado.

Pude observar que de haber llegado al primer piso tal vez hubiera podido intentar de salir por la ventana, pues el techo de zinc del estacionamiento en la parte de atrás del hotel no le quedaba muy lejos, pero desde aquí, sin un buen plan, serían de seguro unos huesos rotos o peor.

Cuando pensé en lo horrible que sería mi caída, y como podría quedar si no me moría, en una posición muy mala para mí y fácil para ser comido por esas criaturas, me dieron fuertes escalofríos y unas fuertes ganas de llorar. En ese momento fue cuando caí en cuenta, se suponía que la mujer del baño debía estar muerta, y aún así se levantó para atacarme.

Pero eso no era posible, una persona con los intestinos fuera de su cuerpo, con la pérdida de tanta sangre debía de haber estado muerta hace horas… a menos que…

Habían pasado un poco más de una hora, me coloqué de nuevo mi camisa, aunque no estaba del todo seca, era mejor que lo completamente empapada que estaba, y no seguiría jugando a la posibilidad de atraer a esas cosas hasta la habitación.

Necesitaba estar seguro de una teoría que se formaba en mi mente, era la única explicación lógica que le encontraba como explicación a que el virus se estuviera propagando tan rápido por la ciudad, y por otro lado una forma muy oscura de lo que sea que lo había provocado para asesinar y seguir atacando a los humanos.

Tomé la correa de mi pantalón y amarré las muñecas de Brittany, no sin antes pedirle disculpa aunque sabía que no me escuchaba, pero sin saber por qué me encontraba hablando con su cadáver, le prometí que si se convertía en una de esas cosas delante de mí no la dejaría en ese estado ya que no era lo que ella hubiera deseado.

Le coloqué un trapo de sabana en la boca, amarrado en la parte de atrás de la cabeza, para no permitir que me mordiera en caso de que mi teoría fuera cierta. La volví a recostar, sobre la cama, y al final de la misma, en la pared inferior, donde estaba el espejo y arriba un televisor, había un pequeño espacio donde me podía recostar, y esperar.

Intenté de devolver las llamadas, y los mensajes, pero parecía que ya las líneas estaban saturadas, deje las cortinas abiertas, y pude observar que el cielo comenzaba a aclararse poco a poco, me coloqué los audífonos,  puesto que escuchar los murmullos, y los pasos de las criaturas que estaban fuera de la habitación me estaban volviendo loco.

De vez en cuando alguno golpeaba la puerta, pero no pasaba de ahí, puse en aleatorio el celular, y pensaba en qué podría hacer si ella se levantaba, si sería capaz de hacerle lo mismo que a los otros dos desconocidos cuando nos atacaron, si sería capaz de defenderme, y dependiendo de la canción que sonara mis ánimos subían y bajaban, con las baladas románticas me ponía muy triste y al borde de llorar pensando en todas las cosas que habían ocurrido, y cuando sonaba algún rock, o ska sentía que sería capaz de hacerlo, que podría acabar con su sufrimiento sin dejar que se convirtiera y vagara como uno de esos monstruos.

Tal vez será el destino, pero al culminar la canción de ONE de U2 que puse a propósito para alejar los malos pensamientos de mi mente y pensar en el hermoso momento que había vivido horas antes, ese momento que había sido mi mayor momento de felicidad de toda mi vida, calculé que no habían pasado ni una hora y media desde la muerte, aunque no lo sabía con exactitud, después de lo rápido que ocurrió todo no lo se… En ese preciso momento pude observar como el cuerpo de ella se levantaba por debajo de la sabana.

Fue casi como si supiera que estaba escuchando esa canción, la sabana se corrió por su rostro, por sus hombros hasta su cintura, con los ojos cerrados, me preparaba para lo peor. Esperaba ver aquellos ojos azules y pensar que estaba con vida, que no se había convertido en una de esas cosas.

La llame por su nombre, y abrió los ojos, ahí estaba… aún conservaba el azul del cielo, en el día mas hermoso, un azul claro y hermoso que aquella noche en la discoteca me había hechizado entre los chispazos de las luces y el alcohol corriendo por mi sangre…

Aunque sus ojos aún eran de un azul hermoso, su expresión se comenzó a volver agresiva, y llena de rabia. En mis audífonos comenzó a sonar la canción que consideraba perfecta para mi muerte, Hotel California de Eagles…

Mientras sonaba las primeras notas de la guitarra, le dije que si aún estaba conciente de lo que ocurría se podía quitar la sabana de la boca con sus propias manos y yo se los desamarraría… Esperé una respuesta, un indicio de que no era uno de ellos, y lo único que conseguí fue un movimiento agresivo buscando morderme y abalanzándose al frente como un animal salvaje.

Ya escuchaba la letra de la canción, “This could be heaven or this could be hell” me levanté, y me le acerqué suavemente con mucho cuidado para evitar ser mordido. Le dije que prometía que no le haría daño pero seguía sin responder, y continuaba intentando de atacarme.

La tome por los hombros, y la moví un poco para ver si reaccionaba, aún tenía sus ojos azules, no podía haber perdido aún su alma, no podía ser aún un muerto caminando, pero ella seguía solo buscando morderme, comencé a empujarla hacia la ventana, mostraba una fuerza mayor que la que tenía en vida.

Al llegar a la pared la levanté un poco, mientras observaba sus azules ojos irse apagando y perdiendo poco a poco el color de los mismos.

Me subí al banco, y le prometí que no la dejaría sola, escuche los golpes en la puerta y no quise voltear a ver que ocurría en la misma. Me preparé para saltar, observé de nuevo sus ojos mientras empujaba a su espalda para caer juntos, intentando hacerlo de cabeza y morir junto a ella. Ya no me importaba mas nada. El virus se propagaba por las mordidas, y de seguro sería el fin del mundo con esta mierda que se extendía tan rápido.

Mientras caíamos ella pareció calmarse y dejar de atacar mientras me veía a los ojos sin volver a intentar de atacarme, al ver sus ojos, pude ver como el último indicio de color desaparecía de ellos, quedando solo su cuerpo sin alma, y en mis oídos escuchaba el segundo coro de la canción despidiéndome de este mundo cantando:
Welcome to the Hotel California
Such a lovely place…
Such a lovely face
They livin’ it up at the Hotel California
What a nice surprise, bring your alibis

miércoles, 25 de enero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” V “La sonrisa de la muerte es roja sangre…”


Capitulo 4
“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” V
“La sonrisa de la muerte es roja sangre…”

Mi mente aún estaba recuperándose de toda la adrenalina bombeada mientras bajábamos, y que había comenzado a disiparse un poco mientras me calmaba a un lado de la cama, mi cuerpo se enfriaba, y mis músculos perdían un poco la tensión de momentos antes.

Esa sombra gigantesca detrás de Brittany me había helado la sangre por completo, pude ver como, lo que según Brittany era sangre, se escurría y caía de su cuerpo al jacuzzi, mientras ella estaba pálida viendo mi expresión de miedo en el rostro, o tal vez había visto la criatura por los espejos del cuarto. Esta vez me quede congelado en todos los sentidos.

Y cuando ella iba a comenzar a voltearse a ver que ocurría, ya era muy tarde,  Esa cosa se abalanzó directamente sobre su cuello, dejando caer su peso sobre ella, y cayendo ambos al suelo.

Los gritos de ella, eran desgarradores, fuertes pero comenzaron a ser rápidamente guturales, cuando la criatura alcanzó su garganta y comenzó a apretarla mientras continuaba mordiéndola y comiéndosela, montado en su espalda sin dejarla levantar con todo su peso.

Al levantarme de la cama, observé que era una persona de contextura demasiado fuerte y que no podría hacer nada para apartarlo de ella, no con mi fuerza normal, del miedo y los nervios dí un paso atrás buscando algo con que defenderla y defenderme cuando viniera a por mí.

Tropecé con la silla de la mesa tipo bar, al voltear a ver que era lo que me lleve por el medio, no lo pensé mucho, tome la silla y en un nuevo disparo de adrenalina me le lancé al monstruo que le continuaba comiendo y mordiendo, presionándola contra el suelo.

La silla en un rápido movimiento ondulatorio, golpeó su cabeza, escuché los huesos partirse del golpe, sentí la silla temblándome en la mano del reflejo del golpe que alcancé a dar. Sin volverlo a pensar, lancé un segundo, tercer y cuarto golpe bañándome la ropa de la sangre de aquel sujeto.

Lo aparté de Brittany, y cayó al suelo como un plomo, sonando fuertemente al chocar con el suelo por su peso a pesar de estar cerca del piso en ese momento. Jalé las sabanas de la cama, empecé por presionar la herida, apretándola con la misma, mientras buscaba mantenerla con la cabeza de lado para que pudiera respirar, sin quererla mover mucho.

Noté que parecía querer decir algo, a lo que estando arrodillado a su izquierda, le estaba dando la espalda a la entrada, y le pedía que no intentara de hablar, que descansara que yo conseguiría de alguna manera detener la hemorragia, o por lo menos retrazarla para llevarla a algún lugar donde pudieran atenderla.

Ella volvió a intentar de hablar saliéndole coágulos de sangre por la boca, y estirando su brazo izquierdo hacia mí. Yo le tome la mano, y me encontraba llorando, ya no sabía que más hacer. Era demasiada sangre, aunque buscaba detenerle el sangrado apretando la herida me había tardado demasiado en ayudarla…

En eso escuché un fuerte golpe contra la puerta de una de las criaturas que había llegado a la entrada de la habitación, y la golpeaba. Al sobresaltarme volteo inmediatamente hacia la puerta, para sorprenderme de ver a la mujer que momentos antes estaba en el baño tirada en el suelo caminando hacia mí.

Sus tripas guindando y fuera de su zona abdominal, el rostro con un fuerte golpe, parecía tener un brazo desprendido, muy mordido y lastimado. Le faltaba el labio inferior, que contrastaba por completo con el grande y carnoso labio superior. Su boca abierta con esa macabra sonrisa que solo ellos saben dar.

Mi susto fue inmediato, pero mi reacción tampoco tardó en llegar. Tome de nuevo la silla por las patas, y la golpeé en la cabeza, cayo al piso y continué golpeándola, una y otra, y otra vez, mientras lanzaba maldiciones al aire pidiéndole que se muriera de una buena puta vez, y nos dejara tranquilos en nuestro último momento juntos.

No se si estaba comenzando a volverme loco, puesto que ya no me lo pensaba 2 veces en atacar a estas criaturas, o por lo menos no a esta en este momento. Regresé hasta Brittany, que al ver que ya no podría hacer más nada por ella, la volteé hacia mi, abrió sus ojos, continuaban de un azul claro hermoso, pero su rostro estaba lleno de su propia sangre.

Le limpié un poco el rostro y pude ver su sonrisa, levantaba su mano para alcanzar mi rostro, cosa que le ayudé rápidamente a completar. Me hizo verla nuevamente a sus profundos ojos azules, mientras reía con los dientes rojos llenos de sangre, pero con una sonrisa de corazón, y cerraba los ojos, perdiendo las fuerzas en su brazo, que sujeté fuertemente mientras lloraba y le pedía perdón por no poderla ayudar…

Ya todo visto desde un punto de vista, en el que el pasado es sencillamente experiencia y el estar aquí vivo actualmente es un regalo y una bendición, me doy cuenta que mi primera experiencia en un jacuzzi, con la mujer que consideraba más bella de mi universidad, chocó con los extremos más potentes de mi cerebro.

Por un lado la noche más maravillosa con ella, comenzó en un jacuzzi de un sexto piso, una Suite Presidencial rodeado de lujos, placeres y sexo, terminando en el jacuzzi de un segundo piso, bañado en sangre, y con 2 personas más muertas por mis manos… De algo fenomenal, a algo infernal. De lo más alto hasta el final del suelo…

miércoles, 18 de enero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” IV “El cuarto de la muerte…”


Capitulo 4
“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” IV
“El cuarto de la muerte…”

Cuando esa persona… No…. Cuando esa criatura sin alma había comenzado a caminar hacia nosotros, junto a su primer paso, instintivamente, dí un paso hacia atrás, con Brittany abrazada a mí y su rostro en mi pecho.

La sangre cayendo en lentas gotas de su boca abierta, escurriéndose por su quijada hasta llegar al piso, gruesas, sin nada que las detuviera, sus ojos sin color, sin iris, sin vida clavados en nosotros, sus manos rojas vivas, cerrándose y abriéndose lentamente en garras animales, buscando sujetar una presa, su siguiente paso para acercarse más y nosotros sin saber que hacer.

Si me metía en el cuarto no podríamos salir luego, así que decidí continuar con el plan inicial. Jalé a Brittany para comenzar a bajar las escaleras, de una u otra manera debíamos salir de aquél lugar lo más pronto posible. No sabíamos como estuvieran las calles pero teníamos que intentarlo y encontrar un lugar seguro.

Bajamos un piso, estaba pendiente observando los pasillos de la izquierda y la derecha, buscando que no tuviéramos más de esas cosas en este piso. Arriba teníamos la ventaja de ser solo 6 Suites inmensas, pero los pisos inferiores donde ya había estado antes, recordaba que habían 10 habitaciones por lo menos si mi mente no me fallaba, y si era una noche llena como me había dicho el recepcionista temprano, estábamos sencillamente jodidos.

El piso de los pasillos estaba bañado en sangre, algunas puertas parecían estar abiertas en el pasillo de la izquierda, ninguno a la derecha. Decidí continuar bajando, y cuando pusimos el pie en el pasillo, escuche un fuerte golpe detrás de nosotros en las escaleras.

La criatura sin alma del piso superior había caído rodando hasta la mitad del nivel en su intento de seguirnos. Desde donde nos encontrábamos me parecía ver su cabeza en una posición completamente imposible, como si se hubiera partido el cuello, pero el cuerpo seguía moviéndose buscando levantarse, y los vacíos ojos de la muerte no dejaban de buscarnos.

Parecía querer hacer algún tipo de ruido o hablar, pero en vez de lograr gesticular palabra alguna solo sonaba como gárgaras. Era como si no lograra sacar el suficiente aire por la garganta, como si tuviera atorado algún pedazo de carne o algo así.

Decidimos seguir bajando, o por lo menos lo decidí y continué llevando a Brittany de la mano, no hablaba, parecía estar en shock pero aún respondía a las acciones. Llegamos al 4 piso y no tuve necesidad de revisar los pasillos. Ya mientras bajábamos el olor a podredumbre suturaba mis sentidos, y me mareó inmediatamente.

Al observar con detenimiento casi todo el piso parecía un ser viviente. Las puertas de todas las habitaciones estaban abiertas, y habían por lo menos una docena o mas de esas cosas, comiéndose los restos de varias personas en el suelo.

Al final del pasillo que tenía de frente donde estaban los ascensores, 2 de Ellos se comían las entrañas de un cuerpo que yacía sentado contra la pared del fondo. Pude observar en una de sus manos una pistola y que ese sujeto había muerto de un disparo en su cabeza.

Tomé a Brittany, la vi directamente a los ojos, intentando de calmarla y sin hablar con señas le intenté de explicar para pasar y continuar bajando sin hacer ruido alguno, tal vez si no hacíamos ruido nos ignoraran.

Por lo menos eso pensaba, después de ver que la criatura que estaba en el mismo piso de nosotros, se había caído intentando de bajar las escaleras, podía significar que no tuvieran un pensamiento racional.

Pasamos en completo sigilo, evitamos a las criaturas de ese cuarto piso, con cierta facilidad, pero no duró mucho ya que la criatura que nos seguía de más arriba volvió a caer en ese momento de nuevo hasta el quinto piso en esta oportunidad.

Esta vez, las criaturas del 4º piso levantaron los rostros hacia arriba, dando a comprender que habían escuchado lo ocurrido, y como buscando de donde venía el sonido, mientras que Brittany en su desespero y miedo, gritó y empezó a bajar corriendo al tercer piso.

Maldije para mis adentros por aquel grito que ella había dado, puesto que entre eso y los pasos de carreras que estaba dando por las escaleras, atraería la atención de todas aquellas criaturas, y solo nos quedaría comenzar a correr.

Sin embargo no me quedaba hacer más nada, y sabía que mientras más bajara, más de esas cosas me encontraría en el camino, pero tenía que intentarlo y ver hasta donde podría llegar antes de sacar algún nuevo plan.

Pasamos por el tercer piso, Brittany continuó al segundo sin siquiera observar nada de lo que ocurría en este piso y yo tuve que hacer lo mismo para alcanzarla, y no dejarla sola en medio de todo el caos que se había desatado en el hotel.

La alcancé ya en el pasillo del segundo piso, un rápido vistazo me permitió ver que se había detenido porque había un grupo muy grande de esas cosas en las escaleras que bajaban al primer piso comiéndose a alguien más y ella se detuvo de golpe.

Cuando la sujete empezó a golpearme en el pecho del miedo, y tuve que sujetarla fuertemente y que me viera a la cara, el vernos a los ojos, nos calmó, poder ver el color en nuestros ojos era una especie de conexión especial que nos permitía saber que aún teníamos alma y no éramos partes de esas criaturas.

Las criaturas se levantaban del cuerpo que se comían, es como si les interesara más la carne caliente y fresca, que la que tenía un poco de tiempo enfriándose y comiéndosela.  A la izquierda, del mismo lado que la habitación presidencial, del sexto piso pude ver a 6 de esas cosas saliendo, de 3 de los cuartos que tenían puertas abiertas, el área del ascensor era una zona muerta, pues no sabíamos si estaban funcionando y habían 2 más de ellos que se levantaban, dejando de comer a una mujer que parecía tener un traje de personal de limpieza.

Al voltear a la izquierda observé que la mayoría de las habitaciones tenían las puertas cerradas, exceptuando por 2 de ellas. La del fondo era más grande que las otras, así que tome a Brittany por la muñeca y la jalé corriendo a esa habitación para revisarla.

Al pasar por el frente de la otra habitación que estaba abierta, nos salió uno de esos seres que atrapó a Bryttany por su otro brazo sorpresivamente. Ella pegó un grito, que me hizo reaccionar y lanzarle una patada, por lo que ella solo tuvo un ligero rasguño en el brazo, pero no había sido mordida ni sufriría por algo así.

Seguimos hasta el cuarto, y al voltear hacia dentro del mismo, desde donde estaba, no parecía haber ninguna criatura, por lo que sería más sencillo que pelear contra un grupo grande de ellos que venían a nuestras espaldas.

A ver, es necesario dar una pequeña explicación de estos cuartos ya que no son tan grandes como la Suite Presidencial pero son las Suites Ejecutivas por lo que tiene un poco de espacio. A penas ingresas en las habitaciones, (y a esta específicamente), al dar uno máximo dos pasos si eres de piernas cortas, tienes a tu izquierda la puerta del baño, pequeño pero cómodo.

Dando 2 pasos más tienes la habitación que se agranda un poco a la izquierda, dejando ya espacio para una mesa alta tipo bar, la cama matrimonial, y al fondo a la derecha un jacuzzi no tan amplio y grande como el de la Suite Presidencial pero sí lo suficientemente grande para estar dos personas cómodamente.

Dicho esto, pasé con Brittany en este cuarto, la coloqué contra la pared derecha evitando la puerta del baño mientras trancaba rápidamente nuestra puerta a nuestra espalda y pasando los seguros, de los cuales no dudaba que podían reventarlo si todas esas cosas se lo proponían.

Inmediatamente mi primera reacción fue voltear al baño, y pude ver una persona muerta en el piso, parecía ser una mujer de color, o por lo menos morena oscura, no tuve ni que acercarme a buscar sus signos vitales, puesto que me provocaron ganas de vomitar ver sus tripas sueltas por fuera de su cuerpos y su zona abdominal.

Había un fuerte olor a vómitos y pudrición que me imaginé que provenían de su estomago que estaba abierto y desperdigado a un lado del cuerpo. Intenté de cerrar la puerta pero parte de su cuerpo no permitía hacerlo.

No quise ni tocar el cuerpo, puesto que aún desconocía como se podía transmitir esa enfermedad tan horrible y no tenía intenciones de estar más propenso a enfermarme de lo que ya había estado respirando el mismo aire y estando en las mismas zonas que ellos.

Pasé al cuarto dejando el cuerpo ahí, mientras me sentaba en el colchón para aclarar mis ideas, pensar claramente que sería lo siguiente que haría y más aún como coño había llegado a verme involucrado en una batalla de este tipo.

Los hospitales y clínicas que mencionaron temprano en la noticia no estaban ni cerca de donde estábamos nosotros, el centro médico mas cercano que podíamos tener era el centro de asistencia de Rescarven en Las Mercedes…

Pero claro… era eso… En el Rescarven de seguro estaban también llevando a las personas que recibían ataques, mordidas, moretones y golpes defendiéndose de estos monstruos, y seguro también llevaron a alguien infectado.

Mientras yo divagaba en como podía haber llegado a esa posición, como podría ahora sacarnos de ella, Brittany se acercó al jacuzzi, que estaba lleno al tope, con el liquido de un color casi negro, y que no se movía siquiera.

Ella pasó su mano por el agua, volteo a verme con cara de miedo y casi rayando en la locura para decirme que parecía sangre y no agua. Cuando me voltee a verla y observé el liquido escurriéndose por su brazo, me asusté pensando que le había pasado algo. Ella me veía directo a los ojos, y yo no pude hacer nada…

No pude hacer nada con la sombra inmensa que se había levantado desde dentro del jacuzzi y se encontraba tras ella, lista para lanzarse a comer sobre ella, y yo en el otro extremo de la cama, viendo como todo ocurría lentamente y al mismo tiempo petrificado sin que mi cuerpo respondiera y las palabras no salieran de mi boca…

miércoles, 11 de enero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” III “Los ojos sin alma…”

Capitulo 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” III

“Los ojos sin alma…”



Me despertó unos golpes y unos gritos, estaba demasiado cansado, y pensé que había dejado el televisor encendido. Al voltear, me di cuenta que estaba apagado, y aún medio dormido escuche los gritos de afuera de la habitación. Por un momento me maldije por venirnos a este hotel y no a un hotel cinco estrellas. De seguro era alguna discusión de pareja, o el de la habitación de al lado había dejado el televisor encendido.



Mientras volteo a un lado de la cama y veo a Brittany ahí a mi lado, desnuda, y recordé todo lo que habíamos hecho, y como convertimos ese cuarto en nuestro pequeño palacio de amor y deseo. Se me comenzaba otra vez a despertar, pero tuve que buscar contenerlo rápidamente porque el dolor del cansancio no era normal y en mi celular sonaba una canción de Ricardo Arjona si no me equivoco.



En ese momento escuche otro golpe pero más cerca del cuarto, y mi atención volteó inmediatamente al pasillo. Recordé que estaba en la habitación presidencial, eso significa que en el piso solo había 6 suites, la mía, la del frente y 4 del otro lado, aparte que se suponía que esta habitación era antirruido.



La única manera de estar escuchando algo así es que esos golpes se estuvieran dando en el ascensor, que hubieran puesto un TV a volumen muy alto con la puerta del pasillo abierta, (por lo que me llegaba el sonido por el pasillo), o que de verdad se estuvieran dando de golpes en aquel lugar, detrás de mi puerta.



Con la inseguridad reinante en el país, decidí marcar a recepción. Pero caía directamente ocupado cuando lo intentaba de hacer. Entonces me levanté de la cama y me acerqué a la puerta, para intentar de escuchar qué estaba ocurriendo. Escuche un grito de mujer en el pasillo.



La sensación que me dejo aquel grito de dolor me dejó aterrado, y Brittany se despertó al no sentirme en la cama para saber que ocurría. Le dije que se quedara tranquila, que seguro habían dejado algún TV encendido y la puerta abierta de una habitación solo para obstinar a las demás personas que estaban en el piso.



Le dije que prendiera el televisor y buscara en los canales para que viera que seguro era alguna película, mientras yo volvía a llamar a recepción. El teléfono seguía cayendo ocupado, o alguien más estaba hablando con recepción o lo habían dejado desconectado para evitar escuchar a los inquilinos mientras solventaban lo que sea que ocurriera.



Brittany había dejado algo en el televisor, yo no le presté atención y busque en la lista de números de la pared el de servicio a cuarto del mismo piso, el del bar, el de estacionamiento… Todos caían ocupados automáticamente.



Tome mi celular que había puesto la música y tenía 13 llamadas perdidas, aparte de muchos mensajes de texto, no los leí en el momento, solo estaba viendo de quienes eran, mi madre, mi hermano, mi abuela, mi padrastro, mi novia… todos enviados como urgentes. Escribí el número de emergencia de la policía y automáticamente caía una contestadota informando que las líneas estaban ocupadas, que dejara el mensaje, me di la vuelta, para ver a Brittany llorando y privada entre las sabanas del cuarto.



Solté el teléfono inmediatamente, y la fui a abrazar a preguntarle que le pasaba, tenía la cabeza contra la almohada con mucha fuerza ahogando su llanto, así que miré al televisor.



Había dejado el canal de noticias, y estaban pasando una alarma para las personas que estuvieran despiertas, que no salieran de sus casas, que si tenían a alguien cerca que pareciera estar padeciendo los síntomas de la extraña enfermedad que volvía a las personas en caníbales y agresivos no intentaran ayudarlos ni acercarse a ellos, que los evitaran a toda costa. Si era posible que los aislaran en algún espacio de la casa o apartamento hasta que las personas de seguridad llegaran ha su residencia.



No había comprendido porque Brittany estaba así, hasta que me di cuenta que el edificio que estaba en el fondo y quemándose entre los accidentes reportados durante la noche en la ciudad, era el edificio donde ella vivía.



La abracé y empecé a susurrarle al oído muy bajito que todo estaría bien, que seguro su familia estaría bien y abría salido de ese lugar, que más bien teníamos que vestirnos he ir para ver donde estaban, eso solo lo lograríamos saliendo de donde estábamos.



Claro está, eso significaría no hacerle caso a la orden policial que reportaban de no salir de sus casas. El problema es que un viernes de quincena (ya sábado en la madrugada), y en época navideña nadie esta, normalmente, en su casa.



Brittany comenzó a reaccionar, mientras escuchábamos otros gritos y más golpes en el hotel, y los teléfonos de recepción, atención al cuarto y restaurante seguían sin ser contestados.



Mientras nos vestíamos, los bomberos sacaban por pantalla el cuerpo de alguien que había muerto, al parecer quemado, en una camilla y tapado. Cuando el reportero estaba cerca intentando de preguntar si habían identificado a la persona, Brittany se le aguaron los ojos y nuevamente estuvo a punto de ponerse a llorar, a lo que la abracé y le volví a dar ánimos, diciéndole que seguramente no era nadie de su familia.



Y sin previo aviso frente a las cámaras, el “cuerpo sin vida” se levantó de la camilla y mordió al reportero en el brazo cuando pasaba por su lado, a mí me dejó en shock la imagen, lo rápido que había ocurrido todo en cuestión de segundos, y esos ojos blancos inexpresivos y sin iris, donde mi mente periodística me empezaba a decir que esto se iba a convertir en algo grande.



¿Quién sería el Bombero que erróneamente dijo que estaba muerta?, ¿Cómo se le pudo pasar por alto verificar los signos vitales correctamente?, eso le había costado una parte del brazo a aquél reportero, y Brittany dio un grito que fácilmente podría haber llegado al cielo en ese momento.



La que se había levantado y empezado a atacar a las personas, infectada, era la mamá de ella. Su expresión era una combinación entre dolor, miedo y determinación de ir hasta ese lugar.



Justo antes de abrir la puerta del cuarto, cuando nos habíamos vestido y recogido nuestras cosas, y después de calmarla un poco para no hacer nada loco, volvieron a informar por la televisión, que no se tuviera contacto con las personas que mostraran estar infectadas. No se estaba preparado aún para atacar este brote en la capital, ya que se esperaba detenerlo en las fronteras y no dejarlo llegar hasta aquí.



Que en las próximas horas la guardia nacional tomaría el control de la situación en los lugares más críticos de la capital, los hospitales y campos deportivos, junto a los parques al aire libre, se convertirían en centros de primeros auxilios, para luego ir buscando a los enfermos y llevárselos a cuarentena.



Abrimos la puerta suavemente, pues teníamos miedo que el virus hubiera llegado al hotel de alguna manera, puede que algún infectado se viniera para no caer en los hospitales, o un grupo de infectados se pusieran de acuerdo para entrar aquí que sería mucho mas sencillo atacar que un edificio normal de apartamentos.



Al abrir la puerta, pude ver cerca de las escaleras unas piernas de mujer en el suelo, y un sujeto sobre la misma. Pensé que alguna pareja había aprovechado el pasillo que estaba solo para tener un encuentro más. Existe mucha gente loca que haría casi cualquier cosa para poder estar en lugares así.



Cuando le iba a hablar al sujeto para que entrara en su cuarto y dejara de hacerlo en los pasillos, note una extraña mancha oscura entre las piernas de la mujer, como si hubiera estado en sus días. Y sin embargo no era posible porque sería demasiada sangre, o por lo menos me parecía así, pero no soy mujer para decirlo.



Brittany seguía en la entrada del cuarto sin salir, me le acerque y le susurre lo que pensaba, y ella me dijo que no importaba lo que estuvieran haciendo, que lo mejor era que no los molestáramos y siguiéramos de largo por las escaleras que estaban antes que ellos.



Me tomó de la mano, el contacto con su piel me hizo recordar todo lo que acabábamos de vivir en aquel cuarto, pero inmediatamente lo deseché, puesto que sabía que algo malo y grande ocurría allá afuera.



Dimos unos pocos pasos en silencio, y cuando nos acercábamos a las escaleras, escuchamos un disparo desde los pisos inferiores, nos sobresaltamos inmediatamente, Brittany se metió en mis brazos de forma automática, y el sujeto que estaba sobre la otra chica levantó la cabeza, volteando a su izquierda, que era de donde venia el disparo.



Cuando lo hizo, pude ver que su rostro y sus mandíbulas estaban rojas llenas de sangre, a pesar del pálido color que tenía el resto de su piel, y al levantar su mano izquierda, tenía un pedazo de carne en ella, que soltó en el suelo para apoyarse y levantarse.



Cuando observé con detenimiento el pedazo de carne, reconocí la forma del corazón que había visto muchas veces en los programas de Discovery. La Criatura se había volteado a verme, yo aún con Brittany entre mis brazos acurrucada contra mi pecho que no quería ver el cuerpo, me imagino que cuando vio la cantidad de sangre había comprendido que no era la regla, cosa que yo no quería creer.



Yo no podía creer que lo tuviera ahí frente a mí, y fue al ver a esa cosa, cara a cara, sus ojos clavados en los míos, con una expresión entre rabia y furia, como la de un animal hambriento en búsqueda de presa, que comprendí rápidamente que no era humano.



Esos ojos blancos, sin vida, sin alma, como había aprendido hace unas pocas horas con Brittany de los ojos humanos, y su espejo al alma, los ojos de esa cosa no reflejaban alma alguna, o por lo menos no se podía ver a través de aquellos ojos que me dejaron petrificado…

miércoles, 4 de enero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” II “Sexo y placer en medio de la muerte…”

Capitulo 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” II

“Sexo y placer en medio de la muerte…”



Subimos a la Suite en el piso 6, mientras estábamos en el ascensor no podía permitirme dejar de ver sus hermosos ojos. Tenía una mirada que albergaba varios sentimientos, casi imposible para mi conocerlos todos, a mí me hacía sentir embriagado y hechizado. No podía aguantar las ganas que tenía de probar sus labios, suaves, y hermosos labios rosa ligeramente humedecidos, no se si por su propia boca o algún labial. Al llegar a la habitación ya habían llevado la botella y la habían dejado en un cubo con hielo y unos vasos. Una habitación muy grande, con una cama matrimonial como para unas 6 personas al mismo tiempo, un hermoso jacuzzi con una iluminación tenue muchos detalles que observar, pero no desde la puerta, pasamos mientras nos dábamos un suave beso, ahora que no teníamos la sensación de que nos observaban, su sabor, su textura, esos labios suaves y deliciosos rozando con mis labios mientras la punta de las lenguas jugaba suavemente una con la otra y se devolvían para morder y jugar solo con los labios.



Llegamos a la orilla de la cama donde me sentó de un empujón y me dijo que había tenido práctica de Tenis en la tarde, por lo que deseaba darse otro baño aparte del que se dio en la universidad.



Me dijo que para esta primera vez, quería darme un regalo y se fue con el bolso al baño, escuché la regadera, me quité los zapatos, me acerqué al jacuzzi, y abrí el agua caliente, deje que el jabón liquido para burbujas se escurriera por completo en el agua mientras me preguntaba si debía entrar al baño y acompañarla o quedarme esperando ese “regalo”, decidí comenzar a desvestirme, puse el televisor sin volumen para ver que pasaban, mientras escuchaba la regadera imaginándome el agua correr suavemente por su piel y su cuerpo, quitándome la ropa.



En casi todos los canales nacionales estaban pasando lo mismo, al parecer la noticia de los infectados en Caracas que habían llegado de los vuelos estaban causando mucho revuelo, pero yo no estaba para pensar en eso en ese momento, por lo que lo deje en un canal de música, escuche que ella había cerrado la regadera y le puse volumen, serví 2 vasos de Whisky a la roca y me metí en el jacuzzi dispuesto a relajarme.



Escuche la puerta del baño abrirse y cuando iba a voltear me dijo que cerrara los ojos, que no viera la sorpresa todavía, había comenzado una canción de reguetón en el canal, y me maldije por dejar eso encendido en vez de poner mi celular o algo diferente, solo podíamos escuchar esa música en las discotecas, tomados y jodiendo mientras bailábamos, pero así de manera común no nos gustaba para nada.



Absorto en mis pensamientos siento como la luz baja un poco por donde estoy, y me dice que puedo abrir los ojos, creía que la encontraría cerca de mí, a mi lado, o algo así. Para mi sorpresa estaba en la otra esquina del cuarto, donde había un tubo de Streptease que ni había volteado a ver cuando llegamos, tenía puesta una camiseta deportiva blanca muy pegada, a través de ella se notaba que no había secado completo su cuerpo, puesto que en la zona de sus pechos (entre otras áreas) estaba húmedo y pegado a su silueta de sirena, unos pechos perfectamente redondeados en un tamaño que no eran demasiado grandes pero si perfectos para su contextura del cuerpo, y los pezones duritos que se podían ver a través de la tela, era difícil levantar la mirada o bajarla para no delatarse.



Aproveché de bajar un poco la mirada, y observé que se había puesto la falda más corta que tiene, cuando los usa para jugar se la pone con unos shorts de licra debajo de los mismos, y la falda volaba y se meneaba a un ritmo muchísimo mas suave y lento que el de la música que sonaba en el televisor, ella me deleitaba suavemente con su menear y su cuerpo de hechicera moverse sensualmente, dominándome poco a poco con su danzar suave, y su excitante movimiento de caderas, sus movimientos parecían los de una princesa que nadie toca y que yo en ese momento deseaba sentir conmigo.



Observando mas detalladamente logre darme cuenta en mi asombro, (incrédulo asombro infantil), que no poseía ropa interior, cosa que entre la luz y el éxtasis de aquel momento no había caído en cuenta. Tome un trago suave del delicioso Whisky y al no haber ido nunca antes a un club nudista no sabía que hacer, si ir hasta donde estaba y acompañarla (aunque estaba desnudo y por eso no me provocaba), si lo hacía solo para divertirse, si podría tocarme o eso la molestaría… Aún peor, nunca me habían hecho un baile privado, o había estado con el nivel de lujo que me estaba dando esa noche con Brittany. Por un momento mis pensamientos parecieron volar, estaba en la habitación al mismo tiempo que no estaba en ella. Quería estrecharla conmigo, suavemente, sentir nuevamente sus labios y su boca rosar los míos y que me comiera lentamente. Apagar las luces, y abrir las cortinas para que entrara la luz de la luna y desnudarla poquito a poco, lo poco que tenía encima solo para explotar todo lo que estaba acumulándose dentro de mí.



Decidí apagar el televisor, cosa que ella agradeció y me sonrió, bajando suavemente las escaleras caminó al jacuzzi, mientras me observaba con deseos y una mirada de animal en celos. Yo aceleré el resto de mi vaso, y lo solté a un lado, cuando ella no entró directo sino que me rodeo en el jacuzzi, quede sorprendido hasta cierto punto, se agacho por detrás de mí, permitiéndome ver muy, pero muy de cerca esa parte tan intima con la que en más de una oportunidad había soñado, o intentaba de imaginarme como sería…



Hermosamente depilado, rosadito y mojado aún sin entrar en el jacuzzi conmigo. Me tomó suavemente la quijada para cerrar mi boca, me levantó la vista a sus ojos, y al ver esos hermosos ojos azules, junto con el baile y aquel olor de mujer que inundaba mi olfato, me dio un beso que sentí que me haría terminar sin más contacto que aquél…



Se sentó a la orilla y me tomó por el cabello… En aquel momento me convertí en un esclavo, en un simple títere, haciendo todo lo que ella deseaba y disfrutando del aguamiel de los Dioses que me regalaba…



Sin quitarse la falda ni la camiseta, me apartó después de lo que para mi fue un instante, pero que en total fueron 2 momentos divinos de jugos celestiales… Se metió en el agua y botó el whisky que le había preparado al calentarse y aguarse con el hielo descongelado.



Se sirvió un trago, y me dijo que necesitaba un respiro, porque entre el baile y el momento íntimo, aparte de las prácticas del día necesitaba un momento para poner su mente en lugar…



- Nunca había hecho algo así para nadie.

- ¿En serio?.

Le pregunté con un poco de curiosidad y al mismo tiempo sintiéndome importante.



- ¿Por qué habría de mentirte?... Y sin embargo, no se que me llevó a bailarte y darte este regalo tan especial, pero creo que el fin del mismo es para mí fácilmente comprensible y en especial disfrutable en este momento.

- ¿Y cual es ese fin?

- Es una combinación de varias cosas, he terminado de descifrar el verdadero valor de tu mirada por ejemplo…

- ¿El valor de mi mirada?.

Ahí mi mente se puso a divagar y sirviéndome otro trago de whisky, me tome un sorbo para poder aclarar mi mente y concentrarme en la conversación a pesar del “nivel” de excitación que tenía todavía

- Sí. Tu mirada es tu espejo a este mundo Lionell, y eso no lo puedes esconder, y menos a mí que me capturaste con ellos. Por ejemplo hoy cuando te encontré estaban con una combinación entre marrón oscuro y un verde oscuro…

- Es imposible que me los vieras, si es de noche…

Recuerdo que nos encontramos en plena avenida y ahí la iluminación no era tan buena que se diga.



- Las luces de los locales existen sabes, y fue sencillo notarlo porque cuando me viste y te sonreíste inmediatamente se comenzaron a aclarar, eso fue lo que me permitió ver de verdad que estaban oscuros.

- Aja… ¿y que tiene eso que ver?

- Si me dejas continuar te puedo explicar… Mientras caminábamos note que cuando me ibas contando las cosas tus ojos iban cambiando de color, se volvían a oscurecer cuando hablabas de tus problemas, de la universidad y esas cosas, pero al levantar la mirada a mí empezaban a aclararse nuevamente.



Luego cuando estábamos aquí abajo, tus ojos tomaron un brillo sumamente especial, se hicieron completamente verdes claro, podría decir que al nivel de claridad de mis ojos, y al verte acercar a mis labios me fue imposible aguantarme, tus ojos me hicieron derretir a tu beso y a tu encanto.



Cuando llegamos aquí y vi en esa esquina el tubo, se me despertó el morbo, y pensé que quería ver hasta donde podía hacerte llegar, buscar en esos hermosos ojos que tanto podrían mostrarme de tu alma si les daba un regalo y tome la decisión casi sin pensarlo más.

- Entonces decidiste darte un baño y salir así para mí… y ¿que viste? ¿Encontraste lo que querías?

- Mejor aún… al estar allá en el tubo al principio me estaba dando algo de pena y casi me cortó la inspiración, hasta que note que me observabas con completo detenimiento a todo el cuerpo y no a la cara, como me encanta y haces siempre, eres el único capaz de mantener tu mirada en mis ojos mientras hablamos…



Pero por fin veía que me deseabas más allá de unos ojos bonitos, y veías mi cuerpo entero para tu propia satisfacción. Me hiciste sentir deseada y eso me dio valor y deseos de ti. Aunque me habías demostrado que comprendías mis sentimientos y te gustaba mi forma de ser, pero creía que no te gustaba mi cuerpo.

- No me has respondido…

- Y tú andas muy entrometido sin dejarme terminar de contar…

- Esta bien, me quedo callado

- Observándote desde aquel rincón, tú mirada, tú deseo me hicieron perder cualquier pena que tuviera conmigo en ese momento, y ponerme a moverme y a bailar. Solo tenía que verte, y saber como deseabas tocar mi cuerpo, saborear el agua de mi piel y disfrutar de mí. Al apagar el televisor, lo agradecí por dentro…



Aproveche para tomar otro sorbo de mi trago, cosa que ella también hizo para tomar una pausa y poder continuar.



- Quería dejar de bailar, quería sentirte en mí, que en vez de saborear el vaso de alcohol, me tomaras a mí, y ya tenía mi interior demasiado caliente, demasiado húmedo, y creía que podría llegar ahí mismo de pie solo viéndote disfrutar lo que veías. Puedo haber tenido novios antes, pero ninguno nunca me había demostrado un nivel de amor y deseo como me lo muestras tú.



Me acerque caminando con el deseo de tomarte completo, enterito y poco a poco, sentirte dentro de mí, cuando me puse a tu lado tu mirada se perdió en mi cuerpo, por un momento creí que te habías ido a otro mundo hasta que levante tu rostro, y al ver tus ojos, me llegó el primer orgasmo, solo con ese beso…

- Entonces cuando yo… ¿Tu ya…?

- Si. Pero no se puede comparar a tu boca y todo tu ser. Tenías los ojos igual que los tienes ahorita… Verde claro, verde hermoso, provoca comértelos y al mismo tiempo no dejar de verlos nunca y permanecer al lado de unos ojos tan expresivos.

- Pero aún no me has tenido por completo “dentro de ti” como dices que lo deseabas je je je…



Eso lo dije pensando en como me había dejado, he inmediatamente me di cuenta que no duraría ni 2 minutos y sería un completo fracaso, por lo que me dio algo de miedo, y para ocultarlo me voltee a mi celular y lo puse a sonar en aleatorio.



- Eso ya lo voy a cambiar por completo… Esta noche eres completamente mío y haré todo lo que quiera, aunque ahorita estas en un nivel que tenemos que bajar… Para que después puedas disfrutar las siguientes batallas que nos faltan.



Se acercó hasta mí, quitándome el trago de la mano, tomo un sorbo, y me beso compartiendo el frío alcohol, que se calentó en segundo en nuestras bocas, mientras la sentía moverse cerca de mi parte intima sin llegar a entrar, sino más bien como un juego…



Se apartó, lo tomo en sus manos y me pidió que ahora yo me sentara al borde, abrió de nuevo el agua para enjuagarlo un poco del jabón que tenía sobre él, y me ha regalado el momento de placer más corto pero completo de mi vida entera, liberando todas las tensiones y como había temido, sin durar ni 2 minutos.



Después salió del agua, se enjuago un poco solo abajo, y dejo el resto de su precioso cuerpo enjabonado para disfrutarlo, mientras me cabalgaba a la orilla del jacuzzi y mis manos, muy suave y lentamente, exploraban su cuerpo de piel extra suave con el jabón, y nuestros labios se fusionaban suavemente en profundos besos.



Es difícil describir el placer que puede sentir un hombre en ese momento a menos que lo vivas en carne propia, sentir sus suaves pechos y sus pezones duros, como entras calientito, jugoso, con una piel tan hermosa y suave…



Pasamos a darnos un baño para quitarnos el jabón, ahí mismo en el jacuzzi dejando correr el agua y destapándolo para que se fuera el jabón, mientras nos besábamos y disfrutábamos del cuerpo de cada uno, y en mi celular que estaba aleatorio comenzó a sonar “With or Without you” de U2, lo cual me pareció perfecto para el momento romántico que estaba teniendo mientras la sentía a ella, continuando moviéndose al ritmo de la canción y excitándome más y más.



Pasamos al potro, y fue el momento de mi confesión explicándole que nunca lo había usado como tal, solo lo había visto. Ella tampoco, lo que nos llevo a una hora de sexo, placer, y risas mientras que inventábamos que haríamos y como lo haríamos sin saber exactamente cuales posiciones funcionarían y cuales no.



No seguiré describiendo más mi intimidad y mi momento de infidelidad, que tuve antes de este Apocalipsis, el momento más maravilloso de mi vida, el último momento de verdadera felicidad. Solo resumo que jugamos en la mesa, para comer el mayor y mas delicioso plato que nunca llegué a probar, la alfombra se baño con el whisky que dejamos correr por nuestros cuerpos, y nuestros sentidos explotaban una y otra vez de placer en cualquier posición que nos provocaba, disfrutábamos viéndonos en los diferentes espejos del cuarto, nos poníamos frente a uno, ella de espaldas a mí, mientras entraba y mis manos jugaban por su cuerpo frente al espejo, con su pecho, la mordía el cuello y la otra mano jugaba con su punto externo más sensible y “cli”mático, cuando alguno estaba sobre el otro podíamos vernos en el espejo del techo, o sacando la posición y el instinto más animal que se puede tener en esos momentos frente a ellos…



Casi al final ya nos fuimos a la cama y lo hicimos una última vez muy suavemente, lento, y despacio por todas las áreas posibles, incluso aquella que nunca ninguno de los dos había aprovechado nunca para este acto de amor, en todas las posiciones que se nos ocurrieron, nunca olvidare cuando su cuerpo se posó sobre mi, de espaldas, mientras su cabello acariciaba mi rostro y ella se movía lentamente dejando correr todos sus jugos en mis partes más intima, y su olor de mujer inundaba mis sentidos, o ella tumbada en la cama boca arriba, con las piernas entre nosotros como si estuviera sentada “en posición de loto”, fue un momento de invento, pero entre lo húmedo, y lo suave de todo, creo que estuvo entre las mas profundas y deliciosas de todas, ella llegó con contracciones tan fuertes que tuve que salir para no hacer lo mismo y poder continuar un rato más después. No importa que sea lo que vean en las películas para adultos, no importa cuantas veces lo hallan hecho, o con quienes lo hicieran en el pasado, presente o lo harán en el futuro, siempre lo mas importante es el amor y el deseo, porque en ese momento comprendimos que estábamos embriagados no solo de sexo y placer sino de un amor que ambos reprimíamos.



Todo a un ritmo muy lento por el agotamiento, no queríamos separarnos, hasta terminar nuevamente ya con la canción de “ONE” también de U2 por lo que el principio y el final fueron sencillamente perfectos.



Ese día descubrí muchas cosas, si una mujer lo desea puede llevarlo a uno a por lo menos unas 7 veces en una noche, (y ni siquiera en una noche, sino en unas horas), sino que ellas también pueden hacerse multi-orgásmicas, y señores, si en medio de todo este caos y Apocalipsis tienen una mujer que los quiera y los ame, que los consienta y les entregue el templo de su cuerpo, su corazón, y su vida en sus manos, no es solo complacerla en un momento, no es solamente ustedes complacer sus instintos, y echarse a dormir, aprendan de esa mujer, aprendan de sus expresiones, aprendan cada recoveco de su piel, explórenla suavemente si tienen tiempo y oportunidad, dejen que sus sentidos jueguen, disfruten el olor de esa mujer para despejar su mente de toda la pudrición del exterior, disfruten la suavidad de su piel para olvidar la dureza de las armas y las herramientas de trabajo, observen sus siluetas y su piel, a nosotros no nos importa si tienen un poquito de grasa, si tienen muchos pechos o una gran cadera, deléitense con esa vista, observen su belleza externa y verán que no existe más nada comparado en este mundo de muerte y polvo que pueda compararse a ella, abrácenla mientras entran en su cuerpo, apriétenla fuertemente, tomen su cabello y su cuello y júntense como un abrazo mientras lo hacen, y se sorprenderán con la música que sale de sus labios mientras la hacen suya, y en su momento de mayor éxtasis, bajen y prueben el manjar que los dioses nos regalan a través de ellas…



Luego de esa reflexión continúo diciendo que nos habíamos quedado dormidos ella sobre mí, en un abrazo profundo, y yo completamente dentro de ella. Seguramente solo por unas horas para mí, puesto que luego me desperté con unos golpes y gritos fuertes que no eran precisamente del televisor…

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” I “El camino a la perdición…”

Capitulo 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” I

“El camino a la perdición…”



A ver, como inicio mi historia personal. Creo que lo mejor es explicar un poco como era mi vida en esa época cuando el Apocalipsis no se había desatado sobre la tierra. Yo era un típico estudiante, de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV).



Tenía ya 2 años estudiando en esta universidad, durante el bachillerato junto con unos profesores habíamos creado el “Periódico del Instituto” que eran apenas unas pocas hojas impresas con noticias de los eventos del instituto y algunas cosas que pasaban en los alrededores. Donde era reconocido por ser el “director” del periódico y el único que no le importaba los regaños de los profesores al hablar de las peleas, los problemas entre los profesores y los alumnos, los escándalos y cosas así.



En la universidad, apenas había comenzado en la escuela de comunicación social, inmediatamente busqué ponerme en contacto con el centro de estudiantes, averigüé de los grupos periodísticos internos para ver si me dejaban ingresar en el mismo… y así fue.



Ya dentro, conocí a Saray, era mi chica ideal, bella, con algo de cuerpo pero no demasiado como para atraer la mirada de todos los hombres, pero aún teníamos poco tiempo como para poder dar más descripciones de ella en cuanto a personalidad. Lo que si voy a decir es que muchas veces teníamos muchas discusiones estúpidas, y yo buscaba escaparme por los caminos fáciles de la presión y las decepciones.



Una de esas formas de escaparme era con Brittany, una de las chicas mas bellas y deseadas de la facultad, cuerpo con medidas 95-60-92 no era el típico y perfecto cuerpo de supermodelo, pero su genialidad, su carisma, su sonrisa, y las practicas de tenis la mantenían como quería.



Durante sus prácticas muchos chicos siempre se pegaban a las canchas a verla jugar con la falda, y era muy popular, pero no se le conocía novio alguno. Y era ahí donde yo quería entrar.



Nos habíamos conocido por casualidad en una salida de una noche, que tuve con unos amigos, fuimos a una discoteca en las mercedes, y la había visto en la pista de baile, ahí, hermosa, con su cabello bailando al son y al ritmo de la música, mientras su cuerpo era una combinación sensual casi al nivel de una diosa.



Yo sabía que no estaba a su nivel, no todavía, pero cuando fuera más conocido ella misma sabría de mi existencia y de ahí podría entonces conocerla. Sí lo se, tenía pareja, pero la mayoría del tiempo las cosas no estaban como para preocuparme por ello.



Iba para la barra a buscar unos tragos, y pasé por su lado a propósito, sabía que si algún día me le presentaba, tenía que hacer que mi rostro por lo menos le pareciera conocido, así sea que me viera de refilón en algunos lugares. Entre la luz encendiéndose y apagándose del local y la pista de baile, clavé mi mirada en sus ojos, hasta que por alguna razón parecía haber notado que estaba ahí y se me quedó viendo también mientras continuaba bailando, nunca olvidaré esos hermosos ojos en ese nuestro primer encuentro visual cara a cara.



Estaba pidiendo los tragos en la barra, y hablando con el Barman mientras servía el trago, cuando escucho una voz por detrás de mí muy suave, sensual y cálida… “¿Me permites saber qué tomas?”. Al voltear la tengo frente a frente y casi la “atropello” puesto que estaba muy cerca de mí, nuestros rostros quedaron muy cerca uno de otro, observándonos directamente a los ojos, sus profundos ojos azules claro, no se notaban mucho en esta oscuridad, pero cada vez que la luz nos pegaba eran como chispazos que salían de ellos y me hechizaban aún más de lo que esperaba.



Debí de tener una cara de completo idiota, porque se hecho a reír, pasó de mí y le pregunto al de la barra que me había servido porque al parecer me había mordido la lengua que no hablaba.



- Depende de que quieras tomar para que te acompañe un rato… (volteó a verme de nuevo a la cara), yo prefiero el whisky a la roca, mi amigo esta tomando un cuba libre, y el otro un Alejandro porque no le gusta beber mucho, pero yo sería capaz de tomar cualquier bebida de este local con tal de hablar unos minutos con los ojos mas hechiceros que he visto en mi vida…

- ¿Porque dices que son los ojos mas hechiceros?

- Cada vez que la luz te los ilumina, su azul claro pareciera lanzar una chispa de embrujo que atraparía a cualquier incauto, y al parecer soy el primero que atrapan para ti esta noche.

- ¿Y quien te dijo que yo quiero atraparte?, mis ojos sencillamente embrujaron a quien se les quedó viendo aquí, a quien se les queda viendo cuando estoy en mi practica de tenis mientras los demás miran mi cuerpo, a quien no dejó de verme como un león observando a su hembra, o un tierno amante en silencio que no es capaz de decir las cosas que piensa al objeto de su amor…

- ¿Desde cuando sabes…?



Me colocó un dedo en los labios para silenciarme, se sonrió acercándose a mi oído y hablarme muy cerca mientras sentía su calido aliento en mi cabello y mi cuello.



- Lo note porque eras el único que no se quedaba como un pendejo en las practicas, sino que me veías directo a los ojos como buscando explorar mi alma, y seguías tu camino. Porque eres el único que ha sido capaz de buscar siempre ver más allá de mi cuerpo, buscando la verdad en mi mirada, sin miedo a lo que puedas encontrarte, lo sé porque yo también tengo tiempo viéndote Lionell, y si quiero aceptar ese trago que me querías ofrecer.



Me sorprendió enormemente que conociera mi nombre, y sentí la manzana de Adam moverse en mi garganta mientras tragaba grueso pensando mis próximas palabras en el nivel de nervios que tenía.



- Yo no quería ofrecerte ningún trago… por lo menos no hoy específicamente, sino a futuro cuando supieras que existía.

- Entonces ya se que existes, y mis amigas saben que uno de tus amigos también existe, digamos que es una cita a ciegas, y nada más, para conocernos porque tu has estado estudiando mis ojos azules, pero yo me he perdido pensando en esos hermosos ojos tuyos que cambian de color.

- ¿Cómo sabes lo de mis ojos?

- No lo sabía por completo, de hecho creía que usabas lentes de contactos, hasta que lo noté hoy cuando los tenías oscuros y aquí hablando frente a frente se te han puesto de un verde tan claro como el más hermoso pasto primaveral al retirarse la nieve del invierno, mostrando su color más hermoso que estaba escondido debajo de toda aquella blancura.



No se diga más… la conversación y el destino habían llegado, ella no tenía novio, sabía que yo tenía mi novia, y por ello no se llegó a mas nada aquella noche. Pero para mí fue una de las mejores noches de mi vida, conversamos, pudimos pasar una hermosa velada, bailamos, disfrutamos y su sonrisa cada vez me atrapaba más.



El tiempo poco a poco fue haciendo crecer nuestra relación de amigos, ya no era raro vernos en los pasillos hablando el grupo entero, y todo el mundo se preguntaba que pasaba entre nosotros, aunque nunca se llego a saber nada. Al menos que alguien de allá aún este vivo y lea estas líneas.



Un día yo había estado muy mal, había salido mal en algunas evaluaciones, porque después de ayudar durante semanas a Saray con sus estudios y sus trabajos, tuvimos varias discusiones, peleábamos casi por cualquier cosa, el estrés nos tenía separados muchas veces, y ella no daba señales de querer mejorar la relación.



Me fui a la calle a caminar, no se como terminé en Chacaito, y decidí bajar al Mc Donal’s a comprarme algo de beber y caminar un rato hacia las mercedes. Me compre una bebida, y continué caminando, al pasar por el Miga’s en las mercedes, noté que las personas estaban todas congregadas observando el televisor escuchando algo y muy pendientes.



Al principio creía que era seguramente algún partido de Baseball que se me había olvidado, tal vez un Caracas Vs. Magallanes, y me acerqué a ver como iba el juego. Para mi sorpresa no estaban pasando ningún juego sino que pasaban por el canal de noticias, que habían ingresado un grupo, aún no contabilizado, de personas al Hospital Universitario de Caracas, a la Clínica Ávila en Altamira, al Hospital de Catia y otros hospitales y clínicas de la capital, personas que al parecer habían sido victimas del virus que estaba atacando Estados Unidos, Canadá, Francia, España, México, una buena parte de Asia, se creía que también los países árabes como Iran, Irak, Egipto y Sur África, (aunque sin confirmaciones oficiales) y más cerca de Venezuela se había visto en Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina.



De Venezuela solo se conocían casos cerca de la frontera que el gobierno había controlado eficientemente y no existía peligro alguno de que continuara la propagación, pues habían puesto “fuertes alcabalas” con el ejército en las fronteras para detener a cualquier inmigrante y en los aeropuertos también se estaba haciendo un fuerte monitoreo con pruebas de sangre inclusive para evitar contagios.



Me parecía que esta sería otra “Gripe Porcina” que se creó la alarma mundial hace unos años, y a la final no fue tan fuerte. Yo decidí continuar mi camino, ya había escuchado mucho de esas noticias, y lo único nuevo es de las personas que habían ingresado las últimas horas, de las cuales algunos familiares decían que ellos habían llegado de Colombia o Brasil de algún viaje. Esto no desataría una guerra en la que me interesara en ese momento.



Continué caminando con mi refresco, tranquilamente mientras mi mente divagaba un poco en los acontecimientos, y en lo divertido que sería estar en ese momento en algún local con Brittany tomando, bailando y riéndonos como siempre hacíamos mientras me perdía en sus profundos y hermosos ojos. Y como por arte de magia alguien se detuvo frente de mí y casi la tropiezo, pero me logré detener a tiempo, para levantar la mirada y ver que era ella…



Mi sonrisa y mi cambio de actitud fueron instantáneos, y luego de una corta conversación comenzamos a caminar en dirección de regreso a Chacaíto, mientras le comentaba los problemas que tenía en ese momento. La universidad, la separación que venía de mi novia pues ya no la aguantaba más aunque no sabía como decírselo, y hasta le pareció gracioso que en un momento así estuviera pensando en sus ojos pues como ella misma me confesó, había tenido un día difícil, y también estaba pensando en mis ojos.



No se si fue inconcientemente, si mi sub-conciente trabajó por mí, si fue ella la que me llevo por el camino que quería o como ocurrió, pero en un momento de la conversación mientras la veía a los ojos me acerque a sus labios, y ella respondió con un suave y rico beso. Muy tenue, ligero, apenas un rose de los labios y el sabor de su boca había quedado en mí… Al observar un poco más la situación y ver donde estábamos note que teníamos el Hotel American Dallas a mi espalda.



No tuve que decir nada, ella tampoco, fue casi como si hubiéramos leído la mente del otro, y al mismo tiempo caminamos al interior. Al llegar a recepción me informaron que no tenían habitación disponible, no sería raro en un viernes cuando había sido quincena y estábamos en época navideña.



Me le acerco al hombre, y le he preguntado si aparte de las habitaciones normales, no tenía disponible la “Suite Presidencial”, el me soltó una sonrisa y me confirmó con un movimiento de la cabeza que si estaba disponible, pero que su costo era elevado, y que estaba reservada el día siguiente a partir de las 12 del medio día así que si quería esa habitación tendría que entregarla antes de las 9 AM.



La verdad no me importó… Si de verdad iba a estar con esta chica de mis sueños y tener una primera vez con ella tenía que ser con todos los lujos. Pedí de una vez que me llevaran una botella de Whisky y pasé la tarjeta de crédito de mi padre, después me las arreglarías con él y vería como haría con esas cuentas para pagarle.