miércoles, 28 de marzo de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” V “Día 2: Cae una noche de sangre…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” V

“Día 2: Cae una noche de sangre…”



A través de la ventana se podía comenzar a ver como el cielo se estaba tiñendo lentamente a un color rojizo, casi rosado, con unas pocas nubes contrastando con el pálido azul del cielo, donde las estrellas parecían luchar unas con otras, para aumentar su luz y ser la primera en verse, mientras el manto de nuestro sol se iba escondiendo al final del horizonte.



Por las calles se encontraban algunos soldados montando su guardia, caminaban en grupos por las calles, siempre pendientes de cualquier movimiento, buscando cualquier indicio de peligro o confrontación.



Dos cuadras mas allá dirección norte estaba la sede principal que habían tomado como cuartel, un edificio alto, de unos 13 pisos quizás, (posiblemente con una buena área de estacionamiento debajo en el sótano), y aún así su altura no resultaba lo suficiente como para tapar todo aquel bello atardecer.



Les habían ordenado aumentar el perímetro a unas pocas cuadras más, ya no querían solo la línea de dos cuadras que separaban a los edificios, desde arriba les habían ordenado ampliar el perímetro a 2 manzanas a la redonda, con el edificio donde se encontraba el objetivo a proteger siendo el eje central del mismo. Algunos se habían quejado, otros estaban contentos ya que podrían revisar algunos otros apartamentos y ver con que podían encontrarse de valor para intercambiar en los asentamientos.



Siempre eran muy bien recibidos las botellas de alcohol, en especial los Whisky y el Ron, y por un Ron Venezolano había muchos que pagaban unas millonadas. Lo segundo más valorado eran los medicamentos, y de último la comida. La comida tenía una razón de ser para ser lo menos valorado, era muy difícil llegar a los asentamientos con ella sin que te la descubrieran, ya que la comida era siempre un bien común, al que nadie podía ser sometido para intercambio. Ya se tenían sembradíos, y se había logrado conseguir ganado para la proliferación de la vida, pero siempre toda la comida tenía que seguir siendo “gratuita”, y todos debían trabajar para conseguirla.



Así pues las siguientes cuadras ahora también tenían soldados siendo vigilados. Ya no era solamente lo que se veía desde la ventana, sino en los alrededores de aquél edificio donde se ha producido un acto de amor, que había estado en espera por casi 3 años, entre 2 personas que no se habían vuelto a ver, y se encontraron como amantes bajo el agua que corría por sus cuerpos.



Lo que nadie sabía, es que aquel cielo rojizo parecía estarles dando una advertencia a todos los presentes, no podían olvidarse que estas tierras continúan siendo un mundo salvaje donde criaturas que parecen haber salido de uno de los nueve círculos del infierno, caminan entre nosotros. Una advertencia que conocieron y aprendieron rápidamente algunos soldados.



Un par de horas antes de que el cielo comenzara a colorearse, dos jóvenes muchachos habían salido del perímetro inicial, tenían una sonrisa en sus rostros, aunque continuaban siempre pendientes de lo que ocurría. Se habían escapado durante su descanso, ya que tenían que buscar unas pruebas de orina, para la esposa de uno de ellos.



Habían llegado sin mayor contratiempo a la farmacia local, y dentro de ella encontraron las manchas de sangre en el suelo que les había informado anteriormente aquel sargento mientras cuidaban sus puertas. No vieron los cuerpos, sino solo el rastro de sangre en el suelo, por lo que pensaron que el sargento era más bondadoso de lo que creían, tal vez los había arrastrado a la parte de atrás para que no pudiera ser visto por otros sobrevivientes o zombis que pasaran por la zona. Terrible error que descubrirían más pronto que tarde en creer algo así.



El futuro padre buscaba tranquilamente la sección de las pruebas de embarazo, mientras su compañero “montaba guardia” en la entrada del local. Pero esa guardia no sería perfecta ya que se había distraído con unos lentes de sol que estaban en el mostrador, los registraba, conseguía alguno que le gustara se los ponía y se veía al espejo.



- He amigo… ¿Quieres unos lentes chulos para el sol?, son gratis para nosotros que somos los primeros clientes que tienen en esta farmacia en muchos años… ja ja ja. – Sonreía mientras se agachaba a buscar otros lentes. Por el reflejo del espejo a su espalda se vio una especie de sombra muy grande deslizarse silenciosamente.



- No… Ya estoy en la sección de pruebas de embarazo… Pero no se cual será la que te otorga mayor seguridad de los resultados. ¿Tú sabes algo de esto? –Le preguntaba sin darse cuenta de nada, y confiando que su compañero seguía pendiente de la entrada principal.



- Ni idea… - Veía su reflejo al espejo con otro par de lentes puestos. – Solo toma varios diferentes y vámonos. Yo creo que ya conseguí mis nuevos lentes a la moda, total lo viejo siempre regresa ¿no? – Se inclinó un poco para intentar de verse de perfil en el espejo con sus nuevos lentes, y esa pequeña inclinación le permitió ver que detrás de él había una sombra muy grande para ser de una persona, y fue lo último que vio antes de que su cabeza fuera despegada de su cuello de un solo golpe, y el espejo se bañara en la sangre que manaba del espacio donde antes se encontraba sujeta…



- Creo que tienes razón… Me llevaré 2 de cada una, y así las otras puedo venderlas de una vez, no creo que sea el único que esté ligando en la base… - Por un momento le había parecido escuchar un golpe seco, pero no le prestó atención. Creía que había sido otra vitrina cerrada por su compañero - ¿Llevamos también algunas pastillas de emergencias?, de esas que te evitan un embarazo si se la toma antes de 72 horas la chica. Eso va a molar en la base con los muchachos ja ja ja…



El silencio fue su única respuesta… Por un momento recordó el golpe seco de hace un momento, y se maldijo por no prestar más atención en ese momento. Salio del pasillo a intentar de ver a su amigo, lo llamó por su nombre, un nombre que no sería recordado en el futuro, solo sería otro número más de las bajas de aquél día pero no sería el último… Cuando llegó a recepción, solo llego a ver el arma de su compañero en el suelo y la sangre en el espejo, lo siguiente que vería sería el suelo acercándose a su rostro demasiado rápido para intentar de cubrirse, algo muy grande le había brincado en la espalda, y ya lo tenía sujeto por el cuello.



En uno de los tejados al sur de la posición central del perímetro, se encontraba un cuerpo tumbado, con una gran mancha de sangre a su alrededor, y su arma sin disparar a unos metros del cuerpo, con la mano que nunca soltó su arma, aún cuando había sido separada de su dueño. Más tarde ese cuerpo desaparecería, aunque ahorita parecía un elemento más de la horrible decoración del entorno, ya que no era el único cuerpo en los tejados.



Una cuadra más cerca, en el edificio trasero, la escena parecía repetirse. Tal vez no la misma posición, no era la misma persona, y no se encontraban los cuerpos iguales, pero sí se podía ver como habían sido dejados los cuerpos en el piso luego de arrancarles el cuello, dejándolos desangrándose, sin posibilidades de alcanzar las armas y las radios mordidas y destruidas.



Ahora existía una brecha en el perímetro, se estaba moviendo rápido, y el cielo parecía oscurecerse a la misma velocidad, ya sobre el edificio central, podemos ver entre las sombras, como una bestia muy grande, del tamaño de un león, pero sin pelaje, mantenía a su presa tomada por el cuello, sin dejarlo respirar ni gritar, mientras otro le arrancaba el brazo con el arma, un tercero le comía el estomago y le mordía la radio, repitiéndose la escena de igual manera en los otros edificios laterales…



No era una criatura única la que estaba dándose el festín en aquel momento, parecía una manada, una manada muy bien organizada que estaba cazando todo lo que podían para después disfrutar del banquete, y de sus bocas babeaban sangre de sus victimas, aún caliente reciente de su cuerpo, ahora corriendo por el suelo.



Lionell, ya tenía los ojos abiertos, un brazo pasaba debajo del cuello de Atsuko que estaba recostada con su cara contra su pecho, bajo las sabanas las siluetas se fusionaban dando una criatura de tres piernas, algo extraño, pero fácilmente comprensible para una vista ágil.



Desde donde estaba podía ver el cielo rojo, ya con las primeras estrellas vislumbrando con suavidad, y las nubes deslizándose suavemente por el firmamento, aunque las escaleras seguían tapándole parte de la visión desde ese ángulo, no le importaba mucho. Había sido un día caluroso, pero no importaba ya que aquel refrescante y delicioso baño lo había reconfortado.



Acariciaba el suave cabello de Atsuko, mientras observaba como unas suaves gotas de lluvia parecían caer muy cerca de la ventana… - Unas gotas de lluvia muy grande, espesas y dispersas para ser un simple rocío me parece. – Pensó cuando vio caer la siguiente gota.



Con suavidad se deslizó para quitar el brazo debajo del cuello de su acompañante que parecía agotada, tal vez no había sido maratónica y deliciosa como con Britanny, pero si fue delicioso, único y especial. De hecho le parecía mas a un rico sueño que a una realidad después de tantos años sin tener un apareja estar así abrazado en una cama mientras el sol se ocultaba por la ventana.



PLOCK… y luego silencio…



Había sido el sonido de una gota de líquido chocando en un pequeño charco. Pero si fuera de verdad una llovizna muy dispersa no se debería de estar haciendo ningún charco. - PLOCK… - Eso había despertado sus instintos de alerta, no podía ser completamente normal aquello que estaba viendo y escuchando…



Se puso lo más rápido que pudo la ropa interior, el pantalón y las medias, se le podía observar los músculos bien formados, sin llegar a ser exagerados, y mientras se colocaba las botas, - PLOCK… - Su rostro ya mostraba preocupación, tomo su pistola y se acercó lentamente a la ventana, la mesa lo separaba un poco de ella, pero no impedía que pudiera ver con más claridad que podía ser aquello, volteó a la parte superior del arco de la ventana y pudo ver que otra gota, gruesa y oscura se acumulaba preparándose para caer y unirse a las anteriores.



Colocó una hoja de papel que tomó de la mesa para que la gota no cayera en el pequeño charco que estaba formado en el marco y continuaba su caída hacía los pisos inferiores. Cuando aquella gota cayó no necesitó más información para notar lo que era puesto que los bordes inmediatamente se dibujaron del rojo característico de la sangre fuera del cuerpo.



Soltó el papel y sin dejar de apuntar a la ventana, se acercó a la cama, con una mano movió suavemente a Atsuko para que despertara ya, pues no creía que tuvieran mucho tiempo. Por lo menos no como para estar un rato más recostados. Sabía que estaban en problemas, y si no se había escuchado ningún disparo, (por lo menos no recordaba haber escuchado ninguno aunque estaba dormido profundamente), podían estar en problemas aún peores si llegaban a ser alguna criatura aún no conocida.



Atsuko abrió los ojos, y al ver a Lionell a un lado de la cama apuntando a la ventana, instintivamente y por puro acto reflejo se levantó rápidamente, tomo la pistola que había dejado a un lado de la cama cuando guindó el pantalón para que se secara, (después de aquel delicioso baño), y se arrodillo apuntando también a la ventana.



Sus hermosos pechos se pusieron tiesos instantáneamente por el aire frío que circulaba en la habitación, Lionell no había tenido tiempo para verlo, pero sabía que de seguro no se habían movido mucho, y esa era una escena que podía ser extremadamente sexy, (no siempre se podía ver una mujer hermosa, de piel clara, cabello negro como la noche, pechos firmes y duritos a la medida exacta y una cadera sensacional, apuntando con una 9 mm desnuda en tu habitación después de tener sexo durante 3 horas y dormir un par más), pero no podía distraerse, no podía disfrutar aquello en ese momento.



Sin palabras ambos se comunicaron perfectamente, las señas eran concisas, - vístete y llama por radio para conocer que esta pasando – Eran las instrucciones, sabía que no era su superior, pero eso a ella no pareció importarle en aquel momento, el quería disfrutar de aquella hermosa vista mientras ella se vestía, le parecía mas bella la mujer con una ropa sexy he insinuante, que una mujer completamente desnuda y “sin gusto” solo esperando el momento de la cama, pero no podía apartar la mirada de la ventana, no podían ser zombies, no tan fácil en el techo de aquel edificio sin pasar por los pisos interiores, y ya habían hecho una revisión apartamento por apartamento.



Cuando estuvieron listos y vestidos los 2, ella estaba a punto de llamar por radio, y mientras iba a encenderlo algo cayó y golpeó las escaleras de emergencias. No parecía que fuera algo muy grande, parecía algo más bien del tamaño de un gato… Ella se detuvo, apuntando de nuevo a la ventana, él se acercó lentamente para intentar de ver qué era lo que había caído desde un lado de la mesa. Al borde de las escaleras de emergencia, podía verse… Algo, no estaba seguro que era… - Si lo sabes… míralo… es un brazo humano, ya estas acostumbrado, pero míralo bien… corre… corre… corre… - Su mente no le guardaba bromas, era algo tan común durante el Apocalipsis ver brazos y manos solas, sin sus respectivos cuerpos que el verlo ahí en un principio no le causó mayor impresión. Pero su cerebro si se lo decía. “Corre”.



Empezaba a voltear a donde Atsuko para buscar salir de la habitación lo antes posible y ella levantaba de nuevo la mano con la radio para llamar y saber que estaba pasando, el porque del silencio de las radios, creía que tal vez era solamente una falsa alarma y estaban haciendo alguna limpieza en el techo, pero igual quería asegurarse que todo estuviera bien. Sin embargo no podía estar bien.



Pudo ver la inmensa garra asomarse por la ventana, parecía como si viniera agarrada por los muros como una araña, sabía lo que era, pero no podía creer que los había en esta zona. El estudio satelital de los días anteriores antes de venir no los había rastreados, tenían que ser nuevos, no podían haber estado aquí hace 2 días.



Lionell no tuvo tanta velocidad, al ver la sombra asomándose por la ventana, intentó de levantar el arma, pero ya se le venía encima, instintivamente soltó el arma y buscó sujetarle el cuello mientras caía de espaldas, para mantenerlo apartado del mismo he intentar de tener una posibilidad de sobrevivir.



Un disparo sonó en la habitación, Lionell pudo ver como en la cabeza de la criatura se movía hacia su izquierda, mientras de ese lado un chorro de sangre emanaba y le caían algunas gotas en la cara. Se quitó a la bestia de encima, y tomó de nuevo su arma, observó a Atsuko que le había salvado la vida, retomando el radio.



- ¿Que coño ha pasado con el perímetro?, que alguien me explique porque acabo de matar un Lican en el edificio central sin escuchar nada sobre la brecha del perímetro. - En ese momento se escuchó un segundo disparo de otro tejado, y desde el pasillo se escuchó con claridad una ráfaga de disparos. – Mierda… nuestro disparo fue los que los puso en alerta, debe ser que abrieron una brecha. Vámonos de aquí ya.



Apenas abrió la puerta que daba al pasillo vio como los 2 hombres que estaban postrados tras ella se encontraban cuidando cada uno su lado del pasillo, ambos estaban sumamente alerta y se podía ver al final del pasillo el cuerpo de un Lican recientemente muerto, aún así ninguno se había movido de su posición, pues sabían que su orden era cuidar ese lugar, y debían confiar que dentro de la habitación estaba todo bien, y no podían ni debían de entrar bajo ninguna circunstancia.



Ambos hombres se levantaron aún con la mirada en el cuerpo del Lican, he Atsuko les informó que tenían que llegar al edificio base en ese momento. Al parecer un grupo de esas criaturas habían entrado en el perímetro y no era momento para simulaciones.



Inmediatamente comenzaron a andar, y derribaron la primera puerta de la izquierda que consiguieron. Una rápida ojeada les mostró que la habitación estaba limpia de criaturas, por lo que se volvieron a colocar a los lados de los marcos. Lionell no comprendía porque habían hecho eso si en esa habitación no había escaleras de emergencias en la ventana, y luego al entrar con la poca luz que aún ingresaba lo comprendió.



A un lado de la habitación estaba 4 bolsos de equipo táctico de combate. Cada uno con una G36c, 4 cargadores con 40 cartuchos, unos chalecos Kevlar, linternas, y 2 peinetas más para las armas de 9mm que poseían. Era para una salida de emergencia. Lo recordaba bien. Era preferible tener otras habitaciones preparadas antes que salir corriendo a lo loco siempre. Precaución que él mismo no podía darse el lujo todo el tiempo.



Salieron de nuevo de la habitación, ahora mejor armados, mientras comenzaban las ráfagas externas de los disparos, y la radio comenzaba a lanzar informes de los pelotones que tenían a muchas criaturas encima, atacándolos como manadas. - Me siento como si regresara a mis viejos tiempos… - Pensaba Lionell mientras comenzaban su descenso por las escaleras después de cargarse a 2 Licans que venían descendiendo del techo…