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miércoles, 21 de marzo de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” IV “Día 2: La confrontación…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” IV

“Día 2: La confrontación…”



Es difícil poder decir cuanto tiempo pasó, pero se puede decir que aunque esto comenzó en la mañana ya era pasado el medio día, es toda la exactitud que podría existir, ya que no se habían tomado la molestia en ver a que hora comenzaron a hablar, ni tampoco de ver la hora mientras se limpiaba la sangre que salía de su nariz…



Para no hacer el trago tan amargo, Lionell había comenzado contando muchas de las historias que había vivido y sobrevivido con Oasis, las criaturas que habían encontrado y como ambos estuvieron muchas veces al borde de la muerte, y lo bien que se la llevaban.



- Exacto… Fue esa excursión cuando nos encontramos con el segundo zombie psíquico registrado, y así fue cómo salvamos el pellejo en esa época. – Contaba Lionell, que le evitaba la mirada cada vez que podía y se movía por la habitación como si fuera un actor de teatro contando una leyenda o una odisea. – Regresamos a la base y fue un completo revuelo.



- Recuerdo que a mi padre… Perdón a Oasis lo tuvieron en cuarentena por casi una semana así como al resto del equipo. – Atsuko tenía una hermosa sonrisa mientras recordaba las cosas. – Pero aún así no pudieron conmigo que me colaba en las celdas y veía a mi padre en las noches, donde me contaba las historias de ese viaje de a pedacitos mientras esperaba que lo soltaran.



- Espero que no te contara las terribles imágenes que nos hacía ver ese zombie. Literalmente, logró que todo el pelotón se orinara encima, si no fuera por esas criaturas salvajes que saltaron sobre el zombie cuando nos tenía a su merced ninguno hubiera logrado nada, claro que ninguno se quedo a ver. – Después asociaría las mismas criaturas con las del día de su desaparición, pero no era el momento aún para ello. – Esos zombies se meten en tu cabeza y te muestran tus peores miedos, eso en el mejor de los casos. Ahora tenemos… - Se quedo como pensando por un momento el valor de ese verbo, ya no pertenecía al ejercito, ya no tenía, ellos lo tenían. - Teníamos registros de uno u otro que escapó al ataque de uno de ellos, y dice que no les mandaban imágenes ni nada, solo sentían el cuerpo como congelado sin poder moverlo.



- Rompen la sinapsis entre el cerebro y el cuerpo. – Atsuko movía su mano por detrás de su cuello como para explicar donde hacían el corte. – Se apoderan del sistema nervioso. Son 2 tipos diferentes de evoluciones, ya los hemos catalogados, el psíquico te envía imágenes para confundirte, una ilusión podría decirse, el otro solo hace uso de una extensión de su virus sin infectarte.



- ¿Qué tanto han encontrado de ellos y como se defienden en ambos casos? – La curiosidad de Lionell era crucial para el futuro, sabía que esos eran los más poderosos con los que se había encontrado, aunque son extremadamente escasos. - ¿Cómo lograron hacer esos estudios?



- No conozco todos los detalles de cómo se consiguió la data. – En realidad no estaba autorizada para decirlo, pues ella misma había sido parte de las operaciones, pero de eso se enteraría luego Lionell. – Pero si te puedo decir que hemos encontrado como defendernos. Contra los paralizadores, que es el nombre que se les dio a los que te “congelan”, actualmente los equipos se componen de 4 personas, tres de ellas van juntas cuidando el terreno, el cuarto tiene cierta distancia detrás de los principales. Estos zombies tienen cierto alcance, cuando logran tomar al grupo, el cuarto miembro cambia las balas de la pistola por balas especiales de perdigones.



- ¿Con que motivo?



- Como te dije hace rato, cortan la conexión del cerebro con el cuerpo a la altura del cuello pero no cortan los sentidos del cuerpo, si la persona recibe un golpe, (y al momento del mordisco también, aunque ahí ya es muy tarde), el dolor alcanza los nervios, estos disparan la chispa eléctrica que suben por la columna, liberando una sustancia que no estamos aún seguro si es adrenalina o simplemente el impulso nervioso, esto permite que se restablezca la conexión de nuevo y así poder moverte. Lo importante es que no todos logran reaccionar, ya que al parecer no todos hemos tomado esa habilidad de reacción, aunque el cerebro aún no ha recibido la orden y por consiguiente no sepa que tiene que liberar los químicos al cuerpo, por lo que la forma más efectiva es disparando a la cabeza, aunque muchas veces eso resulta casi letal.



- No quiero saber como encontraron la información sobre esos experimentos, siempre me pareció que la UNCA tenía su lado oscuro. A decir verdad ¿que gobierno no lo tiene? – Lionell no quería saberlo realmente, sabía que muchas veces para los experimentos utilizaban a personas enfermas, mayores de 80 años sanos que habían logrado sobrevivir, o “voluntarios” que no sabían ninguna otra forma de ayudar. – Aún así me gustaría saber como defenderme también de los psíquicos, porque de estos “paralizadores” estando solo, no podré defenderme muy a menudo ya que acostumbro a viajar solo como podrás observar. – Levantaba las manos señalando la habitación vacía aparte de las pocas cosas personales, y ellos dos. – Tampoco es que exista mucha gente que le guste ir explorando tierras salvajes.



- De los psíquicos no existe mucha posibilidad de salvarse… - Guardó un momento silencio, como esperando que le preguntara más, <> pensaba ella. – La única arma efectiva contra ellos es tener una fuerte fuerza de voluntad, y reconocer la ilusión rápidamente.



- ¿Una fuerte fuerza de voluntad? – No estaba seguro como conseguiría algo así o como prepararse para algo así. – No comprendo, ¿Cómo se puede entrenar la fuerza de voluntad?



- Están trabajando en eso, pero por ahora se desconoce incluso el alcance de este tipo de zombies. Si se reconoce la ilusión, el individuo tiene oportunidad de salvarse, luchando fuertemente con una fuerza de voluntad enorme, esto para buscar salir de la misma, el único método “fácil” de lograrlo es haciéndose daño a si mismo.



- ¿Y porque no sale el cuarto miembro de nuevo a hacer lo mismo que con los paralizadores?, eso debería de ayudar ¿no?



- En realidad no hemos logrado conseguir una distancia lo suficientemente lejos para no ser atrapado por la ilusión a todo el equipo, mientras alguien mantiene visual con el grupo. Hemos encontrado incluso a francotiradores afectados por la ilusión. Además estos zombies son inteligentes, ahora atacan en grupos de 2 o 3 psíquicos con otros “normales” acompañándolos como manada, para que no se sepa cuales son los psíquicos, y cuales no. Aparte que muestran inteligencia esperando el mejor momento rodeando los grupos.



- Pero para hacer eso deberían de tener la capacidad de comunicarse, de razonar y la capacidad de organizarse.



- Creemos que han tomado mayor control del cerebro, y tus “Notas desde el Infierno” o del infierno o como sea, nos dieron esas pistas. A raíz de ello es que te empezaron a tomar más importancia desde arriba, y fue lo que nos permitió encontrarte. – Tomo una pequeña pausa pero no quería dejarlo hablar, tenía que llegar al punto que ella deseaba. - Y a mi saber que estabas vivo, por lo que esperaba que estuvieras con mi padre… ¿Qué pasó Lionheart?... cuéntame por favor, ¿Qué pasó aquél día que ninguno del grupo regreso a la base y por casi 3 años no supimos mas nada de ustedes…? De ti en realidad es el único que sabemos que sigue con vida oficialmente.



Lionheart se levantó de la cama, y se acercó a la ventana, tomando una botella con agua del bolso, se tomo un sorbo y observó a los soldados en la calle. Atsuko ya no podía aguantar, lo había dejado desahogarse, él lo sabía, pero ella quería una historia, quería saber que su padre seguía con vida.



Pensando en lo que vendría ahora Lionheart dejo correr unas lagrimas por sus mejillas, tomo otro sorbo, y al sentir que ella caminaba hasta donde estaba él, se hecho un poco en la cara para disimular la situación. Sabía que las últimas semanas habían sido muy emotivas, en especial después de haber escrito a modo de información y de desahogo, sin importar tantos años pasados desde los hechos iniciales, seguía siendo difícil para una persona hacer desaparecer las pesadillas.



Atsuko se puso a su lado, también observando por la ventana, ninguno dijo nada, fue un tiempo casi interminable a decir verdad, aunque ¿solo había sido unos pocos segundos, o un minuto quizás?, no importaba, en esas ocasiones el tiempo parecía demasiado corto, mientras otras se hacían interminables, ésta sería una de esas.



Atsuko volteó a verlo, lo tomó por la barbilla, con su barba semi-afeitada, le causó algo de cosquillas y una ligera sensación de satisfacción, al verlo a los ojos, como si quisiera transmitirle algo con la mirada y el pensamiento, como si pudiera entenderle. – Como que ya sabes lo que te estoy pidiendo, por favor, no quiero suplicar… Dime que ocurrió y quítame la duda de una vez por todas o pégame un tiro y mátame más rápido porque esta espera no me dejará vivir otro día sin saber la verdad… - Era el pensamiento de ella, y que él parecía haber comprendido perfectamente.



Por fin tomó valor, una fuerte inspiración, regresó su mirada a la ventana y comenzó a contarle lo ocurrido, con todo el detalle que podía explicarle, le explicaba el equipo con el que habían salido, cuales eran las ordenes a seguir y las directrices en casos no planificados. Después de todo sería solo una misión de rutina como ya habían tenido varias.



Y entonces bajó la mirada a la mesa, volteó hacía la cama y observó el colchón donde la noche anterior había soñado lo ocurrido, con ciertas lagunas, pero lo había revivido, como si hubiera sido el día anterior. Aprovechó de acercarse y sentarse, como si aquello lo fuera a ayudar a recordar mejor.



Le explicó cómo todo se había ido a la mierda, explicó las criaturas que habían aparecido de la nada, como derribaron un SS, solo 2 de ellas, y como los habían rodeado.



Ella se sentó a su lado cuando comenzó a explicar lo ocurrido, como esperando ya lo peor, ella misma había catalogado también a esas criaturas, y no era extraño, puesto que su trabajo principal era localizar nuevos especimenes y estudiarlos, muchas veces no vivos, otros en el propio campo. – Lionheart sobrevivió a los Licáns… Si él lo hizo mi padre también, por favor que mi padre lo lograra…- Pensaba ella, absorta en sus pensamientos mientras escuchaba con atención cada palabra que salía decía Lionheart.



Al mismo tiempo, Lionheart pensaba y razonaba una a una las palabras que salían de su boca, no quería ser demasiado crudo, expresivo o duro, y sabía que existían ciertos detalles que tenía que dejar por fuera, aunque eso no significaba para nada que no podía contarle la verdad de cómo su padre lo había salvado una última vez.



- Cuando se abalanzó sobre esas cosas…



- Licáns… Los llamamos Licáns, como si fuera Licántropos, es decir hombres lobo pero estos no tienen pelo ni piel, aún no estamos seguro de su evolución, pero se tienen conjeturas.



- Está bien… Cuando se abalanzó sobre los Licáns, yo sabía que iba a salvarme la vida, y daría todo por ello.



- ¿Por qué?... ¿Por qué sacrificarse teniendo una hija aquí, y te dejaría a ti? – Su rostro reflejaba rabia, odio y dolor al mismo tiempo.



El no quería darle todos los detalles, pero unas semanas antes, en otra misión exitosa que habían vuelto con vida, y sin rasguños, tuvo una conversación peculiar con Oasis, ya le había salvado la vida tres veces seguidas…



- Vamos chaval que ahora te debo más que la vida…– Decía Oasis en el SS, según recordaba. – No se ni como te pagaré las 3 veces ya que lo has hecho, pero te apuesto que no me faltarán oportunidades.



- De hecho si existe algo Oasis… Si no te importa, un día de estos me declararé a tu hija, y veras como haremos honor a tu nombre, creando muchos pequeños Oasis en medio de los desiertos de este mundo ja ja ja… - En parte lo decía en broma, por otra parte, se había planteado la posibilidad de que en 2 años cuando ella cumpliera la mayoría de edad, él si lo hiciera…



- Ja ja ja…Si eres capaz de cuidarle la vida como me la cuidas a mí no tendré muchos problemas si te acepta… Pero solo te autorizo a cuidarle la vida Lionheart – El no acostumbraba a llamarlo por su alias, lo que le dio a entender que estaba hablándole en serio a pesar de la risa y las bromas. – Pero ni se te ocurra cuidarle el culo más de lo debido, o yo mismo te lo partiré de una patada cuando menos te lo esperes…



- Lionheart… ¿Por qué no me dices eso tan importante para sacrificarse por ti? – Ella lo había sacado de su recuerdo y lo devolvió a aquella habitación donde el calor sofocante los estaba haciendo sudar…



- Digamos que le había salvado la vida ya muchas veces y me debía varias en aquel momento… - No era capaz de decirlo… en parte porque no sabía si de verdad sentía algo por ella, por otra parte porque no sabía si ella le creería sus palabras.



Casi sin pestañear, ella se le abalanzó encima, lo tumbó de lado en la cama y se le sentó en las piernas mientras le pegaba desesperadamente en el pecho, y los brazos. No lo hacía con fuerza, era más de desesperación y dolor que de rabia que le lanzaba aquellos golpes, y él no hacía nada por evitarlo. Solo se protegía cubriéndose la cabeza, y recogió un poco el cuerpo para que no le pegara en sus partes íntimas.



Cuando ella empezaba a dar muestras de fatiga, se volteó y la tomó de las muñecas, con fuerza y mucho cuidado, la movió a un lado de la cama para que se bajara de encima de él. No decía palabra alguna, ella estaba llorando desconsoladamente, su rostro estaba empapado, los ojos hinchados, unas bolsas grandes se le veían debajo de los mismos, y buscaba secarse el rostro con la sabana de la cama mientras él se levantaba.



Avanzó un poco por la habitación, se debatía entre si decirle el resto o no, y cuando casi había tomado la decisión de no decirle lo del disparo en la frente para no lastimarla más, escucho un suave sonido detrás de su nuca. “Clic”. Conocía perfectamente lo que significaba aquel sonido.



- Nunca mato a nadie por la espalda, y aunque tu muerte no me lo traiga de nuevo, por lo menos me hará sentir mejor. – Decía ella, en su voz se le sentía la amargura que sentía y los sollozos junto a los líquidos que se deslizaban por su nariz no le ayudaban mucho para dar miedo. – No creas que no dispararé aunque no te voltees, solo es una costumbre que he tomado en realidad…



- No hagas nada de lo que después te arrepientas… – Respondió con suavidad mientras se movía lentamente para verla de frente. Y con lo primero que su mirada chocó fue con el cañón 9mm, siguió la vista por el arma y logro verla a los ojos, aguados he hinchados por el llanto. – Mi muerte no te lo traerá de vuelta, nada lo hará y lo sabes…



A ella no le importó estas últimas palabras, hizo un movimiento rápido con la pistola, colocándole el seguro, la cambio de mano y le dio un puñetazo en la nariz a Lionheart, tan fuerte que le desvió el tabique, posiblemente con fractura, pero eso lo sabría después cuando los médicos lo revisaran.



Instintivamente se llevo la mano a la nariz después de voltear la cara por aquel golpe, vio la sangre en su mano y lanzó una maldición al aire. Se fue al baño, sin responderle con un golpe ni nada, solo se fue a limpiar y a ver que tan mal había quedado.



Estaba ahí frente al espejo, mirándose el golpe, echándose un poco de agua para dejar correr la sangre y volteando la cabeza hacia arriba para detener un poco el sangrado. Ella se acercó a la puerta, y se apoyó al marco de la misma.



- ¿Que fue lo último que dijo mi padre…? ¿Dijo alguna última palabra? – Parecía mas calmada, tenía el pote de agua que Lionheart había dejado a la mitad en la habitación y se limpiaba un poco el rostro con el mismo.



- Protégela… - Lo dudó por un momento, lo pensó mientras bajaba la mirada, con algo de papel impidiendo que saliera la sangre por la nariz, y luego terminó la frase. – Protégela… y no dejes que me vea así. Esas fueron sus últimas palabras.



- Y ¿Por qué te pediría que me protegieras, si no te puedes ni proteger de mí? – Ella tenía razón, pero seguía sin querer contarle la conversación del helicóptero. Se acercó hasta donde él estaba, instintivamente levantó un brazo para mantenerla a distancia, no la golpearía pero no permitiría que lo volviera a golpear. - ¿Sabes porque me tenías que proteger? Porque ya me había contado una conversa que tuvieron en el helicóptero semanas antes de desaparecer. – La mirada de asombro de él, no la sorprendió. – Y él quería que su hija fuera feliz, aunque veo que sigues siendo débil contra las mujeres, Lionheart… Y aún más débil contra mí que desde ese día estaba esperando que me pidieras ser tu novia para lanzarme a tus brazos…



- ¿Qué co…?



Ella no le dejó terminar de preguntar, le apartó el brazo y le dio un profundo beso, suave y delicado como tanto había deseado desde hace más de 2 años, y con el que tanto había fantaseado en sus noches solas en la RCV.



El la tomó entre sus brazos y la apretó suavemente, lo que le permitió sentir sus pechos firmes y duritos, mientras ella se volvía a separar, riéndose porque había sentido el “arma” de él también.



Se limpió la nariz de nuevo para quitarse cualquier rastro de sangre, ella lo empujó a la regadera, abrió el grifo y se dieron un beso bajo el agua fría que tanto les refrescaba en aquel momento, al principio con la ropa puesta… Después no es necesario explicarlo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” III “Día 2: Preparando el terreno…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” III

“Día 2: Preparando el terreno…”



Durante la noche le fue difícil conciliar el sueño después de despertarse de aquella pesadilla que le trajo los recuerdos de hace muchos años, sabía que Atsuko había hecho florecer esos recuerdos. Aun peor sabía que en algún momento tendría que confrontarla, y contarle lo ocurrido.



Pero no sería en la noche, puesto que se puso a revisar que le dejaron en el cuarto, en el bolso, y había encontrado la foto de su novia, aquella que había dado por perdida y muerta en el asentamiento. Aún no ha podido regresar a Caracas para intentar de localizarla y sacarla de sea cual sea el tormento por el que vivía, si estaba convertida o no… Recordaba haberla matado en su casa. Pero cada vez que recordaba su trayecto en aquella ciudad antes de su huida del país no recordaba en que momento exactamente había pasado por ahí, por eso no estaba seguro si era una pesadilla, un recuerdo real u otra cosa.



Lo importante es que ese era un sueño que quería cumplir, un sueño como aquel viejo sueño de graduarse en la principal universidad del país y ser un licenciado, pero posiblemente era un sueño perdido también, aunque lo mantenía, sería un sueño perdido.



Encontró en el bolso también unos cigarrillos. El simple hecho de verlos le había provocado fumarse uno, pero la austeridad durante estos años, en la intemperie sin fumar lo había “inmunizado” de alguna manera. Había encontrado cigarrillos cuando revisaba las ciudades, cierto, pero siempre prefirió no tomarlos y usar su fuerza de voluntad. Sabía que el olor a cigarrillo podría atraer a zombies que estuvieran en las cercanías.



Se acercó a la ventana, oscura, el cielo actualmente presentaba tan poca contaminación al irse auto-curando el propio planeta, sin la presencia del ser humano, las industrias contaminantes apagadas, la contaminación del agua también había reducido en muchas de las áreas que había visitado. Había aprendido durante estos años muchas cosas de la naturaleza, se había sorprendido con las evoluciones que hicieron muchos animales adaptándose y otros pereciendo.



Parecía que mucho de lo que ocurría era parte de la evolución de la vida en el planeta. Los gatos de ciudades, se adaptaron y los había visto vivos en ciudades pequeñas, los ha visto salvajes en los bosques, aunque los grandes felinos escasean es su forma “viva”, pero los muertos andantes han tenido muchos cambios. Aún no esta seguro si las criaturas que lo atacaron junto a Oasis eran Gatos Montañeses, Perros Salvajes o la adaptación de algún otro animal.



Los animales pequeños lo han tenido más fácil, (ratones, arañas, culebras, lagartijas), ya que su instinto de correr es mucho más fuerte, pero en la actualidad es peligroso inclusive viajar en los ríos, y sabía que había tenido mucha suerte de no toparse con ninguna de las criaturas de los laboratorios de “Las Notas Del Infierno” cuando estuvo en ese territorio…



Lionell se encontraba nuevamente preguntándose como estaría su país, como estaría la capital, y mas aún si su novia había evolucionado o había caído en los primeros años. Recordaba como durante sus incursiones habían descubierto, de forma fascinante y fatídicamente también, las facilidades de adaptación del virus.



Al principio los asentamientos fueron creados confiando en que los zombies desaparecerían al cabo de pocos años. Por el hambre, el calor, el desgaste corporal. ¿Como no ocurriría eso si los primeros caídos se descomponían en apenas unos meses a la intemperie he inmediatamente morían por completo?



Sin embargo también recordaba que durante sus incursiones, las adaptaciones y evoluciones habían demostrado que el virus era muy versátil, llegando incluso a empezar a detener la descomposición de los cuerpos de sus huéspedes, facilitando así su subsistencia a través del tiempo. Pero tal vez su novia no había logrado adaptarse y evolucionar… - No… ella es fuerte, si alguno de mis conocidos que cayeron en los primeros días tiene la fortaleza para lograr esa adaptación era ella. – Tendría que ir a Sur-America, a su país natal de nuevo y encontrarla. – Encontrarla y darle el descanso que merece…



Amanecía hermosamente aquél día. Las estrellas se escondían muy lentamente en el horizonte, en un cielo despejado, un aire puro, y muy poco olor a pudrición. Eso era lo que quedaba en las ciudades cuando eran limpiadas, un leve olor ha podrido, polvo y suciedad que puede ser fácilmente limpiado.



Lionell regreso entonces en el aquí y el ahora, a su realidad, cuando los rayos del sol iban iluminando y mostrando las calles que estaban frente al edificio donde se encontraba. Abajo en la acera los soldados patrullando, los cambios de turno comenzaban en intervalos de tiempo cortos entre uno y otro grupo. Unos se irían a dormir, mientras los recién despertados vendrían a tomar sus puestos.



No sabían lo afortunado que eran, no conocían cuan afortunados eran, pudo observar los rostros de la mayoría de los soldados, (ya que al parecer se había hecho un barrido de la zona, y verificado que no existían agentes conocidos nocivos, o envenenadores) notando que en su mayoría eran rostros jóvenes. En este momento ya se conoce mucho, (por no decir casi todo) sobre las adaptaciones existentes en cada zona. – Y yo fui parte de esas ofensivas iniciales y descubrimiento de esas adaptaciones, por y para la reconquista de estas tierras. Vi a muchos de mis equipos caer y morir a mi lado cuando nos encontrábamos a esas cosas evolucionadas. Los que escupían el acido y los del veneno, los “explosivos”, cazadores… - Sí, el había formado parte de los grupos que tomaban anotaciones de las evoluciones y estudiaban los comportamientos al aire libre de las criaturas que fueron apareciendo.



Actualmente, conociendo “Las Notas del Infierno” no le extrañaba las cosas que había visto. Solo en 2 oportunidades se había topado con zombies psíquicos, en una había sido salvado por Oasis. – Debo contarle como me salvo a Atsuko. Su padre fue un héroe para mí en secreto…- La otra oportunidad en la que se encontró a una de esas cosas, fue salvado por las mismas criaturas salvajes que habían matado a Oasis, cuando aparecieron para disputarse por el alimento encontrado. – Pero la tercera es la vencida… Si me vuelvo a encontrar una de esas cosas no sé que haré, no conozco forma alguna de liberarse o salvarse de ellos. No todavía.

Lionell volteó a ver su computadora, no había recibido respuesta de aquel a quien había enviado los datos para poder descifrar las pistas que había dejado. De todos modos sabía que estarían monitorizando todo, por lo que no se arriesgaría a responder a menos que estuviera desde una posición segura. –Si es que responde, y si es que confía en el mensaje que le envié. En nuestros años juntos había aprendido muy bien en no confiar en nadie, y habíamos sacado nuestras pistas entre ambos. – Y esperaba con ansias que siguiera con vida.



Quería escribirle otro correo explicando lo que había ocurrido, pero una de las cosas que ellos mismos habían acordado, es que nunca se enviarían correos de manera muy seguida, eso era una señal de que no eran ellos los que los escribían y simplemente estaban rastreando las líneas y desde donde verificaban los correos. Se acercó a la puerta, y escucho parte de la conversación que tenían los dos soldados detrás de ella. Hablaban de las mujeres que los esperaban en los asentamientos cuando esta misión terminara, y uno de ellos le decía al otro que lo ayudara a escaparse a una farmacia al final del turno que necesitaba unas pruebas de embarazo, ya que a su mujer no le había llegado el periodo con 3 semanas de retraso.



Se echaron a reír, y Lionell abrió la puerta, notó que aunque conversaban “cara a cara” y se reían, ninguno de los 2 se veía directamente, sino siempre con un ojo hacia los pasillos de la espalda del otro. Nunca abandonando la vista por mucho tiempo. Inmediatamente, he instintivamente ambos tomaron posición defensiva al sentir la puerta abierta, pero al ver a Lionell se calmaron rápidamente, aunque no sin antes sentir como la sangre les subía al rostro por haber sido sorprendidos en aquella conversación.



Lionell sonrió amablemente, mientras los soldados saludaban militarmente y bajaban los brazos colocándose en posición de descanso. Al darse cuenta de la situación, notó que eran un par de capullos, chicos jóvenes que tal vez ni habían sido curtidos asesinando zombies. Tendrían apenas la mayoría de edad, lo que los dejaría muy niños al momento de que explotara el Apocalipsis.



Lionell se puso lo más serio que pudo por un momento, se aprovecharía de aquella situación, mientras los muchachos no sabían que decir, he intentaban de explicar porque no estaban cada uno cuidando su lado del pasillo.



Lionell empezó a bajar el seño en señal de molestia y levantó una mano como en señal de “Alto”. Ambos callaron casi simultáneamente. El silencio se apoderó por un momento del pasillo. Bajó su mano, y se dirigió a ellos.



- Me parece inconcebible lo que están haciendo. Abandonando un puesto sin tener una orden o el permiso de alguien. Aunque siguieran aquí no tenían que estarse viendo a las caras. – Internamente intentaba de mantener la risa para sí mismo y no exteriorizarla.



- Señor disculpe señor, nuestra guardia esta por terminar y aprovechábamos…



- Silencio que no le he dado permiso de hablar soldado. – Los hombres se callaron y levantaron el rostro aún más (si es que eso era posible), sacando pecho y en posición de descanso. – Ahora solo quiero saber, quien de ustedes dos hijos de puta es el que cree que va a ser padre, de una criatura que vendrá a este mundo a sufrir… Y digan la verdad soldados.



- Señor, yo señor. – El soldado no quiso esperarse mucho, y abstenerse a las consecuencias.



- En ese caso soldado… - Dejo correr un par de segundos de silencio, pudo ver como una gota de sudor y nervios corría por la frente del muchacho y a su rostro. – En ese caso déme un abrazo para felicitarlo. – Dijo mientras relajaba la voz autoritaria a una voz más normal y extendía los brazos en gesto para un abrazo. – Eres un maldito hijo de puta ligando en este mundo chaval. Y sabes que tienes una fuerte responsabilidad con tu nación, con las tierras y ahora para con ese niño o niña que viene en camino.



Soltó una sonrisa aún con los brazos extendidos frente al soldado, y los soldados se relajaron, se rieron, y no pudo aguantar las ganas apretándolo en un abrazo también. Lo que Lionell no quiso admitir en aquel momento es que tenia mucho tiempo sin un verdadero abrazo de felicidad y afecto, sin mayor presión por proteger a nadie sino de una alegría que nacía del corazón. Un abrazo que se le venía muy bien tras la noche que había tenido.



- Te voy a dar una orden en este momento, sal de aquí, ve hasta donde este Atsuko, y dile que quiero verla, que quiero hablar con ella. También aprovecha de buscar a los que son sus reemplazos para que vengan de una vez, y busquen esa farmacia para las pruebas que tienes que llevarte a casa. La misma esta 2 cuadras al sur. Aún no han pasado por esa área, aunque la última vez que pasé no tuve mayor inconveniente sino un par de zombies. ¿Entendido?



El soldado asintió con la cabeza, y comenzó a retirarse, el otro soldado le soltó una sonrisa a Lionell, lo saludó formalmente y se colocó de nuevo de espaldas a la puerta. Mientras volvía a ingresar a su habitación, en búsqueda de algo de comer.



Entre las cosas que le habían llevado, estaban una lata de Melocotón en Almíbar. Una delicia en su país, no recordaba cuando había sido la última vez que había probado. Lo más sorprendente no era encontrar la lata, (junto con un abrelatas para destaparlo, por supuesto), sino que al revisar el enlatado, buscó la fecha de elaboración y la fecha de caducidad.



Sus ojos no lo podían creer, se sentó un momento en la cama, tal vez sería posible pero se preguntaba si no sería sencillamente un juego de su vista, o un engaño de las personas que le llevaron aquellos alimentos.



- No es una alucinación ni un engaño Lionheart… - Era la voz de Atsuko, que había entrado en la habitación y había comprendido la cara de incredulidad de Lionell. - Ya las estamos fabricando desde hace 2 años como puedes ver…



Había levantado la vista, y ella estaba ya cerrando la puerta, en esta oportunidad solo traía su uniforme de campaña, sin los recovecos del bolso, los cinturones, ni el equipo especial por lo que su silueta de mujer era perfectamente visible con sus amplias caderas y sus piernas bien torneadas por el ejercicio. Solo tenía su PH (Pala-Hacha uno de los inventos de esta nueva era), y una pistola en su funda de muslo.



- Pero lo creía imposible, solo tiene 1 año de fabricado y su caducidad es dentro de que… ¿Nueve años? Para algo así tendrían que haber conquistado alguna fábrica de estas cosas, y haber estado plantando y demás, el personal de mano de obra, el mantenimiento…



- Y lo conquistamos, y plantamos una parte, la otra ya se encontraba en los patios de la fábrica. Resultó ser que en uno de los RCV se encontraba un ingeniero, jefe de maquinaria que había trabajado en la fábrica que reconquistamos. El mismo nos dio la idea de hacerlo. – Se había acercado a la cama y se había sentado a su lado. – El conocía que una parte de la materia prima era tomada de un sembradío trasero que tenía la propia fabrica y nos prometió que con unas 20 personas en la fabrica y aunque sea 5 más en la plantación sería suficiente para él poner a operar de nuevo la fábrica.



- ¿Y a cambio quería ser el dueño de la empresa o algo así? Siempre aparecen los empresarios y aquellos que quieren ver la ganancia a todas las cosas. – Ella le quitó la lata y el abrelatas manual.



- No exactamente, su petición fue que quería ir con el grupo de conquista de la fábrica y el territorio. – Comenzó a abrir la lata por el que se comenzaba a escapar un delicioso olor dulzón. Si eres un sobreviviente de ésta época y no has tenido uno de estos en tus manos es casi imposible comprender las explicaciones sobre su textura, su sabor, su aroma y como vienen los recuerdos con aquél olor. – Eso y que le permitieran, en caso de que ocurriera, ser él quien acabara con la vida de su hija y su esposa que fueron alcanzadas cuando ellos se escondían en la fábrica. Dijo que tuvo que dejarlas cuando se convirtieron, al no tener con que matarlas sin destrozarlas como había hecho con los demás.



- Un hombre que quiere seguir manteniendo su honor y el de su familia ¿no?... – Lionell estuvo en silencio por un momento, sabía que hubiera hecho lo mismo, porque es lo mismo que deseaba en aquel momento para regresar a Venezuela. – ¿Pidió algo más?



- No. De hecho, inmediatamente el gobierno le permitió un contrato para que cuando todo se restableciera, el solo tuviera que aportar un 30% de la producción a las fuerzas armadas y los asentamientos, y el resto podía venderlo al público en general. – La lata ya estaba destapada, Atsuko sacó una cucharilla del bolso donde le habían traído la lata y los alimentos, “pescó” un pedazo y se lo llevó a la boca lentamente.



- ¿Eso era para mí o para tu disfrute? Ja ja ja… - Lionell reía mientras observaba la expresión de alegría, y la sonrisa de Atsuko mientras masticaba con la boca cerrada, aquella expresión no se le volvería a borrar de la mente a Lionell. No por estar enamorado de ella o algo así, sino que sería la última sonrisa sincera que vería en el rostro de aquella niña, por algunas horas.



- Disculpa toma… Es que no pude aguantar la tentación… Son tan deliciosos… A mi padre le encantaban, los amaba en realidad.



El rostro de Lionell bajó de nuevo, tomo un trozo de Melocotón, se lo llevo a la boca, y lo disfrutó, pero sin saber si era por el momento o el producto, lo sintió muy amargo en su boca. – Tenemos que hablar…- Fue todo lo que se le ocurrió en ese momento, que solo quería escapar del lugar, pero no podría escapar por siempre.