miércoles, 7 de diciembre de 2011

Capitulo 2 “NOTAS DESDE EL INFIERNO” VII “Después de crear el mundo, al séptimo día…”


Capitulo 2
“NOTAS DESDE EL INFIERNO” VII
“Después de crear el mundo, al séptimo día…”

“Y el séptimo día, Dios se fue a descansar…” se que algo así dice la Biblia. No soy muy religioso, pero si existe un Dios allá afuera observando todo, debe tener un sentido de la gracia muy oscuro, o es un hijo de puta jugando con nosotros…

Después de 7 días encerrados habíamos salido por los conductos tal como lo planificamos. Los mercenarios habían colocado una granada a la puerta, y para jalar el gatillo de la misma se había amarrado con pabilo que encontramos en la cocina.

Cuando ya nos encontrábamos a una distancia segura en los ductos comenzó a recoger y a jalar el pabilo, arrancando de esta manera el seguro de la granada, y unos segundos después… Kaboom…

La detonación tenía doble intención. Primero intentar de matar a cuantos zombies fuera posible que se encontraran pegados a la puerta (que ya le habíamos quitado las mesas y demás quedando sólo asegurada con un par de sillas), y por otro lado abrir las puertas y hacer mucho ruido para atraer a todos los posibles a ésa área mientras intentábamos escapar por el ala contraria del complejo.

Hasta la espera de criaturas rastreras como las arañas, culebras y ratas, nos pudimos defender gracias al fuego de las bombonas de gas, aunque con unas pocas quemaduras leves al líder del equipo que iba delante de nosotros, cuando una serpiente lo alcanzó y se le enrollo en el brazo encendida en llamas, aún así pudimos llegar al siguiente cuarto seguro, donde tuvimos que acabar con 2 zombies en silencio.

Aún recuerdo el sonido de los huesos rotos con golpes de una silla metálica, y uno de los mercenarios tenía demasiada sangre fría, cuando le rompió el cuello a una de esas criaturas haciéndole girar la cabeza 180º, y aunque no mató al zombie con ese movimiento, el mismo quedó… no se como explicarlo… sencillamente no coordinaba sus movimientos acorde a su situación.

Luego fue mas sencillo atravesarle el cráneo y despacharlo para tener el área limpia. Se cerró la escotilla de ventilación para evitar que se metieran más criaturas rastreras mientras otro de los muchachos verificaba las heridas del líder.

Me duele… me duele demasiado y es difícil concentrarse en algo que no sea el dolor…

Abrimos las puertas y tal como esperábamos, el pasillo estaba medio vacío, o por lo menos lo suficiente para movilizarse rápidamente por el mismo, esquivar un par de zombies, golpear a otros para continuar el camino sin usar balas. Cosa que hicimos en completo silencio detrás de los 2 líderes y detrás teníamos al tercer mercenario protegiéndonos las espaldas.

Nuestra ruta era la sala de seguridad, desde ahí debíamos tener la posibilidad de ver como se encontraba el complejo, las cámaras de seguridad y quitarle los seguros a las puertas necesarias para poder salir de este infierno.

Poco a poco por los pasillos nos fuimos abriendo paso, estos tipos deben de tener estomago de acero, puesto que nosotros, (y yo mas específicamente) ya habíamos vomitado por lo menos 3 veces cada uno con los olores, la sangre, los desmembramientos… Ninguna película del genero “Gore” (creo que así les dicen), con toda su sangre y demás te preparan para ver algo así en persona.

Sabíamos que el cuarto de seguridad tendría zombies, posiblemente una buena cantidad de 15 o 20 zombies, que se hubieran resguardado en su interior y luego se convirtieran. Antes de abrir la puerta pudimos observar un gran charco de sangre en el borde de la misma, y parecía sangre fresca, aparte claro de la de los zombies que mataron y arrastraron a un lado de las puertas para poder abrirla.

Cuando abrieron las puertas listos para disparar a la horda que seguro esperábamos tras ella, nos sorprendió el inmenso silencio que reinaba en la sala de seguridad. Las luces funcionaban perfectamente colgando a una altura muy por debajo del techo que estaba oscuro, pudimos observar claramente que no teníamos zombies de pie en la habitación, aunque debíamos estar pendientes de los que se arrastran, ya habíamos pasado un mal susto con un par de ellos antes de llegar aquí.

Por Dios… quien puede aguantar un dolor tan profundo, las imágenes de lo ocurrido vienen y se van de mi mente de forma borrosa, por momentos quiero sencillamente matarme yo mismo…

Pasamos en silencio, lentamente ellos se posicionaron y comenzaron a revisar la sala, no habían cuerpos, o por lo menos no completos solo vimos brazos, manos, piernas y cabezas sin sus cuerpos como tal. Y mucha sangre, la sangre sobraba en la habitación pero no habían zombies.

Se apresuraron a cerrar la entrada y asegurarla, uno de ellos se quedó tras ella para escuchar y asegurar si venían zombies hasta la puerta. Los otros dos comenzaron a revisar las computadoras mientras mis compañeros y yo tomábamos un respiro.

Yo comencé a caminar por la habitación, observando las pantallas, las computadoras, revisando los papeles superficialmente por si veía algo extraño. Uno de los mercenarios nos llamó a todos, que tenía algo en pantalla que nos podía ayudar, cuando caminaba de regreso pisé algo pegajoso, como si hubieran masticado y dejado toda una caja de chicles en un solo lugar y atrapó mi zapato fuertemente.

Cuando logre zafar mi zapato, y continúe caminando note algo extraño en la habitación… Las lámparas cerca de la entrada se estaban moviendo y no veía al mercenario que la cuidaba, volteo a donde están los demás y tampoco estaba, pero aunque mi mente me decía que había algo malo en todo aquello, otra parte que intentaba mantener la cordura me decía que ya estaba con el grupo y sencillamente no podía verlo desde donde yo estaba seguramente.

Cuando me acercaba escuche a uno de los mercenarios informar que podíamos intentar de salir por un área de seguridad separada a las entradas y salidas normales del complejo, es decir una salida que no era ni las entradas de personal, ni los almacenes o los ductos que no nos apetecía subir escalando quien sabe cuantos pisos, (ya que el descenso habían sido 5 minutos sin detenernos desde la superficie hasta aquí) pero que estas vías eran unas vías de tren y posiblemente tendríamos que hacer el trayecto caminando..

El mercenario señalaba una puerta que estaba tras de mí, por la que podíamos llegar a esa salida, y que estaba abriendo las puertas en este momento, pero que tendríamos que llegar rápido para que no se escaparan muchos zombies del complejo mientras nos largábamos, y en ese momento escuchamos que algo golpeó el  suelo fuertemente, por lo que todos nos pusimos alertas y con las armas.

Uno de los mercenarios se acercó a la fuente de sonido y solo encontró el arma de el otro soldado, todos nos pusimos pendientes de lo que ocurría, sabía que algo había malo aquí, que no podía ser normal lo que ocurría, y fue cuando me acordé… Me acordé de los experimentos en los niveles inferiores, los “chicles” que había pisado, la lámpara moviéndose y comencé a correr hacia la puerta que habían señalado como ruta de escape, gritando y gritando del miedo mientras sentía como el orine bajaba por mis pantalones.

Al llegar a la puerta cuando la iba a intentar de abrir, y casi como en cámara lenta pude ver la cabeza del soldado de la puerta caer a mi lado desde el techo. Inmediatamente retrocedí por el miedo y caí en el piso viendo aquellos ojos gigantes, los colmillos y la boca bajando hacia mí.

Del puro miedo comencé a disparar, parecía que las balas no le afectaban, hasta que le dí en uno de esos ojos negros y oscuros como la muerte, sintiendo luego como un liquido oscuro, viscoso y espeso me caía encima mientras esa araña gigante se retiraba de nuevo.

Me levanté como pude, abrí la puerta y comencé a correr. A mi espalda escuché los disparos, y los gritos de desesperación, pero no quería voltear, al final del pasillo cuando fui a abrir la puerta me atreví a voltear para ver si la araña no me seguía o si alguno de los muchachos también había podido salir de esa habitación, pero nada se movía.

Al abrir la puerta, un zombie se abalanzó sobre mí… Ahora solo puedo decir que esos hijos de puta muerden como mil demonios, y no es nada fácil poderse zafar de ellos una vez que te agarran con esos dientes y su instinto animal.

Tuve que darle un disparo en la cabeza para eliminarlo y quitármelo de encima, di unos pocos pasos, y tenía varios zombies delante de mí que venían arrastrando sus pies buscando su comida. Disparé y disparé, y pude ver la sangre salir de sus brazos, de sus pechos de sus cráneos mientras presionaba mi brazo izquierdo contra la ropa evitando un poco la perdida de sangre del mordisco.

Me sentía débil, comencé a llorar, y me apunté a la cabeza, para terminar con mi vida. Ya había sido mordido, no quedaba nada que hacer, le lancé una maldición a Dios y jale del gatillo. Solo para descubrir que me había quedado sin balas.

Los zombies se seguían acercando a mí, empecé a llorar, y me lancé hacía la pared de la izquierda a recostarme para dejarme morir. No aguantaba más la presión, el miedo, la mordida, el dolor… Pero no era una pared, era una puerta que estaba abierta y caí dentro de la habitación.

Cuando el dolor me dejo pensar de nuevo cerré la puerta, y la atranqué con un mueble que estaba al lado de ella. Encendí la luz, y no había nadie en la sala… Es la sala de primeros auxilios que estaba detrás de la sala de seguridad. Había mucha sangre, pero no me preocupe en ver si había alguien mas aquí o no…

Mis ojos se cerraron, y descansé. No se por cuanto tiempo me desmayé. Pero al despertar, decidí escribir esta nota. Tengo un torniquete en el brazo, la herida dejo de sangrar sola, debe ser algún mecanismo del mismo virus o una cicatrización rápida que no me dejo desangrarme mientras estaba desmayado. Tengo también una última bala en mi bolsillo.

Hice lo mejor que pude por mí… Por mi familia que espero no lleguen a verme en este estado cuando el Apocalipsis los alcance, y espero que logren sobrevivir de alguna manera a todo lo que se desató esta semana…

Insisto en la ironía… Díos se tomo siete días en crear el mundo, y nosotros en siete días hemos desatado su destrucción… ¿Acaso la mano de Dios tuvo que ver algo aquí?, ¿Existirá Dios?... En realidad no creo en el mismo, pero en estos momentos no se si quiero averiguar su existencia, pues sea cierto o no, igual no me tocaría un buen lugar en el cielo, y lo que si tengo asegurado es un puesto entre las filas del ejercito del infierno, a menos que acabe en este momento con mi vida con un disparo en la cabeza…