miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” I “El camino a la perdición…”

Capitulo 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” I

“El camino a la perdición…”



A ver, como inicio mi historia personal. Creo que lo mejor es explicar un poco como era mi vida en esa época cuando el Apocalipsis no se había desatado sobre la tierra. Yo era un típico estudiante, de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV).



Tenía ya 2 años estudiando en esta universidad, durante el bachillerato junto con unos profesores habíamos creado el “Periódico del Instituto” que eran apenas unas pocas hojas impresas con noticias de los eventos del instituto y algunas cosas que pasaban en los alrededores. Donde era reconocido por ser el “director” del periódico y el único que no le importaba los regaños de los profesores al hablar de las peleas, los problemas entre los profesores y los alumnos, los escándalos y cosas así.



En la universidad, apenas había comenzado en la escuela de comunicación social, inmediatamente busqué ponerme en contacto con el centro de estudiantes, averigüé de los grupos periodísticos internos para ver si me dejaban ingresar en el mismo… y así fue.



Ya dentro, conocí a Saray, era mi chica ideal, bella, con algo de cuerpo pero no demasiado como para atraer la mirada de todos los hombres, pero aún teníamos poco tiempo como para poder dar más descripciones de ella en cuanto a personalidad. Lo que si voy a decir es que muchas veces teníamos muchas discusiones estúpidas, y yo buscaba escaparme por los caminos fáciles de la presión y las decepciones.



Una de esas formas de escaparme era con Brittany, una de las chicas mas bellas y deseadas de la facultad, cuerpo con medidas 95-60-92 no era el típico y perfecto cuerpo de supermodelo, pero su genialidad, su carisma, su sonrisa, y las practicas de tenis la mantenían como quería.



Durante sus prácticas muchos chicos siempre se pegaban a las canchas a verla jugar con la falda, y era muy popular, pero no se le conocía novio alguno. Y era ahí donde yo quería entrar.



Nos habíamos conocido por casualidad en una salida de una noche, que tuve con unos amigos, fuimos a una discoteca en las mercedes, y la había visto en la pista de baile, ahí, hermosa, con su cabello bailando al son y al ritmo de la música, mientras su cuerpo era una combinación sensual casi al nivel de una diosa.



Yo sabía que no estaba a su nivel, no todavía, pero cuando fuera más conocido ella misma sabría de mi existencia y de ahí podría entonces conocerla. Sí lo se, tenía pareja, pero la mayoría del tiempo las cosas no estaban como para preocuparme por ello.



Iba para la barra a buscar unos tragos, y pasé por su lado a propósito, sabía que si algún día me le presentaba, tenía que hacer que mi rostro por lo menos le pareciera conocido, así sea que me viera de refilón en algunos lugares. Entre la luz encendiéndose y apagándose del local y la pista de baile, clavé mi mirada en sus ojos, hasta que por alguna razón parecía haber notado que estaba ahí y se me quedó viendo también mientras continuaba bailando, nunca olvidaré esos hermosos ojos en ese nuestro primer encuentro visual cara a cara.



Estaba pidiendo los tragos en la barra, y hablando con el Barman mientras servía el trago, cuando escucho una voz por detrás de mí muy suave, sensual y cálida… “¿Me permites saber qué tomas?”. Al voltear la tengo frente a frente y casi la “atropello” puesto que estaba muy cerca de mí, nuestros rostros quedaron muy cerca uno de otro, observándonos directamente a los ojos, sus profundos ojos azules claro, no se notaban mucho en esta oscuridad, pero cada vez que la luz nos pegaba eran como chispazos que salían de ellos y me hechizaban aún más de lo que esperaba.



Debí de tener una cara de completo idiota, porque se hecho a reír, pasó de mí y le pregunto al de la barra que me había servido porque al parecer me había mordido la lengua que no hablaba.



- Depende de que quieras tomar para que te acompañe un rato… (volteó a verme de nuevo a la cara), yo prefiero el whisky a la roca, mi amigo esta tomando un cuba libre, y el otro un Alejandro porque no le gusta beber mucho, pero yo sería capaz de tomar cualquier bebida de este local con tal de hablar unos minutos con los ojos mas hechiceros que he visto en mi vida…

- ¿Porque dices que son los ojos mas hechiceros?

- Cada vez que la luz te los ilumina, su azul claro pareciera lanzar una chispa de embrujo que atraparía a cualquier incauto, y al parecer soy el primero que atrapan para ti esta noche.

- ¿Y quien te dijo que yo quiero atraparte?, mis ojos sencillamente embrujaron a quien se les quedó viendo aquí, a quien se les queda viendo cuando estoy en mi practica de tenis mientras los demás miran mi cuerpo, a quien no dejó de verme como un león observando a su hembra, o un tierno amante en silencio que no es capaz de decir las cosas que piensa al objeto de su amor…

- ¿Desde cuando sabes…?



Me colocó un dedo en los labios para silenciarme, se sonrió acercándose a mi oído y hablarme muy cerca mientras sentía su calido aliento en mi cabello y mi cuello.



- Lo note porque eras el único que no se quedaba como un pendejo en las practicas, sino que me veías directo a los ojos como buscando explorar mi alma, y seguías tu camino. Porque eres el único que ha sido capaz de buscar siempre ver más allá de mi cuerpo, buscando la verdad en mi mirada, sin miedo a lo que puedas encontrarte, lo sé porque yo también tengo tiempo viéndote Lionell, y si quiero aceptar ese trago que me querías ofrecer.



Me sorprendió enormemente que conociera mi nombre, y sentí la manzana de Adam moverse en mi garganta mientras tragaba grueso pensando mis próximas palabras en el nivel de nervios que tenía.



- Yo no quería ofrecerte ningún trago… por lo menos no hoy específicamente, sino a futuro cuando supieras que existía.

- Entonces ya se que existes, y mis amigas saben que uno de tus amigos también existe, digamos que es una cita a ciegas, y nada más, para conocernos porque tu has estado estudiando mis ojos azules, pero yo me he perdido pensando en esos hermosos ojos tuyos que cambian de color.

- ¿Cómo sabes lo de mis ojos?

- No lo sabía por completo, de hecho creía que usabas lentes de contactos, hasta que lo noté hoy cuando los tenías oscuros y aquí hablando frente a frente se te han puesto de un verde tan claro como el más hermoso pasto primaveral al retirarse la nieve del invierno, mostrando su color más hermoso que estaba escondido debajo de toda aquella blancura.



No se diga más… la conversación y el destino habían llegado, ella no tenía novio, sabía que yo tenía mi novia, y por ello no se llegó a mas nada aquella noche. Pero para mí fue una de las mejores noches de mi vida, conversamos, pudimos pasar una hermosa velada, bailamos, disfrutamos y su sonrisa cada vez me atrapaba más.



El tiempo poco a poco fue haciendo crecer nuestra relación de amigos, ya no era raro vernos en los pasillos hablando el grupo entero, y todo el mundo se preguntaba que pasaba entre nosotros, aunque nunca se llego a saber nada. Al menos que alguien de allá aún este vivo y lea estas líneas.



Un día yo había estado muy mal, había salido mal en algunas evaluaciones, porque después de ayudar durante semanas a Saray con sus estudios y sus trabajos, tuvimos varias discusiones, peleábamos casi por cualquier cosa, el estrés nos tenía separados muchas veces, y ella no daba señales de querer mejorar la relación.



Me fui a la calle a caminar, no se como terminé en Chacaito, y decidí bajar al Mc Donal’s a comprarme algo de beber y caminar un rato hacia las mercedes. Me compre una bebida, y continué caminando, al pasar por el Miga’s en las mercedes, noté que las personas estaban todas congregadas observando el televisor escuchando algo y muy pendientes.



Al principio creía que era seguramente algún partido de Baseball que se me había olvidado, tal vez un Caracas Vs. Magallanes, y me acerqué a ver como iba el juego. Para mi sorpresa no estaban pasando ningún juego sino que pasaban por el canal de noticias, que habían ingresado un grupo, aún no contabilizado, de personas al Hospital Universitario de Caracas, a la Clínica Ávila en Altamira, al Hospital de Catia y otros hospitales y clínicas de la capital, personas que al parecer habían sido victimas del virus que estaba atacando Estados Unidos, Canadá, Francia, España, México, una buena parte de Asia, se creía que también los países árabes como Iran, Irak, Egipto y Sur África, (aunque sin confirmaciones oficiales) y más cerca de Venezuela se había visto en Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina.



De Venezuela solo se conocían casos cerca de la frontera que el gobierno había controlado eficientemente y no existía peligro alguno de que continuara la propagación, pues habían puesto “fuertes alcabalas” con el ejército en las fronteras para detener a cualquier inmigrante y en los aeropuertos también se estaba haciendo un fuerte monitoreo con pruebas de sangre inclusive para evitar contagios.



Me parecía que esta sería otra “Gripe Porcina” que se creó la alarma mundial hace unos años, y a la final no fue tan fuerte. Yo decidí continuar mi camino, ya había escuchado mucho de esas noticias, y lo único nuevo es de las personas que habían ingresado las últimas horas, de las cuales algunos familiares decían que ellos habían llegado de Colombia o Brasil de algún viaje. Esto no desataría una guerra en la que me interesara en ese momento.



Continué caminando con mi refresco, tranquilamente mientras mi mente divagaba un poco en los acontecimientos, y en lo divertido que sería estar en ese momento en algún local con Brittany tomando, bailando y riéndonos como siempre hacíamos mientras me perdía en sus profundos y hermosos ojos. Y como por arte de magia alguien se detuvo frente de mí y casi la tropiezo, pero me logré detener a tiempo, para levantar la mirada y ver que era ella…



Mi sonrisa y mi cambio de actitud fueron instantáneos, y luego de una corta conversación comenzamos a caminar en dirección de regreso a Chacaíto, mientras le comentaba los problemas que tenía en ese momento. La universidad, la separación que venía de mi novia pues ya no la aguantaba más aunque no sabía como decírselo, y hasta le pareció gracioso que en un momento así estuviera pensando en sus ojos pues como ella misma me confesó, había tenido un día difícil, y también estaba pensando en mis ojos.



No se si fue inconcientemente, si mi sub-conciente trabajó por mí, si fue ella la que me llevo por el camino que quería o como ocurrió, pero en un momento de la conversación mientras la veía a los ojos me acerque a sus labios, y ella respondió con un suave y rico beso. Muy tenue, ligero, apenas un rose de los labios y el sabor de su boca había quedado en mí… Al observar un poco más la situación y ver donde estábamos note que teníamos el Hotel American Dallas a mi espalda.



No tuve que decir nada, ella tampoco, fue casi como si hubiéramos leído la mente del otro, y al mismo tiempo caminamos al interior. Al llegar a recepción me informaron que no tenían habitación disponible, no sería raro en un viernes cuando había sido quincena y estábamos en época navideña.



Me le acerco al hombre, y le he preguntado si aparte de las habitaciones normales, no tenía disponible la “Suite Presidencial”, el me soltó una sonrisa y me confirmó con un movimiento de la cabeza que si estaba disponible, pero que su costo era elevado, y que estaba reservada el día siguiente a partir de las 12 del medio día así que si quería esa habitación tendría que entregarla antes de las 9 AM.



La verdad no me importó… Si de verdad iba a estar con esta chica de mis sueños y tener una primera vez con ella tenía que ser con todos los lujos. Pedí de una vez que me llevaran una botella de Whisky y pasé la tarjeta de crédito de mi padre, después me las arreglarías con él y vería como haría con esas cuentas para pagarle.