miércoles, 23 de mayo de 2012

Capitulo 7 "Entrevista a la verdad" III Lagrimas de Felicidad

III

Lagrimas De Felicidad…



Lionell había salido de su habitación, comprobó gustosamente que no le faltaba ningún documento en digital ni en físico. Todos sus papeles se encontraban en orden, las libretas, los diarios, las anotaciones, las fotografías para recordar sus notas mentales… Todo le fue entregado intacto al parecer.



Caminaba por los pasillos del nivel de descanso, y se había instalado a tomarse una cerveza en la barra mientras veía a los soldados relajarse. No le costó mucho relajarse en la zona, el ambiente de alegría y tranquilidad ayudaba mucho, y también el encontrarse con unos pocos rostros familiares de la Libertad Americana XIII (LAXIII o LAXY como lo conocían los que vivían en ella), lo ayudó a entablar algo de conversación.



Le preguntaban mucho de sus años fuera de la base, y como había hecho para sobrevivir a tanto, algunos lo miraban con admiración, otros con desprecio al durar tanto y tener compañeros y familiares que cayeron tan rápido…



Pero en general se cuidaba mucho de cada palabra que decía, y por encima de todo siempre estaba pendiente de cualquier espacio de información extra que pudiera conseguir por debajo de mesa, sin parecer un reportero o algo así preguntando por todo y complaciendo a sus conocidos hasta donde consideraba seguro.



Se acercaba la hora de la reunión con la Dra. Garrido, así que se despedía de los pocos conocidos, y por lo menos estaba más tranquilo de tener gente con la que charlar y con la que ir conociendo a más personas en la base.



Se dirigió a su cuarto, y en el lavamanos dejó correr un poco el agua caliente, y luego la fría, lo que causó algo de vapor. Comenzó a tomar agua con sus manos, y a echarse en el rostro, en la cabeza y en la parte de atrás del cuello.



Como se había quedado en los pasillos, no le había dado tiempo de darse un baño completo para eliminarse todos los sobrantes del cabello de su cuerpo, el corte fue relativamente rápido, ya que fue puramente con maquina eléctrica, pero le había asentado estupendamente.



Cerró el grifo, y comenzó a secarse el rostro con una toalla, levantó la mirada y observó como el espejo se había empañado. Recordó esas viejas películas de terror, donde siempre en los espejos de los baños pasaba alguna escena donde el protagonista era asustado, atacado u observado desde el reflejo del espejo.



En esos momentos cuando veía esas escenas, siempre le parecían estúpidas, no podía comprender como la gente podía asustarse ante una situación semejante y tan típica de las películas de miedo. Sin embargo estando ahí parado frente al espejo empañado, y conociendo la realidad de los caminantes, sentía ese pequeño miedo, muy superficial pero existente, donde podía sentir su corazón latir, pensar que si eliminaba el vapor del espejo vería a su espalda a uno de Ellos, listo para morderlo en el cuello. Es la misma sensación que ese miedo de los niños, no quieren bajarse de la cama en las noches, porque una mano saldría debajo de ella y los tomaría por los tobillos.



Sin embargo eso no le impidió limpiar el espejo y observarse solo, con un nuevo corte de cabello, la piel de gallina y la adrenalina en su sangre circulando rápidamente lo que le puso la cara un poco roja. Terminó de secarse el cabello y se acercó a la cama, tomo su franela para colocársela, cuando le estaba tapando la vista pasando el cuello por su cabeza, escuchó un golpe fuerte proveniente de la entrada.



Saltó a la cama que sabía tenía enfrente sin ver todavía, se jaló la camisa y tomo su arma de la mesa que estaba a un lado rápidamente, volteó a la puerta apuntando y no vio a nadie en la misma.



Volvió a escuchar dos golpes fuertes contra la puerta, y en esta oportunidad escuchó la voz del soldado que lo llamaba:



Lionheart… Lionheart señor ¿está en su habitación? Se acerca la hora de la reunión con la Dra. Garrido y debo llevarlo hasta la sala donde tendrán la misma. Si está ahí por favor conteste ya que no lo he visto por los pasillos y me informaron que se había regresado a su habitación.



Lionheart respondió, ya con la adrenalina descendiendo, sabía que parte del susto había sido por el mismo miedo que había sentido delante del espejo, pero no podía demostrar miedo, y mucho menos sentirlo en un lugar que se sentía tan seguro como aquella isla.



Terminó de vestirse, y tomo lo que consideró necesario, su computador, un block de notas, el diario de Alex, las Notas del Infierno (como él mismo le había colocado), bolígrafos, grabadora… Y de esta manera partió para la reunión con un bolso de espalda.



Pasó por los pasillos, y observó que en esta oportunidad no lo llevaron al mismo ascensor donde había llegado desde la superficie, sino en a otro ascensor que estaba un poco más lejos en la misma dirección.



Tomaron un ascensor que no había visto aún, puesto que no se había arriesgado a irse muy lejos de su habitación para no perderse en las instalaciones, y frente al mismo había otro soldado esperándolos. Se dieron un saludo militar, y le ordenaron continuar con el sargento por la siguiente área.



Al abrirse las puertas observó que apenas a los lados de la salida del ascensor ya se encontraban 2 soldados armados y vigilantes, un pasillo muy iluminado, donde unos pocos pasos más adelante, había una pared con una puerta que se veía muy dura en el centro, y a los lados unos espacios huecos por donde salía 1 cañón de .50 en cada uno, y ametrállelas. Listos para proteger lo que saliera de ese ascensor que pudiera ser una amenaza.



Se preguntaba para que los cañones .50 si consideraba que en caso de un ataque, con las metralletas podría alcanzar para detener a las hordas que entraran por el ascensor, en especial siendo un perfecto “Cuello de Botella” filtrando a los caminantes que pudieran llegar y permitiendo la defensa.



Al detenerse frente a la puerta tuvieron que esperar que el ascensor cerrara y volviera a ascender, ya que la misma tenía un mecanismo que no permitía su apertura mientras el ascensor se encontrara abierto en el piso, por medidas de seguridad principalmente.



La puerta se abrió, y comenzaron a caminar por los pasillos. Aquí si pudo observar soldados armados en los pasillos, en las esquinas donde se podía doblar custodiando los caminos, y muchas de las salas tenían vidrios blindados, que permitían ver lo que ocurría dentro de las salas, se podían ver las salas de monitoreo militar y satelital, la sala de armamento, y salas repletas de lo que parecían científicos por las batas blancas, trabajando.



Se sentía extraño en un lugar así, era difícil creer que aún existieran bases así después del Apocalipsis. Pero lo estaba viendo con sus propios ojos por lo que no podía estar siendo engañado, a menos que lo volvieran a dormir antes de llegar a la cena y esta fuera un sueño o ilusión.



El resto del camino lo realizó sin inconvenientes, observando las cámaras de seguridad en las esquinas, el armamento que se mantenía en este nivel, en comparación al nivel de relajación, y como todo el mundo parecía estar trabajando en alguna cosa importante. Nadie le prestaba mayor atención más que unos pocos segundos de cruce entre las miradas…



Había llegado hasta unas puertas dobles, donde el soldado introdujo un código de seguridad a un lado y se apartó para que la puerta se abriera y permitir el paso de Lionell.



En su interior Observó una amplia sala, tenía varios monitores, y una mesa central grande con muchas sillas, parecía una sala de reuniones de personas del alto mando y ahí en la misma al final pudo ver que estaban 2 personas conversando, una de ellas estaba de pié y la reconoció inmediatamente. Era Atsuko y parecía estar molesta recogiendo unos papeles de la mesa mientras intentaba de dirigirle algunas palabras a la compañera que se encontraba sentada, y en este momento estaba de espaldas a la entrada principal.



Atsuko observo a Lionell y lo estudió completamente, con el corte de cabello se veía tan diferente a como lo había encontrado, más joven, mas serio, mas… más atractivo y sensual, pero no por ello alejaba la rabia y furia interna que tenía en aquel momento. Se le podía observar en los ojos que era así.



Lionell continuó caminando hacia la mesa, y se acercó por el mismo lado que se encontraba Atsuko, quería saludarla o algo, ya que no le había respondido antes cuando la había visto en los pasillos lo volvería a intentar en aquel momento.



Atsuko terminó de tomar los papeles, y no dijo palabra alguna a la otra persona con la que conversaba, posiblemente la Dra. Garrido, o eso esperaba Lionell, pero aún con la despedida la persona no se había volteado a verla al rostro.



Los pasos de Atsuko se escucharon claramente en la estancia, mientras se acercaba a Lionell lo veía con una combinación de desprecio y deseo, pero por sobre todo parecía estudiarlo por completo. Al pasar a su lado, el quiso saludarla de nuevo, pero solo consiguió una única pregunta de ella susurrada al oído y que lo dejó más desconcertado que antes, - ¿Quien eres realmente?



Ella continuó su camino, y él se quedó perplejo por aquella pregunta, la cual lo haría pensar y reflexionar mucho durante las próximas noches, pero que en aquél momento simplemente no sabía cómo responder.



Escucho una suave voz de mujer que lo llamaba, su idioma original era el ingles, pero se había adaptado bien al español, más se notaba su acento al intentar de expresarse con el acento típico de los Venezolanos, que aunque en cada zona del país se tiene una especie de acento especial, no importa a que parte del mundo viajara, siempre se le era reconocido por los de su propio país.



Se acercó a una silla, cerca de la interlocutora, colocó la lapto y notó inmediatamente el enchufe que se encontraba en sus pies, donde podría tomar la corriente y trabajar tranquilamente en durante la entrevista.



Nunca había visto a la Dra. Garrido en persona, siquiera cuando trabajaba para las IBR, y sabía su existencia, pero desconocía el nivel de conocimiento que ella podía poseer del virus que destruyo la población de la tierra en tan solo unos pocos meses. Algunos países más rápido que otros, pero todos cayeron a la final según los conocimientos que poseía.



Por la puerta de entrada observó a una mujer joven entrar, de piel morena clara, y una sonrisa singular, su ropa no era militar, sino que tenía ropa de una civil normal que disfruta en una paradisíaca playa del caribe. Su menear de cadera singular parecía el movimiento de una serpiente encantada, como las que había visto hace muchos años en alguna película o documental de Discovery Chanel, o History Chanel, solo le recordaba aquel movimiento, tan divino y particular que también poseen las latinas por naturaleza.



Ella traía una libreta en sus manos, no pudo observar que decía la cara de la misma exactamente, pero rápidamente pudo deducir que era en realidad un expediente. Ella se acerca a su asiento, y por un momento sintió un suave temblor en su piel, ella le dice en completo español que se llama Teresa, y él se presentó.



- No tiene que ser tan formal conmigo Sr. Lionell, - Le decía Teresa - solo es para que sepa que puede pedirme lo que quiera durante la cena y buscaré complacerlo todo lo posible.



- Y así lo haré… ¿Que traerán para cenar Teresa?



- Aún lo desconozco, pero tengo entendido que incluso buscaron a algún compatriota como yo para que pudiera prepararle comida de nuestra tierra. Debe ser importante para que busquen complacer gustos tan exquisitos, pero de seguro esta noche recordará nuestro país más que ninguna otra noche desde que todo esto comenzó…



- ¿Acaso eres de Venezuela? – Le preguntaba un poco intrigado – No noto que te cueste conversar con el idioma como a algunas personas o los extranjeros.



- Si soy un caramelo tropical de Venezuela, como usted, como el cocinero, y muchos en esta base. No se imagina la gran cantidad de personas que logramos salvarnos y estamos dando nuestras vidas para poder sobrevivir… Por ejemplo…



- Ya es suficiente Teresa, - La interrumpía la Dra. Garrido. – Puedes salir que necesito conversar un momento con el Lionheart a solas, por favor tráiganos aquella bebida que pedí exclusivamente para esta reunión, y al cocinero que los comensales ya estamos listos para cenar. – Su voz autoritaria daba a entender que ya estaba muy acostumbrada a dar ordenes a las personas a su alrededor. - Hemos hecho esperar mucho a nuestro invitado para la cena de esta noche y debe estar con mucha hambre actualmente.



- Como ordene señora. – dijo mientras bajaba la cabeza. – Inmediatamente le hago llegar la información al cocinero.



Teresa se retiraba de la sala, suavemente retiraba la mano del cuello de Lionheart, haciéndole un cariño suave, que le eriza los cabellos del cuello, mientras se va a la entrada con su lento y dulce menear de caderas.



La mirada de él regresaba a la mesa, mientras se sacudía un poco el cuello para quitarse esa sensación de cosquilleo bajo la piel que le había quedado. Demasiado tiempo sin estar cerca de una mujer que le prestara atención y en menos de 1 semana ya tenía 2 que lo empezaban a distraer…



Escuchó en ese momento a la Dra. Garrido conversar nuevamente, en voz alta, mientras leía el documento que le habían entregado.



- Señor Lionell Rodríguez, Alías Lionheart. Hombre blanco de casi 30 años de edad, nacido en Caracas capital de Venezuela, Estudiante de Periodismo en la UCV, estudios no culminados por el Apocalipsis. – Seguía sin voltearse, mientras que a él no le extrañaba lo que leía, puesto que era su expediente y le interesaba conocer la información que tenían de él. – Encontrado por un barco de carga petrolero Venezolano en alta mar, para caer en las Islas de las Filipinas a donde se dirigían.



Se mantuvo en estas islas durante 6 meses hasta que la misma cayó, y escapó con parte de los altos cargos, y la hija “del gobernador” de la isla cuando la misma cayó ante las hordas de zombies que llegaron sin aviso. Luego rescatado en tierra firme, informa que no sabe que pasó con el resto del grupo con el que salió de la isla, ya que se separaron apenas tocaron tierra firme, continuando solo con la hija del gobernador.



Fue llevado a la RCV Libertad Americana XIII y a su acompañante se le llevo a otro campamento donde las mujeres ayudaban en labores para la supervivencia. Estando en el campamento, se presume estuvo involucrado con la Teniente Elizabeth Snow. La cual informó de su potencial que no estaba siendo explotado, por su trabajo en los campos de comida.



Al principio demostró pocos avances y pobre manejo de las armas y el entrenamiento, no se le quiso dejar salir en misiones, y sin embargo logró alcanzar salir en una misión casi un año después de comenzar su entrenamiento, siendo una misión de rutina. En la misma demostró que su fuerte no estaba en los campos de entrenamiento, sino en el campo de batalla, cuando al caer el sargento que los acompañaba pasó por sobre los soldados que tenían más rango que usted y llevo al resto del pelotón a salvarse en 3 días sin comunicaciones donde los dábamos por muertos.



A partir de entonces fue tomado como nuevo francotirador, en los grupos de IBR, sus superiores siempre le consultaban de las estrategias y poco a poco fue ganando estatus sin tener rango, teniendo incluso soldados que preferían seguirlo a usted antes que a sus superiores.



Estuvo en un total de 260 misiones en tierras enemigas durante 5 años, lo que da un promedio de 1 misión por semana en tierra firme. Muchas de ellas con estadía en tierra durante varios días o semanas, con infiltración y guardaespaldas diplomático cuando se acercaba a las ciudades fortalezas existentes, donde personas no infectadas subsisten fuera de todas las políticas actuales y casi con recursos propios.



Sin embargo después de 5 años en servicio para el IBR, todas estas misiones, y haber sobrevivido durante 7 años al Apocalipsis que se disparó a finales de 2012, desapareció en acción sin dejar rastro alguno que se pudiera seguir. Parte de su grupo fue encontrado convertidos por las líneas enemigas, pero a usted y a Oasis no se les encontró.



Se le dio por Muertos en Acción (MA) al transcurrir 12 meses sin conseguir información de ustedes. Sin embargo 6 meses luego de esto, empiezan a aparecer en la red publicaciones de “alguien” que ha estado recabando información sobre lo ocurrido en un principio y que busca señalar a una persona, la naturaleza o Dios como el culpable del “fin de los días” de la raza humana.



Me estuvieron haciendo llegar esos informes y los teníamos en archivos por separado, pero nunca lo hubiéramos vinculado directamente con usted de no ser porque se identifico un tiempo después en sus propios escritos.



De ahí creo que no tengo que extenderme más puesto que necesitamos su información para completar este currículo Sargento.



El asiento de la Dra. Garrido se volteaba hacia la mesa, su mano blanca y suave dejaba la carpeta sobre la mesa, dejando que se salieran y regaran algunos de los papeles que estaban dentro de ella.



Su cabello, al parecer catira natural, se encontraba sujeto en una cola de caballo, y los lentes que tenía puestos le daban un aire de ejecutiva por sobre todo, un pequeño escote que no mostraba nada más allá de lo necesario, pero lo suficiente para dejar la mente volar…



Sin embargo lo que atrapó a Lionheart en aquel momento fue nuevamente su máxima debilidad ante las mujeres… Sus ojos, debajo de los lentes se podía ver sus hermosos ojos azules claros, que al concentrarse ellos pudo verlos, al igual que aquellos hermosos ojos de Brittany hace 10 años…



Tuvo que contener con toda su fuerza de voluntad una lagrima que se asomó a sus ojos, bajó la mirada al equipo para disimular, muy mal disimulado en realidad, mientras por su mente pasaba fugazmente aquella última noche en el hotel, pudo ver aquellos ojos azules bailándole en el tubo, pudo recordar el dulce sabor de sus jugos cuando la tomó para sí en el jacuzzi, cuando fueron hasta el orgasmo mas delicioso en las suaves sabanas de una habitación de hotel…



- Se encuentra bien Lionheart… Parece como si hubiera visto un fantasma o algo que le recordara un momento muy malo…



- Estoy bien, solo necesito un trago, creo que se me quedó algo en la garganta y necesito pasarlo. – Decía para esconder de esta manera el tono de su voz – Si pueden ofrecerme agua o algo por favor…



- Tranquilo, aquí ya esta Teresa, y trajo un trago especial para esta cena, un Vino Tinto cosecha del 2001, muchos años antes de que todo se fuera al infierno.



Efectivamente Teresa ya casi estaba detrás de él, con la botella y unas copas que puso rápidamente en mesa, llenó una y se la dio mientras le daba unas suaves palmadas en la espalda como consolándolo mientras tomaba su trago de vino.



Luego se acercó a la Dra. Garrido y le sirvió en la otra copa vino. Se acercó al oído de la Dra. susurrándole algo que Lionheart no pudo escuchar, se levantó y procedió a retirarse nuevamente. No sin antes darle una nueva sonrisa a él y retirarse de la instancia.



- Me han informado que en un momento traen la cena… Esperemos a comer un poco y que la sirvan antes de que comencemos la conversación, puesto que esto no lo veo tanto como una entrevista, sino que me gustaría verlo más como una conversación entre nosotros para ponernos al día.



- Me parece perfecto, porque en realidad tengo hambre y tengo mucho tiempo que no como una buena cena, sobreviviendo de latas, alimentos mal cosechados, y pocos animales que he podido capturar… - Pensó por un momento lo que acababa de decir y reflexionó… - Digo, para poder vivir, la cacería, no quería incomodarla antes de la comida…



- Tranquilo… - Le respondió la Dra. – No veo mucha diferencia entre la cacería que tienen que realizar los que sobreviven en tierras enemigas, y lo que comemos aquí en mesa que es criado. Igual es carne, y recuerde que soy Doctora por lo que no me molesta mucho esos temas que a otros les puede aflojar el estomago y quitar el apetito.



- Pero usted es Doctora celular, o molecular o biología… Algo así según lo que pude comprender del diario de Alex ¿o me equivoco?...



En ese instante entraron varias personas con unos carritos y varios platos de comida tapados para que no se pudieran ver. Pudo ver como Teresa cortaba un trozo de pan, y los olores que entraban en la habitación le hicieron volar instantáneamente al pasado.



Los había reconocido casi inmediatamente, un delicioso Pan de Jamón típico de la época navideña en su país, época que estaría muy cerca de la actualidad si el mundo siguiera siendo mundo.



Para quien no sea de Venezuela sería difícil comprender, la tradición y los momentos íntimos y únicos que se viven en ese país en esta época. Comprender como los miembros principales de la familia se unían en estas fechas para preparar juntos los platos principales de las cenas.



El “Pan de Jamón” es un pan que se hacía en ese país relleno principalmente de jamón como su propio nombre indica, pero adicional al mismo, dependiendo de en que lugar del país se preparara ya que cada región variaba ligeramente, también era sazonado con pasas, aceitunas verdes y tocineta.



Este no era más que un acompañante, para los platos principales… Esos deliciosos platos que le hacen agua a cualquiera que aún sobreviva de ese país y son sencillamente exquisitos, esta primeramente “La Hallaca”.



“La Hallaca” es un cuerpo de masa de maíz, relleno con diferentes ingredientes que los más comunes son cochino, pollo, aceitunas, alcaparras, cebolla y otros… Luego viene la “Ensalada de Gallina” que era una ensalada fría principalmente con papas, zanahorias, pollo y mayonesa con algunos aderezos extras de cada familia.



Por último estaba el Pernil, muchos hogares acostumbraban a comprar una pieza grande de Pernil, rellenarlo y sazonarlo al gusto personal para ser horneado y disfrutado en la mesa durante la cena. Algunas personas también acompañaban esta cena con trozos de queso amarillo y jamón ahumado.



La combinación de todos estos olores, de estos sabores que danzaban en el aire y que Lionheart no disfrutaba desde hace 10 años, le trajo recuerdos de los mejores años de su vida, de su vida, su madre, su hermano, sus amigos de la infancia, los regalos, las fiestas, y la vida feliz de esa época… Vida que no regresaría…



Aunque intentó con todas sus fuerzas de aguantar las lagrimas, aquel momento, aunque no poseía ese instante mágico que había perdido con el Apocalipsis, le hizo sentirse feliz una vez más al poder disfrutar de esas pequeñas cosas que se tenían y no se conocía hasta que fueron perdidas en el tiempo…



Lionheart lloró por un momento, pero por primera vez en años no de dolor… Solo se desahogó con Lágrimas de Felicidad.