jueves, 15 de noviembre de 2012

Capitulo 9, "Las Selvas del Infierno", XIII Abriendo las Puertas del Infierno


XIII
Abriendo las Puertas del Infierno...

Me levanté lentamente, observando como la inocencia de una sonrisa puede provocar un cambio tan fuerte aún dentro de una persona que “se hace el duro” como me pasaba a mí… Desde esa época pude comenzar a apreciar aún más la vida de los seres humanos, pensé que si salía de todo aquello y lograba detener el desastre, buscaría sentar cabeza con alguna pareja y buscar tener una familia.

Le entregue el bebé en brazos a la señora, y le hice señas para que se fuera. Tal vez no fueran familia, pero era una mujer y su instinto de madre salió a relucir de inmediato. No se exactamente que fue de aquel bebé. Pero espero que lograra sobrevivir a todo el caos de los siguientes meses.

Yo recobraba la confianza y el temple para poder continuar con la misión que tenía encomendada. Organicé de nuevo a mis hombres para ingresar dentro del edificio donde se suponía que tenían a los científicos, mientras los soldados de las FARC continuaban retirando a las personas del lugar.

Era una cantidad impresionante de gente que tenían cautiva. Pero los que nosotros necesitábamos sacar de aquél lugar no se encontraban en ese grupo. Estábamos más cerca de culminar la misión y al mismo tiempo cada segundo nos ponía más lejos de alcanzarlo.

Nos posicionamos a los lados de las puertas, ahora si íbamos tras personas entrenadas, con rehenes, armados y concientes… Para eso si estábamos entrenados y éramos los mejores en nuestro trabajo.

Cuando todo había empezado, íbamos a entrenar a unos novatos en el trabajo de reconocimiento, eso no habíamos podido hacerlo completamente con esta base, pero igual estábamos entrenados para situaciones de rehenes.

No conocíamos como estaba organizado el edificio ni cuantos científicos exactamente quedaban aún con vida, aún menos cuantos eran los captores… Pero… ¿Cuál era el problema? Para nosotros ninguno.

Por eso éramos y somos Rangers. Vivimos para llegar más lejos y a donde más nadie es capaz de alcanzar las metas mas locas he imposibles.

Apenas estábamos listos para empezar con la entrada y una primera ráfaga de fuego salió contra nosotros, ninguno salió herido, y devolvimos el fuego, los sudafricanos si hablaban el ingles, nos insultaban, nos decían que si no nos retirábamos matarían a los científicos.

Son situaciones que suelen presentarse. Les pedí a los muchachos que nos retiráramos un poco de la entrada y le permití a Burns lanzar una granada en el pasillo de entrada que habíamos visto, que la granada quedara cerca de la entrada.

No teníamos bombas aturdidoras, pero si la granada lograba sorprenderlos rodando suavemente, sin que la vieran por resguardarse de una ráfaga de fuego, podría ayudarnos a aturdirlos.

Bruce lanzó una ráfaga de fuego al interior, apuntando bastante alto, si estaba algún civil estaría agachado, y en todo caso solo necesitaba crear una distracción temporal para que Burns hiciera rodar la granada al interior suavemente.

Nos separamos de la puerta de entrada, escuchamos una ráfaga de fuego disparando hacia la entrada y seguidamente la granada había estallado. El sonido retumbo en el interior del edificio, escuchamos los bombillos estallando…

Pero el sonido de esos bastardos gritando, sea por el susto, el dolor o el aturdimiento que estaban sufriendo en ese momento, fue casi como música a nuestros oídos en ese momento. Claro, seguro la detonación también le había pegado a alguno de los científicos, pero esperaba que ninguno saliera herido como tal.

Ingresamos rápidamente cuando aún el humo de la detonación, el polvo y la tierra levantada se encontraba en el aire. Bruce derribó a un sudafricano que se cubría contra la pared de la derecha, Burns a uno que estaba contra la esquina de la izquierda lanzado en el suelo con las manos en sus oídos.

Avanzamos un poco más, Mouse y Clarke estaban en la entrada cuidando que no nos rodearan he ingresara ningún otro sudafricano o colombiano que quedara en la base o en las torres y no viéramos.

Mouse no sería de mucha ayuda, pero tampoco lo podía tener en mi espalda pegado, mientras nosotros ingresábamos en pareja. Siempre con uno cubriendo la espalda del otro y ambos grupos verificando su lado.

Yo me encontraba detrás de Bruce, mientras que Burns y el Destripador estaban a nuestro lado. Continuamos andando por los pasillos. Recuerdo que estábamos gritando ordenes mientras ingresábamos por los pasillos del edificio, “Ríndanse y permanezcan en el suelo, todo el que sea visto en pié será considerado enemigo y será derribado…”

En un momento Bruce que se encontraba delante de mí recibió un golpe de la culata de una M16 en la cara, el sujeto salió de la puerta de la derecha que nos disponíamos a revisar. No le dio tiempo de reaccionar, pero durante los pocos segundos que le tomó volver a tomar el control de la automática y buscar apuntar a quien había golpeado, yo ya lo tenía en la mira.

Casi podría jurar que pude ver la bala salir de mi arma, lentamente, tras la estela de humo de la pólvora al quemarse, alcanzar la frente negra de aquél sujeto y comenzar a penetrarla, las gotas de sangre salpicando el aire, el movimiento suave pero rápido de su cabeza hacia atrás al recibir el golpe que lo estaba matando y su mirada desapareciendo en la penumbra de la muerte mientras la bala atravesaba su cabeza y salía por la parte trasera de la misma.

Su cuerpo caía al mismo ritmo que sus manos soltaban el arma, perdiendo la fuerza y la estabilidad con la que se mantenía en pie.

Le tendí la mano a Bruce que me la tomó y lo jalé para que se pusiera detrás mío. Mientras se recuperaba debíamos seguir avanzando, cada segundo y cada minuto contaba por completo. Los Colombianos ya posiblemente se encontraban encima nuestro, o buscando cazar a los campesinos que se habían escapado de la prisión.

Cruzamos en un pasillo que se encontraba más adelante, Burns y el Destripador se habían adelantado ligeramente para revisar una puerta de su lado del pasillo. Cuando la abrían se escuchó un disparo.

Pude ver como Burns caía hacia atrás y unas gotas de sangre salían de su espalda al aire. Todo ocurrió sumamente rápido, después tuve que analizarlo con más detenimiento y con la mente fría para comprender lo que había ocurrido.

Esto porque fue un movimiento sumamente rápido y con el que nunca había visto al Descuartizador atacar a nadie, había cortado la mano que había disparado, matado al sujeto que era dueño de aquella mano y ya se encontraba en el suelo atendiendo a Burns, todo antes de que siquiera los alcanzáramos y eso que estábamos a escasos 2 o 3 pasos.

Mucho más tarde cuando el me explicó lo que había pasado, pude comprender lo que mi mente no quería aceptar. El Descuartizador había visto ligeramente la mano saliendo por el marco de la puerta, lo que le dio tiempo de unos microsegundos de mover a Burns, con eso el disparo no le alcanzó en el corazón sino en el hombro.

Inmediatamente con la otra mano sacó su cuchillo de la funda que tenía a un lado en la cintura, a él le encantaba tenerlo sumamente afilado y en ese momento le fue perfecto. Con un movimiento rápido del cuchillo había cortado los músculos, la carne y la piel que sujetaba la mano en donde se encontraban los tendones.

Aquel efecto de la mano buscar caer y no hacerlo por la carne restante, pero no tener músculos ni tendones que lo mueva es lo que me había dado la sensación de que le había cortado el brazo.

En el mismo movimiento, dando un paso al frente para poder ver al atacante a la cara, nos contó que su rostro era de dolor puro, yo no pude verla para intentar de sentirme mejor, con el mismo cuchillo le hizo un corte en la zona abdominal, lo que provocó que el sujeto usara su otra mano para intentar de mantener sus intestinos dentro de su cuerpo.

Ahí el Descuartizador había demostrado su gran habilidad con los cuchillos y los instrumentos que podían ser cortantes. Cuando nosotros lo alcanzamos a los dos pasos ya estaba arrodillado al lado de Burns quitándole parte de la camisa para verificar donde estaba la herida.

Nosotros solo vimos al sujeto arrodillado, llorando y gritando, parecía un japonés acabando de practicarse un Sempuku fallido, o como se diga ese acto de los viejos samuráis que cuando cometían un acto deshonroso ellos mismos tomaban un cuchillo ceremonial y se cortaban en la altura del  estómago para luego subir al corazón.

Ese acto llegué a verlo varias veces en el futuro, y aunque me parecía una mala manera de morir, los japoneses y su honor son completamente respetables. Claro, cuando yo lo llegué a ver en los años siguientes, después de aquél acto, algún compañero procedía a cortarle la cabeza, ya que el acto de deshonor en ese momento era el haber sido mordido por una de esas criaturas.

Aún así los japoneses cuando lo practicaban no podían llorar o mostrar signos de dolor en el rostro… Pero esos son detalles que tal vez te cuente en el futuro, o quien sabe si tu mismo serás capaz de presenciarlo cuando te manden a Japón.

Por ahora te puedo decir, que en ese momento me pareció una manera excelente de morir de aquél sudafricano después de dispararle a uno de mis hombres. Le iba a disparar a la cabeza para acabar con su vida, pero el Descuartizador me dijo que lo dejara tranquilo… “Déjalo que sufra los minutos que le quedan de vida… Es lo menos que puedo hacerle después de dispararle a Burns”

Comprendí que aquél hombre ya no sería más una amenaza para el equipo. Bruce vigilaba la parte delantera del pasillo por el que avanzábamos, yo me agaché al lado del Descuartizador para verificar como estaba Burns.

-      Tranquilo Sargento – Me decía con completa calma – La bala entró y salió por su hombro. Lo vendo, le aplico un poco de morfina y podremos continuar avanzando, usted camine y adelante poco a poco con Bruce, lo alcanzo en un par de minutos a lo sumo.

Eso me dejó mas tranquilo… Si no se le infectaba no había peligro de que le pasara algo peor. Le hice la seña a Bruce y continuamos por el pasillo.

Hasta ahora solo nos habían salido sudafricanos en aquel edificio, creo que habíamos matado ya a unos 6 de ellos, no sabíamos cuantos más faltaban.

Avanzamos un par de pasillos más, las puertas que estábamos abriendo nos mostraban que no estábamos en un laboratorio tan especializado como la base anterior. Pudimos ver un comedor y varias oficinas.

Finalmente llegamos a una puerta doble que decía “ENFERMERIA”. Después supe lo que significaba, pero ese era el lugar donde tenían a nuestros hombres.

Cuando intentamos de mover la primera puerta, recibimos una fuerte ráfaga de disparos desde el otro lado, había por lo menos 4 o más personas del otro lado apuntando y disparando a la puerta donde nos encontrábamos.

Los hombres estaban intentando de negociar, nos confirmaron que tenían a los científicos con ellos ahí adentro, pero si no nos retirábamos ellos los mataban, puesto que no los iban a entregar.

Los Estados Unidos no negocian con terroristas, y tampoco lo iban a hacer los Rangers. Sin embargo cada vez que siquiera medio se movía algo por la puerta donde nos encontrábamos una nueva ráfaga de fuego salía hacia la puerta.

Lo único que pudimos lograr fue abrir la puerta para podernos escuchar mejor. Aún mientras “conversábamos”, ellos disparaban un par de balas a donde estábamos, seguramente para presionarnos y para que no nos atreviéramos a salir.

En ese momento llegó el Descuartizador con Burns. El rostro de Burns solo mostraba molestia, el vendaje parecía muy bueno y no se estaba bañando con sangre, intentamos de asomar el espejo para poder ver al interior de la “ENFERMERIA” donde tenían a los hombres que habíamos ido a buscar…

Lo único que alcanzamos a saber es que no eran solo 4 hombres quienes nos disparaban, perdimos el espejo, y no aceptaban la rendición de nadie. Solo nuestra retirada.

Las cosas se estaban complicando a cada segundo. Estaba buscando una manera en la que pudiéramos lanzar una granada o algo, pero no teníamos granadas STUN que son las aturdidoras.

Intentar lo mismo que hicimos al ingresar al edificio podía lastimar a los científicos, y esos hombres se veían que si no podían salirse con la suya, no les temblaría la mano para asesinar a los nuestros.

Cuando comenzaba a sentirme con las manos atadas y sin poder hacer nada, escuché un fuerte golpe dentro de la sala. Los sudafricanos se escucharon sorprendidos, y una balacera se formó en el interior.

Sabíamos que no estaban disparando en nuestra dirección, ya que el grueso de los disparos no estaba viniendo a nosotros, pero aún así salían balas por lo que no podíamos asomarnos… Se escucharon gritos de las personas en el interior.

No sabía si estaban matando a los científicos o entre ellos mismos, no comprendía que estaba pasando, mi mente me decía que me quedara quieto para no recibir un disparo, pero mi instinto militar quería salir a ver que estaba ocurriendo y que no estuvieran asesinando a mis científicos.

Al cabo de un minuto, los disparos cesaron, se escuchaban los quejidos en el interior de la sala, un hombre estaba pidiendo auxilio en ingles, otros en español, y otros en un idioma que no supe identificar.

Alcé la voz y no escuché respuesta del “líder” que estaba “negociando” conmigo en ese momento, solo escuchaba los quejidos, sentía el olor a pólvora, a muerte, a sangre y a quemado…

Me atreví a asomarme por un segundo rápido, y no llegué a ver a nadie de pie detrás de la puerta. Una gran cantidad de pólvora flotaba en el aire ascendiendo al techo, donde incluso las luces habían recibido disparos de lo que fuera que había ocurrido en el interior.

Uno de los científicos salió corriendo por la puerta donde estábamos nosotros, casi le disparamos en ese mismo momento. Lo único que nos detuvo fue ver la bata blanca, muy sucia y manchada, y que su piel no era de color.

El Descuartizador lo tomó y lo bajó para protegerlo, el hombre gritaba con desesperación, estaba en shock. Comprendimos que si él había salido sin que le dispararan algo había pasado adentro.

Me levanté lentamente y comencé a entrar en el recinto, Bruce a mi lado, Burns cuidaba desde la puerta con su hombro vendado y el Descuartizador verificaba el estado del hombre que había tomado a la carrera.

Encontré a los sudafricanos tumbados en el suelo, habían recibido una gran cantidad de disparos. Junto a ellos en el centro se encontraban dos científicos americanos muertos, y otros dos se encontraban muertos de miedo agachados y tirados debajo de unos escritorios.

Bruce ingresó un poco más, todo el tiempo estábamos agachados para evitar que saliera algún desgraciado y nos disparara. Luego el terminó de poner rodilla en tierra y me llamó mientras yo intentaba de hablar con los científicos.

Pude ver a uno de los sudafricanos moviéndose y arrastrándose cuando me dirigía a donde estaba Bruce, saqué mi pistola y le disparé en la cabeza. No dejaría ni la oportunidad de convertirse en una de aquellas criaturas zombies.

Cuando llegué hasta donde estaba Bruce en la parte de atrás pude comprender lo que había pasado…

Una puerta metálica se encontraba cerrada de nuevo, pero la gran cantidad de balas que se veían reflejadas con los agujeros mostraban que fue donde se recibió el grueso de los sudafricanos. En el suelo se encontraban 3 soldados colombianos muertos, y Bruce estaba al lado de otro dándole la mano, mientras se encontraba medio recostado contra la pared, su arma en su regazo, y un hilo de sangre corriendo por la comisura de su boca.

Al agacharme pude notar que era el cabo Monser. Después que los campesinos habían salido a la selva había regresado con tres de los hombres he ingresaron por la puerta norte del complejo para buscar ayudarnos.

Lo que ninguno sabía es que esa era la habitación donde estarían resguardados los sudafricanos. En ese momento me dijo que quería ayudarnos a rodear a los soldados que quedaran y rescatar a los científicos, ya que los habíamos ayudado a salvar a su gente era lo menos que podía hacer.

Le tomé la mano después que se la soltó a Bruce, tenía toda la zona abdominal destrozada, cuando llamé al Descuartizador me dijo que no… Que no consideraba que quedara mucho tiempo, que tomara su arma y le dejara solo una pistola para matar a todos los que pudiera y entraran ahí si aún se mantenía con vida.

Dijo que no había visto a los soldados, en ningún momento, usar el garaje, pero que seguramente ahí adentro tendrían algún vehículo que nos pudiera servir. Los hombres que rescataron se encargaron de llevarse a los campesinos al norte, ya que los del ejército colombiano posiblemente vendrían por el sur.

Eso fue música para mis oídos porque nuestra salida y retirada estaba al norte de la otra base. El descuartizador continuaba verificando a los científicos que habíamos rescatado, solo eran tres, pero era mejor que ninguno y fallar por completo la misión.

Le grité a Mouse y Clarke para que informaran la situación, aunque no escuchaba disparos. Al cabo de un minuto o menos, Clarke apareció por el pasillo ayudando a caminar a un moribundo Mouse… No creía que lo dejaran salir de aquél lugar con vida…

Nos preparamos a salir por la puerta norte donde habían ingresado los colombianos, verificamos y en las torres no había nadie que nos hiciera frente. El terreno parecía despejado.

El edificio del garaje estaba a nuestra izquierda, vimos un portón del lado noreste del edificio, pero se veía que estaba cerrada con un gran candado y parecía sellada…

Me acerqué a los científicos, intenté de conversar con ellos, conocer que tanto mal habían causado, si existía una cura o algo que pudiera ayudarnos… Estaban en estado de shock, parecían que habían pasado algo de hambre y se veían un poco golpeados. No decían palabras comprensibles en el momento…

“El infierno ya nos alcanzó”… “Por el valle de la muerte caminaré y los muertos se levantaran a devorarnos sin un Dios que nos salve”… “No existe lugar del mundo donde salvarnos”…

Eran las únicas frases que salían de sus bocas. El Descuartizador me dijo que no podrían conversar en aquél momento, no se encontraban en buen estado mental y necesitaban descansar puesto que habían sido doblegados mentalmente.

Para mí eran simples sacos de mercancía con patas. Me acerqué con los hombres a la esquina oeste del edificio, teníamos de nuevo la puerta principal al sur de nosotros, y un gran portón de garaje en la cara sur del edificio, que solo estaba mantenido con un candado.

Nos acercamos lo más rápido que podíamos, le pedí a Mouse que se comunicara con base, informara la situación y les avisara que nos dirigiríamos al punto de extracción con 3 científicos, pero que nos encontrábamos más lejos en una base hacia el este.

En ese momento comenzaron a salir colombianos desde el sur de la selva a dispararnos, Los científicos se resguardaron de nuevo detrás del edificio donde los habíamos sacado, Mouse estaba pegado a Burns y al Descuartizador en el portón del garaje. Y Bruce, Clarke y yo nos plantamos al suelo a disparar contra los que venían contra nosotros.

Los colombianos no se acercaban demasiado, se quedaban tras la espesa selva, gritaban algo y no estaban disparando, mientras nosotros le disparábamos a cualquier cosa que se moviera en el follaje.

Escuche a Mouse a la radio informando… Le daba nuestra ubicación a la base, preguntaba si el punto de extracción seguiría en el mismo lugar o lo moverían a un punto más cercano…

En ese momento escuché como el Descuartizador y Burns terminaban de picar el candado, y pude ver el movimiento de los colombianos retirándose tras nuestras ráfagas de fuego de cobertura…

Debo admitir que en ese momento yo cometí tres errores…

Primero, dejar de Mouse informara a la base nuestra situación y se mantuviera en radio mientras continuábamos defendiéndonos. Segundo pensar que los colombianos se retiraban ante nuestro fuego de cobertura, cuando ellos eran un número mayor que nosotros y tenían la ventaja de la cobertura selvática. Y por último, no pensar con más claridad porqué reforzarían tanto la puerta principal de aquél edificio de garaje, dejando el frente tan sencillo de apertura con un único candado.

Escuché a mi espalda como levantaban la puerta corrediza del garaje, puse rodilla en suelo y escuché el grito de dolor y terror de mis hombres, antes de voltearme la pudrición y el olor a muerte me abrumó enormemente, casi provocando que me fuera en vómito.

Mouse comenzó a pegar gritos como loco en la radio, los recuerdo claramente…

-      Necesitamos retirada urgente, auxilio, auxilio, los muertos nos superan, los zombies nos superan, necesitamos ayuda urgentemente…

Eso fue nuestra perdición…

Desde mi posición pude observar como una horda de zombies como no había visto en todo el día, se habían abalanzado sobre mis tres hombres. El Descuartizador y Burns dispararon como pudieron, aún así les cayeron encima, era una multitud de esas criaturas.

Mouse apenas logró durar con vida lo suficiente para decir las palabras anteriores por la radio y jodernos a los demás. Los científicos comenzaron a correr hacia la entrada del complejo, mientras Bruce, Clarke y yo comenzamos a retroceder mientras disparábamos a la multitud.

En un momento pudimos ver como la mano de Burns había caído por un pequeño espacio entre los zombies que lo devoraban en el suelo, soltando una granada a su lado. Los tres comenzamos a correr a la salida del complejo.

La explosión salió con fuerza a nuestra espalda, y segundos después nos estaba lloviendo partes humanas, brazos, dedos en pudrición, piernas o pies y sangre… mucha sangre nos estaba bañando.

Nos volteamos de nuevo para continuar con el fuego de cobertura mientras continuábamos retrocediendo, pero por cada zombie que lográbamos darle en la cabeza, otros 3 tomaban su puesto.

Fácilmente podría decir que había quinientos zombies o más dentro de aquél garaje… Los malditos sudafricanos estaban preparando un pequeño ejército.

Entre los cuerpos que nos perseguían con mediana lentitud, pero con insistencia tenían ropas de campesinos civiles, y unos pocos eran con uniformes de soldados.

Pude ver incluso en varios de ellos, como los gusanos caían de las cuencas de sus ojos donde estaban vacíos, algunos les faltaban brazos, piernas, o llevaban arrastrando los intestinos mientras continuaban, inmutablemente, caminando hacia nosotros…

Les ordené a Clarke y Bruce que corriéramos, nos separamos unos cinco metros a cada lado para cubrir más terreno y tendríamos que conseguir a los científicos. Aunque teníamos potencia de fuego la cantidad era demasiado abrumadora para solamente nosotros tres, y el rescate de los científicos seguía en pie…

Aún no sabía que las comunicaciones desde la base se habían cortado… Nos habían abandonado en la selva una vez se había roto la seguridad y los parámetros de la misión… Al ser una Black Ops, la simple mención de los Zombies, o que hubiéramos mencionado cualquier detalle de la operación de los Comandos Muertos, nos habían abandonado, nunca existimos, era casi como si hubiéramos muerto.

Cuando logramos alcanzar y tomar a los científicos, podíamos ver en el cielo las aves volando como si estuvieran huyendo al sur por el invierno, a pesar que ya estábamos en el sur. En un momento, incluso, me pareció ver un felino que nos pasó corriendo por nuestro lado, en dirección contraria al complejo de donde veníamos, escapando de lo que nos estaba persiguiendo.

Corregimos el rumbo hacia el este para después subir al norte, y buscar comunicarnos con la base al llegar al punto de extracción. No quería detenernos, pero por la selva y con los científicos que estaban aún en estado catatónico tuvimos que hacerlo varias veces…

Ellos no sabían que el virus ya había sido usado, solo sabían que los habían tenido creando mucho virus, solo cuando alcanzaban cierta cantidad les daban de comer, y cuando el proceso fallaba o no alcanzaban la meta de la cantidad cada hora los golpeaban y torturaban la siguiente hora… Pero no sabían que ya habían usado el virus.

Seguramente los prisioneros tampoco, puesto que el cabo Monser nos había informado para que nos fuéramos con algún vehículo de ese edificio. Aunque si había informado que no había visto ninguno ingresando debía de haber alguno.

Ese día perdí a tres de mis hombres… Y apenas serían los tres primeros en toda la destrucción que cayó en el mundo los meses y años siguientes…