martes, 6 de noviembre de 2012

Capitulo 9, Las Selvas del Infierno, XI Una Vida Normal


XI
Una Vida Normal...

Mouse, Un Ratón Incomprendido

Mouse era un chico joven y alegre aún en las peores situaciones… Aunque normalmente le gustaba sacar y recordarte el lado negativo de las cosas, siempre lo hacía desde una perspectiva donde te demostraba que lo mejor era reírte o dejarlo así puesto que no tendría mayor solución.

Había nacido en el estado de Ohio, aunque no estoy del todo seguro en que ciudad o pequeño pueblo. En su infancia fue un chico normal, tenía unos padres que lo querían, lo ayudaron y lo acompañaron durante su crecimiento, creció en medio de la América a la que todos quisiéramos regresar.

Durante los primeros años de su infancia sufría de un poco de sobrepeso, eso le trajo algunos problemas en el colegio y en los deportes donde nunca había podido destacar. Como ocurría mucho en esos años, los demás niños no lo querían en sus equipos cuando jugaban, haciéndolo sentirse desplazado, rechazado, y lo que muchas personas acostumbraban a llamarlo, un “Capullo”.

Apartando esto, la infancia y adolescencia fue bastante normal, sin destacar demasiado en las notas pero tampoco fue un chico con malas conductas. Gracias a ello no le fue demasiado complicado conseguir su cupo en la universidad estatal.

Allí comenzó a estudiar ingeniería informática, una carrera que cualquiera que lo hubiera conocido de joven hubiera dicho que era una carrera para él. Estando en la universidad conoció a la primera chica que se fijó en él, creo que se llamaba Paula Wataski o algo así.

Con todo lo que te he contado podrás imaginarte que a sus 18 años Mouse aún era un chico virgen, y a esa edad siendo virgen… Bueno, digamos que para él Paula era todo lo que habría podido desear. Una chica linda, de buena educación, cabello negro muy largo… Comenzaron a salir juntos, aprovechaba cada momento que tenía para estudiar juntos y compartir con ella bajo cualquier escusa.

Ella se había convertido en todo para él… Un año, desconocido para mí, en el día de San Valentín, dio el salto y quiso pasar a primera base después de estar durante tanto tiempo en el turno al bate. Ese día le dijo que la quería, que ella se había convertido en su único sueño y su único deseo… Desde mi punto de vista ahí estaba bien… Hasta que decidió que no intentaría dar un hit, sino que lanzaría un Homerun pidiéndole que se casara con él.

Según nos contó en su momento, mientras él estaba declarando su amor, y soltándose por primera vez y sin miedo a una chica, completamente seguro de lo que sentía,  Paula apenas podía contener la risa. Lo tomó de las manos, le cerró la cajita con el anillo y le explicó que para ella él era solo un amigo y nada más…

Se podrán imaginar como lo pudo destruir aquello durante el resto del semestre. Cuando terminó el semestre se fue a su casa por el periodo de descanso. Con muchos nervios, pensando en como sería el medio de las burlas o aún peor como sería volverla a ver y encontrándosela, estuvo pensando alguna escapatoria…

Al joven y gordo muchacho, no se le había ocurrido nada mejor que tomar sus cosas y correr a enlistarse en el ejército con la esperanza de no seguir pensando más en ella.

Mouse comenzó a recibir el entrenamiento básico, y sin darse cuenta se entusiasmó mucho y lo disfrutaba (a pesar de ser uno de los peores en el principio); Poco a poco descubrió con sorpresa que solo necesitaba un poco de “motivación” para tener un buen físico.

Mantener su mente activa le hizo olvidarse de Paula, y poco a poco notó como perdía unos veinte kilos de pura grasa que tenía en su cuerpo, aprovechando también de ganar unos diez kilos de puro músculos. Desde ese momento, comenzó a destacar en todas las pruebas físicas a las que estaba siendo sometido.

Decidió que continuaría con lo que eran sus estudios, pero en esta nueva área de su vida que tanto amor le estaba tomando. Se mudó a California y comenzó su entrenamiento técnico.

Al poco tiempo, y sin hacerse esperar, descubrió con sorpresa que ahora eran las mujeres las que se le quedaban mirando fijamente de su nuevo físico. Con la cabeza volando y “llena de pájaros”, tomó la vida desde una perspectiva diferente, mucho de ello a la falta de entusiasmo por su desencanto amoroso previos.

Se convirtió en uno de los muchachos que más “bajas” logro conseguir en su unidad, y como podrán imaginarse eso lo metió en toda clase de problemas. Empezó a tener varias mujeres al mismo tiempo, picando flor por aquí y por allá se encontraba, poco a poco, cayendo en una telaraña amorosa complicada he inestable.

Con el tiempo, eran demasiadas las mujeres que “pedían su sangre” como él mismo le gustaba decir. Para escapar de este escenario en el que no conocía y no tenía experiencia decidió hacer borrón y cuenta nueva.

Pensando que le había ido muy bien con su primera decisión de unirse al ejército, consideró que ahora necesitaba un desafío mucho mayor… y fue ahí cuando entró en la escuela de los Rangers.

Se podría decir que era notablemente guapo para las mujeres, tenía un buen físico, con un cabello oscuro y sonrisa bastante maliciosa. Siempre bromeaba con su aspecto cuando no estábamos en una misión porque le ayudaba a “pescar” a las mujeres

A todos mis hombres siempre los recuerdo por alguna situación particular de las primeras misiones. En una oportunidad, cuando era nuevo en mi grupo, habíamos caído en medio de un fuego cruzado del enemigo, logramos ponernos a cubierto y cuando lo llamé, el desgraciado no me respondió como debería sino que dijo: “Oh, vaya, esto es magnífico. Ahora supongo que querrás que llame pidiendo ayuda para salvar tu trasero.” En ese instante su voz, por el correr, la falta de aire o por miedo, sonó aguda y chillona que me hizo recordar un ratón y ahí se ganó su alias

Descuartizador, ¿Decisiones Equivocadas?

El Descuartizador creció en Michigan, no recuerdo si también era oriundo de ahí de nacimiento, pero su juventud la pasó en ese lugar.

Durante la mayor parte del tiempo no era más que un vagabundo de playa que le encantaba pasársela bebiendo con sus amigos, de vez en cuando intentaban de tomar algunas olas, pero lo que más le gustaba era molestar a los turistas que llegaban al lugar.

Cuando estaba en la secundaria, aprovechó de presentar el examen de la ASVAB, (Armed Services Vocational Aptitude Battery. Batería de aptitud vocacional de los Servicios Armados algo así como una prueba vocacional para la armada), pero no porque le llamaba la atención, sino que al tomar esta actividad podía escaparse por algunas horas de las clases.

Lo que no se esperaba él, ocurrió unos meses después, cuando observó a un militar entrar en el aula de clases y solicitarlo por su nombre, se asustó pensando que había molestado a la persona equivocada en la playa y ya se había metido en problemas.

Se sorprendió que fuera un reclutador del ejército y el mismo lo sacó del salón de clases. De alguna extraña manera, este reclutador utilizó las palabras correctas para “atrapar” a este chico, el decía que el mismo había “lanzado su hechizo”, Le había informado que había sacado una puntuación bastante alta y que podría ir a un respetado campo militar, podía estudiar como enfermero o como ordenanza en un hospital.

El chico se lo pensó… Estar en un hospital, rodeado de enfermeras y teniendo un trato preferente… ¿Necesitaba más incentivos?... Si se inventó unos más… ¿Drogas, Mujeres y un sueldo?... Su respuesta fue una pregunta más que una afirmación: “¿Porqué no?”

Al principio el chico estaba súper contento y todo se estaba desarrollando perfectamente, El entrenamiento básico lo pasó como si fuera una guardería, y se alistó en el Fuerte Jackson en Carolina del Sur.

Pero hablando claramente, los chicos cuando comienzan a vivir por su propia cuenta siempre comienzan a meterse en problemas con mucha facilidad. Salía con algunas chicas diferentes hasta que comenzó a salir con una mujer que estaba casada.

La relación amorosa fue sensacional… Hasta que por lógica el esposo los descubrió. Ese día se le recuerda en las noticias por ser el hombre que “Corría desnudo por la calle, y mientras se intentaba de subir los pantalones, el esposo sumamente molesto le alcanzó con un disparo en el trasero”.

La herida no fue para nada grave, de hecho fue una herida superficial, pero aún así duró un buen tiempo internado en el hospital sin poder sentarse. Este tiempo en el hospital lo apartó de las clases y el entrenamiento médico que aún le quedaban por hacer.

Aprovechando el tiempo de “ocio” mientras esperaba el siguiente curso de medicina y volvía a retomarlo, el chico se fue al Fuerte Bragg ha recibir un poco de entrenamiento de combate. En este fuerte le fue bastante bien, al Descuartizador siempre le había llamado la atención las artes marciales, aunque no se había atrevido a practicarlas, y también notó que tenía una puntería impresionante.

Aquello posiblemente resultó ser su primer gran error en esta vida. El ejército en ese momento estaba muy escaso de personal médico de combate; Tan pronto había terminado su entrenamiento médico, recibió su primera orden. Viajaba en avión a Corea.

El chico no estuvo para nada contento con el trabajo. No comprendía como había acabado ahí, y se preguntó si no sería un castigo por el escándalo del soldado con el disparo y la amante. Estuvo en el frente, en trincheras y en varias misiones donde salvó cientos de vidas, poniendo todo su nuevo conocimiento en beneficio de sus compañeros de combate.

Estando en territorio enemigo la suerte pareció sonreírle de nuevo, el diría que para mal igual que cuando lo habían enviado para allá. Un grupo de Rangers habían sido asignados a una misión en la zona, un helicóptero había sido derribado y debían rescatar a los sobrevivientes.

Sin embargo los Rangers en ese momento no disponían de un médico y su superior lo recomendó para que los acompañara y ayudara en su misión. Yo era el líder de esa misión de exploradores.

Cuando nos encontrábamos en terreno enemigo, uno de mis hombres había recibido un disparo en la zona abdominal, por sus gritos de dolor creíamos que le habían dado en el estómago. Antes de que yo pudiera gritar “medico”, el chico ya estaba a mi lado sacando el equipo.

Comenzó limpiándole un poco la superficie de la herida para intentar de ver donde le habían dado con exactitud, pero el dolor hacía a mi hombre gritar y moverse demasiado, a lo que el Descuartizador dijo la frase que le dio su alias: “Escucha idiota, he sido entrenado para descuartizarte, recomponerte y descuartizarte otra vez, así que deja de actuar como un imbécil. Y déjame hacer mi trabajo”

Mis hombres quedaron tan contentos he impresionados con el chico que empezaron a bromear con él, como un miembro honorífico de los Rangers. Unas semanas después lo sacaron de territorio hostil y comenzó a hacer su entrenamiento, por una carta de recomendación. A los pocos meses ya estaba dando su primer salto y pasó a formar parte en la élite y de mi equipo.

Un Tirador de Historia

De Bruce no puedo decir mucho, era un chico muy callado en cuanto a su propio pasado… En cuanto al pasado de la nación y el ejército era muy diferente. El chico creció en Michigan, en un pueblo perdido de toda civilización.

Vivía solo con su padre, y nunca nos ha dicho si sabe o no porqué su madre se fue cuando aún era un crío de menos de 5 años. Siempre nos dice que lo único que recuerda es a su padre y nunca recuerda a su madre.

Por su papá… Era un viejo borracho, y le importaba poco lo que hacía el muchacho, por lo que lo dejaba hacer lo que le daba la gana; en otras palabras, el chico se la pasaba por los bosques cerca de su casa, corriendo y jugando a los soldados y a las guerras.

Cuando no se encontraba en los bosques, estaba donde su “Viejo tío Rudy”… No sabe si de verdad era un tío o no, pero siempre se había presentado de esa manera, y le encantaba pasarse las tardes en su casa, escuchando todos los cuentos he historias que le quisiera contar de Vietnam.

Bruce, de alguna manera, desarrolló un interés muy alto por la historia, y con mucho más entusiasmo cuando se trataba de la historia referente a guerras. Conocía los movimientos estratégicos de muchas batallas, estudiaba las batallas, los terrenos, la cantidad de soldados, los detalles de armamentos y todo cuanto podía obtener de cada batalla que existiera registrada en algún libro o informe que tuviera a su alcance.

Gracias a este interés decidió ir a la universidad, comenzó a pasearse por las diferentes carreras, y era bastante sobresaliente en la mayoría de las asignaturas que siempre le tocaban, pero siempre sentía que le faltaba algo, que le fallaba algo, sentía que no tenía una verdadera motivación para sacar su licenciatura en alguna de las carreras que había tomado, y así se mantenía mas tiempo en la universidad para continuar leyendo los libros de batallas que llegaban a sus manos.

Sin embargo el dinero se acabó pronto, no conseguía un trabajo de medio tiempo y no existían muchos préstamos y becas para estudiantes… Aún menos para un estudiante que aún no se definía en que era exactamente lo que quería licenciarse y graduarse.

Viéndose en esa situación tomó la decisión que sintió debió de tomar desde un principio… Se alistó en el ejército. Gustosamente y con gran entusiasmo descubrió que tenía a su disposición una gran cantidad de libros he informes con más detalles de las batallas y guerras que había participado el país.

Rápidamente comenzó a destacar en la infantería, y luego más nunca quiso regresar a la vida académica. Algo lo había hecho quedarse ahí y no le quería decir a nadie el motivo. Sus superiores siempre le recordaban y le enviaban recomendaciones para que fuera a la escuela de oficiales, y así ascender.

El terco ese me dijo en una oportunidad que tal vez tuvieran razón y debería haber continuado estudiando… Sin embargo sentía que ya no quería conocer más de la historia sino que le gustaría en algún momento ser parte de ella.

Prefería ganarse el pan de cada día de forma “real” y no tras unos libros o un escritorio. Que así veía a quienes alcanzaban cierto grado de conocimiento. El mismo realizó su solicitud de ingresar a los Rangers, donde gustosamente lo recibieron.

Siempre durante las misiones le encantaba hablar de la historia y las cosas que habían ocurrido en guerras y batallas anteriores… Lo hacía de una manera que cualquiera podría pensar que él realmente había estado en dicha batalla, aunque la misma pudiera haber pasado trecientos años atrás. En una oportunidad estábamos en una selva en misión de reconocimiento, y cuando nos arrodillamos un momento para comentar unas cosas nadie sabe porqué ese loco salió con una frase: “Sí, esto es como lo que hicieron los Montañeses en Vietnam. Vigilad todos vuestros pasos”

De alguna manera, esa paranoia puso al resto de los hombres en alerta, y unos metros más adelante pudimos evitar un campo minado que nos habían colocado.

Una Broma Explosiva

Burns nació y creció como el propio niño mocoso del ejército. Su padre era un Coronel muy reconocido, y, como todo gran militar, este esperaba que su hijo pudiera seguir sus pasos. Durante su infancia la disciplina era fuerte en su casa, su hogar era un pequeño campo de entrenamiento y el honor y el orden eran el centro de todo.

Aunque por la misma condición del Coronel, el mismo no se encontraba todo el tiempo cerca como para poder mantener esta disciplina, lo que permitía que Bruce se metiera en muchísimos problemas. No puedo decirte que Bruce era un logotipo de “Delincuente Juvenil” ya que sería caer en las exageraciones, aunque si me quedaría muy lejos de poder afirmar que fuera un ángel.

Durante su juventud le encantaron los fuegos artificiales de las fechas festivas, navidades, celebraciones patrias como el día de la independencia y demás. En Halloween tuvieron que detenerlo varias veces por hacer estallar las calabazas de sus vecinos. Le encantaba beber a escondidas con sus amigos y compañeros, así como faltar a las clases, irse al bosque a disparar con las armas de su padre y perder el tiempo era mucho más importante y divertido.

En una única oportunidad se le logró atrapar he inculpar por hacer estallar un WC en el baño de las niñas, sin embargo existieron por lo menos unos 25 o 30 casos de vandalismo relacionados con explosivos a los que nunca se le pudo demostrar si fue o no el y su grupo los que lo provocaron.

Cuando ya había crecido y le tocó pedir su plaza para continuar los estudios en West Point, la junta de revisión pensó que su solicitud era otra broma del chico y su solicitud fue tratada con mucho cuidado.

Obviamente, ante esto, el padre de Burns se puso como una fiera infernal, cosa que pudo comprobar él mismo, para quien aún tenía una fuerza considerable y en cierto sentido le seguía manteniendo cierto respeto.

Después de una fuerte discusión donde el único que hablaba era su padre, mientras el no tenía permitido bajar la mirada y mantener la mirada en el frente, su padre le informó que “Si ningún centro respetable va a admitirte, entonces vas mañana mismo a alistarte…”

Y para Bruce, la palabra de su padre siempre era una orden mas que una sugerencia. Esa misma noche sin mayor preámbulo recogió lo poco que necesitaría de su hogar y a primera hora de la mañana se fue a enlistarse.

Cuando apenas se encontraba en el entrenamiento básico Bruce comenzó a pensar mejor sobre su actitud y como estaba llevando su vida. El entrenamiento no fue absolutamente nada del otro mundo, cuando su padre lo podía entrenar en casa era más fuerte… Aquí la única diferencia es que no existía tiempo de intermedio para disfrutar con sus amigos o hacer estallar algo nuevo.

Sin querer, o por cosas de su mente, había notado donde había terminado de caer a causa de su falta de disciplina y su comportamiento. Notó como muchos grandes hombres se mostraban comportando diferente ante él siendo “El hijo del Coronel” y aún así mantener un comportamiento tan deprimente.

Se mantuvo mucho tiempo haciendo de vago en varios fuertes del sur mientras continuaba por ese camino de chico rebelde, o camino “equivocado” como el mismo lo describe cuando me contó su historia. Siempre andaba un poco de mal humor y le encantaba hacer comentarios estúpidos en varias oportunidades, aunque solíamos pasárselas.

En algún momento decidió hacerlo lo mejor que pudiera, sin importarle que no llegara a pasar de un nivel inferior tendría que ser el mejor de su nivel. Ese cambio en su actitud, y la determinación que comenzó a demostrar, no pasó por debajo de mesa.

Algunos supervisores lo notaron casi desde el mismo momento que el cambio se notó a gran escala. En su momento le ofrecieron la oportunidad de mejorar y le preguntaron si le gustaría entrar en alguna división especial específica de las fuerzas armadas. Su respuesta fue rápida y contundente: “Quiero entrar en los Rangers” ya que consideraba que era la única manera de hacer que su padre volviera a sentirse orgulloso de él.

Estando en los entrenamientos, encontró un buen lugar para su afición a hacer estallar las cosas, convirtiéndose en un gran experto en explosivos, le encantaban los lanzagranadas y manejaba perfectamente muchas armas pesadas.

En una misión que tuvimos noté que parecía un poco loco, y fue lo que me hizo estudiar su pasado un poco más profundamente, ya que mientras escapábamos de un grupo enemigo le había quitado el seguro a una granada mientras retrocedíamos. Normalmente sueles contar hasta 3 y lanzar las granadas, yo no sé hasta que número contó él, pero no fue hasta tres, y cuando lanzó la granada lo hizo con extrema precisión cayendo justo entre un grupo de enemigos que nos venían persiguiendo.

Aunque decir que la granada “cayó” es mentirte, porque la misma explotó sin tocar el suelo, cuando aún se encontraba en caída libre, a la altura de las cabezas de aquellos pobres desgraciados. La onda de la explosión y el fuego desprendido de la misma les voló la cabeza y el muy desgraciado se lanzó al suelo, comenzó a reírse y me dijo: “¡Toma ya! ¿Habías visto antes explotar así la cabeza de un sudaca? ¡Ha sido alucinante!”

Honor, Orgullo y Responsabilidad

Por último… ¿Como puedo comenzar a hablarte de Clarke?... Empecemos por su contextura… Es un negro… Y no es que tenga algo contra lo negros, si bien es verdad que el racismo existía y en las fuerzas armadas aún más, con la victoria del presidente Obama en Estados Unidos en su primera oportunidad fue más que evidente que el racismo estaba desapareciendo de nuestro país.

Pero debía explicarte su color de piel para que puedas comprender su comportamiento. Clarke era de Cincinnati; Para él y toda su familia, el servicio militar ha sido siempre un orgullo y uno de los mayores valores que han tenido.

De hecho siempre contaba que uno de sus antepasados fue de los primeros hombres de color que sirvió en una de las primeras unidades de negros durante la guerra civil. Sus recuerdos y sus pensamientos siempre se ligaban a sus reuniones familiares, donde los hombres mayores de su familia se juntaban placidamente para hablar de cada una de sus estancias en el ejército. Y con estas reuniones aprendió de cuatro guerras distintas entre ellas y sus épocas.

Aún así y aunque parezca mentira, Clarke nunca quiso unirse al ejército. Su idea era entrar en la universidad y convertirse en algún importante empresario. Ya había escuchado demasiado de los hombres en su familia sobre las muertes de sus compañeros, y de otros familiares que murieron en combate y no pudieron ser enterrados en casa.

Su padre tuvo varias conversaciones con él que lo ayudaron en sus decisiones. Cuando hablaban de ello le explicaba que en su época lo había hecho porque era la única oportunidad que tenían los negros para obtener beneficios, un trabajo o poder vivir medianamente tranquilo.

También le explicaba que otra de las razones por la que su familia peleaba y se incluía en el ejercito era para lograr alcanzar lo que estaban logrando, que las personas de color fueran aceptados en el sistema, y sus futuras generaciones pudieran asistir a los institutos y ser lo que quisieran ser.

Clarke escuchó el consejo de su padre, aunque no quería ser como los demás hombres de su familia, sentía cierta curiosidad y deseo de asistir igual al ejército, no estaba seguro si por el orgullo y por como los veía en las reuniones familiares hablando con tanto honor, pero prefirió hacerle caso a su padre y continuar estudiando en la universidad, alcanzando lo que su familia y antepasados querían para las futuras generaciones.

Ya en la universidad era un chico con buen físico y sumamente guapo, siempre le echábamos broma porque las mujeres casi se le lanzaban encima pero él parecía no darse cuenta nunca. En la universidad conoció a la que se convirtió en el mayor amor de su vida, y la mujer con la que pasaría el resto de la vida juntos.

Era una hermosa morena de Texas llamada Tabita, cabellos rizados, con un perfil hermosamente delineado y un cuerpo que hacía voltear hasta a las mujeres. Con ella comenzó toda la planificación de su vida, el matrimonio, la casa, cuantos hijos querían tener…

En una oportunidad Tabita le había dicho que iba a ir hasta Texas a buscar a su hermana para que juntas pasaran el fin de semana y vieran vestidos de novia, y otras cosas, ya que aunque no se casarían en un corto plazo si le gustaba ir viendo.

Clarke mientras tanto estaba verificando ofertas de casas ya que él pensaba que era mejor vivir un tiempo juntos primeros, no le importaba tanto el papel que dijera que estaban casados, no tanto como el amor que se sentían y era la mayor prueba que él necesitaba.

Sin embargo todos los planes se vinieron abajo… Mientras Tabita viajaba a Texas un conductor borracho chocó contra su vehículo a una velocidad demasiado alta. Eso acabó con la vida de ambos. Ella fue enterrada y él se alejó todo lo que pudo buscando correr y escapar a aquél dolor que le presionaba en el pecho.

En medio de esas carreras y noches de borracheras, una noche cayó preso por un grupo de policías militares, ya que sin querer o queriendo se había detenido a beber en un bar cercano a un fuerte y había buscado problemas con varios soldados.

Aunque la proporción había sido de 10 – 1 contra él solo, el muchacho los había vencido, tuvo que venir la policía y derribarlo para que no siguiera tumbando a los hombres. No estaba seguro si lo convencieron los propios militares o si ya él tenía un poco de idea en entrar en la armada, siguiendo ese pequeño deseo y buscando huir de todo.

Finalmente, sintiendo que ya nadie lo podría retener, y aún desesperado por seguir escapando del recuerdo de Tabita, continuó su entrenamiento militar, el cual superó y avanzó rápidamente. Cuando regresó a su casa, con su familia, todos lo estuvieron apoyando, se alegraron que entrara en el ejército…

Aún no había participado en ninguna guerra ni en una batalla con la que pudiera tener mejores comentarios, pero escuchó de uno de sus tíos algo que le llamó la atención… Su abuelo había sido el primer Ranger de color en la historia, y ese era uno de los grupos mejores entrenados del ejército…

Decidió ser otro de los mejores, y logró entrar en los Rangers. Cuando entró en mi equipo lo colocaron inmediatamente como un segundo al mando, yo no estaba muy seguro de la decisión de los superiores pero he aprendido a no cuestionarlos en todo. Cuando desde arriba daban una orden significaba que debíamos cumplirla.

Al poco tiempo noté que con él en el grupo yo casi no tenía que dar órdenes o impartir control sobre el grupo. El muchacho era un líder nato, he inclusive llegué a escuchar en un par de oportunidades a los hombres quejarse y preguntarse porqué yo era el líder de escuadrón si él era quien daba las ordenes normalmente.

Claro que en varias oportunidades se lo demostré, ya que él era un líder, pero yo soy un mejor estratega y de alguna manera conozco lo que va a hacer el enemigo y lo que deberíamos hacer nosotros para superarlos.

Sin embargo… debo admitir que él era mucho mejor que yo para levantar los ánimos de las tropas, como en una oportunidad los chicos venían de pasar por una burla que no dejé llegar a más, ya que unos marines se quejaban del trabajo “fácil” de los exploradores… Yo no permití que se llegara a una pelea, obviamente y por ello los hombres me veían con los rostros un poco molestos, pero el se levantó y dijo: “Muy bien soldados, somos los mejores, ahora demostrémoslo. Es el momento de enseñarles cómo hacemos las cosas los Rangers” y los gritos no se hicieron esperar.

Sobre mi mismo no preguntes… Soy lo que soy y punto, aún no me he muerto para que hablen de mi en pasado. Llegará su momento que el cuerpo me falle pero no será hoy.

Creo que con lo que te estoy contando de mis hombres y de esa misión en las selvas colombianas es más que suficiente para que puedas conocer mi carácter, siempre sé lo que va a hacer el enemigo, y que tan fácil o difícil serán las cosas, y mis hombres han aprendido a seguir mis ordenes y mis consejos.

Cuando salimos de aquel edificio de laboratorios, sus hombres estaban un poco perplejos, sin comprender exactamente que había ocurrido en el interior del edificio. Sin embargo, se no el control que tenía Flores sobre sus hombres. Todos les hicieron caso cuando les dijo que no éramos enemigos, sino nuevos aliados.

A él le parecía interesante la situación en la que nos encontrábamos y se aprovechó de la misma, casi se podría decir que quería utilizarnos. En ese punto no sabría decir quien estaría utilizando a quien, pues ellos conocían la zona mejor que nosotros y consideraba que podían tener una mejor idea de a donde se habían movido nuestros científicos.

Decidieron dejar la base así, la abandonamos y les informó a sus hombres que iríamos al siguiente punto de ataque. Al parecer estaban realizando una barrida de varias bases en la selva que ya tenían posicionados.

En el camino al siguiente objetivo de las FARC, el comandante me explicó un poco de la situación y lo que estaban haciendo. Habían obtenido información de diferentes bases y asentamientos donde tenían de rehenes a hombres de las FARC y también al parecer estaban tomando de prisioneros a campesinos de la zona, sin dar mayores explicaciones antes de llevárselos.

Me explicó que ellos tienen una lucha por su pueblo y por los menos beneficiados por el gobierno, aunque muchas veces se les quiera poner de terroristas, solo son formas de “expresarse” contra los que están en el poder, y por no poseer un medio de obtención monetaria se les ha timado muchas veces…

Por ejemplo, ellos cobran a los ganaderos una “vacuna”… ¿Que no era acaso los impuestos la “vacuna” que tenían que pagar las personas al gobierno?, ellos robaban y mantenían a raya a los productores de drogas de la zona. Si bien luego vendían parte de lo incautado, no todo lo hacían así y mucho del material era quemado y desaparecido.

Y así intentó de explicarme muchas cosas… A decir verdad sentía que aquél hombre se sentía como un Robin Hood de la selva y de los pobres de Colombia.

Luego me comentó sobre la base que iban a atacar. Yo no estaba muy de acuerdo, ya que si era una base Norteamericana no podía permitir que la atacaran. Sin embargo me dijo que no sabía si era o no Norteamericana aquella base, pero que él supiera, las bases americanas no se encuentran custodiadas por negros y mercenarios sudafricanos.

No está muy seguro que hacen esos mercenarios en la zona, y le parece sumamente extraña su presencia en el país. Aunque conoce que una empresa internacional de África tenía mucho tiempo queriendo sacar petróleo de suelo Colombiano, no estaba seguro de que a la final consiguieran los permisos necesarios.

Pero los mercenarios no están solos, avisó… Están apoyados por el ejercito Colombiano, específicamente por tropas del ejercito regular. Según la información que le había llegado, se habían visto también a personas que parecían americanos con unas batas médicas en el lugar.

Por eso fue primero a la otra base, porque quería averiguar que hacen los americanos ayudando y curando a lo sudafricanos y que tiene que ver todo esto junto. Aún no comprendíamos las posibilidades de casos que se estaban dando, se estaba complicando cada vez más las cosas, pero el comandante Flores tenía un plan que a mí no me gustó para nada…

Ya que nosotros teníamos personal que queríamos sacar de esa base, y ellos querían liberar a sus prisioneros, nos acercaríamos a la base, nos darían un tiempo para que nos situáramos en alguna posición donde pudiéramos observar la situación y ellos bombearían la base como lo habían hecho en la anterior para sacarnos.

Así esperaba que el ejército regular saliera a perseguirlos por la selva, y ellos se retirarían, les tenderían alguna trampa o algo, y los mantendrían ocupados para que nosotros entráramos en la base a ocuparnos de los sudafricanos.

También nos informó que conocía que esa base, era el refugio “amigo” más cercano que tenían los norteamericanos en la zona, así que si los científicos habían salido de la base anterior por si mismos, seguro se habían acercado a esta base.

Viajábamos por la selva en esos nuevos SUV que poseían. Sin duda eran comprados con el dinero del Narcotráfico, eran vehículos más caros que lo que hubiéramos podido comprarnos nosotros mismos.

Ese viaje fue un poco infructuoso, y el muchacho que estaba al volante no lo hacía más sencillo. Apenas si parecía un adolescente, tal vez no tendría más de 15 o 16 años, sabía que las FARC entrenaban desde muy niños a sus guerrilleros pero es muy diferente la experiencia cuando los vez por primera vez.

Llevaba una badana roja, y una camiseta amarilla muy sucia y descolorida por el uso o por la propia selva posiblemente, pero aún se podía distinguir el logo con el rostro del Che Guevara. Una de las pocas cosas buenas es que puso el aire acondicionado, eso nos permitió refrescarnos un poco durante el camino, pero el desgraciado parecía divertirse con nuestra presencia puesto que puso la canción de “Highway to Hell” de los AC/DC.

No se si el conocía la letra de aquella canción pero era sumamente efectiva para lo que estábamos viviendo en ese momento.