miércoles, 29 de febrero de 2012

CAPITULO 6 “DIAS DE GUERRA…” I “Día 1…”

CAPITULO 6

“DIAS DE GUERRA…” I

“Día 1…”



“Ahora veamos la historia fuera del punto de vista de cualquier persona, veamos las cosas como de verdad ocurrieron, esto no está publicado en ninguna parte, ni esta escrito en ningún documento, tomémoslo como una sección de la historia que conocemos por obra y gracia del destino. O más bien porque me fue contada en su momento para podérselas explicar a ustedes…”



Lionell, durante ese día se había estado concentrando mucho en como debía ser la entrevista, que intentaría de hacer para controlarla, pero al mismo tiempo darle libertad a la Doctora Garrido de hablar, (si de verdad era ella con quien se encontraría), y dar su versión de las cosas.



Se encontraba a unos pocos kilómetros de una de las bases asentadas de “Reconquista Continental por la Vida” o RCV como se les conocen. Durante su época de entrenamiento había obtenido conocimientos suficientes para montar puestos de avanzada y de sobrevivencia en caso de quedar separado de sus equipos, por lo que no le fue difícil levantar una “zona segura” y restablecer los servicios de un pequeño perímetro cercano a este RCV.



La electricidad de la planta de esa ciudad había sido restablecida al tomar el control de la represa, cuando él aún pertenecía a los cuerpos de Incursión, Búsqueda y Rescate (IBR). Y con ella la red se había vuelto a conectar con los satélites por lo que alcanzar su localización no fue tarea tan difícil para las fuerzas armadas.



Esa noche, Lionell no pudo dormir más de una hora, sabía que habían descubierto su posición, y que de seguro consiguieron que tenía aquel aparato telefónico, triangulando su posición y capturando toda señal eléctrica y radiofónica en su área. Pero eso no le preocupaba, puesto que ya quería ser encontrado y contactado. Aunque eso pudiera costarle su vida.



Su vida. Esa noche fue otra de sus principales preocupaciones, había tomado todas las precauciones y por consiguiente lo podían desaparecer dentro de tres días, pero existiría quien pudiera seguir sus pasos, aunque en este momento no estaba seguro si había alguien mas que supiera donde estaba o como encontrar todo lo que él había recolectado en su investigación y aún no había publicado.



Se maldijo y estuvo buscando como dejar o hacer algo para evitar perder esa información que tenía aún sin respaldar, pero no encontraba alguna manera de hacerlo. Se levantó de donde estaba recostado, y se colocó de nuevo frente al computador, empezó a teclear en la maquina como loco. Durante toda la noche sin dormir, y en un haz de luz y memoria le llego el recuerdo de aquella época, de aquel que había salvado durante una de sus incursiones a tierra.



A la mañana siguiente cuando el sol estaba comenzando a asomar por el horizonte, escuchó un zumbido en el cielo, y se asustó monstruosamente. Sabía que tenían helicópteros capaces de volar, “suprimiendo” el fuerte ruido que hacen. Una capacidad característica que tuvo que ser desarrollada en los años del Apocalipsis, para poder sobrevolar zonas y dejar a los equipos de IBR sin que los muertos notaran su presencia desde el principio.



Aún se usaban helicópteros sin esta tecnología, claro, pero eran meramente de distracción, el lo sabía muy bien, y si estaban llegando con ese equipo, podía significar que su peor miedo se podía cumplir, no esperarían los 3 días y ese mismo día lo eliminarían.



Se asomó por la ventana y observó el aparato descender sobre el tejado de un edificio a aproximadamente 3 cuadras de su posición. ¿Por que descenderían tan lejos de mi posición en vez de venir por mi cabeza de una vez? Pensó por un momento mientras veía los comandos tomar posiciones y moverse.



Volteó a ver el computador, había recordado haber dejado aquellas pistas, pistas que más nadie podría seguir, sin las claves que solo tenía una persona en el mundo. Esperaba que esa persona aún estuviera viva y recibiera la información que había enviado anoche. En todo caso, si todas sus comunicaciones estaban interceptadas, como él esperaba, eso también le daría un punto de defensa contra un posible asesinato. Si sabían que alguien mas podía seguir sus pasos no se atreverían a asesinarlo, o eso esperaba en lo más profundo de su corazón.



Había estado jugando con fuego durante ya mucho tiempo, y era hora de comenzar a sentir de nuevo el calor. Observó de nuevo por la ventana, y pudo ver que no había sido 1 solo helicóptero ni un solo equipo el que habían enviado a por él. El equipo que bajaba por el edificio donde había descendido el helicóptero no parecía un equipo especial para asesinarlo, en vez de ello, parecía más un equipo de avanzada para los asentamientos RCV.



Se preguntó si en ese momento no estaría un grupo ya detrás de su puerta esperando la orden para entrar y disparar, o si no tendrían a un francotirador apuntando a su corazón desde la azotea de alguno de los edificios aledaños.



Las últimas semanas no las había pasado muy bien, había continuado sus investigaciones en lo poco que se había vuelto a colocar operativo el Internet. Muchas personas ya hablaban de la revolución de la información, algunos blogs lo proclamaban como “Un Héroe sin Súper Poderes” pero capaz de derrocar a cualquier gobierno mientras se mantuviera en secreto.



De hecho las últimas semanas tras publicar su nombre, país de origen, y datos claves aproximados de quién era, las redes se habían colmado en búsqueda de información, sobre Venezuela, su situación actual, noticias conocidas del país en la época del Apocalipsis, la universidad y los lugares que mencionaba en sus escritos. El poco acceso actual que se tiene a Internet, tanto pública como privadamente, colapsó las líneas, actualmente es una RED tan vaga comparada al tamaño casi infinito que poseía en principios de siglo cuando todo esto pasó, que de seguro cuando desde la UNCA estaban buscando su información, se debieron de encontrar con las redes colapsadas.



Detener la información que él publicaba sería una tarea ardua y difícil, en especial porque ya existían foros de discusión, paginas enteras replicando su trabajo, y no importa cuantas veces lo tumbaran, siempre había alguien con alguna copia, que lo había replicado, y cuando le era borrada, era republicada por alguien más. Ya no era él solo contra los gobiernos y las compañías instauradas en el poder, era la sociedad sobreviviente contra la desinformación reinante hasta su aparición.



El equipo de la calle ya tenía una línea de 2 cuadras cubiertas camino a donde él estaba. Cuando escucho que tocaron en la puerta, dio un pequeño brinco, no porque ya estuvieran ahí, sino porque estaban tocando la puerta y no tumbándola. Tal vez lo que hizo le puede estar salvando la vida y dándole frutos. Ha vivido durante 10 años, (¿o serán ya 12?), a todo este Apocalipsis, matando a su amante, matando a su abuela, dejando a su novia convertida en una de esas cosas, no por gusto, sino por no poder hacer más nada en aquél momento; ¿O acaso la había matado?. Hubo una época en que la realidad y los sueños parecían lo mismo. Recordaba haberla matado, pero no recordaba exactamente cuando. Era como si su propia mente bloqueara aquellos recuerdos



Tenía suficiente, y no creía que el infierno pudiera ser peor. Se acercó a la puerta, se puso en un lado de la misma, giro la manilla y la abrió para que dispararan al vacío primero, o atacaran el aire, así sabría cuales eran las intenciones. Sin embargo todo lo que pasó fue escuchar una voz.



- Señor Lionell ¿se encuentra en la habitación?



La voz parecía haber sonado distorsionada, como si se hubieran tapado la boca con un pañuelo mientras hablaban. Era extraño que un grupo comando preguntara primero y matara después. Si lo hubieran querido hubieran tumbado la puerta, lo hubiera matado un francotirador, hubieran tumbado el edificio con un misil dirigido a las bases debilitadas por los años de lluvia, viento, tierra y falta de mantenimiento.



- Si aquí me encuentro.



Fue todo lo que tuvo que decir mientras se movía suavemente con las manos medio levantadas para posicionarse frente a la puerta, observó que el hombre frente a él, tenía una mascara antigas, su mano estaba posada sobre su arma reglamentaria en la funda de su cintura, la cual ya le había quitado el seguro, la izquierda estaba lista para detener cualquier movimiento de criaturas que se le pudieran venir encima, tal como los habían entrenado, en caso de tener una criatura abalanzándose sobre ellos, no debían sujetarla, no debían pensar en tener más fuerza y empujarla, no debían confiar nunca en nada que no fuera desviarla y tumbarlo con un rápido movimiento coordinado de piernas y brazos, categorizando el contacto con la piel al mínimo.



Su guardia comenzaba a bajar, no mostraba querer atacar a Lionell, y este dio un respiro más tranquilo y profundo, demostrando que no atacaría tampoco. Detrás del mismo se encontraban otros 2 hombres cada uno con sus pistolas en las fundas, estaban apoyados uno del otro, espalda contra espalda cuidando los flancos con sus metralletas.



Por su mente recordó que de seguro tenían a un cuarto miembro del equipo cuidando, revisando las habitaciones del piso, tal como era el entrenamiento. No se podían dejar posibilidades abiertas, o tal vez acompañaba a un segundo grupo en esa labor que era lo mas seguro y practico en estos casos.



Su mente viajó por un momento a su pasado, aquellos años en el asentamiento de sobrevivencia Libertad Americana XIII, cuando el entrenamiento comenzaba, cuando convenció a aquella muchacha hermosa, buena en la cama, mejor en la diplomacia, y excelente con su poder de convencimiento, de que él tenía que comenzar su entrenamiento, que no quería quedarse de brazos cruzados y quería ir a pelear por recuperar la tierra que por derecho les pertenecía a las personas vivas y no a Ellos.



- ¿Me esta escuchando Señor? – Las palabras lo habían devuelto al aquí y el ahora. –Le he preguntado si ha comprendido las órdenes…



- Disculpe estaba esperando que vinieran a matarme, no a darme alguna orden o algo así.



- Y porque lo deberíamos de ma…



- No es de importancia soldado. ¿Cuáles son esas órdenes?



- Nos han informado para tomar control del perímetro, le hemos traído suministros, y se nos informó que específicamente se le deje descansar y se le ayude con cualquier tarea o actividad que no este fuera de nuestro rango de acciones. Es libre de irse y retirarse en cualquier momento, pero un SS (Silent-Shoper) vendrá por usted en exactamente… - Volteo a ver su reloj de pulsera, era un Casio, pero había notado que el reloj parecía un poco pequeño y femenino. A decir verdad observando al soldado, notaba algo extraño en todo él, su uniforme y sus movimientos. Pero con su voz distorsionada por la mascara no habría podido decir qué era exactamente. – 45 horas 32 minutos señor. ¿Ha comprendido?



- Claro que si soldado, puede descansar, actualmente no pertenezco más a las fuerzas de IBR y por consiguiente tampoco tengo un rango aquí adentro.



- No importa eso señor…



Se tomo la parte de atrás de la mascarilla, y se la comenzó a quitar, para que pudiera ver su rostro, un cabello negro como la noche, era largo pero estaba tomado en una cola en la parte superior del mismo, debía de tener un alto rango para que la dejaran tener un cabello así y no cortárselo, descubriendo luego una piel blanca y pálida, ojos castaños claros y con los rasgos asiáticos muy distintivos, no tendría más de unos 25 años. Sus rasgos faciales se le hacían conocidos de alguien pero no lograba recordarlo exactamente.



- Cuando aún estaba con nosotros mi padre era su compañero, OASIS era su nombre clave, y siempre al regresar a la base me contaba todo lo que hacían en las excursiones, como Lionheart le salvaba el culo a sus compañeros y él se lo salvaba a usted, en más de una vez de manera literal según me contaba.



Si… Lionheart lo recordaba bien. En aquellos años cuando el fue parte de la IBR, era el francotirador del equipo, siempre que les tocaba ir a algún lugar a buscar medicina, comida y sobrevivientes, OASIS le gastaba bromas sentándose en su trasero “para cuidarle las espaldas mientras estés ahí tumbado chaval…”. Era un hombre de unos cuarenta y pocos años, pero tenía la contextura de un hombre que apenas si pisaba los 30, y poseía una musculatura muy recia. Podía ver buena parte de aquel rostro reflejado en la cara de la niña… Atsuko… Se llama Atsuko en honor a su abuela, me lo había contado Oasis, que perdió a su esposa que era japonesa. Ella se colocó una mano en el oído donde tenía el intercomunicador, y al soltarlo los 2 hombres que estaban tras ella se levantaron y se pusieron en posición de descanso.



- Claro, que me gustaría preguntarle muchas cosas, como por ejemplo si sabe que pasó con mi padre, aquel día en que todo su equipo desapareció y dejaron de responder. – Lionheart sabía exactamente lo que había pasado, bajó la mirada para ocultar su dolor y su pena, no era un momento para conversar de aquél, día, tal vez nunca lo sería. - Pero no es el momento, ni la hora, y nuestras órdenes son de no hablar con usted más de lo necesario. Por lo que será para otro día, pero al ver que de verdad es usted, tengo entonces esperanzas de que mi padre posiblemente también este vivo.



No quería darle falsas esperanzas, pero tampoco era el momento de contarle como había muerto su padre. Lionheart guardaría silencio por un tiempo sobre lo ocurrido en esa época hace ya 2 años según él creía, (¿o ya eran 3?), la verdad desde que dejó todo atrás y solo se concentró en buscar información había perdido la noción del tiempo en más de una oportunidad.



Lionheart no quiso decir ni una palabra, entró de nuevo en la habitación, dándole la espalda, sabía que era lo peor que podía hacer en ese momento, pero el verla a la cara le había provocado querer llorar, el parecido a su padre era muy alto, los rostros se sobreponían uno al otro, pero uno de ellos tenía un agujero de bala en la frente, mientras el otro tenía un cutis hermosamente cuidado.



Atsuko entró tras él ha la habitación, los 2 soldados quedaron en el marco de la puerta, en posición de descanso pero atentos a sus lados del pasillo. Ella observó detalladamente la habitación, exceptuando por la computadora portátil, un bolso pequeño que dedujo tendría parte de la ropa, y muchos papeles sueltos y salidos de otro bolso más pequeño, no existían grandes lujos en aquella habitación.



La mesita de noche la decoraba un viejo ventilador destapado, al parecer para poder ser reparado, que estaba funcionando, la ventana donde estaba la mesa y el computador daba a la ventana con las escaleras de emergencia. Desde el helicóptero había visto que había cumplido a cabalidad los pasos de supervivencia en entornos hostiles y en solitario, obstaculizando levemente las escaleras para escuchar a los zombies en caso de acercarse, pero no demasiado para una rápida huida de alguien atlético.



Dejó sobre una cama individual, un bolso con alimentos, cambios de ropas y buena parte de las pertenencias que había dejado en el asentamiento L.A. XIII. Entre ellas sus condecoraciones, ropa militar, y unas pocas fotos que Lionheart esperaba no ver más pero más tarde en la noche al estar solo, y verlas lloraría con los tristes recuerdos de “los buenos días”.



- Si no tiene nada que pedir o que comunicar lo dejo por el momento Señor. Perdón, con la emoción de verlo vivo, se me olvidó informarle que en caso de que decida regresar con nosotros será ascendido a Sargento, y como un secreto entre nosotros, parece que le tienen una medalla esperando en “La reunión” a la que lo llevaran en 2 días. O por lo menos eso escuché.



Ella se retiraba, se dio la vuelta con una sonrisa dibujada en su rostro, su corazón tenía esperanzas de nuevo, - Si Lionheart se salvó, tal vez mi papá siga allá afuera… - Cerraba la puerta tras ella, y Lionell se permitió un momento para recostarse he intentar dormir, sabía que seguramente dejarían a los dos soldados tras su puerta, así que cerró sus ojos, y dejó que una lagrima corriera por su mejilla, mientras soñaba con su pasado…