miércoles, 15 de febrero de 2012

CAPITULO 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VIII “La guerra había llegado…”

CAPITULO 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VIII

“La guerra había llegado…”



Debo admitir, que tengo muchas lagunas, y aunque estoy intentando ahorita de recordar el trayecto, la verdad es que creo que mi mente borró el resto de los sucesos de ése día, en especifico el camino de Chacaito a Plaza Venezuela.



La verdad no se como no me comieron en ese trayecto, intentaré contar algunos puntos que recuerdo, aunque no recuerde todo el camino por el boulevard. Aún ahorita después de recordar la escena que les describí la semana pasada, les confieso que esa noche estuve llorando y no pude dormir. Mi conciencia no me deja pensar tranquilo, se que debería de haber acabado con el sufrimiento de aquel bebé, pero de verdad no tuve fuerza de voluntad.



Recuerdo haber visto por el trayecto que me tocaba recorrer, muchas de esas criaturas, algunas golpeaban las puertas de locales que estaban cerrados. Otros estaban arrodillados en grupos comiéndose a algún pobre ser que no pudo seguir corriendo.



Si recuerdo que aún había muchas personas corriendo por las calles, y los choques a mi espalda en la avenida Francisco de Miranda, hasta donde alcanzaba mi vista, estaban a la orden del día. Algunos incendios se veían a lo lejos, disparos en las calles, pude ver incluso policías convertidos en esas cosas.



Parecía como si una guerra hubiera estallado en medio de la noche, cuerpos, sangre, brazos, una de esas criaturas caminando mientras daba un mordisco al brazo que llevaba en la mano como aperitivo, aquel otro que saltaba del edificio para caer contra el pavimento.



Lo que si recuerdo que terminó de despertarme en aquel momento, fue escuchar una explosión que sentí como si hubiera temblado un poco el suelo. Al voltear a ver, note un humo muy grueso y oscuro que ascendía al cielo con forma de hongo y si no me equivocaba provenía de la estación de gasolina que estaba diagonal al hotel de donde venía. Créanme que no tenía ganas de ir a averiguarlo.



La adrenalina parecía continuar y continuar bombeando de a ratos en mi cuerpo, por fin sentía lo que quería sentir. Me había preparado toda mi vida para algo así, pero no de esta magnitud. Quería una guerra que cubrir, quería una guerra que pudiera reportar para alguna importante compañía, comenzar en los canales locales de noticias y llegar a algún canal internacional con el tiempo. Pero no había ni terminado la universidad, apenas si la había comenzado, y ya tenía un brazo sin poder utilizar, y una pierna que no me permitía moverme con facilidad.



Comencé de nuevo a moverme en dirección al centro, hacia Plaza Venezuela, pero tenía un largo boulevard que atravesar si quería llegar a mi destino final. Tal vez acercarme al hospital universitario que le pasaría por un lado y observaría la posibilidad de que me vea un medico o enfermero, o un poco más allá estaba el Parque Los Caobos donde posiblemente hubieran montado también algún punto militar de control y rescate hospitalario. Lo importante para mí en ese momento era que me revisaran el brazo, y conseguir un lugar para luego descansar, dormir, comer algo, y pensar que sería lo siguiente en hacer.