miércoles, 1 de febrero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VI “La muerte camina entre nosotros…”


Capitulo 4
“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” VI
“La muerte camina entre nosotros…”

Me encontraba destrozado. Solté la mano de Brittany, y la deje un momento en el suelo, pasé por sobre el cuerpo de la mujer que acababa de matar con los golpes de la silla en su cabeza, reventándole el cráneo en pedazos. Y tome la otra silla para asegurar un poco más la puerta, donde ya se escuchaba que habían otras criaturas golpeando también.

Regresé a donde estaba el cuerpo de Brittany, la levanté y la puse sobre la cama, en el centro de la misma, su cabeza reposando sobre las almohadas, los brazos cruzados en sus perfectos y hermosos pechos que ahora eran fríos, grises y faltos de toda aquella vida que rebozaban hace apenas unas horas.

La tape por completo con una de las sabanas, y aunque pensé en hacerlo con una limpia, no iba a ser posible encontrar una, puesto que las había manchado con sangre mientras buscaba detenerle la hemorragia.

Por alguna razón me sentía seguro en esa habitación, me acerque con cuidado al baño, para no encontrarme con más sorpresas, y escuché afuera de la habitación un golpe, y a alguien gritar, al mismo tiempo que esos monstruos dejaban de golpear mi puerta. Alguien más había llamado su atención.

Aproveché de quitarme la camisa, y lavarme un poco, me quite la suciedad del rostro, la sangre de los brazos, el cuello, y mojé la camisa para disipar un poco la sangre que en ella se encontraba, observaba como el agua bajaba lentamente y roja por el lavamanos, mientras pensaba como estaría mi familia y mi pareja. Si tal vez los volvería a ver, o si ya habría llegado también el virus hasta la casa.

Tomé el secador y lo llevé al enchufe más alejado de la habitación, aquel que daba a la ventana. Me subí sobre un banquito, que era mas una butaquita, abrí la ventana y me asomé por ella mientras secaba un poco la camisa, y rezaba porque no fuera escuchado por las cosas que estaban en el pasillo y que ahora estaban distraídos con algún otro desafortunado.

Pude observar que de haber llegado al primer piso tal vez hubiera podido intentar de salir por la ventana, pues el techo de zinc del estacionamiento en la parte de atrás del hotel no le quedaba muy lejos, pero desde aquí, sin un buen plan, serían de seguro unos huesos rotos o peor.

Cuando pensé en lo horrible que sería mi caída, y como podría quedar si no me moría, en una posición muy mala para mí y fácil para ser comido por esas criaturas, me dieron fuertes escalofríos y unas fuertes ganas de llorar. En ese momento fue cuando caí en cuenta, se suponía que la mujer del baño debía estar muerta, y aún así se levantó para atacarme.

Pero eso no era posible, una persona con los intestinos fuera de su cuerpo, con la pérdida de tanta sangre debía de haber estado muerta hace horas… a menos que…

Habían pasado un poco más de una hora, me coloqué de nuevo mi camisa, aunque no estaba del todo seca, era mejor que lo completamente empapada que estaba, y no seguiría jugando a la posibilidad de atraer a esas cosas hasta la habitación.

Necesitaba estar seguro de una teoría que se formaba en mi mente, era la única explicación lógica que le encontraba como explicación a que el virus se estuviera propagando tan rápido por la ciudad, y por otro lado una forma muy oscura de lo que sea que lo había provocado para asesinar y seguir atacando a los humanos.

Tomé la correa de mi pantalón y amarré las muñecas de Brittany, no sin antes pedirle disculpa aunque sabía que no me escuchaba, pero sin saber por qué me encontraba hablando con su cadáver, le prometí que si se convertía en una de esas cosas delante de mí no la dejaría en ese estado ya que no era lo que ella hubiera deseado.

Le coloqué un trapo de sabana en la boca, amarrado en la parte de atrás de la cabeza, para no permitir que me mordiera en caso de que mi teoría fuera cierta. La volví a recostar, sobre la cama, y al final de la misma, en la pared inferior, donde estaba el espejo y arriba un televisor, había un pequeño espacio donde me podía recostar, y esperar.

Intenté de devolver las llamadas, y los mensajes, pero parecía que ya las líneas estaban saturadas, deje las cortinas abiertas, y pude observar que el cielo comenzaba a aclararse poco a poco, me coloqué los audífonos,  puesto que escuchar los murmullos, y los pasos de las criaturas que estaban fuera de la habitación me estaban volviendo loco.

De vez en cuando alguno golpeaba la puerta, pero no pasaba de ahí, puse en aleatorio el celular, y pensaba en qué podría hacer si ella se levantaba, si sería capaz de hacerle lo mismo que a los otros dos desconocidos cuando nos atacaron, si sería capaz de defenderme, y dependiendo de la canción que sonara mis ánimos subían y bajaban, con las baladas románticas me ponía muy triste y al borde de llorar pensando en todas las cosas que habían ocurrido, y cuando sonaba algún rock, o ska sentía que sería capaz de hacerlo, que podría acabar con su sufrimiento sin dejar que se convirtiera y vagara como uno de esos monstruos.

Tal vez será el destino, pero al culminar la canción de ONE de U2 que puse a propósito para alejar los malos pensamientos de mi mente y pensar en el hermoso momento que había vivido horas antes, ese momento que había sido mi mayor momento de felicidad de toda mi vida, calculé que no habían pasado ni una hora y media desde la muerte, aunque no lo sabía con exactitud, después de lo rápido que ocurrió todo no lo se… En ese preciso momento pude observar como el cuerpo de ella se levantaba por debajo de la sabana.

Fue casi como si supiera que estaba escuchando esa canción, la sabana se corrió por su rostro, por sus hombros hasta su cintura, con los ojos cerrados, me preparaba para lo peor. Esperaba ver aquellos ojos azules y pensar que estaba con vida, que no se había convertido en una de esas cosas.

La llame por su nombre, y abrió los ojos, ahí estaba… aún conservaba el azul del cielo, en el día mas hermoso, un azul claro y hermoso que aquella noche en la discoteca me había hechizado entre los chispazos de las luces y el alcohol corriendo por mi sangre…

Aunque sus ojos aún eran de un azul hermoso, su expresión se comenzó a volver agresiva, y llena de rabia. En mis audífonos comenzó a sonar la canción que consideraba perfecta para mi muerte, Hotel California de Eagles…

Mientras sonaba las primeras notas de la guitarra, le dije que si aún estaba conciente de lo que ocurría se podía quitar la sabana de la boca con sus propias manos y yo se los desamarraría… Esperé una respuesta, un indicio de que no era uno de ellos, y lo único que conseguí fue un movimiento agresivo buscando morderme y abalanzándose al frente como un animal salvaje.

Ya escuchaba la letra de la canción, “This could be heaven or this could be hell” me levanté, y me le acerqué suavemente con mucho cuidado para evitar ser mordido. Le dije que prometía que no le haría daño pero seguía sin responder, y continuaba intentando de atacarme.

La tome por los hombros, y la moví un poco para ver si reaccionaba, aún tenía sus ojos azules, no podía haber perdido aún su alma, no podía ser aún un muerto caminando, pero ella seguía solo buscando morderme, comencé a empujarla hacia la ventana, mostraba una fuerza mayor que la que tenía en vida.

Al llegar a la pared la levanté un poco, mientras observaba sus azules ojos irse apagando y perdiendo poco a poco el color de los mismos.

Me subí al banco, y le prometí que no la dejaría sola, escuche los golpes en la puerta y no quise voltear a ver que ocurría en la misma. Me preparé para saltar, observé de nuevo sus ojos mientras empujaba a su espalda para caer juntos, intentando hacerlo de cabeza y morir junto a ella. Ya no me importaba mas nada. El virus se propagaba por las mordidas, y de seguro sería el fin del mundo con esta mierda que se extendía tan rápido.

Mientras caíamos ella pareció calmarse y dejar de atacar mientras me veía a los ojos sin volver a intentar de atacarme, al ver sus ojos, pude ver como el último indicio de color desaparecía de ellos, quedando solo su cuerpo sin alma, y en mis oídos escuchaba el segundo coro de la canción despidiéndome de este mundo cantando:
Welcome to the Hotel California
Such a lovely place…
Such a lovely face
They livin’ it up at the Hotel California
What a nice surprise, bring your alibis