jueves, 2 de mayo de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, IV "Vientos de Tormenta"


IV
Vientos de Tormenta…

1

Si nuestros compañeros pudieran ver el horizonte, verían que a lo lejos, en el infinito firmamento donde el cielo y la tierra se hacen uno, y los antiguos marineros y piratas creían que se encontraba “El Fin del Mundo”, podrían observar unas nubes de un color gris, que comienzan a oscurecerse, los rayos del mitológico Dios Zeus retumban he iluminan lo que en las próximas horas se convertirá en una fuerte tormenta. El agua que desciende parece un hermoso manto que separa la realidad de una isla tropical, a una pesadilla.

Sin embargo Lionell y Atsuko no pueden ver estas nubes que están formándose, que, si los vientos no son favorables, azotará la isla en apenas unas horas. Ellos están concentrados en las sombras del bosque, en el camino a sus pies. Puesto que los animales no están haciendo ningún sonido, cada pisada que dan en el endurecido suelo, con la alfombra de hojas y ramas caídas, se escucha como el grito de dolor de la naturaleza, llamando a cualquiera que pueda ayudarla.

Pero los únicos que están para escuchar ese crujir de las ramas quebrándose baso sus pies, no son nuestros dos protagonistas… Desde las sombras, escondidos de manera no intencional detrás de árboles y entre las sombras, ellos simplemente reaccionan cuando el sonido les pasa por un lado, reaccionan cuando el olor de la carne viva y sabrosa los alcanza, reaccionan cuando sus destruidos ojos logran ver la vida fluyendo por el interior de las dos personas que caminan, con mucho cuidado, por el bosque hacia la estación eléctrica.

Sus armas no tienen el seguro, ya han tenido que eliminar unos cuantos zombies de su camino, varios de ellos caminando, y uno que se arrastraba entre las hojas y parecía una serpiente buscando su alimento.

Una gota de sudor corría desde la frente de Lionell, descendiendo por un lado de su ojo izquierdo, la presión atmosférica y el calor estaban atacándolos, puesto que los humanos aún tienen muchos enemigos, el clima, las enfermedades, la falta de alimentos, los zombies, las criaturas mutadas por el virus, y los peores de todos… Otros humanos en búsqueda de su propia supervivencia.

Aunque de ellos no se ha hablado todavía, ya se podrá conocer sus historias, porque en este momento, Atsuko descubrirá los miedos que se pueden sufrir en un bosque, los terrores que pudieron sentir aquellos que creyeron que los muertos no los alcanzarían en las selvas del amazonas, selvas de America y Europa, donde fueron a esconderse, sin conocimientos de supervivencia en estos ambientes, y con una criatura que no sufría ningún tipo de impedimento mayor.

A los zombies no les preocupa el calor, no les preocupa que una enfermedad los alcance, no todos tienen conciencia de la cantidad de comida que puede quedar aún en el planeta, y entre ellos mismos no se estaban matando por un trozo de carne fresca. Cuando uno de ellos lograba atrapar algo para comer, y llegaba un compañero, ellos solo se hacen un hueco para comer juntos, sin necesidad de palabras, sin necesidad de intercambios ni trueques… Podrían ser una sociedad perfecta, si no fuera por su estado deplorable, y su falta de inteligencia.

Atsuko da otro paso junto a un árbol que, desde su base, se encuentra rodeado por un hermoso manto de moho, la rama que se encontraba oculta debajo de las hojas caídas, o tal vez transportadas por las hormigas, se convirtió en la “señal” de su atacante.

Cuando pisó con fuerza y confianza, la rama se partió, su sonido crujiente, despertó inmediatamente a un zombie que se encontraba en una de las ramas más bajas del árbol, Nadie sabe desde cuando pudo estar ahí esa criatura, pero en ese momento cayó desde su rama, y alcanzó a Atsuko, cayéndole encima, derribándola y golpeándola contra el suelo.

El grito de ella alertó inmediatamente a Lionell que se encontraba un paso por delante, y cuando volteó a verla, lo primero que observó fue un grupo de hojas flotando justo alrededor de donde ella debería de estar detrás de él, caían suavemente, mientras ella gritaba nuevamente pidiendo ayuda, su arma se le había caído con el golpe, tenía un brazo en el destruido y descompuesto cuello de aquella criatura, mientras su otra mano, se deslizaba peligrosamente por su frente, la piel de la frente estaba resbalosa y viscosa por la descomposición, esto no le permitía tener un buen control, mientras la criatura poco a poco aplicaba mas fuerza a su cabeza y su mandíbula se abría y cerraba con fuerza intentando de morderla. Las manos de aquella criatura intentaban de agarrarla inútilmente por la ropa, sus dedos habían sido devorados por alguna criatura cuando aún estaba con vida, y sus palmas carecían de una forma presionar eficientemente los brazos de Atsuko para sujetarla.

Lionell se acercó lo más rápido que pudo hasta donde ella estaba, la mano de ella resbaló, el zombie la había vencido, sentía su fétido aliento descompuesto golpeando en su nariz cuando se acercaba triunfante hasta su piel.

Un fuerte golpe la hizo girar noventa grados a su hombro izquierdo, por la inercia del cuerpo del zombie intentando de seguir la trayectoria de la cabeza. La patada que Lionell le había propinado a la criatura en la cara, le había hecho despegarse la cabeza del cuello y rodar como si de un balón de futbol mal inflado se tratase.

Por el cuello destruido, caía gironés de carne descompuesta, algunas plumas y pequeños huesos de criaturas que parecía haberse comido aquél zombie. Al mismo tiempo que una horripilante familia de gusanos, cien pies, y otras criaturas rastreras que se estaban alimentando de la carne descompuesta, caían sobre ella.

Asqueada y asustada, comenzó a golpear el resto del cuerpo para poder quitárselo de encima, no quería seguir teniendo ese peso muerto sobre su cuerpo, y menos aún seguir tirada en el suelo donde podría ser victima de otro ataque…

Ataque que no se hizo esperar…

Mientras Lionell estaba ayudando a Atsuko a levantarse, con la adrenalina disparada en sus organismos, sintiendo cada pulsación de sus acelerados corazones golpeando en los tímpanos, no llegaron a escuchar al zombie que se le acercó por la espalda de Lionell, arrastrándose hábilmente, sin piernas, y unos brazos con mucha fuerza, tomó la pierna de él.

Como un acto reflejo, Lionell al sentir el contacto de las fuertes y putrefactas manos, llenas de astillas clavadas en la podrida piel, y los brazos cubiertos por las hojas pegadas a los viscosos líquidos que había chorreado su cuerpo, lanzó la pierna de un tirón hacia el frente. Este simple movimiento de acto reflejo pudo ser el que le salvara la vida, pues los dientes del zombie solo se clavaron en el pantalón, y rasgaron toda la parte inferior del mismo. Se llevó una parte de la tela en la boca, mientras Lionell caía rápidamente al suelo. Sus brazos lograron amortiguar la caída, pero no detenerla por completo, y mientras intentaba de voltearse a ver qué lo había atacado y le había tomado por la pierna desgarrándole el pantalón, escuchó un disparo, seguido del crujir del hueso destruyéndose.

La criatura descendía suavemente, con las hojas cubriéndole el cuerpo, y su cráneo chocando contra la suave alfombra de la selva. Levantó la mirada y se encontró con la mano de Atsuko estirada, esperándolo para levantarlo del suelo.

Le dio la mano, aún podía sentir un poco la viscosidad que había quedado en su piel a causa del contacto con el zombie anterior, se levantó y quedaron muy cerca, cara a cara. No había tiempo para momentos románticos, solo alcanzó a decirle un gracias salido de su corazón, con los sentimientos a flor de piel, cuando sintieron los pasos de otra de las criaturas acercándose entre los árboles que aún les separaba de la central eléctrica.

-      Ese disparo tuvo que alertarlos…

Mencionaba Lionell mientras observaba a la criatura salir torpemente detrás de un árbol. Voltearon a su alrededor, y les pareció ver por lo menos dos o tres más de esas criaturas moviéndose entre las sombras del denso follaje.

Decidieron dar un pequeño rodeo, el camino directo a la estación eléctrica no era ya completamente seguro, y si se quedaban ahí parados serían rodeados, y posiblemente superados. Parte del entrenamiento que reciben en las bases de asentamiento, es a no quedarse en una ubicación cuando la misma se encuentra comprometida. Deben mantenerse en movimiento, o buscar puntos altos donde no puedan alcanzarlos, cuando el huir se considere imposible.

Comenzaron a caminar nuevamente, con cuidado para no seguir siendo sorprendidos con otras criaturas, vigilando también las ramas bajas de los árboles para evitar otro ataque desde arriba, dejando a los demás atacantes atrás, y sin poder ver sobre los hermosos copos verdes, las horribles nubes de tormenta que se acercan a la isla, sin que nadie ni nada pueda detenerla en su camino.

2

Mientras caminaban por los pasillos, no se escuchaban gritos de dolor, no se escuchaba mayor movimiento… Las luces de emergencia ya habían fallado en algunas áreas, si la base se lograba recuperar tendrían que cambiar esas luces…

-      Si se logra recuperar… ¿Qué clase de pensamiento es ese Lori?... Has sobrevivido años en Argentina sola, sobreviviste con los zombies de tus padres dentro de tu casa, todo hasta que tu tío los eliminó cuando te fue a “rescatar”, como si eso pudiera llamarse un rescate…

Los pensamientos de Lori la mantenían un poco distraída, sabía que había zombies dentro de la base, cuando la atacaron el objetivo de esas cosas era buscar algo en su interior, no quería usar su poder, para no decirles que estaba bien, y que estaba en la base buscándolos para eliminarlos…

Pero eso también le dejaba cierta desventaja, no podía usar su poder para saber si al voltear la próxima esquina se encontraría con una horda de zombies o de criaturas peores… Más aún desconocía por completo de cuantos Psíquicos más podían estar invadiendo la base.

-      Aún peor es no saber qué pueden estar buscando esas cosas… Al no saberlo pueden estar en cualquier parte, y metiéndole ideas a los soldados en sus mentes directamente pueden averiguar lo que sea… ¿Tendrán tanta conciencia como para organizarse a ese nivel?...

Volteaba por la esquina, mientras más avanzaban al interior oscuro y húmedo de la base, sabía que si podían llegar a ese nivel de conciencia, en la esquina del final del pasillo, se observaba un zombie de pie, su brazo izquierdo lo había perdido hace un tiempo, y las ropas que cargaban parecían apenas jirones de una bata que pudo tener encima al momento de su muerte… ¿Un científico o un doctor tal vez?... no era momento para pensar en algo así…

Les hizo señas a los muchachos, le informó a uno de ellos que se asomara y le informara que veía, ya que había un zombie, pero no lograba captar a ningún Psíquico cerca, quería comprobarlo. Ellos no sabían que les estaba mintiendo, que no estaba usando su poder, pero estaba segura que no debía decirlo, porque eso le traería problemas.

El soldado se asomó por la esquina… Observó con cuidado el zombie con su silueta dibujada por el foco suave de la luz que llegaba de una luz de emergencia, agonizando detrás de él. Se volteó a ver a Lori, informando que veía un zombie normal, nada del otro mundo.

El soldado apuntaba para disparar a la criatura, comenzaba a posicionar su dedo sobre el seguro del arma, para colocarlo en posición de un solo disparo. Pero en ese momento Lori le colocó la mano en el cañón y con un movimiento muy lento y suave le hizo perder la mira para que no gastara una bala.

Cuando volteó a verla, esta le estaba haciendo señas a la otra chica de su propio grupo, no entendía como podía confiar más en ella que en él que tenía entrenamiento en situaciones de combate, aún más allá de toda comprensión, estaba enviando a la niña al frente de la situación, hasta donde estaba el zombie. Si hubiera querido algo silencioso, le hubiera dicho a él mismo, y se acercaba a golpear a aquella criatura hasta que su cabeza estuviera destrozada.

Y como un hilo de luz, que atraviesa y corta el aire, observó como la chica, con un arma que tenía en su espalda, picaba al zombie por la mitad, en forma vertical de un solo golpe, separando su cerebro en dos partes, y de una manera completamente silenciosa.

La chica se acercó de nuevo al grupo, poco a poco, mientras volvía a guardar su arma en su espalda, aquella espada parecía muy grande para alguien del tamaño de ella, aún así, su movimiento fue tan grácil como si estuviera hecha única y exclusivamente para esa niña…

El soldado retrocedió, entre apenado, molesto y celoso, porque un trabajo que pudo hacer él, se lo habían dado a una chica, y ella lo ejecutó, posiblemente, mejor que él… Los chicos se burlarían por los próximos días, no ahora en medio de un ataque, pero los próximos días los que sobrevivieran y conocieran aquella historia…

-      No te pongas así… - Le contestaba Miguel, su compañero que siempre andaba junto a él, y quien le tenía mucho aprecio. – Esa chica es una chica especial, no sabe disparar muy bien, es muy mala con las armas de fuego, pero tengo entendido que su papá la entrenaba mucho en el uso de esa espada.

-      Y entonces porqué su papá no la mantuvo con vida y andan por ahí juntos en este mundo tan bonito… - Contestaba Luis, intentando de conseguir una defensa para evitar ser expuesto y burlado por sus compañeros.

-      Porque su padre, se convirtió en uno de ellos protegiendo a la familia, y ella fue quien lo eliminó para continuar con su legado… Ella salvó a su hermano menor, y su madre, ellos se encuentran seguros en una de las RCV, en tierra firme. Está con nosotros, porque era un recurso muy valioso.

-      De hecho en un momento se pensó en traerla a la base para convertirla en guardaespaldas del presidente. – Respondía Carlos, uno de los otros soldados del grupo que seguía los pasos de Lori, quien continuaba avanzando de manera muy lenta por los pasillos para evitar hacer ruidos y ser sorprendidos. – Pero cuando el presidente la tuvo en frente, solo la negó como guardaespaldas… Algunos dicen que por ser muy niña todavía, otros porque no confiaba en sus habilidades…

-      Tengo entendido que a ella se le dijo que era porque aún no estaban bien entrenadas sus habilidades… - Continuaba Miguel. – Pero al otro chico… el que tiene el poco de armas…

-      Yo escuché un rumor sobre ese muchacho… - Comenzó Luis, quien se sentía más cómodo, cuando el tema no se centrara sobre él. – Según tengo entendido a él lo entrenó Latasha Marzolla, una de las generales de la Unión Soviética, o de los Rusos, algo así, y que el muchacho tiene un fuerte nivel de control sobre muchos tipos de armas de fuego.

-      No solo control sobre las armas de fuego, mantenimiento, combate cuerpo a cuerpo con ellas, y una puntería excelente, algunos dicen que cada bala que ha salido de sus armas, ha sido un zombie menos… Si todos tuviéramos la misma puntería que ese chico, la historia sería muy diferente.

Mientras Luis comentaba de Latasha, Markus escucho muy levemente el nombre de su mentora, de la mujer que tanto quería y desconocía si continuaba con vida o había caído ante los muertos…

-      No… estoy seguro que no ha caído… Latasha es más fuerte que todo esto que está pasando. – Pensaba Markus para sus adentros – En algún momento tengo que regresar a casa a buscarla… Tengo que volverla a ver, y saber que está bien.

Un nuevo zombie apareció por la siguiente esquina, todos se sorprendieron, porque Lori no les había avisado a ninguno que esa criatura estaba ahí…

La criatura, se detuvo por un segundo, parecía sentirlos, puesto que comenzó a voltear hacia el pasillo donde Lori estaba a su lado, a menos de tres metros. Aunque por la lentitud de la criatura, no tuvo tiempo de reaccionar ante el ataque a la cabeza que recibió con el cuchillo que ésta le clavo en el cerebro.

Los demás soldados quedaron pendientes, por si algún otro zombie salía por la misma esquina… Nadie más salió en ese momento por donde el zombie había aparecido.

Lori estaba un poco preocupada, mientras mas ingresaban en la base, mas se encontrarían con estas criaturas, y se darían cuenta que no estaba usando sus poderes, con cada paso, cada esquina, sería más y más peligroso el ingreso en la base. En algún momento debería de activar su poder y comenzar  a sentir si de verdad es seguro o no la siguiente esquina, pero quería dejarlo hasta el último momento…

Markus y Casie se acercaron a Lori, con mucho cuidado y lentamente, mientras ella seguía concentrada en el zombie que acababa de eliminar, Markus le tocó el hombro, y esta reaccionó instintivamente apartando el brazo, saliendo de control la situación, atacando a Markus, deteniendo su golpe única y exclusivamente por el brazo de Casie que reaccionó a tiempo para detenerla, con el cuchillo muy cerca del rostro de Markus. Una nueva marca saldría de su rostro si no la hubieran detenido, pero él no la iba a atacar sin comprobar que estuviera realmente perdida en su infección…

Se quedaron viendo las caras los tres por uno o dos segundos… Markus pendiente de los movimientos que hiciera Lori, Casie aplicando lentamente más fuerza para retroceder el cuchillo, y Lori analizando y procesando lo que ocurría en todo alrededor. Parecía que su mente regresaba y se daba cuenta que quien tenía en frente y la había tocado era uno de los suyos. Bajó poco a poco la fuerza que aplicaba al brazo con el cuchillo, mientras los tres se relajaban nuevamente.

Markus iba a hablarle, pero antes de comenzar Lori comenzó sus nuevas ordenes.

-      Que estos soldados ingresen en las habitaciones que hemos dejado despejadas detrás de nosotros… No puedo continuar así.

-      ¿Así cómo?... ¿Así sin usar tus poderes, o así casi matando a los de tu propio grupo?

Le respondió secamente Markus… Casie no dijo palabras, retrocedió hasta donde estaba el resto del pelotón, y les comenzó a dar las órdenes de resguardarse al resto de los soldados, tendrían que esperar alguna señal de radio, o por los altavoces para conocer si era o no seguro salir en ese momento por la base.

Comenzó a discutir con unos soldados, cosa que Lori y Markus no pudieron escuchar el motivo.

-      No he querido usar mi poder para no llamar la atención. Pero se hace evidente que cada vez nos acercamos más a una zona de masacre, donde todos están muertos y convertidos, o muy cerca de convertirse en más de esas cosas…

-      Y no has querido decirlo porque estos hombres esperaban que estuvieras usando tus poderes para protegerlos en caso que estuvieran cerca ¿verdad? – Le respondía Markus a Lori…

-      También porque tengo algo de miedo de arriesgar demasiado la vida de esos hombres bajo mi mando… No me considero aún lista para comandar a un pelotón completo. Apenas si puedo con nosotros mismos por la confianza que nos tenemos, y que sé que si fallo en algo ustedes me lo dirán inmediatamente, o por lo menos lo discutirán

-      Eso no quiere decir que no pudieras tomar decisiones correctas… - Markus la veía directo al ojo descubierto. – El que no estés usando tus poderes también los protege de que recibas otro ataque y te conviertas en una carga para nosotros. Tu eres la líder, y has dado las ordenes que has considerado las correctas, como allá atrás le pediste a Casie que eliminara al zombie sin hacer ruido, o ahorita ordenándoles a resguardarse…

Casie se acercaba de nuevo a los muchachos, algunos soldados se habían ya retirado para resguardarse en habitaciones, en grupos de tres personas. Así podrían ayudarse si escuchaban algo, o incluso para protegerse de ilusiones, o eso esperaban. Pero habían cuatro soldados que no se habían retirado en ese momento, se quedaron de pie donde estaban, juntos y en espera de lo que conversaría Casie con Lori y Markus.

-      Estos cuatro dicen que no se van a retirar, que nos acompañaran sin importar las consecuencias…

Lori volteaba a ver a los muchachos… Inmediatamente se dio cuenta que uno de los muchachos que se quería quedar en el grupo era Matías, sintió indignación, dolor y rabia, que no le hiciera caso a sus ordenes…

Markus reconoció en los otros tres a los chicos que conversaban sobre las habilidades de ellos y lo que conocían de cada uno, momentos antes.

Lori iba a acercarse a regañarlos por no acatar una orden directa, cuando Casie la volvió a tomar por el brazo…

-      Antes que los regañes, recuerda que no estas usando tu poder, que ellos se están ofreciendo voluntarios para no quedarse como unos miedosos encerrados, mientras nosotros hacemos el trabajo pesado, y aún más allá… sentí que nos tienen cierto respeto que los demás no nos tienen, y podríamos necesitar respaldo.

-      Pero también pueden retrazarnos o darnos razones para matarlos si se nos atraviesan en el fuego cruzado y no siguen mis ordenes.

Se soltó de Casie de un tirón en el brazo y continuó caminando hasta los muchachos. Markus y Casie veían a Lori caminar de manera firme hacia los muchachos cuando conversó con ella.

-      ¿Los convencerá de quedarse atrás?

-      Esos hombres quieren dar su vida por el bienestar de todos, y no aceptarán una orden de retirada… - En los labios de Casie se dibujó una suave silueta de una sonrisa… - Además, él la ama demasiado como para dejarla sola, y eso la terminará de convencer por los demás también.

Lori alcanzaba a los muchachos… Pero antes que ella comenzara siquiera a hablar Matías adelantó un paso, la sostuvo por los hombros y le dio un nuevo beso en los labios que ni ella, ni los demás se esperaban…

-      ¿Sabías que iba a hacer eso?

-      Nadie puede saber como reaccionaran los enamorados en ciertas situaciones extremas pequeño…

Matías y Lori se apartaron, él le colocó un dedo sobre sus suaves labios que se habían “derretido” ante aquél beso, deseado y sorpresa al mismo tiempo…

-      Antes que nos quieras devolver, hemos decidido seguirte hasta el infierno si es necesario. Yo más que cualquiera de ellos, pero cada uno ha tomado por voluntad propia las riendas de sus vidas, no más escondernos, no más esperar encerrados ordenes, no más estar sobreviviendo con las sombras de los muertos encima, queremos comenzar una verdadera reconquista, y tú eres parte esencial de nuestro futuro… Eres mí futuro… y para poder alcanzarlo debemos caminar juntos…

Ella se quedó en silencio… sabía que podía repicar, que podía decirle mil y una razones para que no los acompañaran en medio de un ataque de Psíquicos, todas las tenía en la punta de la lengua para comenzar a desperdigarlas a los cuatro vientos… Pero sus ojos… la sensación de sus labios suaves sobre los suyos, el corazón tocando la dulce canción de los Ángeles…

-      Si cualquiera llega a fallar, mátanos para no convertirnos en un inconveniente más. Pero no nos dejes morir lentamente detrás de una puerta sin poder ayudar.

Lori no podía responder… Sabía que debía responder pero no era capaz de decir las palabras que tenía en mente.

-      Si cualquiera deja de seguir mis órdenes lo tomaré como un enemigo que ha sido tomado por un Psíquico y será eliminado.

-      ¡Comprendemos!

Respondieron al unísono los cuatro hombres…

-      Entonces continuemos…

Dejando el grupo mayor detrás, Lori debía sentirse más segura de cada paso, era un poco menos de responsabilidad. Sin embargo Matías seguía con ella… Eso le daba confianza, y al mismo tiempo le hacía temer aún más por su seguridad.

Desconociendo, donde se encontraba el líder de este grupo de Psíquicos, y que el mismo ya estaba muy cerca de su objetivo final en los niveles más profundos y secretos de las instalaciones…

jueves, 25 de abril de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, III "Caminos Diferentes"


III
Caminos Diferentes…

1

El eco del disparo retumbó en las paredes, golpeaba con fuerza los tímpanos de quienes estaban en el mismo pasillo, los soldados se lanzaron instintivamente al suelo, su entrenamiento así les había enseñado a responder ante el fuego enemigo.

Lionheart y Atsuko, se inclinaron, hasta el punto de casi arrodillarse en el suelo, para evitar ser alcanzados por el disparo.

Por un instante escucharon al final del pasillo, el crujir del hueso al despedazarse ante la presión de la bala que lo atravesaba, la masa encefálica siendo destruida por el acero que se expandía por dentro del cráneo, y el líquido coagulado que comenzaba a deslizarse por el orificio negro de la frente, de aquél zombie que los tenía bajo su poder.

Lionheart sintió por un momento que su visión se hizo borrosa, como si una neblina estuviera ante sus ojos ocultándole la realidad, y comenzara a disiparse con el suave viento del amanecer. Nunca dejó de distinguir las tres figuras que tenía frente a él, aquellos que momentos antes eran zombies, alcanzándolos desde el interior de la base, pero su recepción visual cambiaba lentamente a los conocidos rostros de Lori, Casie y Markus.

Atsuko sentía como su mente se despejaba, el tipo de criatura que acababan de eliminar le vino a la mente al instante. Sí, ya lo había estudiado anteriormente, sí, ya lo conocía pero le estaba bloqueando ese conocimiento, le bloqueaba las posibilidades de defenderse de forma consciente de un enemigo que conocía.

Pudo ver como los muchachos estaban confundidos al lado de Lori, los otros soldados estaban desnudos frente a ellos, con los pantalones bajos, las armas en mano, y sin saber que hacer, ya que los zombies que tenían frente a ellos ya no estaban… Tenían miedo y eso se notaba…

Desde el fondo todos escucharon un grito desesperado, un nombre era todo lo que expresaba el dolor de aquella voz desgarrando el corazón de quien lo escuchara, como la más lenta y horrible tonada poética, capaz de entristecer el corazón más valiente.

-      ¡Matías…!

Atsuko concentró la atención en los soldados que tenía en frente, conocía la voz que gritaba, y ya había llamado a ese soldado con anterioridad por el mismo nombre…

Pudo ver al joven soldado, arrodillado frente a ella y Lionheart, con el rostro bañado de lágrimas y los ojos cerrados, colocándose el cañón de una pistola que había caído a su lado en medio de la confusión de los soldados, intentó de levantarse, sintió las piernas fallarle, había dado un paso y le dolió el tobillo.

Observó a Lionheart avanzar a su lado, y solo pudo decir una palabra mientras lo veía avanzando al muchacho a punto de suicidarse. “Psíquicos…”

En el fondo del pasillo Ciclope, con el arma aún humeando por la punta de hierro, bajaba el cañón que había acabado con el Psíquico, mientras daba un primer paso al soldado que quería salvar, ella no sabía que estaría en ese equipo.

Por un momento sintió como si alguna fuerza la estuviera deteniendo, como si existieran los fantasmas del destino conteniendo sus pasos para que no pudiera alcanzarlo y salvarlo de su propio suicidio… Solo su nombre salió de sus labios, en un grito del corazón que después no recordaría con exactitud, y mucho menos reconocería la fuente de esa sensación que la embriagó al ver al chico con quien compartía su amor, a punto de suicidarse.

Casie y Markus caían al suelo, acababan de observar como sus propios seres queridos se convertían, una vez más, en criaturas salidas del infierno, que no estaban teniendo sexo con los otros soldados, sino que se los estaban comiendo… La transformación fue lenta, y verlos con los restos humanos chorreando por sus bocas, les quitó toda fuerza de mantenerse en pie en aquél instante.

El dedo de Matías presionaba sobre el gatillo con mucha mas fuerza, la determinación de morir no desaparecía de su corazón, había escuchado su nombre, lo había escuchado muy lejos, como si más allá del velo de los sueños lo estuvieran llamando, esperando que despertara de aquella pesadilla que no creía real.

La detonación sacudió, por segunda vez, a los presentes, los soldados se volvieron a agachar, recogiendo los hombros y bajando las cabezas, al sentir la presión sonora sobre sus oídos, y saber que era un compañero quitándose su último aliento, rindiéndose ante los acontecimientos, como ya habían visto a muchos otros en el campo de  batalla con anterioridad.

Lori gritó con fuerza, una negación a todos y a nadie en particular. No podía creer lo que había ocurrido…

Cuando todos pudieron observar a Matías, estaba arrodillado, con el arma de fuego escupiendo el humo restante de la detonación, una pequeña desviación en la dirección del cañón, y un agujero en la pared a su espalda…

La mano de Lionheart sostenía el arma, no había podido evitar que se disparara, pero la había quitado, milésimas de segundos antes de su detonación, de la boca suicida; se quemaba la mano mientras mantenía el cañón, pero no podía haberse arriesgado a golpear el arma y que se le soltara, disparando en cualquier dirección al azar…

-      Todavía no es el fin del mundo muchacho… Todavía queda mucho por lo que luchar, y una de las cosas por las que se debe pelear, es por lo que llamamos vida, comenzando con las de nosotros mismos, y luego por la de los seres queridos…

La voz de Lionheart le había llegado, pero no estaba seguro de que lo hubiera comprendido o que hubiera salido del shock…

Sin embargo cuando Lionheart le quitó el arma de las manos, en el momento que perdió su peso, la seguridad de sentir el arma entre sus dedos, su vista, que parecía perdida en un infinito pensamiento de muerte dentro de su cerebro, comenzó a enfocar a una Lori que se estaba agachando a abrazarlo… Lionheart le había volteado la mirada para poderle sacar la pistola de la boca en el fuerte movimiento con el que le había salvado la vida.

La escena fácilmente hubiera podido ser para una película, una novela, o un relato… Pero en la vida real, el sentimentalismo y los encuentros formales, ante la presencia de la muerte, no daba tiempo para reacciones lentas.

La muerte estaba a sus lados, el tiempo no se detenía para pasar todo en cámara lenta, no había tiempo de tomar los detalles hermosos de un reencuentro entre una pareja, mientras a sus espaldas, el gruñido de las criaturas, que aún estaban con vida, los llamaban y les recordaban que el enemigo aún estaba ahí, listo para devorarlos…

Los soldados voltearon a verlos… Sin camisa, con los pantalones abajo, la piel al descubierto, intentaban retroceder torpemente, unos por encima de los otros, mientras las dos primeras criaturas principales avanzaban lentos, pero constantes, con los brazos levantados a devorarlos.

Ya no los veían como las mujeres de sus sueños, los veían como eran en realidad… y detrás de ellos los primeros tres soldados que se habían estado devorado comenzaban a levantarse. El virus tenía que haber mutado, pues no había pasado más que un par de minutos cuanto mucho, desde que estos soldados se habían entregado en lo que ellos creían eran los brazos de sus amantes…

Los soldados, en medio de la desesperación comenzaron a intentar de dispararles para derribarlos, sus balas golpeaban sobre sus pechos, le destrozaron el hombro a uno de ellos, haciendo que su brazo cayera al suelo estrepitosamente, entre un amasijo de sangre coagulada negra, y carne descompuesta.

Detrás de ellos, Lionheart reaccionaba a los disparos, volteó a ver, y disparó al primero de los Z que estaba más cerca de los soldados que se arrastraban de espaldas a donde él estaba.

A su lado Atsuko, también reaccionaba. Los disparos retumbaban en los tímpanos, podían destruírselos disparando en ese espacio tan cerrado, y detrás de Lionheart, Casie y Markus comenzaban a reaccionar, descargando también sus armas sobre los zombies que quedaban en pié.

Los cinco zombies no tardaron en caer… Atsuko se acercó a la puerta por donde los habían dejado entrar, y la cerró de nuevo… Casi resbalaba en el momento que pasaba sobre los nuevos  cadáveres putrefactos. Principalmente por la sangre fresca que se encontraba en el suelo de los soldados que habían caído.

Volteó a ver el rostro de Lionheart, sintió un movimiento en el estomago, y no pudo contener las ganas de vomitar… La imagen de su padre en aquella escena homosexual no encajaba para nada con la memoria que tenía… Le daba asco pensar la manera en que aquél psíquico, conciente o no de ello, le había faltado el respeto a la memoria de su padre…

Lo odiaba… Odiaba a aquella criatura con toda su alma, se levantó para regresar a donde estaban los demás, y al pasar por un lado de la criatura que le provocó aquella sensación, le terminó de descargar las balas que le quedaban en el cargador destruyéndole lo que le quedaba de rostro y cráneo. Disparó y disparó hasta que el “clic” del arma vacía se escuchó unas tres veces en el pasillo.

Lori besaba a Matías, mientras se susurraban sus preocupaciones de verse en ese momento tan incomodo, él estaba súper apenado, no podía creer que no hubiera podido reconocer una “copia” de ella, en vez de la real… Le explicaba que su mente vaciló cuando la vio por primera vez, y cuando la falsa Lori gritaba de miedo por unos zombies…

Ella le decía que no había problemas, que ella lo comprendía, puesto que era un zombie Psíquico y él había caído en sus poderes como todos los demás.

Los soldados, con el rostro rojo, y no por sangre del enemigo en realidad, se volvían a colocar la ropa, sin mediar palabra, no eran capaces de verse las caras, ante lo que les había ocurrido,  cada uno había caído en una ilusión, sacando sus deseos sexuales a flote.

Lionheart se acercó y ayudó a Atsuko a salir de entre los cadáveres. Regresaron con el resto del grupo, los soldados cuando culminaron de ponerse las ropas, se colocaban cerca de las paredes para darles paso, puesto que ella seguía al mando de la situación.

-      Esto es más complicado de lo que pensábamos Lionheart… - Decía Atsuko mientras caminaban – Con el ataque de un Psíquico en este lado de la base, después de destruida la central eléctrica, pudimos haber muerto todos fácilmente. Si no fuera por la capacidad de Lori de no verse afectada en sus poderes, tal vez ya fuéramos parte de su ejército de muertos.

-      Ese no es el mayor problema que estamos presentando…

Le interrumpió Lori, mientras se levantaba junto a Matías. Atsuko y Lionell se vieron las caras y se colocaron cerca de los demás muchachos para conversar un momento. Los soldados también se acercaron para poder escuchar la situación y conocer las próximas órdenes.

-      Tal vez no me vea afectada por las ilusiones que ellos nos envían a la mente, y yo si los vea como lo que son. – Continuó relatando Lori. – Sin embargo eso no me dejó libre de un ataque que me hizo otro de ellos…

-      ¿Otro de ellos?... ¿Cuál otro?... - Preguntaba Atsuko. – ¿Es que acaso este es otro ataque organizado?

-      No estoy segura si es otro ataque organizado a gran escala, como cuando fuimos a rescatar a Lionheart… Pero si puedo asegurar que son varios más los que están aquí en la base, y están buscando algo.

-      ¿Qué pueden estar buscando?...

Atsuko tenía muchas preguntas en la mente… no sabía como organizarlas… hasta que cayó en cuenta de algo en las palabras de Lori que estaba tomando por cierto y no conocía en ese momento.

-      ¿Tu pudiste hablar con ellos?...

-      No se puede decir exactamente como “Hablar”… En realidad hace un momento fui atacada a mucha distancia, estaba buscando a los muchachos y cuando los alcanzaba, una voz horrible me golpeó en mi cabeza, era el líder de estas criaturas. Recuerdo sus palabras porque aún ahorita siguen dándome vueltas en la cabeza, dijo “¿Cómo llegaste tan lejos sin nosotros?... No eres lo que venimos a buscar…”. He estado pensando su significado, y hasta ahora solo había podido deducir que son varios los que están atacando la base, y como dije anteriormente que están buscando algo aquí.

Todos se pusieron a pensar por un momento, aunque ya conocían la existencia de los Psíquicos, habían tomado por hecho que ellos solo enviaban imágenes a la mente de las personas, para incapacitarlos y poderlos devorar, no habían considerado la inteligencia de parte de estas criaturas…

A todos se les podía observar los rostros nerviosos, ante esta amenaza de la que solamente Lori podía escapar a distancias cortas. Tal vez ya podían estar incluso dentro de la base.

-      A partir de este momento nos dividimos en dos grupos… - Comenzó a explicar Atsuko, cuando pensó en un mejor plan de acción. – Si somos muchos, tendremos que cubrir demasiados frentes…

       Ustedes soldados, ingresen en las habitaciones más próximas que tengamos disponibles, manténganse juntos… y esperen ahí nuevas ordenes.

       Ciclope, toma a tu equipo con Shadowcat y con Deadpool, solo ustedes tres. Quiero que comiencen a avanzar, y a todas las personas con vida que encuentren en la base, soldados y civiles por igual, les ordenen ingresar en sus habitaciones, siempre que sea posible, en caso contrario deben quedarse en las estancias donde se encuentren, salones, baños, cocina, donde sea que estén menos en los pasillos.

       Si Ciclope no les habla a las personas que ustedes logren ver, tómenlos como enemigos, y considérense bajo efecto del ataque de un Psíquico. Ella tendrá que ir siempre frente a ustedes… Vigilen la espalda, y sigan siempre su orden…

       Deben confiar plenamente entre ustedes, y recordar en todo momento de mantenerse lo más juntos posible, sin separarse de Ciclope, es la única que los salvará de ser devorados, ¿Entendido?

Casi al unísono, los tres muchachos respondieron a la pregunta y la orden al mismo tiempo: “¡SI SEÑOR!”.

-      Mientras dan la orden, busquen al presidente, debe estar en la sala de presidencial, informen de la situación y verifiquen que esté en resguardo, una vez cumplan esa misión, y los hombres estén completamente seguros de seguir sus ordenes de no volver dejar entrar a absolutamente más nadie, se dirigirán a  la sala de seguridad.

       Lionheart y yo tenemos otra misión, debemos llega a la estación eléctrica, y volver a restaurar la electricidad. Una vez cumplamos la misión, debemos comunicarnos y ahí veremos cual será el siguiente paso.

       Moviéndose a paso ligero señores…

Todos los soldados, (incluyendo a Lionheart), se colocaron en posición de firmes, saludaron a Atsuko, y luego voltearon a ver a Ciclope…

Por un momento se sintió sin palabras, un poco insegura ante la responsabilidad que había caído sobre sus hombros. Una responsabilidad que nunca le habían dado, nunca le habían permitido muchas libertades en la base, y ahora la ponían al frente de un comando de exterminio, buscar al presidente para su rescate y luego informar de la situación en la base.

Quería discutir con Atsuko, decirle que debían ir juntos, que ella podía salvarlos para llegar con seguridad a la estación eléctrica, que sin ella podían caer en una ilusión nuevamente, y morir sin posibilidades de defenderse.

Pero sabía que no debía cuestionar órdenes directas de su superior, y aún más allá sabía que la seguridad del presidente y del interior de la base era también importante…

Los soldados y su equipo seguían esperando su orden de avanzar, ella volteó a ver a Atsuko directo a los ojos, buscaba apoyo, buscaba algo de animo o que ella pudiera hablar de mente a mente, para que le dijera las palabras y sus ordenes que debía impartir…

Atsuko movió ligeramente el labio en una mueca mínima de sonrisa, mientras afirmaba con un suave movimiento de su cuello que ella podía lograrlo…

Lori sintió nuevos ánimos, sintió como la adrenalina nuevamente se le acumulaba en las venas…

-      Muy bien señores, yo voy en el frente. Si comienzo a disparar, no me importa que ustedes vean a sus madres, a sus padres, a sus mujeres, o a quien les de la gana de ver, si salen corriendo a donde estén los zombies les disparo para evitarles una muerte dolorosa.

       Sigan siempre mis ordenes y quédense siempre a mi espalda.

Volteó a verlos a cada uno a los ojos… El miedo no había desaparecido de sus miradas, pero mientras los veía directamente a los ojos, con confianza, comprendían sus sentimientos, y obtenía respeto…

-      Comencemos a avanzar, en la primera oportunidad que encuentre zombies en la base, se quedarán en la habitación, salón o lugar seguro más cercano que tengamos y seguiré únicamente con mi equipo, no sabemos que tanto ha penetrado el enemigo en la base, pero debemos suponer que estamos comprometidos al 100%.

       Andando…

Sin esperar una respuesta Ciclope se dio la vuelta… Se imaginaba el rostro de Matías en aquél momento, tenía pena de verlo, sentía que si lo hacía el corazón se le haría pequeño, y aún peor, que si fallaba sería la que causaría su muerte, junto al resto de los soldados…

Los hombres comenzaron a seguirla por los pasillos… vigilando cada paso, escuchando cada respiración, pendiente de cada uno de sus sentidos, mientras ingresaban en la oscuridad de la base, que poco a poco perdía las luces de emergencia, con sus viejas baterías dañadas…

-      ¿Sabes que sería mucho más fácil llegar hasta la estación eléctrica si ella nos hubiera acompañado verdad?

Preguntaba Lionheart de manera discreta y suave, mientras el último hombre desaparecía por la esquina, y ellos dos los habían visto a todos retirarse…

Atsuko tenía los ojos vidriosos por las lagrimas, aún no se deslizaban por la mejilla, era por una combinación de sentimientos, entre lo que había visto de su padre, los muertos que estaban a su espalda en el suelo, y saber que podía estar enviando a la muerte, a “sus niños”…

-      Si… Lo se…

Dijo secamente… Esperaba una reprimenda, regaño u otra vacilación antes de comenzar su misión, al quedar solo el pasillo y estar completamente conciente que no tendrían respaldo.

-      También sé que ella es la única que podrá salvar a la mayor cantidad de personas en la base, porque aparte de no caer en los poderes psíquicos de esas criaturas, antes de cruzar una esquina o abrir una puerta podrá sentirlos… Solo espero que esta no sea su última misión…

-      No creo que se deje morir tan fácil… ella peleará hasta el final y matará a todos los zombies que pueda…

-      No es eso lo que temo… Desde hace tiempo, los científicos de nuestra base determinaron que mientras más usa sus poderes, el virus se apodera más y más de su cuerpo. – Respondía Atsuko, mientras se daba la vuelta y se acercaba caminando con cuidado a la puerta que los llevaría a la estación eléctrica. – Ninguno sabe como ha soportado tantos años el virus, incluso han intentado de crear una vacuna o cura con su sangre, pero no han podido hacerlo, puesto que su cuerpo no está rechazando el virus, solo lo ha adaptado para vivir con él… Pero poco a poco, va perdiendo la pelea, poco a poco se va convirtiendo en uno de ellos y deja de ser uno de nosotros. Por eso los soldados le temen tanto cada vez que se desmaya, cada vez que usa su poder. Nadie quiere trabajar con ella, nadie excepto yo…

Se habían detenido frente a la puerta donde habían ingresado los primeros zombies, el psíquico que los había puesto en jaque y casi se los devora junto a sus compañeros. Ella colocó un oído en la puerta, esperando escuchar del otro lado, si existía alguna criatura.

El sonido a vacío de la puerta, no le permitía escuchar más nada del otro lado…

-      A partir de este momento, todo lo que encontremos afuera de esta puerta deberemos tomarlo por un Zombie… - Comenzó a decir ella observando el rostro de Lionheart – Si nos equivocamos y matamos a un ser humano vivo, civil o militar, yo cargaré con la culpa, pero no podemos permitirnos… no podemos…

Sus sentimientos la traicionaban… él la comprendía perfectamente, no quería que se esforzara más de lo necesario…

-      Tranquila… comprendo lo que quieres decir… vamos un paso a la vez. Encendamos la electricidad de la base, y luego veamos hasta donde nos llega la mierda…

Ella dibujó en su rostro una pequeña sonrisa… a Lionheart se le iluminaron los ojos…

Abrieron la puerta juntos, el cañón de las pistolas que tenían con ellos fue lo primero que observó un zombie que se encontraba a unos pasos de la puerta, siguiendo a sus predecesores. Este sí lo habían visto bien, no estaba escondido por la ilusión de ningún otro psíquico. Dos balas le destruyeron el cráneo, y su cuerpo cayó lentamente al suelo, mientras los dos le pasaban a su lado para salir del perímetro he ingresar en la zona con árboles que los separaba de la estación eléctrica principal.

2

La superficie por la entrada principal se encontraba vacía… Todos los cuerpos que estaban sumados en una orgía masiva entre los soldados y sus amantes, las estrellas porno, las estrellas de cine, modelos, familiares y gente común habían acabado.

El viento soplaba, se escuchaba los monos aullando fuera del perímetro, asustados y preocupados por lo que ocurría, mientras las manchas de sangre por todo el suelo era la única muestra de lo que había ocurrido en ese lugar.

Abajo, dentro de la base, todas esas criaturas habían ingresado de manera lenta, constante, llevando sus pasos por las escaleras, cayendo y rodando muchas veces, pero sin prestar la menor preocupación o vacilación por las posibles consecuencias de los golpes.

Sus cuerpos estaban aún frescos, aún tenían las fuerzas de vida, sin el atrofio de los músculos por el pasar de los años, el sol y la lluvia, el frío de las noches, y el calor de los días.

Los zombies que mantuvieron la orgía en la superficie se encontraban al final de las escaleras, dentro de las instalaciones… Observaban la dirección que tomaban la mayoría de las criaturas siguiendo al líder principal.

Ellos se separaron en los otros dos pasillos que había, llevando consigo unos buenos grupos de compañeros… Tenían que alimentarlos, mantenerlos frescos, y disfrutar de la comida mientras su líder conseguía lo que lo había traído a este lugar… El premio de ellos era la comida, él tenía otro premio en mente.

Mientras tanto en otro pasillo, al frente de los pelotones de zombies que avanzaban, enviando la pudrición por los ductos de aire, el líder y sus dos compañeros principales, habían conseguido la puerta que llevaba a donde su recompensa lo esperaba… Sentía la cercanía de todo ese poder, pero aún no estaba listo para obtenerlo, tenía que acercarse aún más, tenía que llegar aún más cerca.

-      Tengo que obtenerlo, al precio de la sangre que sea necesario…

Pensaba aquel zombie, que gustosamente comenzaba a descender unas oscuras escaleras, ayudado por los soldados que aún le escoltaban, aquellos soldados que veían al presidente, a su hija y uno de sus asesores.

-      Señor… Nosotros no tenemos permiso de acceder a esa área. Lo escoltamos hasta aquí…

-      ¿Quien les dio permiso de escoltarme hasta aquí solamente? – Respondía a sus mentes el presidente Z… Para ellos ya se había hecho normal la sensación de escucharlo en su mente y no en sus oídos… - Ustedes son mis escoltas en este momento, los autorizo a venir, ayúdenme a descender con cuidado, y mantenga la boca cerrada…

Los hombres ayudaban al Presidente a descender las escaleras. Mientras uno de sus compañeros se quedaba arriba y continuaba con un grupo grande de sobrevivientes avanzando por el pasillo.

Seguían dividiéndose en grupos… Habían dejado unos atrás en la entrada de la sala presidencial, custodiando dicha sala, otros se habían dispersado por los pasillos, donde los soldados continuaban viendo a sus sueños más eróticos caminar por los pasillos, otros veían a sus familiares… nadie se oponía a un abrazo, o un acto sexual en orgía…

Todos caían felizmente en los brazos del placer y la muerte…

jueves, 4 de abril de 2013

ESPECIAL. CONOCIENDO A "THE JAMMERS" EN LA BASE


ESPECIAL
CONOCIENDO A “THE JAMMERS” EN LA BASE

El día continuaba normal en la base, los soldados paseaban por sus inmediaciones, ya que el presidente había salido en una misión hace un día. La Doctora Garrido se encontraba analizando y verificando cierta información que había encontrado en Internet.

Era la información de un Blog, donde alguien estaba distorsionando su nombre, alegando que ella era la primera culpable del virus que casi, (acentuando especialmente ese casi), la humanidad había desaparecido, ante las mandíbulas hambrientas de los propios caídos…

Atsuko se encontraba con ella… la Doctora la había llamado por un motivo muy importante. El que se denominaba como autor del blog, había sido un compañero de ella en la base de Libertad Americana XIII.

-      ¿Que puedes decirme de este muchacho… este Lionheart? – La Doctora se veía impaciente.

-      No mucho más de la información que ustedes tengan… de hecho lo daba por muerto…

-      Retírate y busca a tu equipo… intentaré localizar su ubicación triangulando sus publicaciones, su IP y ver si logro encontrarlo antes que alguien más o algo lo mate y me deje a mí como la destructora de la humanidad…

Atsuko se retiró de la habitación, dejando a Garrido sola, ahogada en sus mas profundos sentimientos y pensamientos, mientras ella se encontraba con muchas alegrías por varias cosas que descubrió que aún existían en ese preciso instante…

Mientras caminaba por los pasillos, pensaba en todas las preguntas que querría hacerle a Lionheart si lo encontraba, ¿Qué había pasado con su padre?, ¿Donde se habían ocultado?, ¿Qué había sido de aquella misión en la que salieron juntos y nunca regresaron?, ¿Donde habían estado estos años que no se reportaron?…

Y aún más importante, sabía que esta vez no lo dejaría escaparse tan fácil de nuevo a sus besos… Esta vez si se lo demostraría, y dejaría que fuera él quien estuviera con ella…

Distraía en sus pensamientos, no supo como llegó al área de juegos y descanso, donde los otros soldados se divertían, jugaban pool, escuchaban música de algunas pocas canciones que habían logrado rescatar de las computadoras en los terrenos recuperados, en las poquísimas páginas de Internet que lograban mantenerse en pié…

Ahí encontró a sus muchachos… Lori Fabricio Alias Ciclope, Casie Pederson Alias Shadowcat y Markus Grindel Alias Deadpool, eran sus chicos más importantes. Si necesitaban más gente le asignarían los pelotones necesarios.

Se acercó a una mesa después de hacerles una seña para que se acercaran… Los muchachos, que solo estaban viendo a los demás jugar y escuchaban la música que sonaba en las cornetas de la sala, no tardaron en acercarse a la mesa…

-      Hola chicos…

-      ¿Qué cuentas Psiloke?... – Respondía Lori, la chica de la venda en el rostro y el único ojo visible rojo como los muertos del mundo exterior…

-      Ya les he dicho que mientras no estemos en misión podemos llamarnos por nuestros nombres ¿verdad?

Respondía Atsuko mientras dejaba que los demás se fueran sentando, saludando con un simple asentimiento de sus cabezas y sin mediar muchas palabras… Lori, se sentía un poco apenada por volver a ser regañada, (más bien por caer 998 mil veces en el mismo regaño de siempre), y mas cuando era por Atsuko quien, en cierta forma, le había salvado la vida cuando la rescató hace ya un tiempo en su país.

-      Parece que dentro de poco tendremos nuestra nueva misión… - Comenzaba Atsuko a comentarle a los muchachos… - Existe una persona que está realizando publicaciones en un blog con historias del inicio de todo este caos. – Se detuvo un momento para intentar de reconocer sus expresiones. – Está llamando la atención más de lo necesario, y seguramente nos enviaran a buscarlo…

En eso mientras seguía observando sus expresiones, le pareció que ninguno le había entendido, no le habían prestado atención a sus palabras, o sencillamente estaban pensando en otra cosa sin asimilar que tendrían una nueva misión… Pudiera ser consecuencia de haber regresado hace apenas un par de días de tierra firme y sobrevivir casi de milagro a los tres Licans a los que se enfrentaron, y más aún con lo complicado que había sido capturar a uno de ellos vivos para tenerlo en la base para estudios.

Sin embargo, igual les preguntó… “¿Qué ocurre muchachos?”, esperando cualquier tipo de respuesta como “estamos cansados”, o “¿Tan pronto tenemos que regresar a tierra cuando casi morimos apenas anteayer?”. Pero nada la preparó para lo que en realidad le preguntarían, y la pregunta vino del mayor  de ellos, de Markus…

-      ¿Qué es un Blog?

Por un momento sus ojos se abrieron de sorpresa… Aunque rápidamente cayó en cuenta de la realidad… ninguno de ellos llegaba aún a los 20 años, el propio Markus apenas si acababa de cumplir los 19 por lo que sabían… Eso los ponía a todos con menos de 10 años cuando el Apocalipsis se había comenzado, cuando los muertos se levantaron, cuando todo se fue a la mierda…

-      Un Blog, eran páginas que se montaban en Internet, pero los montaban las personas con la información que más les gustara o conocieran… Podías encontrarlos de casi cualquier tema, juegos, noticias, opiniones, música… ¿Recuerdan el Internet?

-      Yo sí… - Respondía Casie… - Mi papá lo usaba mucho para trabajar en su computadora, y yo me quedaba tranquilita a su lado viendo lo que hacía en la pantalla. Muchas veces, solo escribía y escribía, yo no podía leer tan rápido como escribía, me parecía asombroso, y otras veces ponía música, ponía videos… Me gustaba mucho cuando ponía videos de mis comiquitas, y veíamos juntos algún capítulo de cualquier cosa que yo también pudiera entender.

-      Creo que eso es lo que usaba mi papá para descargar las comiquitas que yo veía de niño… - Respondía Markus - Recuerdo que conseguía los cómics de los X-Mens y me los leía mientras yo veía las imágenes.

-      Si, si… es cierto… - A Lori se le veía entusiasmada con este tema… - Mi mamá muchas veces también se sentaba conmigo, nos poníamos ver los videos, no a leer las comiquitas y ahí fue donde conocí a los mutantes. Por esa comiquita fue que les dije para que tuviéramos sus nombres como superhéroes…

       ¿Verdad que eran los mejores superhéroes del mundo?...

Atsuko, observó como los muchachos reían y disfrutaban como los jóvenes que eran, hablando de los pocos momentos de infancia que pudieron vivir sin la muerte sobre sus hombros, recordando algunos de sus lugares favoritos para visitar, la música que podía escuchar…

En eso sintió la mano de uno de los muchachos que la tomaban del hombro, que la volvieron a traer de sus cavilaciones y recuerdos.

-      ¿Verdad que los X-Mens eran los mejores y mas poderosos de todos?...

Le preguntaba Casie con unos ojos gigantes, con forma de gato, que siempre le recordaban al gato con botas de Shrek.

-      Puede que sean los mejores, pero no eran los únicos en el mundo… A  mi me gustaban más otros tipos de Héroes…

-      ¿Qué otros Héroes podían ser mejores que los X-Mens?...

-      Bueno Casie… Imaginen unos héroes más humanos… más como tú y como yo… Personas que sin superpoderes podían mantener a raya a todos los villanos con súper poderes, y darles más miedo que el propio Batman.

Los muchachos quedaron intrigados y se quedaron en silencio… querían conocer más de esos héroes sin poderes. Atsuko continuó recordando vagamente las cosas que más le gustaban de esos héroes…

-      Imaginen un mundo, donde los superhéroes han caído, han sido vencidos por los malos, los mega villanos, donde el último gran héroe, cae intentando de salvar a la mujer de su vida, en manos de una extraterrestre… Todo esto en una ciudad negra, sucia, contaminada y pudriéndose por su propia mano…

       Entonces cuando las personas más malas tienen el control de la ciudad, una sombra aparece para ofrecer una nueva oportunidad a ese héroe sin poderes, le ofrece la posibilidad de volver a darle algo de seguridad a un lugar donde toda esperanza ha desaparecido para las personas, buenas, pero para lograrlo no podrá hacerlo en la luz de la libertad y la justicia, sino en las sombras… Se tendría que convertir en un Caído...

       Esa historia me encantó… había sido escrita por un español… creo que se hacía llamar Magnus por los magníficos emperadores de la vieja roma… o era MagnusDagon… ¿A que no suena de por sí a nombre de superhéroes?...

Atsuko les soltó una sonrisa a los muchachos con aquella pregunta, sus rostros demostraban como poco a poco querían conocer más de ese héroe, de esa historia…

Markus fue hasta la zona donde estaban las bebidas, buscó unos jugos para todos y esperaba que Atsuko no hubiera continuado con la historia mientras no estuviera, cosa que ella hizo con tranquilidad, aprovechando de acordarse de la mayor cantidad de detalles posibles.

-      Estos nuevos héroes fueron respetados y temidos, pues nadie sabía si eran héroes de verdad, o si eran un mal aún mayor que estaba eliminando a la competencia para apoderarse de la ciudad…

       Ellos tuvieron muchos enemigos, desde armaduras con inteligencia artificial, hasta ilusionistas, personas que podían hacer las cosas invisibles como las armas y esas cosas…

       Pero los enemigos que más me gustaron de ellos eran un grupo musical llamado The Jammers…

Los muchachos la vieron con algo de incredulidad… no comprendían como un grupo musical podía ser un mejor villano que una armadura con inteligencia, o alguien que pudiera darte ilusiones como los zombies psíquicos que se habían reportado en la base.

-      ¿Cómo un grupo de música puede ser uno de los mejores villanos de la historia?

La duda de Markus fue fácilmente reconocida en los rostros de sus otros compañeros…

Atsuko sonrió… Lo que los hacía geniales no era exactamente que fueran villanos con súper poderes… Así que intentaría de explicárselos poco a poco.

-      Es que ellos en realidad eran y no eran malos… - Continuó Atsuko mientras bebía otro poco de jugo y sonreía recordando su adolescencia, los libros, las horas bajo la luz de su cuarto leyendo el libro y escuchando su música… - Ellos llegaron a la ciudad donde estaban los héroes, Los Caídos, contratados por alguien para que interrumpieran las comunicaciones del planeta. Esa era una de sus habilidades.

       En el grupo había cinco integrantes principalmente, se encontraba ante todos, Distorsión. A mí me parecía uno de los personajes más enigmáticos al principio… Era el líder y cantante del grupo, cubría su rostro con un holograma que imita la nieve estática de los televisores de antes…

       Otro de los integrantes del grupo se llamaba Overdrive, era el guitarrista del grupo, no era humano, sino más bien un alienígena, con la particularidad que en su brazo izquierdo terminaba en dos muñecas… - Atsuko les veía al rostro con una expresión alegre, se sentía como contando un cuento antes de ir a dormir, o contándole a sus amigos de campamento sobre la maravillosa historia y el libro que había leído… - ¿Se imaginan tocar una guitarra con dos manos en un solo brazo?... Eso debería de ser lo máximo…

       Los siguientes eran Delay y Fase, Delay era el bajista de la banda, siempre con unas gafas oscuras y unos mitones de piloto… Creo que un mitón es como un casco o un sombrero, no estoy muy segura… hablaba muy poco y tenía sus razones.

       Por el contrario, Fase era muy hablador en el grupo, un humorista y hasta charlatán para conquistar… tocaba la batería, y por todo su brazo decían que tenía un tatuaje que decía “Ídolo Binario”… no se que se refería porque no pude leer toda su novela, pero me encantaría poder hacerlo…

-      ¿Cómo que no pudiste leer toda su novela?... – Preguntó Lori… - ¿Te refieres a la de los Caídos verdad?...

-      No la novela de los Caídos… La novela de The Jammers… Pasaron de ser unos mercenarios a sueldo, a un grupo que quería convertirse en héroes, mientras se habrían espacio en el mundo musical… O bueno, no estaban muy seguros si denominarse héroes en realidad… Les costaba tomar esa idea.

Atsuko se levantó y se acercó a la consola que tenía la música en la habitación, los muchachos se le quedaron viendo todo el rato… ella tardó unos minutos, más de lo que hubiera tardado si el Internet aún estuviera en las mismas capacidades antes del Apocalipsis…

A los pocos minutos comenzó a sonar otra canción en los altavoces… Su música era fascinante, y Atsuko volteó a ver a la mesa con completa alegría y casi dando brincos de emoción de lograr volver a escuchar esa música, una música que había olvidado con el tiempo y los niños le devolvieron a su mente…

Se devolvió a la mesa tarareando la canción en voz alta, haciéndose pasar por una de las estrellas del grupo, captando las miradas de los presentes, y las sonrisas de los niños, esas sonrisas que lo eran todo para ella…

Al llegar a la mesa, la música seguía sonando, pero los presentes ya le aplaudían y reían… No por ser muy buena en la voz o cantando… Sino porque era algo diferente y los distraía a todos, los divertía en medio de la muerte…

Los chicos reían… sonreían y veían como Atsuko volvía a tomar aire…

-      Eso que escuchan chicos… Ese es el grupo de superhéroes cantándoles… son The Jammers cantando para todos nosotros, aún después del fin del mundo su música y su legado sigue en pié.

-      ¿Están cantando en verdad esos superhéroes?... - Preguntó Casie… - ¿Ellos existieron en el mundo real?...

-      No exactamente… - Les respondía Atsuko… - El grupo The Jammers eran fanáticos del grupo Balam Garden, especialmente su otro integrante, Echo que es la chica que cuenta la historia del grupo en la novela… Y Balam Garden canta las canciones de ellos en el mundo real, es decir donde tú y yo vivimos.

       Y antes que me pregunten como era eso posible… Pues, porque el escritor de la novela de los caídos y de The Jammers era parte de esa fabuloso grupo… ¿A que ahora si entienden porqué me gustaba tanto?... Son villanos, son héroes, son músicos y son reales…

       Era el mundo de fantasías en el mundo real, la música de ellos era la conexión entre las historias y las batallas del espacio, y la música de sus conciertos por el universo que podíamos escuchar aquí en nuestro planeta…

       La novela era sensacional… o por lo menos hasta donde la leí los primeros 50 capítulos, no se si salieron más después… Recuerdo que el eslogan que tenían era algo así como "De pequeños queríamos ser estrellas del rock o tener superpoderes. Ellos consiguieron ambas cosas".

       Recuerdo que detrás de todo lo que iban salvando, saltando obstáculos, incluso casi se llegan a separar como grupo, aunque logran regresar con la confianza entre ellos, existía alguien con un poder muy superior que movía los hilos desde la oscuridad, y ellos debían impedirlo…

-      ¿Quien era ese ser que los quería detener?... – Preguntaba Lori

-      Con las novelas existen ciertas cosas que no se pueden revelar o podrían perder la magia…

-      ¿Y crees que aún se pueda leer esa novela?...

-      No estoy segura Markus… ¿Qué tal si me ayudas a buscarlo un poco? Uno nunca sabe que computadoras ya se encuentran encendidas en el mundo y tienen información rescatable ¿no?...

Se acercaron todos de nuevo a la computadora donde se encontraba terminando la canción del grupo que estaba sonando, antes de que terminara, Atsuko primero buscó otra de sus canciones y las puso a rodar… La gente del salón disfrutaba con la música, y varios estaban cerca de la computadora intentando averiguar que grupo era el que tocaba y ninguno de ellos conocía.

En eso Atsuko se encontró con una sorpresa inmensa… amaba lo que estaba viendo ante sus ojos, el blog del grupo, de la novela, de los muchachos aún se encontraba en pié… Estaba en los mismos servidores del blog del Apocalipsis zombie donde Lionheart publicaba sus historias actualmente… la dirección http://thejammerslibro.blogspot.com.es/ aún se encontraba activa…

Se interesó por una noticia específica que rezaba:

"Si tienes interés en leer gratuitamente los capítulos online o comprar el libro en papel, puedes hacerlo en la dirección http://thejammerslibro.blogspot.com.es/2012/09/lectura-de-los-capitulos.html"

Aprovechó de seguir el link… Encontró que todos los capítulos estaban ahí, al alcance de su mano, pero también descubrió algo mucho mejor… Una lista de librerías en España, librerías con sus direcciones donde se podían conseguir copias de Los Caídos y de The Jammers.

Ya había pisado tierras españolas en otras misiones, y no sabía si lo volvería a hacer a corto o mediano plazo… De lo que si estaba segura, es que si lo hacía se haría con una copia de esas novelas, y las tendría en su colección junto a los libros de Stephen Kink, Anne Rise, Tolkien, y otros autores que amaba y había rescatado anteriormente…

No sabía por qué no los había buscado antes, pero si sabía que era un nuevo objetivo en cualquier misión a España…

Ojala el mundo no se hubiera lanzado en el Apocalipsis de muerte donde viven y podría hasta comprarlo en línea para que se lo enviaran a su casa…

En ese instante, sonó la radio con la voz de la doctora Garrido.

“Atención. Atsuko, debe presentarse en mi oficina, se le entregarán nuevas ordenes con referencia al último tema hablado, prepare a su equipo”…

Volteó a ver a los muchachos que estaban en la consola, ya estaban leyendo el primer capítulo en línea de la novela, y sabía que sería difícil despegarlos de ahí.

-      Chicos… Resguarden ese link con sus vidas y envíenlo a sus correos internos personales… Salimos de misión en cuanto regrese de hablar con la Doctora. Después podremos leerlo entre todos y comentar que nos gusta a cada uno de esas grandes batallas y esos maravillosos conciertos espaciales.

Los muchachos voltearon a verla, le dieron un saludo militar y ella comenzó a retirarse… esperaba que hubieran localizado a Lionheart…

Lo que no sabía es que esa nueva misión se convertiría en los “Días DeGuerra” más fuertes que había tenido hasta el momento, en territorio enemigo…