jueves, 2 de mayo de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, IV "Vientos de Tormenta"


IV
Vientos de Tormenta…

1

Si nuestros compañeros pudieran ver el horizonte, verían que a lo lejos, en el infinito firmamento donde el cielo y la tierra se hacen uno, y los antiguos marineros y piratas creían que se encontraba “El Fin del Mundo”, podrían observar unas nubes de un color gris, que comienzan a oscurecerse, los rayos del mitológico Dios Zeus retumban he iluminan lo que en las próximas horas se convertirá en una fuerte tormenta. El agua que desciende parece un hermoso manto que separa la realidad de una isla tropical, a una pesadilla.

Sin embargo Lionell y Atsuko no pueden ver estas nubes que están formándose, que, si los vientos no son favorables, azotará la isla en apenas unas horas. Ellos están concentrados en las sombras del bosque, en el camino a sus pies. Puesto que los animales no están haciendo ningún sonido, cada pisada que dan en el endurecido suelo, con la alfombra de hojas y ramas caídas, se escucha como el grito de dolor de la naturaleza, llamando a cualquiera que pueda ayudarla.

Pero los únicos que están para escuchar ese crujir de las ramas quebrándose baso sus pies, no son nuestros dos protagonistas… Desde las sombras, escondidos de manera no intencional detrás de árboles y entre las sombras, ellos simplemente reaccionan cuando el sonido les pasa por un lado, reaccionan cuando el olor de la carne viva y sabrosa los alcanza, reaccionan cuando sus destruidos ojos logran ver la vida fluyendo por el interior de las dos personas que caminan, con mucho cuidado, por el bosque hacia la estación eléctrica.

Sus armas no tienen el seguro, ya han tenido que eliminar unos cuantos zombies de su camino, varios de ellos caminando, y uno que se arrastraba entre las hojas y parecía una serpiente buscando su alimento.

Una gota de sudor corría desde la frente de Lionell, descendiendo por un lado de su ojo izquierdo, la presión atmosférica y el calor estaban atacándolos, puesto que los humanos aún tienen muchos enemigos, el clima, las enfermedades, la falta de alimentos, los zombies, las criaturas mutadas por el virus, y los peores de todos… Otros humanos en búsqueda de su propia supervivencia.

Aunque de ellos no se ha hablado todavía, ya se podrá conocer sus historias, porque en este momento, Atsuko descubrirá los miedos que se pueden sufrir en un bosque, los terrores que pudieron sentir aquellos que creyeron que los muertos no los alcanzarían en las selvas del amazonas, selvas de America y Europa, donde fueron a esconderse, sin conocimientos de supervivencia en estos ambientes, y con una criatura que no sufría ningún tipo de impedimento mayor.

A los zombies no les preocupa el calor, no les preocupa que una enfermedad los alcance, no todos tienen conciencia de la cantidad de comida que puede quedar aún en el planeta, y entre ellos mismos no se estaban matando por un trozo de carne fresca. Cuando uno de ellos lograba atrapar algo para comer, y llegaba un compañero, ellos solo se hacen un hueco para comer juntos, sin necesidad de palabras, sin necesidad de intercambios ni trueques… Podrían ser una sociedad perfecta, si no fuera por su estado deplorable, y su falta de inteligencia.

Atsuko da otro paso junto a un árbol que, desde su base, se encuentra rodeado por un hermoso manto de moho, la rama que se encontraba oculta debajo de las hojas caídas, o tal vez transportadas por las hormigas, se convirtió en la “señal” de su atacante.

Cuando pisó con fuerza y confianza, la rama se partió, su sonido crujiente, despertó inmediatamente a un zombie que se encontraba en una de las ramas más bajas del árbol, Nadie sabe desde cuando pudo estar ahí esa criatura, pero en ese momento cayó desde su rama, y alcanzó a Atsuko, cayéndole encima, derribándola y golpeándola contra el suelo.

El grito de ella alertó inmediatamente a Lionell que se encontraba un paso por delante, y cuando volteó a verla, lo primero que observó fue un grupo de hojas flotando justo alrededor de donde ella debería de estar detrás de él, caían suavemente, mientras ella gritaba nuevamente pidiendo ayuda, su arma se le había caído con el golpe, tenía un brazo en el destruido y descompuesto cuello de aquella criatura, mientras su otra mano, se deslizaba peligrosamente por su frente, la piel de la frente estaba resbalosa y viscosa por la descomposición, esto no le permitía tener un buen control, mientras la criatura poco a poco aplicaba mas fuerza a su cabeza y su mandíbula se abría y cerraba con fuerza intentando de morderla. Las manos de aquella criatura intentaban de agarrarla inútilmente por la ropa, sus dedos habían sido devorados por alguna criatura cuando aún estaba con vida, y sus palmas carecían de una forma presionar eficientemente los brazos de Atsuko para sujetarla.

Lionell se acercó lo más rápido que pudo hasta donde ella estaba, la mano de ella resbaló, el zombie la había vencido, sentía su fétido aliento descompuesto golpeando en su nariz cuando se acercaba triunfante hasta su piel.

Un fuerte golpe la hizo girar noventa grados a su hombro izquierdo, por la inercia del cuerpo del zombie intentando de seguir la trayectoria de la cabeza. La patada que Lionell le había propinado a la criatura en la cara, le había hecho despegarse la cabeza del cuello y rodar como si de un balón de futbol mal inflado se tratase.

Por el cuello destruido, caía gironés de carne descompuesta, algunas plumas y pequeños huesos de criaturas que parecía haberse comido aquél zombie. Al mismo tiempo que una horripilante familia de gusanos, cien pies, y otras criaturas rastreras que se estaban alimentando de la carne descompuesta, caían sobre ella.

Asqueada y asustada, comenzó a golpear el resto del cuerpo para poder quitárselo de encima, no quería seguir teniendo ese peso muerto sobre su cuerpo, y menos aún seguir tirada en el suelo donde podría ser victima de otro ataque…

Ataque que no se hizo esperar…

Mientras Lionell estaba ayudando a Atsuko a levantarse, con la adrenalina disparada en sus organismos, sintiendo cada pulsación de sus acelerados corazones golpeando en los tímpanos, no llegaron a escuchar al zombie que se le acercó por la espalda de Lionell, arrastrándose hábilmente, sin piernas, y unos brazos con mucha fuerza, tomó la pierna de él.

Como un acto reflejo, Lionell al sentir el contacto de las fuertes y putrefactas manos, llenas de astillas clavadas en la podrida piel, y los brazos cubiertos por las hojas pegadas a los viscosos líquidos que había chorreado su cuerpo, lanzó la pierna de un tirón hacia el frente. Este simple movimiento de acto reflejo pudo ser el que le salvara la vida, pues los dientes del zombie solo se clavaron en el pantalón, y rasgaron toda la parte inferior del mismo. Se llevó una parte de la tela en la boca, mientras Lionell caía rápidamente al suelo. Sus brazos lograron amortiguar la caída, pero no detenerla por completo, y mientras intentaba de voltearse a ver qué lo había atacado y le había tomado por la pierna desgarrándole el pantalón, escuchó un disparo, seguido del crujir del hueso destruyéndose.

La criatura descendía suavemente, con las hojas cubriéndole el cuerpo, y su cráneo chocando contra la suave alfombra de la selva. Levantó la mirada y se encontró con la mano de Atsuko estirada, esperándolo para levantarlo del suelo.

Le dio la mano, aún podía sentir un poco la viscosidad que había quedado en su piel a causa del contacto con el zombie anterior, se levantó y quedaron muy cerca, cara a cara. No había tiempo para momentos románticos, solo alcanzó a decirle un gracias salido de su corazón, con los sentimientos a flor de piel, cuando sintieron los pasos de otra de las criaturas acercándose entre los árboles que aún les separaba de la central eléctrica.

-      Ese disparo tuvo que alertarlos…

Mencionaba Lionell mientras observaba a la criatura salir torpemente detrás de un árbol. Voltearon a su alrededor, y les pareció ver por lo menos dos o tres más de esas criaturas moviéndose entre las sombras del denso follaje.

Decidieron dar un pequeño rodeo, el camino directo a la estación eléctrica no era ya completamente seguro, y si se quedaban ahí parados serían rodeados, y posiblemente superados. Parte del entrenamiento que reciben en las bases de asentamiento, es a no quedarse en una ubicación cuando la misma se encuentra comprometida. Deben mantenerse en movimiento, o buscar puntos altos donde no puedan alcanzarlos, cuando el huir se considere imposible.

Comenzaron a caminar nuevamente, con cuidado para no seguir siendo sorprendidos con otras criaturas, vigilando también las ramas bajas de los árboles para evitar otro ataque desde arriba, dejando a los demás atacantes atrás, y sin poder ver sobre los hermosos copos verdes, las horribles nubes de tormenta que se acercan a la isla, sin que nadie ni nada pueda detenerla en su camino.

2

Mientras caminaban por los pasillos, no se escuchaban gritos de dolor, no se escuchaba mayor movimiento… Las luces de emergencia ya habían fallado en algunas áreas, si la base se lograba recuperar tendrían que cambiar esas luces…

-      Si se logra recuperar… ¿Qué clase de pensamiento es ese Lori?... Has sobrevivido años en Argentina sola, sobreviviste con los zombies de tus padres dentro de tu casa, todo hasta que tu tío los eliminó cuando te fue a “rescatar”, como si eso pudiera llamarse un rescate…

Los pensamientos de Lori la mantenían un poco distraída, sabía que había zombies dentro de la base, cuando la atacaron el objetivo de esas cosas era buscar algo en su interior, no quería usar su poder, para no decirles que estaba bien, y que estaba en la base buscándolos para eliminarlos…

Pero eso también le dejaba cierta desventaja, no podía usar su poder para saber si al voltear la próxima esquina se encontraría con una horda de zombies o de criaturas peores… Más aún desconocía por completo de cuantos Psíquicos más podían estar invadiendo la base.

-      Aún peor es no saber qué pueden estar buscando esas cosas… Al no saberlo pueden estar en cualquier parte, y metiéndole ideas a los soldados en sus mentes directamente pueden averiguar lo que sea… ¿Tendrán tanta conciencia como para organizarse a ese nivel?...

Volteaba por la esquina, mientras más avanzaban al interior oscuro y húmedo de la base, sabía que si podían llegar a ese nivel de conciencia, en la esquina del final del pasillo, se observaba un zombie de pie, su brazo izquierdo lo había perdido hace un tiempo, y las ropas que cargaban parecían apenas jirones de una bata que pudo tener encima al momento de su muerte… ¿Un científico o un doctor tal vez?... no era momento para pensar en algo así…

Les hizo señas a los muchachos, le informó a uno de ellos que se asomara y le informara que veía, ya que había un zombie, pero no lograba captar a ningún Psíquico cerca, quería comprobarlo. Ellos no sabían que les estaba mintiendo, que no estaba usando su poder, pero estaba segura que no debía decirlo, porque eso le traería problemas.

El soldado se asomó por la esquina… Observó con cuidado el zombie con su silueta dibujada por el foco suave de la luz que llegaba de una luz de emergencia, agonizando detrás de él. Se volteó a ver a Lori, informando que veía un zombie normal, nada del otro mundo.

El soldado apuntaba para disparar a la criatura, comenzaba a posicionar su dedo sobre el seguro del arma, para colocarlo en posición de un solo disparo. Pero en ese momento Lori le colocó la mano en el cañón y con un movimiento muy lento y suave le hizo perder la mira para que no gastara una bala.

Cuando volteó a verla, esta le estaba haciendo señas a la otra chica de su propio grupo, no entendía como podía confiar más en ella que en él que tenía entrenamiento en situaciones de combate, aún más allá de toda comprensión, estaba enviando a la niña al frente de la situación, hasta donde estaba el zombie. Si hubiera querido algo silencioso, le hubiera dicho a él mismo, y se acercaba a golpear a aquella criatura hasta que su cabeza estuviera destrozada.

Y como un hilo de luz, que atraviesa y corta el aire, observó como la chica, con un arma que tenía en su espalda, picaba al zombie por la mitad, en forma vertical de un solo golpe, separando su cerebro en dos partes, y de una manera completamente silenciosa.

La chica se acercó de nuevo al grupo, poco a poco, mientras volvía a guardar su arma en su espalda, aquella espada parecía muy grande para alguien del tamaño de ella, aún así, su movimiento fue tan grácil como si estuviera hecha única y exclusivamente para esa niña…

El soldado retrocedió, entre apenado, molesto y celoso, porque un trabajo que pudo hacer él, se lo habían dado a una chica, y ella lo ejecutó, posiblemente, mejor que él… Los chicos se burlarían por los próximos días, no ahora en medio de un ataque, pero los próximos días los que sobrevivieran y conocieran aquella historia…

-      No te pongas así… - Le contestaba Miguel, su compañero que siempre andaba junto a él, y quien le tenía mucho aprecio. – Esa chica es una chica especial, no sabe disparar muy bien, es muy mala con las armas de fuego, pero tengo entendido que su papá la entrenaba mucho en el uso de esa espada.

-      Y entonces porqué su papá no la mantuvo con vida y andan por ahí juntos en este mundo tan bonito… - Contestaba Luis, intentando de conseguir una defensa para evitar ser expuesto y burlado por sus compañeros.

-      Porque su padre, se convirtió en uno de ellos protegiendo a la familia, y ella fue quien lo eliminó para continuar con su legado… Ella salvó a su hermano menor, y su madre, ellos se encuentran seguros en una de las RCV, en tierra firme. Está con nosotros, porque era un recurso muy valioso.

-      De hecho en un momento se pensó en traerla a la base para convertirla en guardaespaldas del presidente. – Respondía Carlos, uno de los otros soldados del grupo que seguía los pasos de Lori, quien continuaba avanzando de manera muy lenta por los pasillos para evitar hacer ruidos y ser sorprendidos. – Pero cuando el presidente la tuvo en frente, solo la negó como guardaespaldas… Algunos dicen que por ser muy niña todavía, otros porque no confiaba en sus habilidades…

-      Tengo entendido que a ella se le dijo que era porque aún no estaban bien entrenadas sus habilidades… - Continuaba Miguel. – Pero al otro chico… el que tiene el poco de armas…

-      Yo escuché un rumor sobre ese muchacho… - Comenzó Luis, quien se sentía más cómodo, cuando el tema no se centrara sobre él. – Según tengo entendido a él lo entrenó Latasha Marzolla, una de las generales de la Unión Soviética, o de los Rusos, algo así, y que el muchacho tiene un fuerte nivel de control sobre muchos tipos de armas de fuego.

-      No solo control sobre las armas de fuego, mantenimiento, combate cuerpo a cuerpo con ellas, y una puntería excelente, algunos dicen que cada bala que ha salido de sus armas, ha sido un zombie menos… Si todos tuviéramos la misma puntería que ese chico, la historia sería muy diferente.

Mientras Luis comentaba de Latasha, Markus escucho muy levemente el nombre de su mentora, de la mujer que tanto quería y desconocía si continuaba con vida o había caído ante los muertos…

-      No… estoy seguro que no ha caído… Latasha es más fuerte que todo esto que está pasando. – Pensaba Markus para sus adentros – En algún momento tengo que regresar a casa a buscarla… Tengo que volverla a ver, y saber que está bien.

Un nuevo zombie apareció por la siguiente esquina, todos se sorprendieron, porque Lori no les había avisado a ninguno que esa criatura estaba ahí…

La criatura, se detuvo por un segundo, parecía sentirlos, puesto que comenzó a voltear hacia el pasillo donde Lori estaba a su lado, a menos de tres metros. Aunque por la lentitud de la criatura, no tuvo tiempo de reaccionar ante el ataque a la cabeza que recibió con el cuchillo que ésta le clavo en el cerebro.

Los demás soldados quedaron pendientes, por si algún otro zombie salía por la misma esquina… Nadie más salió en ese momento por donde el zombie había aparecido.

Lori estaba un poco preocupada, mientras mas ingresaban en la base, mas se encontrarían con estas criaturas, y se darían cuenta que no estaba usando sus poderes, con cada paso, cada esquina, sería más y más peligroso el ingreso en la base. En algún momento debería de activar su poder y comenzar  a sentir si de verdad es seguro o no la siguiente esquina, pero quería dejarlo hasta el último momento…

Markus y Casie se acercaron a Lori, con mucho cuidado y lentamente, mientras ella seguía concentrada en el zombie que acababa de eliminar, Markus le tocó el hombro, y esta reaccionó instintivamente apartando el brazo, saliendo de control la situación, atacando a Markus, deteniendo su golpe única y exclusivamente por el brazo de Casie que reaccionó a tiempo para detenerla, con el cuchillo muy cerca del rostro de Markus. Una nueva marca saldría de su rostro si no la hubieran detenido, pero él no la iba a atacar sin comprobar que estuviera realmente perdida en su infección…

Se quedaron viendo las caras los tres por uno o dos segundos… Markus pendiente de los movimientos que hiciera Lori, Casie aplicando lentamente más fuerza para retroceder el cuchillo, y Lori analizando y procesando lo que ocurría en todo alrededor. Parecía que su mente regresaba y se daba cuenta que quien tenía en frente y la había tocado era uno de los suyos. Bajó poco a poco la fuerza que aplicaba al brazo con el cuchillo, mientras los tres se relajaban nuevamente.

Markus iba a hablarle, pero antes de comenzar Lori comenzó sus nuevas ordenes.

-      Que estos soldados ingresen en las habitaciones que hemos dejado despejadas detrás de nosotros… No puedo continuar así.

-      ¿Así cómo?... ¿Así sin usar tus poderes, o así casi matando a los de tu propio grupo?

Le respondió secamente Markus… Casie no dijo palabras, retrocedió hasta donde estaba el resto del pelotón, y les comenzó a dar las órdenes de resguardarse al resto de los soldados, tendrían que esperar alguna señal de radio, o por los altavoces para conocer si era o no seguro salir en ese momento por la base.

Comenzó a discutir con unos soldados, cosa que Lori y Markus no pudieron escuchar el motivo.

-      No he querido usar mi poder para no llamar la atención. Pero se hace evidente que cada vez nos acercamos más a una zona de masacre, donde todos están muertos y convertidos, o muy cerca de convertirse en más de esas cosas…

-      Y no has querido decirlo porque estos hombres esperaban que estuvieras usando tus poderes para protegerlos en caso que estuvieran cerca ¿verdad? – Le respondía Markus a Lori…

-      También porque tengo algo de miedo de arriesgar demasiado la vida de esos hombres bajo mi mando… No me considero aún lista para comandar a un pelotón completo. Apenas si puedo con nosotros mismos por la confianza que nos tenemos, y que sé que si fallo en algo ustedes me lo dirán inmediatamente, o por lo menos lo discutirán

-      Eso no quiere decir que no pudieras tomar decisiones correctas… - Markus la veía directo al ojo descubierto. – El que no estés usando tus poderes también los protege de que recibas otro ataque y te conviertas en una carga para nosotros. Tu eres la líder, y has dado las ordenes que has considerado las correctas, como allá atrás le pediste a Casie que eliminara al zombie sin hacer ruido, o ahorita ordenándoles a resguardarse…

Casie se acercaba de nuevo a los muchachos, algunos soldados se habían ya retirado para resguardarse en habitaciones, en grupos de tres personas. Así podrían ayudarse si escuchaban algo, o incluso para protegerse de ilusiones, o eso esperaban. Pero habían cuatro soldados que no se habían retirado en ese momento, se quedaron de pie donde estaban, juntos y en espera de lo que conversaría Casie con Lori y Markus.

-      Estos cuatro dicen que no se van a retirar, que nos acompañaran sin importar las consecuencias…

Lori volteaba a ver a los muchachos… Inmediatamente se dio cuenta que uno de los muchachos que se quería quedar en el grupo era Matías, sintió indignación, dolor y rabia, que no le hiciera caso a sus ordenes…

Markus reconoció en los otros tres a los chicos que conversaban sobre las habilidades de ellos y lo que conocían de cada uno, momentos antes.

Lori iba a acercarse a regañarlos por no acatar una orden directa, cuando Casie la volvió a tomar por el brazo…

-      Antes que los regañes, recuerda que no estas usando tu poder, que ellos se están ofreciendo voluntarios para no quedarse como unos miedosos encerrados, mientras nosotros hacemos el trabajo pesado, y aún más allá… sentí que nos tienen cierto respeto que los demás no nos tienen, y podríamos necesitar respaldo.

-      Pero también pueden retrazarnos o darnos razones para matarlos si se nos atraviesan en el fuego cruzado y no siguen mis ordenes.

Se soltó de Casie de un tirón en el brazo y continuó caminando hasta los muchachos. Markus y Casie veían a Lori caminar de manera firme hacia los muchachos cuando conversó con ella.

-      ¿Los convencerá de quedarse atrás?

-      Esos hombres quieren dar su vida por el bienestar de todos, y no aceptarán una orden de retirada… - En los labios de Casie se dibujó una suave silueta de una sonrisa… - Además, él la ama demasiado como para dejarla sola, y eso la terminará de convencer por los demás también.

Lori alcanzaba a los muchachos… Pero antes que ella comenzara siquiera a hablar Matías adelantó un paso, la sostuvo por los hombros y le dio un nuevo beso en los labios que ni ella, ni los demás se esperaban…

-      ¿Sabías que iba a hacer eso?

-      Nadie puede saber como reaccionaran los enamorados en ciertas situaciones extremas pequeño…

Matías y Lori se apartaron, él le colocó un dedo sobre sus suaves labios que se habían “derretido” ante aquél beso, deseado y sorpresa al mismo tiempo…

-      Antes que nos quieras devolver, hemos decidido seguirte hasta el infierno si es necesario. Yo más que cualquiera de ellos, pero cada uno ha tomado por voluntad propia las riendas de sus vidas, no más escondernos, no más esperar encerrados ordenes, no más estar sobreviviendo con las sombras de los muertos encima, queremos comenzar una verdadera reconquista, y tú eres parte esencial de nuestro futuro… Eres mí futuro… y para poder alcanzarlo debemos caminar juntos…

Ella se quedó en silencio… sabía que podía repicar, que podía decirle mil y una razones para que no los acompañaran en medio de un ataque de Psíquicos, todas las tenía en la punta de la lengua para comenzar a desperdigarlas a los cuatro vientos… Pero sus ojos… la sensación de sus labios suaves sobre los suyos, el corazón tocando la dulce canción de los Ángeles…

-      Si cualquiera llega a fallar, mátanos para no convertirnos en un inconveniente más. Pero no nos dejes morir lentamente detrás de una puerta sin poder ayudar.

Lori no podía responder… Sabía que debía responder pero no era capaz de decir las palabras que tenía en mente.

-      Si cualquiera deja de seguir mis órdenes lo tomaré como un enemigo que ha sido tomado por un Psíquico y será eliminado.

-      ¡Comprendemos!

Respondieron al unísono los cuatro hombres…

-      Entonces continuemos…

Dejando el grupo mayor detrás, Lori debía sentirse más segura de cada paso, era un poco menos de responsabilidad. Sin embargo Matías seguía con ella… Eso le daba confianza, y al mismo tiempo le hacía temer aún más por su seguridad.

Desconociendo, donde se encontraba el líder de este grupo de Psíquicos, y que el mismo ya estaba muy cerca de su objetivo final en los niveles más profundos y secretos de las instalaciones…