miércoles, 9 de octubre de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, VI Los Secretos Siempre Son Importantes…

VI
Los Secretos Siempre Son Importantes…

Los pasillos ya estaban a oscuras. No era un secreto para nadie que las baterías de las luces de emergencia debían ser reemplazadas, ya que las mismas no estaban tomando casi nada de carga eléctrica, lo que dificultaba enormemente poder avanzar por la oscuridad reinante en las instalaciones, mientras Lori intentaba de percibir la presencia de los zombies…

En un par de oportunidades no tuvo que esforzarse mucho, los zombies estaban prácticamente al girar la esquina, por lo que volvía a detener el poder, y salía a asesinarlos de manera silenciosa. Les clavaban los cuchillos, o les cortaban la cabeza, (Shadowcat era especialmente eficaz en este aspecto del desmembramiento y la aniquilación de manera silenciosa).

Continuaron pasando por los pasillos, y poco a poco fueron encontrándose con más y más zombies… Parecía que los mismos se habían ido desperdigando y separando mientras ingresaban en las instalaciones.

En el siguiente pasillo encontraron un grupo más numeroso, 6 de ellos estaban en el suelo devorando los restos de unos soldados. Los eliminaron sistemáticamente, para ellos que estaban entrenados, no representaba mayor inconveniente el poder ir limpiando la zona, eliminando al enemigo y avanzando cautelosamente para no dejarse rodear.

En el suelo no se observaban restos de balas o casquillos, lo que era un claro indicativo que esos zombies estaban acompañados por Psíquicos, aunque al parecer una vez los dejaron devorándose los cuerpos ya no era necesaria sus presencias.

Shadowcat se acercó y comenzó a despedazar los cuerpos, separando sus cráneos de los cuellos con la espada. El poco espacio que tenían los pasillos le dificultaba el trabajo pero se podía ver los restos de cráneos salpicando y chocando contra las paredes.

El quinto rostro que destrozó, lo picó a la altura de la boca, separando la mandíbula inferior y superior. la parte superior chocó contra la pared, deslizándose suavemente con la mancha oscura de la sangre corrompida con el virus por la pared, en una mueca que parecía como si la cabeza hubiera atravesado la pared desde el otro lado, y estuviera intentando de comerse el concreto.

Shadow se congeló por un momento, observando esta escena frente a sus ojos, cuando la última de las criaturas se le acercó peligrosamente por su espalda. Escuchó el gruñido acercarse, se volteaba pensando en la estupidez que había cometido distrayéndose ante algo que había hecho ella misma. casi pudo sentir el aliento putrefacto de la criatura sobre su cuello, calculó que no le alcanzaría el movimiento para poder salvarse, si la agarraba estaría acabada.

En ese instante escuchó el conocido y amado sonido del metal destruyendo el cráneo, aunque no había escuchado ningún disparo. Unas gotas de sangre salpicaron a su rostro, mientras la criatura caía a un lado por el impulso del impacto que lo estaba derribando...

Volteó a ver a sus compañeros, encontrando a Deadpool volviendo a tomar su posición de firme, una vez de nuevo en equilibrio al lanzar con fuerza y precisión el cuchillo que atravesó la criatura en el cerebro.

Eran de nuevo un equipo, eran otra vez ellos solos haciendo lo que sabían hacer. Detectar, limpiar, proteger... Ellos tres que nadie los quería en sus equipos por ser demasiado niños y al mismo tiempo siendo ellos uno de los grupos más eficaces dentro de la base.

Continuaron avanzando por los pasillos, con Matías y los otros tres muchachos detrás de ellos, cuidando las espaldas.... Limpiaron la escoria que se estaban encontrando poco a poco, se tomaron su tiempo, no querían cometer errores pero tampoco eran unos muchachos lentos en la limpieza.

Aunque mientras más ingresaban en las instalaciones, mas encontraban zombies despedazando los cuerpos de los soldados que alcanzaron, y seguían perdiendo las esperanzas de encontrar a alguien que no fuera alcanzado.

Las masas de zombies se fueron haciendo más y más gruesas, la necesidad de Lori detectar si existía o no una criatura cruzando la siguiente esquina se hacía innecesaria. Parecía como si todos los zombies se hubieran metido en las instalaciones.

Al mismo tiempo, Shadowcat comenzaba a cansarse, si bien no querían hacer aún bulla para que las hordas no se vinieran en grandes grupos contra ellos, manejar una gran espada con la habilidad que ella lo hacía no era sencillo.

La ventaja que tenían en los pasillos, era representada por mantener una cantidad uniforme y limitada de criaturas frente a ellos, los estrechos pasillos no permitían que los rodearan, no permitía que se colocaran en inferioridad.

Finalmente tuvieron que comenzar a abrir fuego, ya no quedaba duda en la mente de ninguno de los muchachos que no encontrarían en los pasillos soldados sobrevivientes. La sangre, los intestinos y partes interiores derramadas por el suelo, embadurnadas con manchas de manos en las paredes así lo demostraba.

Si alguien estaba con vida a esa profundidad de la invasión a la que se encontraban, solo podría ser alguien con una poderosa fuerza de voluntad, para no haber caído en las ilusiones de los zombies Psíquicos, y seguro se encontraba dentro de las habitaciones. No en los pasillos donde estaría siendo devorado sin poder hacer mucho, rodeado y despedazado.

Una de las cosas que más le preocupaba a Lori, era que no se habían encontrado aún con ningún zombie Psíquico. Aún no les habían intentado de atacar mentalmente, de quebrarlos y tumbarlos, aún no habían intentado de hacerles ver a sus seres más queridos, sus fantasías más intimas, sus sueños más profundos hechos realidad para dejarse devorar...

Lori quería terminar con todo aquello... Muy dentro de su corazón quería volver a sentir los labios de Matías sobre los suyos, sentir su aliento, sus suaves manos recorrer su rostro. Pero no podría hacerlo hasta que limpiaran la base y pudiera estar a solas con él... Ahora que ya habían soldados que lo habían visto todo, los rumores se correrían rápidamente por los pasillos, y todo lo que ella había hecho para que nadie supiera de esa relación se iría al piso...

siguió avanzando por los pasillos, debía llegar a la sala principal de seguridad donde debería de estar el presidente, vivo, muerto... o convertido en una de esas cosas, debía encontrarlo para poder reportarlo.

Estaba llegando, solo faltaba un par de pasillos más. Sin embargo podía escuchar el arrastrar de los pies de las criaturas que tenían delante. Los pasillos encerrados, con poca iluminación amplificaban los sonidos que venían del frente. Si las instalaciones hubieran estado más "solas" en ese momento, a cualquier pudiera destruirle la mente ir avanzando y escuchando la carne desgarrarse del hueso. La sangre chorreando al suelo, y el crujir de los dientes devorando todo el alimento que tenían en frente.

Se estaba sintiendo un poco relajada, necesitaba mantenerse relajada, si la llegaban a atacar a su mente debía estar pendiente, pero su cuerpo no podía estar tenso. Sentía que con cada paso estaba más y más cerca de terminar la misión, con cada criatura que mataban era uno menos en el mundo, uno de Ellos menos que tendrían que limpiar en tierra firme para conquistar una nueva ciudad, una nueva planta eléctrica, una nueva fábrica de alimentos, o planta de tratamiento de agua.

Volteó la última esquina, tenían un paso constante, se alegraba de llegar al fin en el pasillo donde se encontraba la puerta del presidente. Lo que la detuvo por unos segundos en seco fue lo que se le atravesó en ese momento. Solo pasó un segundo, quizás dos, pero su mente no asimilaba encontrarse con Matías de frente al voltear la esquina, Matías se supone que estaba detrás de ellas no delante.

Matías le apuntaba al rostro y bajó el arma, la puso a un lado y estiró los brazos para abrazarla, detrás de él estaban los demás muchachos. ¿Se había distraído tanto que había perdido la ubicación?, ¿era tanto lo que se había distraído con sus pensamientos que no se dio cuenta que se giró 180 grados a su espalda?

Escuchó un disparo desde su espalda, Matías se le abría un agujero en medio de la frente y la sangre comenzaba a salir, negra, espesa, frente a ella mientras caía lentamente delante de sus ojos.

Al voltear a ver quien le había disparado a Matías, su visión se hizo borrosa, el aire parecía estar enrarecido, con el suave movimiento de las ondas de calor y vapor que uno puede ver cuando estás en un desierto muy soleado.

Y sin embargo la vista cambiaba, entre un zombie con el brazo estirado y un arma en su mano, y Matías de pie detrás de ella salvándole la vida.

Por un momento se sintió mareada, sintió que se perdió en el espacio tiempo, como si por un momento su mente hubiera salido al espacio, estando en gravedad cero, y hubiera perdido por completo la orientación. Las piernas parecieron comenzar a flanquearle, sentía que temblaban como si fueran de gelatina mientras intentaba de organizar sus ideas.

Escuchó la voz de Shadowcat y de Deadpool dando nuevas órdenes, los disparos en el ambiente cerrado ya no le molestaban, pero estos sonaban especialmente apagados, como si estuvieran ocurriendo muy lejos de ella.

Se agachó y comenzó a darse pequeños golpes en la cabeza, a restregarse los ojos intentando de poder ver con claridad lo que estaba ocurriendo, cuando sintió un cuerpo caer encima de ella. Alarmada reaccionó inmediatamente, se movió a un lado y dejó el cuerpo caer con el disparo en la cabeza. Notó inmediatamente que era un zombie.

No necesitó más información, no necesitaba escuchar a los muchachos, todo lo que necesitaba se lo habían entregado. Los chicos, aunque no los podía ver por la ilusión estaban atacando todo lo que veían moverse "con vida", y los cuerpos de los zombies venían de la espalda de ella.

Se levantó y se volteó al lado donde estaban cayendo los cuerpos sobre ella. Pudo ver a sus padres vivos, a Matías de nuevo entre ellos, a su tío, a Atsuko, el presidente, Shadowcat, Deadpool... Todos los que quería y conocía estaban frente a ella, con los brazos levantados y protegiéndose de los "zombies" que ella tenía a su espalda y les disparaban a los vivos.

Comenzó a disparar con precisión, a cada una de las personas que veía frente a sí misma, le apuntaba con calma a la frente, estaban cerca, era difícil y loco pensar que podía fallar. No quería activar su poder, si el Psíquico se encontraba ahí, no quería demostrarle donde estaba, un ataque como el que la desmayó y a esta distancia la podría golpear con más fuerza.

Aún peor, en ese momento pensó que un ataque teniéndolo de frente podría haberla metido en una cama en estado vegetal, en un coma inducido, donde tendría pesadillas eternas hasta que la desconectaran o su cuerpo decidiera rendirse a la desesperación de esas pesadillas.

Se concentró aún más, tenía que encontrar quien era el psíquico en ese grupo, quien le estaba enviando las imágenes. debía de ser mucho más fuerte que el que encontraron con Atsuko y Lionell hace un momento, pero no parecía ser tan fuerte como el que la había atacado con anterioridad en el principio de este ataque coordinado a la base.

Las criaturas buscaban algo, pero si esta era la sala donde estaba la puerta del presidente y no se encontraba el zombie psíquico en esta zona, significaba que lo que buscaba, o creía estar buscando, se encontraba en otra parte de la base.

Por un momento otro pensamiento se le cruzó por la mente... El presidente ya estaría muerto...

¿Cómo no pensarlo?, ¿Cómo no imaginarse que el presidente y su comitiva habían caído si los atacaba el zombie psíquico que la había atacado a ella y la había derribado?.

Tenía que mantener la esperanza, notó que todas las criaturas en ese momento, todas las que tenía de frente se convirtieron en el rostro del presidente. Quien fuera que estaba enviando las imágenes a su mente le había leído su miedo, tenía miedo de encontrar al presidente muerto por lo que los convirtió a todos en el presidente para que no les disparara...

Pero ella estaba preparada, ella no era una chica normal... Los muchachos del fondo, Miguel, Luis y Carlos se arrodillaban, comenzaban a vacilar sus fuerzas. Le disparaban y mataban a sus seres queridos, sus padres, sus parejas, sus amigos... No existía aquí personajes de ficción, no existían las estrellas de televisión, los cantantes, las fantasías... Solo personas que de verdad se encontraban en su corazón de verdad.

Markus y Casie, lloraban, lloraban y su puntería comenzaba a flanquear... Pero Lori no... Lori ahora era más fuerte... Ella estuvo cuando sus padres se convirtieron, ella vio cuando su tío los mató después de vivir con ellos un par de años siendo zombies, ella en ese tiempo comprendió que al no ser más ellos mismos no regresarían y no la reconocían más que como comida, seguía amándolos, pero era una niña que maduró con demasiada rapidez para poder sobrevivir en un mundo donde absolutamente todo buscaba dañarla...

Los zombies, los vecinos, los perros, la persona del supermercado que siempre le regalaba un caramelo en la caja cuando iba con su madre a comprar, su maestra convertida en una criatura devoradora, los hombres que decían ayudarla cuando la mandaban a buscar comida en los mercados y luego no le daban casi nada a ella...

No le dolía matar a ninguno de sus conocidos... Los tenía en frente y veía como caían uno a uno... Algunos por las balas que salían de su arma, otros por las de sus compañeros, cada bala contaba, cada segundo valía...

Apunta, contén la respiración, presiona el gatillo, dispara, 1, toma un nuevo objetivo, apunta, contén la respiración, presiona el gatillo, dispara, 2, toma un nuevo objetivo apunta, contén la respiración, presiona el gatillo, dispara, 3... Cambia el cargador al llegar al tope, no permitas que se atasque sin balas, concentra tu mente en tu alrededor, no necesitas ver el arma, lo has hecho mil y una vez... Los zombies se acercan... No importa, los cuerpos delante de ellos los ralentizas, estúdialos, aprende sus movimientos, piensa con lo poco que piensan ellos... Aprende de los que aparentemente son más inteligentes, si quieren mostrarte tu peor miedo, demuestra miedo por los gusanos, y transformará sus rostros en gusanos, si son rápidos y corren, utiliza el entorno para ralentizarlos, si son agiles y organizados, materializa un ataque avanzado... Siempre un paso por delante de ellos, nunca te permitas quedar detrás ni por un segundo o ese segundo te convertirá en uno de ellos en el mejor de los casos. ¿Quién necesita un ser querido si todos están muertos?, ¿Quién necesita alguien que te proteja y esté a tu lado, si todos quieren es sobrevivir?, ¿Quién necesita tener falsas esperanzas en el futuro, si el presente ya es un regalo por el simple hecho de seguir con vida?...

Estas cosas pasaban por la mente de Lori cuando todos los cuerpos habían caído ante la lluvia de balas de los 6 muchachos juntos... El grupo completo había descargado sus armas, ese pasillo estaba más lleno que los demás, parecían que salían de todas partes, pudo observar como algunas balas incluso atravesaban un cráneo por completo y alcanzaban a la criatura que estaba detrás de la anterior.

Los chicos se lanzaron al suelo, lloraban, sus lagrimas corrían por sus rostros y se preguntaban como Lori lo había soportado sin soltar ni una lagrima. El suelo estaba lleno de cartuchos usados, el humo de la pólvora detonada cubría el aire, el olor dulzón de la sangre corriendo por el suelo, la pudrición de los cuerpos en descomposición, la viscosidad que los alcanzaba en aquél montón de cuerpos derribados.

Pero estaban equivocados... No todos los cuerpos estaban en el suelo... Uno se encontraba aún en el fondo del pasillo. Aún quedaba uno vivo de entre todos los muertos... Su rostro, cambiando y transformándose de una persona a otra... Padre, madre, hermanos, abuelos, amigos, novias, parejas, parecía un ser amorfo, sin personalidad, un mutante que pudiera cambiar su cuerpo, su rostro, buscando algo que le permitiera vivir, permitiendo un rostro que permitiera que no lo mataran en aquél instante...

Por más que cambiaba de rostro no sentía que los sentimientos de aquella niña que tenía delante se sublevaran, no lograba que su único ojo rojo ya que el otro no podía ser visto con el vendaje...

Revisó en su mente, retrocedió en el tiempo, y luego comprendió... La criatura comprendió que no podría hacer nada, que él no era rival para ella...

Ella comenzó a caminar lentamente hacia él, sacando un gran cuchillo de cazador, dispuesta a travesarlo en el cerebro y eliminar definitivamente esa amenaza...

-      "Si me destruyes nunca sabrás porqué estamos aquí..."

Pudo escuchar Lori en su mente, la voz gutural llegó directo hasta su cerebro, no estaba segura si alguien más lo había podido escuchar. El ser que estaba frente a ella dejó de intentar de ocultarse tras los rostros que lograba sacar de sus recuerdos, de su mente activa. Dejando ver un desfigurado hombre.

En vida parecía haber sido bien parecido, tal vez de unos 30 años máximo 40, su cabello parecía haber tenido en su momento algunas canas, y una suave barba se dibujaba en el mentón donde aún tenía algo de piel, ya que sus cachetes habían sido devorados. Sus ojos, no eran los ojos de un zombie normal. Estos parecían tener vida. Su iris se mantenía de un color azul, no perdieron el brillo y se vaciaron como el resto que ella había visto todos esos años...

Su boca se abrió lentamente, su lengua jugueteó con unos labios invisibles, encontrando únicamente los dientes desnudos al aire, por donde un gusano parecía intentar de arrastrarse y mantenerse sobre el cuerpo para seguir comiendo la carne podrida.

-      "Si me dejas continuar con mi existencia puedo llevarte a donde está mi líder y demostrarte lo que tanto deseaba de este lugar..."

La chica no parecía responder... Su rostro solo dejaba entrever que estaba en una disyuntiva entre acabarlo o creerle... Creyó sentir por un momento los sentimientos de los vivos, de aquellos que podían calmar su hambre... Pero sabía que no era posible, su propio líder le había demostrado que no era posible... Ellos ya no tenían sentimientos...

Si no fuera así... ¿Como hacen los humanos para "querer" a los animales y aún así aniquilarlos para poder comer y seguir con vida?... Pero ellos eran más perfectos, ellos no necesitaban los sentimientos, y ella si... Ella seguía con sus sentimientos en su cuerpo, su mente, su piel... Solo debía conseguirlos, comprenderlos... Seguía escudriñando en su mente...

Pero para su sorpresa, por intentar de explicar una sensación humana para lo que ocurrió, la mente de la chica parecía haber quedado en blanco... No veía nada, no sentía nada... Ya no podía volver a ver a sus padres, no podía volver a ver a su tío, al hombre que llamaba "Presidente" palabra que le parecía conocida de "su vida anterior"...

Ya no veía nada en ella, y por un momento realmente creyó volver a sentirse con vida, creyó encontrarse por primera vez con alguien a quien realmente su poder no era absolutamente nada... Al que su ventaja sobre su alimento no servía ni existía para nada...

Una persona con la que no podría lidiar, y lo podía eliminar en cualquier momento.

En un momento comenzaron a llegar imágenes en su mente, casi podía sentir un instinto asesino proveniente de la chica, veía su propia destrucción... Una bala en la cabeza como sus compañeros, un corte en el cuello separando la cabeza del resto del cuerpo, delicadamente, sin sangre, sin mucho desastre y acabando con sus pensamientos, incluso por un momento vio como si el techo de la misma habitación se encerraba y comenzaba a aplastarlo y eliminarlo de este mundo...

No podía controlar si lo que veía era real o era lo que la chica tenía en su mente, su cuerpo no siente dolor, su cuerpo no necesita respirar, su piel no siente los mismos estímulos de cuando estaba con vida, y por una razón u otra volteó hacia arriba a ver como el techo descendía para aplastarlo sin que pudiera hacer nada.

Pero el techo no se movía, eso lo comprendía, bajó de nuevo la mirada y encontró de nuevo la expresión de la chica, una sonrisa se asomaba por sus labios, los chicos detrás de ella comenzaban a levantarse y superar los asesinatos de todos sus seres queridos. Sabía que solo eran los compañeros de él, pero igual no le gustaba haber quedado solo, que su líder lo dejara solo...

-      "Te tengo..."

Escucho deslizarse esas únicas palabras de la chica que tenía enfrente, su único ojo parecía encenderse más y más en vida, el rojo en ellos parecía tener un fuego especial. No comprendía las palabras de ella...

Una detonación se escuchó en la habitación... No sintió ningún dolor, solo sintió como su cabeza se movió ligeramente hacia atrás como empujado por un golpe. La vista comenzó a oscurecerse, su cuerpo comenzó a caer lentamente, ya no "sentía" que sus extremidades lo mantuvieran de pié.

Lori sonreía débilmente, una lagrima de sangre corría desde su ojo por su mejilla y a la boca. Había sentido como enviaba las imágenes que quería a la criatura, y esta reaccionaba a lo que ella le enviaba.

No tenían sentimientos, no mostraba miedo, temor, odio, rabia, nada mientras le mostraba como le traspasaba el cerebro con una bala, le cortaba la cabeza o lo descuartizaba, pero cuando le mostró el techo cayendo sobre él y aplastándolo, la criatura había levantado la mirada en reacción a lo que creía ver, eso era todo lo que había necesitado para saber que si veía lo que ella quería que él viera.

Se sentía cansada, sin energías, creía que podía caerse ahí y echarse un rato a descansar, sentía las otras criaturas acercándose por los demás pasillos, atraídos por las balas y los gritos de los muchachos mientras asesinaban nuevamente a sus seres queridos.

Se movió lentamente a la puerta de la entrada donde se suponía debería de estar el presidente resguardado, con mucho cuidado, los muchachos la seguían, al parecer en el pasillo de frente el que se dirigía a las escaleras principales no venían casi criaturas, estaba muy vacío ese pasillo, mientras que una buena cantidad venía detrás de ellos por alguno de los otros pasillos que no habían revisado mientras avanzaban en la búsqueda de su objetivo.

Al llegar a la puerta Lori observó un charco de sangre que parecía venir desde el otro lado por el borde inferior. Se preguntó si no habían llegado demasiado tarde, si el zombie psíquico no había ya provocado la muerte del presidente enviando señales más allá de la puerta por la que se encontraban.

Pensó en tocar la puerta, golpearla, llamar como si fuera una reunión formal... Entonces comprendió que no había una contraseña, un método de validar que estaban vivos... Aún más importante necesitaba conocer si las respuestas que recibiría desde el otro lado de la puerta sería de seres con vida.

no había golpeado todavía la puerta, tomó su cantimplora, bebió un poco de agua y se refrescó la garganta. Sintió como el suave liquido corría por su garganta, limpia, sin sabor, y al mismo tiempo al nivel de los néctares mas deliciosos y delicados de la naturaleza.

Mientras cerraba la cantimplora, una criatura se asomó por una de las esquinas del pasillo. Uno de los muchachos que estaban con su novio Matías se acercó, sin disparar lo destrozó con un machete que cargaba con él, su cabeza rodó por el suelo.

Ella cerró sus ojos, y colocó una mano contra la puerta donde debería de estar el presidente. comenzó a concentrar su poder como podía, sentía que las energías le podían fallar, estaba débil. Sin embargo pudo sentir que había 2 personas en el interior de la habitación. Solo dos personas con vida de todo un grupo que debería de estar cuidando al presidente.

Tal vez habría sido llevado a otro lugar y estos dos resguardaban el lugar. Era algo sumamente lógico, si el blanco era el presidente, las criaturas pudieron sacar la información de algún soldado y venir aquí a buscarlo.

Regresó a su mente, no podía seguir usando su poder para intentar de saber que pensamientos pasaban sobre los que estaban en el interior, no pudo comprobar quienes podían ser. Sintió que las piernas le fallaba, las rodillas temblaban como gelatina creía que caería ahí mismo y se desmayaría.

En la puerta se escuchó un extraño sonido, como si una pequeña cucaracha se hubiera movido con rapidez... Una cucaracha con patas demasiado grandes...

Lori abrió su único ojo... No estaba segura de haber escuchado bien, pero repitió el sonido de los pasos de la cucaracha por la puerta, pero al final le agregó dos pasos más, con una pequeña presión más alta para resaltarlo y separarlo.

Desde el otro lado de la puerta, la cucaracha que caminaba lentamente comenzó a caminar, combinando los dos pasos extra, en cuatro puntos diferentes de la puerta, una señal en forma de Cruz, y lo que parecía un golpe ligero con los nudillos en el centro de la puerta... Reconocía esos golpes...

Inmediatamente le vino el recuerdo de la última vez que había escuchado aquél pequeño juego de insectos.

Alguien había llegado en secreto y silencio hasta la puerta de su cuarto en Argentina, comenzó los toques suaves a la puerta como si un insecto grande estuviera caminando en la puerta.

Ella incrédula, (al igual que en este momento), había continuado con el juego de sonidos, y una nueva respuesta fue recibida después... Era el mismo patrón, la misma forma de jugar de su Tío David para jugar con ella y avisarle que quería pasar a su cuarto cuando llegaba a la casa de sus padres.

Fue el mismo día que vio como su tío disparaba en la frente de sus padres y los eliminaba mandándolos al otro mundo.

Se levantó y susurró a la puerta. "Tío David..." no obtuvo respuesta desde el otro lado. No estaba segura si era su tío quien hacía ese sonido. Pero el patrón, el juego de sonidos antes de entrar en su habitación... Estaba segura que tenía que ser él.

Otro zombie apareció por la esquina del pasillo, Matías se acercó personalmente y lo eliminó. No iban a gastar más balas mientras no fuera necesario.

-      Tío David... Soy yo... Estoy aquí, déjanos pasar, somos tres... - volteó a ver a los muchachos... no contó a Matías y los otros, era la costumbre de que siempre andaban ellos tres juntos y nadie más... - Perdón... Somos siete, yo con mi equipo y cuatro sobrevivientes más.

-      Me encantaría saber que es verdad y que mi sobrina está viva... - Su voz fuerte y grabe se escuchaba con dificultad desde el otro lado de la puerta - Que no la salvé en Argentina para que muriera aquí con este nuevo ataque, este nuevo tipo de criatura...

-      Tío si soy yo... No he muerto, no he caído en las fauces de estas podridas y cochinas criaturas... Ábrenos las puertas, estamos aquí para resguardar al presidente, pero estamos cansados, sin energías, se nos acaban las balas que gastamos para eliminar y limpiar este pasillo.

-      Como puedo asegurarme que de verdad eres Lori y no una de esas cosas, o que intentaran de enviarme otra imagen a mi mente, para pensar que eres tú y no un zombie que querrá morderme y devorarme antes de alcanzar al presidente...

       No puedo darme ese lujo, no puedo permitirme ser alcanzado.

-      ¿Qué debo hacer para que me creas y nos dejes pasar tío?. ¿Contarte de como mataste a mis padres en Argentina, las palabras que me dijiste o las frases de odio que te solté y aún tengo en la punta de la lengua aún después de tantos años?

-      Todos esos son recuerdos de mi mente fresca, de mi mente actual que me vienen a la mente cada vez que pienso en mi sobrina, en lo mal estima que me tiene, y que espero algún día comprenda que lo hice por su bien...

Lori bajo la mirada, los muchachos comenzaban a retroceder de nuevo a donde estaba ella... Las criaturas continuaban apareciendo por los pasillos, más por los pasillos traseros que por los pasillos frente a ellos. Al parecer la mayor horda ya había pasado al otro lado y seguido su camino hacia... ¿Hacia donde los estaba guiando el líder de aquél grupo?...

Entonces recordó algo... Algo muy viejo y que estaba segura que solo ella y él podían conocer, por lo menos entre las personas vivas...

-      Yo... yo recuerdo algo que tu no recuerdas... Yo recuerdo nuestro mayor secreto... y antes que intentes de recordarlo y me culpes de sacártelo de la mente, te recuerdo de aquella vez que te encontré en la casa... Te encontramos teniendo relaciones con el vecino de mis padres en el sofá de la casa...

Aunque ella no podía verlo sabía que sabía de que le estaba hablando...

-      Si... En esa edad no comprendía que eran los Homosexuales... Y recuerdo que papá se enfureció contigo demasiado y dejaste de ir a la casa después de aquella pelea. Que mi mamá me tapó los ojos para que no viera, pero ya te había visto ahí, con el miembro del vecino penetrándote por detrás, tu sudor cayendo por tu frente y tu cara...

No pudo continuar ni terminar la frase. La puerta se abrió de golpe, sus energías fallaban, estaba cansada, pero su tío la tomó cuando parecía que iba a caer...

-      Entren todos... Entren inmediatamente o les juro que los dejo afuera para que esas cosas se los coman...

Los demás chicos entraron en la sala. Cuando entraron todos se quedaron en completo silencio y estupefactos... Habían por lo menos 8 cadáveres en el suelo de aquél lugar. Veían al presidente, sentado en una esquina, sus ojos parecían que habían llorado, estaban rojos y con muchas lagrimas congeladas en su interior.

La puerta se cerró detrás de ellos y Snake volteó a ver a su sobrina, intentaba de mantenerla en pie mientras le daba un abrazo con fuerza.

-      Solo pueden existir dos personas en el mundo que sepan ese secreto mío, y mi sobrina es una de ellas, junto a mi mismo aunque ya ni pensaba en el mismo.

El presidente le miraba en ese momento como intentando de descubrir ese horrible pensamiento... Había conocido a Snake hace muchos años, nunca lo había visto con ningún tipo de actitud extraña, nunca había hecho ninguna insinuación a ningún soldado, nunca había dado ningún tipo de debilidad de ese tipo y no podía imaginárselo en la situación que su sobrina lo estaba describiendo...

-      ¿Usted es Gay?...

Preguntaba incrédulo el presidente en ese momento...

-      Y gracias a ese secreto personal, usted y yo estamos a salvo presidente... - Volteó a ver a su sobrina de nuevo mientras le limpiaba una lagrima en su mejilla. - Cuando esa cosa llegó, intentó de meterme en la cabeza la imagen de las mujeres que eran un ejemplo de belleza femenina en la humanidad...
      
       Sin embargo no me afectó... No sentía ganas de estar con ellas, solo tenía admiración por ellas. Mi mente inmediatamente reaccionó preguntándose que hacían ellas en esta sala con nosotros si ellas no habían sobrevivido.

       Entonces pude ver como "ellas" comenzaron a tener una orgía entre las mismas, y comenzaron a llamarme, al tiempo que escuchaba las voces de mi madre desde afuera de la puerta, pidiéndome que le abriera para poder estar juntos de nuevo...

       Pero mi madre murió muchos años antes de que todo el apocalipsis se desatara... Ahí estuvo el otro gran error... Inmediatamente recordé de los zombies que ya habíamos estudiado que pueden enviar mensajes a la mente de alguien desprevenido, los zombies psíquicos. Pero los otros soldados no lo habían notado.

       Las mujeres comenzaron a levantarse y de intentar de abrir la puerta que yo mantenía cerrada, comprendía que eran los soldados, no las mujeres que estaba viendo, por lo que buscaba detenerlas a toda costa... Comencé a escuchar a Lori, a mi madre, incluso usted Sr. Presidente me daba órdenes de abrir las puertas desde el otro lado.

       Tuve que detener a estos soldados como pude... Al eliminar a los primeros dos, chocando sus cráneos con toda la fuerza que pude, los demás retrocedieron, parecían asustados conmigo, y comenzaron a buscar sus armas... Perdí la visión de las mujeres y se convirtieron de nuevo en soldados ante mis ojos, luego en zombies que querían devorarme.

       Sabía que no debía matarlos... Pero ellos no dejaban de buscar matarme... No sé que estaban viendo en ese momento... Pero no podía permitirles que acabaran conmigo... Los asesine con mis manos... El presidente se escondió en una esquina y dejó que todo ocurriera... Él no es un guerrero por lo que no intentó de detenerme...

Todos observaban los cuerpos en el suelo, los cráneos reventados, las venas saliendo, el rostro lleno de sangre de cuando lo estrangulaba... Era una imagen horrible. En especial sabiendo que quien lo había hecho estaba frente a ellos...

-      Yo si sé que veían ellos, porque al verte yo mismo salí corriendo a esconderme... - Hablaba el presidente desde su asiento... - Yo si te vi como la criatura en la que esa cosa te convirtió ante nuestros ojos, y sabía que no podríamos hacer nada por salvarme si de verdad eras ÉL

-      Y que era esa cosa que no podía ver a la cara y de la que no tuvo ningún tipo de esperanza presidente... - Le preguntó Snake... - Nunca lo había visto asustarse frente a un enemigo.

El presidente se levantó, dio unos pasos entre el grupo y se detuvo frente a Snake... Los dos hombres tenían un porte militar y de élite que ninguno de los chicos podría imitar en mucho tiempo, se veían a los ojos, como estudiándose el uno al otro. Entonces Snake pareció comprender cuál era el miedo al cual el presidente podría estar pensando...

-      Si soldado... Ese mismo es mi peor miedo, y en este momento creo que hemos errado en todas las ideas sobre lo que quería este grupo de no-muertos en esta base... Van tras ÉL...
-      Ares...


Fue lo único que salió de los labios de Snake, ante una mirada de asombro y terror a las ideas que le llegaban a la mente.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, V Los Gigantes de las Cavernas


V
Los Gigantes de las Cavernas…

Las pisadas de sus perseguidores han quedado bastante atrás, el ambiente continúa en un silencio que podría poner la piel de gallina hasta a las personas más valientes, sin embargo no es por el miedo que están nerviosos Lionell y Atsuko, el cambio de presión atmosférica por la tormenta que está cerca de tocar la isla, le ha erizado todos los cabellos, ya se puede sentir el olor de la lluvia sobre el mar, y aunque no puedan ver por completo el cielo, la oscuridad por la gran nubosidad que los ha alcanzado es evidente.

Las gotas de lluvia comienzan a alcanzarlos, al mismo tiempo que revisan cuantas balas les quedan en el cargador de cada uno, porque ya se habían vaciado uno más en el camino, destruyendo y despedazando las criaturas que se encontraban.

Frente a ellos se encuentra un enrejado bajo, la puerta para ingresar se encuentra derribada hacia el interior, lo que lo hizo, ejerció una gran fuerza hacia adentro, o en su defecto fue una masa de criaturas aglomeradas…

Por lo que Atsuko había visto en el video de seguridad, sabía que no era una horda, y que ese zombie de fuerza podría fácilmente haber derribado esa reja externa con casi nada de esfuerzo.

Se miraron las caras. El agua corría lentamente por sus mejillas mientras comenzaba a caer con más frecuencia y fuerza. Voltearon a ver a sus espaldas, y a lo lejos podían ver las siluetas de las criaturas que los estaban siguiendo entre los árboles…

-      Deberemos de entrar, cerrar la puerta y enfrentarnos a lo que se encuentra allá adentro.

Lionheart no dudaba de sus propias palabras… Solo que temía a lo que fuera que estuviera dentro de esas instalaciones… Él no había visto el video, pero las características que le había dado Atsuko sobre lo que ella había visto, eran suficiente para poner los nervios de punta a cualquiera que la escuchara. Con mucha más facilidad a alguien que ha viajado, y a sobrevivido a muchos ataques de criaturas que solo creía posible en sus peores pesadillas, que a escuchado cientos de cuentos de sobrevivientes, de personas en las ciudades fortalezas, y de los propios mercenarios de camino que le habían llegado a robar, y dejar en la intemperie esperando que muriera.

-      Aún así debemos tener cuidado de dos cosas principalmente… - Respondía Atsuko. – Por un lado sabemos de la criatura fuerte que se encontraba dentro de esas instalaciones, por el otro, debemos de considerar que encontraremos un zombie Psíquico, ya que lo poco que logré observar antes de que se cortara la corriente, es que el hombre que estaba ahí dentro no se llegó a defender siquiera de esa criatura. Su arma parecía estar aún resguardada y sin sacar.

-      Pero podría ser que ese zombie gigante y con mucha fuerza fuera también lo suficientemente rápido como para que no le diera tiempo de desenfundar su arma.

-      No lo creo… El movimiento que observé del mismo no era demasiado rápido. O por lo menos no mientras comía y luego lanzaba el cuerpo contra el panel.

Volvieron a observar a los zombies que se les acercaban, aunque eran lentos, el agua, y el terreno los dejaba más lentos y vulnerables, continuaban con su andar. Ya estaban a una distancia mucho más cercana…

Los relámpagos que cruzaban los cielos, provocaban un reflejo de sus rostros que podían congelar la sangre. Tal vez si se desconociera que eran criaturas en putrefacción, parecería que eran personas llorando, sufriendo un fuerte dolor o pena, mientras intentaban de mantenerse en pie con sus propias fuerzas… Pero en un mundo donde los zombies han dominado la tierra por una década, tener esa idea, ante la imagen de la descomposición y la muerte, era tan loca como pensar que esas personas solo querían darles un abrazo.

Reanudaron sus pasos hacia las instalaciones donde estaban los generadores eléctricos externos, pasaron sobre el enrejado, y alcanzaron la entrada del recinto. La oscuridad de su interior se devoraba la poca claridad que podía ingresar desde el exterior que se oscurecía a pasos agigantados.

Se vieron por un momento a la cara, sabían que tenían que continuar, no pueden estar perdiendo tiempo, mientras siguen muriendo soldados en las instalaciones principales.

Lionheart dio el primer paso al interior de la oscuridad, se plantó con una rodilla en el suelo, mientras Atsuko vigilaba las figuras tambaleantes que se venían acercando por sus espaldas. La lluvia comenzaba a caer de manera más continua, más fuerte, y la vista de Lionheart se iba adaptando poco a poco a la oscuridad del interior de las instalaciones.

Por un momento creyó ver una silueta moverse en medio de la oscuridad al fondo del pasillo de entrada, tomó con más fuerza su arma, apuntando a lo que pudiera salir de la oscuridad mientras su iris continuaba adaptándose y tomando cada pequeña porción de luz que lograba capturar para convertirlo en una posible imagen.

Si algo se había movido o no en el interior, no continuó su camino al exterior, y Lionell sintió por un momento la espalda de Atsuko rozarle su espalda, las criaturas se acercaban, no querían hacer mucho ruido estando tan cerca de la entrada para intentar de tomar desprevenido a la criatura que podía estar dentro del mismo, a menos que fuera necesario.

Se levantó y dio otro paso, su iris crecía y se achicaba buscando un punto exacto de conformidad con la oscuridad en la que estaba ingresando, creía poder ver el suelo a unos metros del interior, y por un instante pudo ver un ligero color rojo en la pared que estaba a su derecha.

Sin dejar de apuntar al frente, listo para disparar si era necesario volteó momentáneamente a su lado, para intentar de descifrar que era lo que estaba en la pared, un color tan común al principio de todo el desastre hace diez años, habían aprendido a no pasarlo por desapercibido cuando se mostraba en algún rincón de cualquier camino.

La silueta de lo que vio en la pared incrustado le sacó una sonrisa… a su espalda, Atsuko se pegaba aún más de él y le susurró en voz baja…

-      Si no entramos ya tendremos que echarnos encima a estos 3 que ya prácticamente puedo oler aún a través del velo de la lluvia…

Cuando Lionell volteó a ver a las criaturas de la que hablaba, notó que efectivamente estaban sumamente cerca, uno de ellos tenía la piel de un color gris nauseabundo, y su rostro parecía mostrar una expresión de sorpresa…

Sus ojos se encontraban completamente abiertos, unos lentes de montura cuadrada deformaban parcialmente la vista de aquél ser, y sus ojos sin pupilas claramente detalladas, le hacían poseer una mirada perdida, una mirada sin sentimientos y sin objetivos en esta vida. En su frente parecía tener un agujero de bala, pero con las gotas de lluvia, las gotas que estaban en su superficie, comenzaron a correr y pasar sobre su ojo izquierdo, limpiando la herida momentáneamente, demostrando que no tenía ningún agujero, solo tenía un golpe en el cráneo que seguro le habían dado algún civil intentando de defenderse, o se lo hubiera dado él mismo cuando aún se encontraba con vida intentando de escapar de los largos y oscuros brazos fríos de la muerte que tenía encima de su rostro, devorándole el labio inferior del lado izquierdo, sin prestar mayor atención a la sangre que salía por su nariz, y los grandes dientes amarillentos que parecían caerían en cualquier momento de su boca al suelo, sin poder devorar un bocado más de la deliciosa carne de los vivos que tenía casi a su alcance y aún deseaba con todo lo que podría quedarle de su alma atrapada.

Atsuko levantó el arma, y en ese momento, sin querer, le dio con el codo a Lionell en el suave movimiento que había realizado, eso lo había sacado de sus cavilaciones, de su momento de estudio del ser que venía a destruirlo, de su admiración y odio por aquellas criaturas inmortales que solo pensaban en devorarlo…

Tomó a Atsuko por la cintura, la jaló hacia el interior de la instalación, hacia la oscuridad predominante, y cerró la puerta delante de ella, dejando a las criaturas afuera sin poder ingresar, y al mismo tiempo dejándolos a ellos en la más absoluta oscuridad…

-      Tápate un poco los ojos y voltea al suelo mientras tus pupilas se acostumbran a la luz…

-      ¿A la luz?... ¿Que luz si nos has metido de golpe aquí sin conocer aún…?

En ese instante un destello de luz cegadora se había encendido apuntando al techo de la instalación, las tuberías del techo llenas de polvo, tierra y telarañas quedaron completamente iluminadas con el fuerte haz que salía de la linterna que Lionell había tomado de la pared.

Ella cerró los ojos de golpe, sintió un extraño dolor ante el cambio tan repentino entre la oscuridad y la luz. Lionell estaba con un el otro brazo cubriendo suavemente los ojos, mirando al suelo, mientras su vista se adaptaba, luego de haber tenido una adaptación previa a la oscuridad mientras intentaba de indagar lo que había en el interior de la base.

Tomó a la propia Atsuko por un hombro y la hizo agacharse, arrodillándose frente a él… Una feminista de hace menos de un siglo, hubiera pensado que eso era un acto de puro machismo, dominación de la mujer, y ponerla en ese contexto a sus pies… Por lo menos eso parecería por la fuerza y la agresividad con que la bajó, quedando ella arrodillada justo frente de él.

Pero en realidad la había bajado para poder apuntar con el haz de la luz hacia el pasillo, seguía con la duda de si en verdad existía algo que se había movido cuando intentaba de adaptar su visión al interior, y sus dudas, sus preguntas tuvieron una respuesta inmediata, con el gruñir suave de la criatura que se arrastraba sin piernas y casi había alcanzado a Atsuko.

Lionell lo vio, rodeó a Atsuko, que al sentir las manos y garras del zombie en sus botas resbalosas por el agua y el lodo, se lanzó hacia el frente, ahogando un suave grito, y él comenzó a patear el rostro de la criatura que estaba a sus pies.

Había sido un hombre, y su traje militar demostraba que era parte del personal de las instalaciones, su cráneo y toda la masa encefálica gris que es protegida por este, se encontraba ahora desparramado en el suelo en ese instante.

Atsuko se levantaba con un poco más de visión, Lionell mantenía la luz hacia el pasillo interno, manteniendo de esta manera la iluminación a cualquier cosa que intentara venir por ellos…

Cuando ella se colocó a su lado, observaba el destruido rostro que se encontraba en el suelo, sus facciones parecían ser medio reconocibles. Se agachó junto a los restos del destrozado cuerpo…

Un golpe en la puerta, informando de la llegada de las criaturas exteriores hasta el portal, sobresaltó al momento a Atsuko, quien reaccionando inmediatamente se lanzó a un lado del putrefacto cadáver, girando sobre si misma y apuntando a la puerta que los zombies no podrían abrir en ese momento.

Lionell también había volteado en ese momento, apuntando con la luz de la linterna de emergencia hacia la puerta, en el momento que sonó un segundo golpe seco contra la puerta, seguido de una segunda mano que lo acompañaría por un rato, en la parsimoniosa sonata con su redoblar de los tambores…

Volteó de nuevo la linterna al interior de las instalaciones, se veía tranquilo, no parecía haber más nada en movimiento en ese momento, acercándose hasta ellos.

Atsuko se permitió relajar un momento, respiró profundo, tomando oxigeno y nuevos ánimos para levantarse y poder continuar con la misión. Y en ese instante, notó algo sumamente particular… El cadáver a su lado no olía con la típica pudrición del resto de los cadáveres y zombies que siempre se encuentran. Existía una mezcla de olor, entre la pólvora y la sangre del añojo derribado, un olor bastante acre. Pero al mismo tiempo parecía el perfume más delicado del mundo, ante una existencia donde la pudrición de los muertos es el estándar.

Mientras se levantaba nuevamente, observó que el cadáver le faltaban ambas piernas. Pero no parecían cortadas, o destruidas por un accidente o algo así, la carne y los restos de piel parecía como si le hubieran arrancado las piernas con pura fuerza bruta, sin usar cierras, ni hachas ni objetos cortantes…

Al observar nuevamente a los restos de su rostro, aplastados y destruidos, supo porqué se le hacía tan conocido el zombie que tenía en frente, y casi todo lo que había comprendido hasta ese momento tomó sentido…

-      Este era el sujeto que el zombie fuerte estaba devorando cuando observé las cámaras. – Comenzó Atsuko -  Nuevamente estamos viendo que los cadáveres se están levantando más rápido del tiempo promedio que conocemos, por eso aún no tiene el típico olor de pudrición, de los cadáveres descompuestos que nos encontramos a cada momento.

       Tampoco se logra ver sus piernas, y me parece que fueron arrancadas por pura fuerza bruta.

Atsuko se acercó a los jirones de tela que quedaban de los pantalones rasgados, confirmando lo que veía cuando estuvo a su lado.

-      No se observan mordidas en ésta área, solamente la que tiene por su cuello y espalda.

Atsuko se levantó, y se puso a un lado de Lionell observando ambos hacia el interior del pasillo, a la oscuridad que se tragaba la luz, como si del vacío del espacio se encontrara en ese momento en la tierra, absorbiendo la luz de la linterna.

-      Toma otra de las linternas, pero guárdalas. Yo continuaré con esta iluminando el camino. No uses la tuya a menos que sea necesario, es decir, que me pase algo o que nos separemos para completar una mayor cantidad de espacio… Aún tenemos que buscar los manuales de funcionamiento para poder poner de nuevo esto a funcionar, porque los muchachos que harían ese trabajo los dejamos atrás por seguridad.

Atsuko lo pensó por un momento… Debería de haberse traído por lo menos a uno de los electricistas… Fue un error y un fallo que no calculó, por el momento de… ¿De que? ¿Cual era la escusa?... ¿Miedo?, ¿Asco?, ¿Terror?, ¿Nervios?... no estaba segura que alguna de las emociones que se le pudiera ocurrir sobre sus sentimientos en ese momento, pudiera darle por aceptable la mala decisión que había tomado.

Sin embargo, tendrían que solucionarlo de la mejor manera que pudieran, pero para ello no deberían de morir en aquellos pasillos, ante una criatura que en fuerza podría arrancarles una pierna, como si del muslo de un pollo se tratara y devorárselo delante de ti, mientras morías con un fuerte dolor agonizante.

Comenzaron a avanzar lentamente, a sus espaldas escuchaban el ritmo desigual entre los golpes de los zombies y las gotas de la lluvia que caía, acompañado por la tormenta. Por un momento se Atsuko se preguntó si una tormenta podría arrastrar los cadáveres vivos de los zombies lejos de la isla  y convertirlos en una amenaza peor, debajo del agua, que los podría alcanzar en cualquier momento sin siquiera sospecharlo… Ese tipo de amenaza existía, no es muy común, pero es mucho más alto a los ataques de tiburones por ejemplo. Y más aún en costas cercanas de los continentes, donde miles de personas murieron en esas orillas, ahogados, mordidos, comidos, y luego se dispersaron bajo el agua, en parte caminando, en parte llevados por el oleaje y las corrientes. Nadie sabe como se haría una vez repoblado el planeta, para limpiar los océanos, o si se podría hablar de una verdadera limpieza, si aún en esta isla alejada de la costa, seguían llegando criaturas eventualmente, como bien podía demostrarlo en esta oportunidad los zombies Psíquicos…

-      ¿O este sería otro ataque coordinado por las mismas fuerzas que quieren eliminar a Lionheart por la información que está manejando?...

Sus pensamientos la distraían… ella no quería distraerse.

Llegaron al final del pasillo y el mismo cruzaba a la derecha, caminaban lentamente, intentando de hacer el menor ruido posible, y muy pendientes de cualquier sonido que pudiera provenir del interior.

Ninguno de los dos conocía con exactitud esas instalaciones, era imposible que Lionell las conociera, y Atsuko nunca había tenido necesidad de acercarse a ellas para realizar ninguna reparación, porque no era uno de los técnicos de la base.

Sin embargo, Lionell se detuvo por un momento al llegar al siguiente final del pasillo, el camino se dividía en 2… a la izquierda y derecha… sabían que posiblemente algo así pasaría y sería mucho más rápido separarse a buscar la ubicación de la estación que intentarían de reparar…

Atsuko ya estaba realizando señas a Lionell… ella tomaría por la derecha, el por la izquierda… y cuando encendió la linterna, Lionell le detuvo, bajando la luminosidad al suelo, y apretando el botón para que se apagara de nuevo. Ella no comprendía exactamente por que lo hacía, si se separaban sería mucho más rápido para cubrir el espacio…

Cuando estaba a punto de hablar, el le colocó un dedo sobre sus labios, en gesto de silencio… Ella conocía ese gesto, amaba ese gesto, pero ese no era el momento… Entonces separó su dedo de los labios de ella y los movió lentamente arriba y abajo, como señalando el techo del pasillo.

Ella siguió con su mirada lo que señalaba su dedo, mientras la linterna de él ascendía y señalaba justo lo que él quería que viera. Eran tuberías gruesas, tuberías de cableado que pasaban por el techo y venían desde el pasillo izquierdo… En la intercepción, hacia el lado derecho, solo seguía un tuvo muy pequeño en diámetro, y al que estaban conectados las cadenas de bombillos correspondientes que deberían de estar iluminando el camino.

Ella comprendió, ambos habían visto la misma película de dinosaurios de niños, ambos rieron como cómplices de una misma travesura, recordando por un momento, aquella noche que se escaparon de la base Libertad Americana XIII donde estaban, a una colina cercana, alejados de todos y de todo, acostados sobre la dura roca, con la grama cercana en los alrededores, observando las estrellas y conversando de esas maravillosas películas de su juventud y su niñez.

Parecían tener un suave brillo en sus ojos, cada uno con esa mirada pícara, de los recuerdos alegres de la juventud.

Un sonido hueco y sordo pareció escucharse en el fondo del pasillo… Ambos voltearon inmediatamente, mientras Lionell apuntaba con la linterna en la dirección de donde provino el sonido.

Atsuko a su lado apuntaba con su arma, aunque había visto el tamaño del zombie que había lanzado al hombre contra el panel de control y sabía que su altura era mucho mayor a la de un zombie promedio, (o debería de decirse a la altura que tienen los humanos promedio), el que le arrancara las piernas a su victima le impedía poder realizar un calculo de a que altura se encontraría su cabeza para dispararle.

Debían dispararle inmediatamente en la cabeza, no permitirle que los alcanzara, o con su fuerza descomunal podría usarlos como palillo de dientes, luego de arrancarles sus extremidades como un conejo cocinado a la leña.

Caminaban poco a poco, seguían con lentitud el camino que se veía del cableado en el techo, apuntándolo momentáneamente de vez en cuando para asegurar que continuaban su camino y no lo perdían en mitad de un pasillo.

En el fondo una figura comenzó a acercarse tambaleándose, su caminar era lento, el sonido de sus pies arrastrándose por el concreto daba la sensación de ser el sonido de un gemido de dolor y sufrimiento con el eco de las paredes, que lo convertían en un suave susurro a mayor distancia.

Su rostro comenzó a reflejarse en la luz que lo iluminaba, sus ojos parecían vacíos en la oscuridad de sus cuencas, mientras su boca abierta mostraba el hambre y la furia de su portador… No hacía sonidos, no gemía, solo se escuchaba sus pasos, pues su garganta oscura y siniestra ante las sombras que proyecta su propio cuerpo, se encontraba desgarrada y muy destruida.

Detrás comenzó a aparecer otra criatura, su camisa tropical se encontraba abierta mostrando un vacío agujero de infinita oscuridad, donde debería de haber estado sus órganos antes de que se alimentaran con ellos.

Lionell volteó a ver a Atsuko, el continuaría con la linterna mientras ella disparaba a los objetivos, era lo mas sencillo en aquél momento, no deberían de dar muchos problemas.

El primer disparo salió de la pistola, la bala surcó por el aire a la velocidad del sonido, rompiendo el silencio del pasillo, moviendo el aire y el polvo en su trayecto hasta alcanzar el cráneo del primer zombie que se les estaba acercando en ese momento…

La bala atravesó por completo la cabeza de aquella criatura, al parecer ya estaba bastante debilitada por alguna razón que a ellos en ese momento les era desconocida. Pero al salir por detrás solo fue a perderse en la oscuridad detrás de este ser…

Su cuerpo caía lentamente al suelo, Atsuko cambiaba de objetivo mientras continuaban avanzando poco a poco para acortar distancias y asegurar el disparo contra el segundo zombie.

Un fuerte sonido, un grito que se intensificó con el eco de las paredes, y parecía que había movido el aire caliente del fondo hasta donde estaban ellos, les llegó, golpeándoles los tímpanos con mucha fuerza.

Se agacharon para taparse los oídos, típico movimiento protector cuando algo te ataca y te duele, pero este ataque había sido mental, y auditivo… Lo que fuera que hizo aquél grito, estaba molesto.

Cuando comenzaban a levantarse, escucharon de nuevo unos golpes contra el concreto, por un momento creyeron que podrían ser los zombies que dejaron afuera, que al escuchar el grito desde el interior, intensificarían sus golpes contra las puertas que los retenían. No tardaron en darse cuenta de lo equivocado que estaban sus suposiciones…

Desde el fondo del pasillo, cuando volvieron a apuntar con la linterna, una silueta inmensa parecía acercarse muy rápidamente, el problema es que esa silueta siquiera debería de ser posible que estuviera dentro de esos pasillos, consideraban que debía ser un efecto óptico entre las sombras y la luz de la linterna de emergencia.

Sintieron los golpes acercarse, hacerse más y más intensos, la sombra desde atrás del zombie que les faltaba por eliminar alcanzó al mismo, mientras ellos comenzaban a dispararle con sus pistolas.

Los fogonazos de luz de las armas les iluminaban sus rostros, el miedo de apoderaba de ellos, la adrenalina se disparaba, y el zombie que tenían frente a ellos era aplastado contra una pared a su lado, mientras la inmensa criatura lo pasó, y continuaba corriendo hacia el frente. Sus enormes brazos se encontraban levantados, parecía que se tapaba la vista de la luz de la linterna que le pegaba a la vista, mientras corría casi a ciegas hacia la fuente de la luz y los disparos…

Ellos pudieron ver como las balas contra su pecho se incrustaban en la piel, y dejaban salir un espeso líquido negro que corría por su pecho, una corta distancia y se secaba, Lionell intentó de dispararle a la cabeza, pero las balas se detenían en los músculos y huesos de sus brazos que  cubrían su rostro.

Por un segundo, quitó los brazos de su rostro para observar a quienes les disparaba, su rostro, sin mucha carne, y con la boca abierta enormemente como si se fuera a comer y devorar a todas las criaturas que se le colocaran en el medio, uy de su garganta se podía ver el esófago como si de un tubo de alimentación externo se tratara.

Atsuko lo reconoció inmediatamente, era el ser que había volado al soldado contra el panel de control como un muñeco de trapo, Lionell logró reaccionar con apenas segundos antes de que los alcanzara. Al tener el rostro al descubierto disparó intentando que la mano le temblara lo menos posible.

La criatura pareció perder el equilibrio tras el impacto, su rostro no mostró ninguna reacción ante la sorpresa, ningún sentimiento humano mientras su enorme cuerpo caía fuertemente contra el suelo justo frente a Atsuko y Lionell. Se deslizó unos pocos centímetros, no creían que le había ocurrido ni un metro siquiera…

Sintieron como sus piernas temblaban, la adrenalina se había disparado por todo su cuerpo, y Atsuko sentía que no se podía mover, si lo intentaba caería pues las piernas no le respondían ante el monstruo que tenía enfrente.

Lionell creyó que vomitaría lo poco que tenía en el estomago, luego del susto de ese monstruo abalanzándose encima… Por un momento recordó la escena de Hulk persiguiendo a la viuda en la película de “los Avengers”, y supo el miedo que debió de sentir ella con un monstruo gigante persiguiéndola por un pequeño pasillo mientras corría por su vida. Pero ellos no habían corrido, no pudieron, sus instintos no les respondieron ante el miedo de lo que se les venía encima.

Tomó la linterna con una mano y a Atsuko por el brazo, levantándola para que no vomitara y apoyándose uno del otro, rodearon lentamente el inmenso ser que se encontraba derribado a sus pies…

Cuando llegaban hasta sus piernas, Lionell observó que la criatura estaba completamente descalza, y uno de sus pies se encontraba lleno de la sangre negra y coagulada que había pisado el otro cadáver que Atsuko mismo había derribado unos segundos antes de que él apareciera.

Continuaron caminando, cuando se le vino una idea a la cabeza, - ¿Y si no lo maté sino que solo se resbaló con la sangre y el golpe en la cabeza lo dejó inconciente un momento?... – El miedo y la adrenalina se volvía a apoderar de él, cuando, como si le hubiera leído el pensamiento, la criatura en su espalda comenzó a levantarse de nuevo lentamente.

Ambos se voltearon, levantaron sus armas y comenzaron a dispararle, las balas golpeaban su espalda, su nuca y se veía como los pedazos de carne descompuesta volaban con cada bala. Pero la criatura no había levantado lo suficiente la cabeza para darle un disparo certero en el cráneo.

Esta giró sobre su pié con el brazo extendido. Lionell logró empujar a Atsuko para que se agachara, pero no logró esquivar la embestida de aquella masa, que parecía más un tronco gigante que lo hubiera golpeado y lanzado unos metros hacia su espalda.

Golpeó una de las paredes y rodó por el suelo… la linterna cayó cerca de Atsuko antes de que este saliera volando.

Ella no sabía que hacer, se vio envuelta en pánico, comenzó a disparar, solo salieron 3 balas antes de escuchar el tan odiado sonido de un arma sin balas, “clic”, desde la recamara vacía que pedía más balas.

El monstruo se agachó, tomó el cadáver del zombie que le había hecho resbalar por una pierna, lo levantó y lo movió por el aire como si fuera un garrote para golpear a Atsuko, pero la flexibilidad del cuerpo lo hizo parecer más un látigo que un garrote…

Ella intentó cubrirse con los brazos del golpe, pero la fuerza y velocidad igual la hicieron salir hacia atrás unos pocos metros, cayendo en sus cuartos traseros, y resbalando por el suelo, quedando muy cerca de Lionell.

El monstruo gritó nuevamente, la furia lo atacaba, y sabía que tenía dos nuevos aperitivos de comida frente a él, uno ya estaba listo para ser devorado, el otro quería dar algo más de guerra antes de rendirse a su poder…