miércoles, 22 de mayo de 2013

Capitulo 11, LA LLEGADA DE LOS OTROS, V Los Gigantes de las Cavernas


V
Los Gigantes de las Cavernas…

Las pisadas de sus perseguidores han quedado bastante atrás, el ambiente continúa en un silencio que podría poner la piel de gallina hasta a las personas más valientes, sin embargo no es por el miedo que están nerviosos Lionell y Atsuko, el cambio de presión atmosférica por la tormenta que está cerca de tocar la isla, le ha erizado todos los cabellos, ya se puede sentir el olor de la lluvia sobre el mar, y aunque no puedan ver por completo el cielo, la oscuridad por la gran nubosidad que los ha alcanzado es evidente.

Las gotas de lluvia comienzan a alcanzarlos, al mismo tiempo que revisan cuantas balas les quedan en el cargador de cada uno, porque ya se habían vaciado uno más en el camino, destruyendo y despedazando las criaturas que se encontraban.

Frente a ellos se encuentra un enrejado bajo, la puerta para ingresar se encuentra derribada hacia el interior, lo que lo hizo, ejerció una gran fuerza hacia adentro, o en su defecto fue una masa de criaturas aglomeradas…

Por lo que Atsuko había visto en el video de seguridad, sabía que no era una horda, y que ese zombie de fuerza podría fácilmente haber derribado esa reja externa con casi nada de esfuerzo.

Se miraron las caras. El agua corría lentamente por sus mejillas mientras comenzaba a caer con más frecuencia y fuerza. Voltearon a ver a sus espaldas, y a lo lejos podían ver las siluetas de las criaturas que los estaban siguiendo entre los árboles…

-      Deberemos de entrar, cerrar la puerta y enfrentarnos a lo que se encuentra allá adentro.

Lionheart no dudaba de sus propias palabras… Solo que temía a lo que fuera que estuviera dentro de esas instalaciones… Él no había visto el video, pero las características que le había dado Atsuko sobre lo que ella había visto, eran suficiente para poner los nervios de punta a cualquiera que la escuchara. Con mucha más facilidad a alguien que ha viajado, y a sobrevivido a muchos ataques de criaturas que solo creía posible en sus peores pesadillas, que a escuchado cientos de cuentos de sobrevivientes, de personas en las ciudades fortalezas, y de los propios mercenarios de camino que le habían llegado a robar, y dejar en la intemperie esperando que muriera.

-      Aún así debemos tener cuidado de dos cosas principalmente… - Respondía Atsuko. – Por un lado sabemos de la criatura fuerte que se encontraba dentro de esas instalaciones, por el otro, debemos de considerar que encontraremos un zombie Psíquico, ya que lo poco que logré observar antes de que se cortara la corriente, es que el hombre que estaba ahí dentro no se llegó a defender siquiera de esa criatura. Su arma parecía estar aún resguardada y sin sacar.

-      Pero podría ser que ese zombie gigante y con mucha fuerza fuera también lo suficientemente rápido como para que no le diera tiempo de desenfundar su arma.

-      No lo creo… El movimiento que observé del mismo no era demasiado rápido. O por lo menos no mientras comía y luego lanzaba el cuerpo contra el panel.

Volvieron a observar a los zombies que se les acercaban, aunque eran lentos, el agua, y el terreno los dejaba más lentos y vulnerables, continuaban con su andar. Ya estaban a una distancia mucho más cercana…

Los relámpagos que cruzaban los cielos, provocaban un reflejo de sus rostros que podían congelar la sangre. Tal vez si se desconociera que eran criaturas en putrefacción, parecería que eran personas llorando, sufriendo un fuerte dolor o pena, mientras intentaban de mantenerse en pie con sus propias fuerzas… Pero en un mundo donde los zombies han dominado la tierra por una década, tener esa idea, ante la imagen de la descomposición y la muerte, era tan loca como pensar que esas personas solo querían darles un abrazo.

Reanudaron sus pasos hacia las instalaciones donde estaban los generadores eléctricos externos, pasaron sobre el enrejado, y alcanzaron la entrada del recinto. La oscuridad de su interior se devoraba la poca claridad que podía ingresar desde el exterior que se oscurecía a pasos agigantados.

Se vieron por un momento a la cara, sabían que tenían que continuar, no pueden estar perdiendo tiempo, mientras siguen muriendo soldados en las instalaciones principales.

Lionheart dio el primer paso al interior de la oscuridad, se plantó con una rodilla en el suelo, mientras Atsuko vigilaba las figuras tambaleantes que se venían acercando por sus espaldas. La lluvia comenzaba a caer de manera más continua, más fuerte, y la vista de Lionheart se iba adaptando poco a poco a la oscuridad del interior de las instalaciones.

Por un momento creyó ver una silueta moverse en medio de la oscuridad al fondo del pasillo de entrada, tomó con más fuerza su arma, apuntando a lo que pudiera salir de la oscuridad mientras su iris continuaba adaptándose y tomando cada pequeña porción de luz que lograba capturar para convertirlo en una posible imagen.

Si algo se había movido o no en el interior, no continuó su camino al exterior, y Lionell sintió por un momento la espalda de Atsuko rozarle su espalda, las criaturas se acercaban, no querían hacer mucho ruido estando tan cerca de la entrada para intentar de tomar desprevenido a la criatura que podía estar dentro del mismo, a menos que fuera necesario.

Se levantó y dio otro paso, su iris crecía y se achicaba buscando un punto exacto de conformidad con la oscuridad en la que estaba ingresando, creía poder ver el suelo a unos metros del interior, y por un instante pudo ver un ligero color rojo en la pared que estaba a su derecha.

Sin dejar de apuntar al frente, listo para disparar si era necesario volteó momentáneamente a su lado, para intentar de descifrar que era lo que estaba en la pared, un color tan común al principio de todo el desastre hace diez años, habían aprendido a no pasarlo por desapercibido cuando se mostraba en algún rincón de cualquier camino.

La silueta de lo que vio en la pared incrustado le sacó una sonrisa… a su espalda, Atsuko se pegaba aún más de él y le susurró en voz baja…

-      Si no entramos ya tendremos que echarnos encima a estos 3 que ya prácticamente puedo oler aún a través del velo de la lluvia…

Cuando Lionell volteó a ver a las criaturas de la que hablaba, notó que efectivamente estaban sumamente cerca, uno de ellos tenía la piel de un color gris nauseabundo, y su rostro parecía mostrar una expresión de sorpresa…

Sus ojos se encontraban completamente abiertos, unos lentes de montura cuadrada deformaban parcialmente la vista de aquél ser, y sus ojos sin pupilas claramente detalladas, le hacían poseer una mirada perdida, una mirada sin sentimientos y sin objetivos en esta vida. En su frente parecía tener un agujero de bala, pero con las gotas de lluvia, las gotas que estaban en su superficie, comenzaron a correr y pasar sobre su ojo izquierdo, limpiando la herida momentáneamente, demostrando que no tenía ningún agujero, solo tenía un golpe en el cráneo que seguro le habían dado algún civil intentando de defenderse, o se lo hubiera dado él mismo cuando aún se encontraba con vida intentando de escapar de los largos y oscuros brazos fríos de la muerte que tenía encima de su rostro, devorándole el labio inferior del lado izquierdo, sin prestar mayor atención a la sangre que salía por su nariz, y los grandes dientes amarillentos que parecían caerían en cualquier momento de su boca al suelo, sin poder devorar un bocado más de la deliciosa carne de los vivos que tenía casi a su alcance y aún deseaba con todo lo que podría quedarle de su alma atrapada.

Atsuko levantó el arma, y en ese momento, sin querer, le dio con el codo a Lionell en el suave movimiento que había realizado, eso lo había sacado de sus cavilaciones, de su momento de estudio del ser que venía a destruirlo, de su admiración y odio por aquellas criaturas inmortales que solo pensaban en devorarlo…

Tomó a Atsuko por la cintura, la jaló hacia el interior de la instalación, hacia la oscuridad predominante, y cerró la puerta delante de ella, dejando a las criaturas afuera sin poder ingresar, y al mismo tiempo dejándolos a ellos en la más absoluta oscuridad…

-      Tápate un poco los ojos y voltea al suelo mientras tus pupilas se acostumbran a la luz…

-      ¿A la luz?... ¿Que luz si nos has metido de golpe aquí sin conocer aún…?

En ese instante un destello de luz cegadora se había encendido apuntando al techo de la instalación, las tuberías del techo llenas de polvo, tierra y telarañas quedaron completamente iluminadas con el fuerte haz que salía de la linterna que Lionell había tomado de la pared.

Ella cerró los ojos de golpe, sintió un extraño dolor ante el cambio tan repentino entre la oscuridad y la luz. Lionell estaba con un el otro brazo cubriendo suavemente los ojos, mirando al suelo, mientras su vista se adaptaba, luego de haber tenido una adaptación previa a la oscuridad mientras intentaba de indagar lo que había en el interior de la base.

Tomó a la propia Atsuko por un hombro y la hizo agacharse, arrodillándose frente a él… Una feminista de hace menos de un siglo, hubiera pensado que eso era un acto de puro machismo, dominación de la mujer, y ponerla en ese contexto a sus pies… Por lo menos eso parecería por la fuerza y la agresividad con que la bajó, quedando ella arrodillada justo frente de él.

Pero en realidad la había bajado para poder apuntar con el haz de la luz hacia el pasillo, seguía con la duda de si en verdad existía algo que se había movido cuando intentaba de adaptar su visión al interior, y sus dudas, sus preguntas tuvieron una respuesta inmediata, con el gruñir suave de la criatura que se arrastraba sin piernas y casi había alcanzado a Atsuko.

Lionell lo vio, rodeó a Atsuko, que al sentir las manos y garras del zombie en sus botas resbalosas por el agua y el lodo, se lanzó hacia el frente, ahogando un suave grito, y él comenzó a patear el rostro de la criatura que estaba a sus pies.

Había sido un hombre, y su traje militar demostraba que era parte del personal de las instalaciones, su cráneo y toda la masa encefálica gris que es protegida por este, se encontraba ahora desparramado en el suelo en ese instante.

Atsuko se levantaba con un poco más de visión, Lionell mantenía la luz hacia el pasillo interno, manteniendo de esta manera la iluminación a cualquier cosa que intentara venir por ellos…

Cuando ella se colocó a su lado, observaba el destruido rostro que se encontraba en el suelo, sus facciones parecían ser medio reconocibles. Se agachó junto a los restos del destrozado cuerpo…

Un golpe en la puerta, informando de la llegada de las criaturas exteriores hasta el portal, sobresaltó al momento a Atsuko, quien reaccionando inmediatamente se lanzó a un lado del putrefacto cadáver, girando sobre si misma y apuntando a la puerta que los zombies no podrían abrir en ese momento.

Lionell también había volteado en ese momento, apuntando con la luz de la linterna de emergencia hacia la puerta, en el momento que sonó un segundo golpe seco contra la puerta, seguido de una segunda mano que lo acompañaría por un rato, en la parsimoniosa sonata con su redoblar de los tambores…

Volteó de nuevo la linterna al interior de las instalaciones, se veía tranquilo, no parecía haber más nada en movimiento en ese momento, acercándose hasta ellos.

Atsuko se permitió relajar un momento, respiró profundo, tomando oxigeno y nuevos ánimos para levantarse y poder continuar con la misión. Y en ese instante, notó algo sumamente particular… El cadáver a su lado no olía con la típica pudrición del resto de los cadáveres y zombies que siempre se encuentran. Existía una mezcla de olor, entre la pólvora y la sangre del añojo derribado, un olor bastante acre. Pero al mismo tiempo parecía el perfume más delicado del mundo, ante una existencia donde la pudrición de los muertos es el estándar.

Mientras se levantaba nuevamente, observó que el cadáver le faltaban ambas piernas. Pero no parecían cortadas, o destruidas por un accidente o algo así, la carne y los restos de piel parecía como si le hubieran arrancado las piernas con pura fuerza bruta, sin usar cierras, ni hachas ni objetos cortantes…

Al observar nuevamente a los restos de su rostro, aplastados y destruidos, supo porqué se le hacía tan conocido el zombie que tenía en frente, y casi todo lo que había comprendido hasta ese momento tomó sentido…

-      Este era el sujeto que el zombie fuerte estaba devorando cuando observé las cámaras. – Comenzó Atsuko -  Nuevamente estamos viendo que los cadáveres se están levantando más rápido del tiempo promedio que conocemos, por eso aún no tiene el típico olor de pudrición, de los cadáveres descompuestos que nos encontramos a cada momento.

       Tampoco se logra ver sus piernas, y me parece que fueron arrancadas por pura fuerza bruta.

Atsuko se acercó a los jirones de tela que quedaban de los pantalones rasgados, confirmando lo que veía cuando estuvo a su lado.

-      No se observan mordidas en ésta área, solamente la que tiene por su cuello y espalda.

Atsuko se levantó, y se puso a un lado de Lionell observando ambos hacia el interior del pasillo, a la oscuridad que se tragaba la luz, como si del vacío del espacio se encontrara en ese momento en la tierra, absorbiendo la luz de la linterna.

-      Toma otra de las linternas, pero guárdalas. Yo continuaré con esta iluminando el camino. No uses la tuya a menos que sea necesario, es decir, que me pase algo o que nos separemos para completar una mayor cantidad de espacio… Aún tenemos que buscar los manuales de funcionamiento para poder poner de nuevo esto a funcionar, porque los muchachos que harían ese trabajo los dejamos atrás por seguridad.

Atsuko lo pensó por un momento… Debería de haberse traído por lo menos a uno de los electricistas… Fue un error y un fallo que no calculó, por el momento de… ¿De que? ¿Cual era la escusa?... ¿Miedo?, ¿Asco?, ¿Terror?, ¿Nervios?... no estaba segura que alguna de las emociones que se le pudiera ocurrir sobre sus sentimientos en ese momento, pudiera darle por aceptable la mala decisión que había tomado.

Sin embargo, tendrían que solucionarlo de la mejor manera que pudieran, pero para ello no deberían de morir en aquellos pasillos, ante una criatura que en fuerza podría arrancarles una pierna, como si del muslo de un pollo se tratara y devorárselo delante de ti, mientras morías con un fuerte dolor agonizante.

Comenzaron a avanzar lentamente, a sus espaldas escuchaban el ritmo desigual entre los golpes de los zombies y las gotas de la lluvia que caía, acompañado por la tormenta. Por un momento se Atsuko se preguntó si una tormenta podría arrastrar los cadáveres vivos de los zombies lejos de la isla  y convertirlos en una amenaza peor, debajo del agua, que los podría alcanzar en cualquier momento sin siquiera sospecharlo… Ese tipo de amenaza existía, no es muy común, pero es mucho más alto a los ataques de tiburones por ejemplo. Y más aún en costas cercanas de los continentes, donde miles de personas murieron en esas orillas, ahogados, mordidos, comidos, y luego se dispersaron bajo el agua, en parte caminando, en parte llevados por el oleaje y las corrientes. Nadie sabe como se haría una vez repoblado el planeta, para limpiar los océanos, o si se podría hablar de una verdadera limpieza, si aún en esta isla alejada de la costa, seguían llegando criaturas eventualmente, como bien podía demostrarlo en esta oportunidad los zombies Psíquicos…

-      ¿O este sería otro ataque coordinado por las mismas fuerzas que quieren eliminar a Lionheart por la información que está manejando?...

Sus pensamientos la distraían… ella no quería distraerse.

Llegaron al final del pasillo y el mismo cruzaba a la derecha, caminaban lentamente, intentando de hacer el menor ruido posible, y muy pendientes de cualquier sonido que pudiera provenir del interior.

Ninguno de los dos conocía con exactitud esas instalaciones, era imposible que Lionell las conociera, y Atsuko nunca había tenido necesidad de acercarse a ellas para realizar ninguna reparación, porque no era uno de los técnicos de la base.

Sin embargo, Lionell se detuvo por un momento al llegar al siguiente final del pasillo, el camino se dividía en 2… a la izquierda y derecha… sabían que posiblemente algo así pasaría y sería mucho más rápido separarse a buscar la ubicación de la estación que intentarían de reparar…

Atsuko ya estaba realizando señas a Lionell… ella tomaría por la derecha, el por la izquierda… y cuando encendió la linterna, Lionell le detuvo, bajando la luminosidad al suelo, y apretando el botón para que se apagara de nuevo. Ella no comprendía exactamente por que lo hacía, si se separaban sería mucho más rápido para cubrir el espacio…

Cuando estaba a punto de hablar, el le colocó un dedo sobre sus labios, en gesto de silencio… Ella conocía ese gesto, amaba ese gesto, pero ese no era el momento… Entonces separó su dedo de los labios de ella y los movió lentamente arriba y abajo, como señalando el techo del pasillo.

Ella siguió con su mirada lo que señalaba su dedo, mientras la linterna de él ascendía y señalaba justo lo que él quería que viera. Eran tuberías gruesas, tuberías de cableado que pasaban por el techo y venían desde el pasillo izquierdo… En la intercepción, hacia el lado derecho, solo seguía un tuvo muy pequeño en diámetro, y al que estaban conectados las cadenas de bombillos correspondientes que deberían de estar iluminando el camino.

Ella comprendió, ambos habían visto la misma película de dinosaurios de niños, ambos rieron como cómplices de una misma travesura, recordando por un momento, aquella noche que se escaparon de la base Libertad Americana XIII donde estaban, a una colina cercana, alejados de todos y de todo, acostados sobre la dura roca, con la grama cercana en los alrededores, observando las estrellas y conversando de esas maravillosas películas de su juventud y su niñez.

Parecían tener un suave brillo en sus ojos, cada uno con esa mirada pícara, de los recuerdos alegres de la juventud.

Un sonido hueco y sordo pareció escucharse en el fondo del pasillo… Ambos voltearon inmediatamente, mientras Lionell apuntaba con la linterna en la dirección de donde provino el sonido.

Atsuko a su lado apuntaba con su arma, aunque había visto el tamaño del zombie que había lanzado al hombre contra el panel de control y sabía que su altura era mucho mayor a la de un zombie promedio, (o debería de decirse a la altura que tienen los humanos promedio), el que le arrancara las piernas a su victima le impedía poder realizar un calculo de a que altura se encontraría su cabeza para dispararle.

Debían dispararle inmediatamente en la cabeza, no permitirle que los alcanzara, o con su fuerza descomunal podría usarlos como palillo de dientes, luego de arrancarles sus extremidades como un conejo cocinado a la leña.

Caminaban poco a poco, seguían con lentitud el camino que se veía del cableado en el techo, apuntándolo momentáneamente de vez en cuando para asegurar que continuaban su camino y no lo perdían en mitad de un pasillo.

En el fondo una figura comenzó a acercarse tambaleándose, su caminar era lento, el sonido de sus pies arrastrándose por el concreto daba la sensación de ser el sonido de un gemido de dolor y sufrimiento con el eco de las paredes, que lo convertían en un suave susurro a mayor distancia.

Su rostro comenzó a reflejarse en la luz que lo iluminaba, sus ojos parecían vacíos en la oscuridad de sus cuencas, mientras su boca abierta mostraba el hambre y la furia de su portador… No hacía sonidos, no gemía, solo se escuchaba sus pasos, pues su garganta oscura y siniestra ante las sombras que proyecta su propio cuerpo, se encontraba desgarrada y muy destruida.

Detrás comenzó a aparecer otra criatura, su camisa tropical se encontraba abierta mostrando un vacío agujero de infinita oscuridad, donde debería de haber estado sus órganos antes de que se alimentaran con ellos.

Lionell volteó a ver a Atsuko, el continuaría con la linterna mientras ella disparaba a los objetivos, era lo mas sencillo en aquél momento, no deberían de dar muchos problemas.

El primer disparo salió de la pistola, la bala surcó por el aire a la velocidad del sonido, rompiendo el silencio del pasillo, moviendo el aire y el polvo en su trayecto hasta alcanzar el cráneo del primer zombie que se les estaba acercando en ese momento…

La bala atravesó por completo la cabeza de aquella criatura, al parecer ya estaba bastante debilitada por alguna razón que a ellos en ese momento les era desconocida. Pero al salir por detrás solo fue a perderse en la oscuridad detrás de este ser…

Su cuerpo caía lentamente al suelo, Atsuko cambiaba de objetivo mientras continuaban avanzando poco a poco para acortar distancias y asegurar el disparo contra el segundo zombie.

Un fuerte sonido, un grito que se intensificó con el eco de las paredes, y parecía que había movido el aire caliente del fondo hasta donde estaban ellos, les llegó, golpeándoles los tímpanos con mucha fuerza.

Se agacharon para taparse los oídos, típico movimiento protector cuando algo te ataca y te duele, pero este ataque había sido mental, y auditivo… Lo que fuera que hizo aquél grito, estaba molesto.

Cuando comenzaban a levantarse, escucharon de nuevo unos golpes contra el concreto, por un momento creyeron que podrían ser los zombies que dejaron afuera, que al escuchar el grito desde el interior, intensificarían sus golpes contra las puertas que los retenían. No tardaron en darse cuenta de lo equivocado que estaban sus suposiciones…

Desde el fondo del pasillo, cuando volvieron a apuntar con la linterna, una silueta inmensa parecía acercarse muy rápidamente, el problema es que esa silueta siquiera debería de ser posible que estuviera dentro de esos pasillos, consideraban que debía ser un efecto óptico entre las sombras y la luz de la linterna de emergencia.

Sintieron los golpes acercarse, hacerse más y más intensos, la sombra desde atrás del zombie que les faltaba por eliminar alcanzó al mismo, mientras ellos comenzaban a dispararle con sus pistolas.

Los fogonazos de luz de las armas les iluminaban sus rostros, el miedo de apoderaba de ellos, la adrenalina se disparaba, y el zombie que tenían frente a ellos era aplastado contra una pared a su lado, mientras la inmensa criatura lo pasó, y continuaba corriendo hacia el frente. Sus enormes brazos se encontraban levantados, parecía que se tapaba la vista de la luz de la linterna que le pegaba a la vista, mientras corría casi a ciegas hacia la fuente de la luz y los disparos…

Ellos pudieron ver como las balas contra su pecho se incrustaban en la piel, y dejaban salir un espeso líquido negro que corría por su pecho, una corta distancia y se secaba, Lionell intentó de dispararle a la cabeza, pero las balas se detenían en los músculos y huesos de sus brazos que  cubrían su rostro.

Por un segundo, quitó los brazos de su rostro para observar a quienes les disparaba, su rostro, sin mucha carne, y con la boca abierta enormemente como si se fuera a comer y devorar a todas las criaturas que se le colocaran en el medio, uy de su garganta se podía ver el esófago como si de un tubo de alimentación externo se tratara.

Atsuko lo reconoció inmediatamente, era el ser que había volado al soldado contra el panel de control como un muñeco de trapo, Lionell logró reaccionar con apenas segundos antes de que los alcanzara. Al tener el rostro al descubierto disparó intentando que la mano le temblara lo menos posible.

La criatura pareció perder el equilibrio tras el impacto, su rostro no mostró ninguna reacción ante la sorpresa, ningún sentimiento humano mientras su enorme cuerpo caía fuertemente contra el suelo justo frente a Atsuko y Lionell. Se deslizó unos pocos centímetros, no creían que le había ocurrido ni un metro siquiera…

Sintieron como sus piernas temblaban, la adrenalina se había disparado por todo su cuerpo, y Atsuko sentía que no se podía mover, si lo intentaba caería pues las piernas no le respondían ante el monstruo que tenía enfrente.

Lionell creyó que vomitaría lo poco que tenía en el estomago, luego del susto de ese monstruo abalanzándose encima… Por un momento recordó la escena de Hulk persiguiendo a la viuda en la película de “los Avengers”, y supo el miedo que debió de sentir ella con un monstruo gigante persiguiéndola por un pequeño pasillo mientras corría por su vida. Pero ellos no habían corrido, no pudieron, sus instintos no les respondieron ante el miedo de lo que se les venía encima.

Tomó la linterna con una mano y a Atsuko por el brazo, levantándola para que no vomitara y apoyándose uno del otro, rodearon lentamente el inmenso ser que se encontraba derribado a sus pies…

Cuando llegaban hasta sus piernas, Lionell observó que la criatura estaba completamente descalza, y uno de sus pies se encontraba lleno de la sangre negra y coagulada que había pisado el otro cadáver que Atsuko mismo había derribado unos segundos antes de que él apareciera.

Continuaron caminando, cuando se le vino una idea a la cabeza, - ¿Y si no lo maté sino que solo se resbaló con la sangre y el golpe en la cabeza lo dejó inconciente un momento?... – El miedo y la adrenalina se volvía a apoderar de él, cuando, como si le hubiera leído el pensamiento, la criatura en su espalda comenzó a levantarse de nuevo lentamente.

Ambos se voltearon, levantaron sus armas y comenzaron a dispararle, las balas golpeaban su espalda, su nuca y se veía como los pedazos de carne descompuesta volaban con cada bala. Pero la criatura no había levantado lo suficiente la cabeza para darle un disparo certero en el cráneo.

Esta giró sobre su pié con el brazo extendido. Lionell logró empujar a Atsuko para que se agachara, pero no logró esquivar la embestida de aquella masa, que parecía más un tronco gigante que lo hubiera golpeado y lanzado unos metros hacia su espalda.

Golpeó una de las paredes y rodó por el suelo… la linterna cayó cerca de Atsuko antes de que este saliera volando.

Ella no sabía que hacer, se vio envuelta en pánico, comenzó a disparar, solo salieron 3 balas antes de escuchar el tan odiado sonido de un arma sin balas, “clic”, desde la recamara vacía que pedía más balas.

El monstruo se agachó, tomó el cadáver del zombie que le había hecho resbalar por una pierna, lo levantó y lo movió por el aire como si fuera un garrote para golpear a Atsuko, pero la flexibilidad del cuerpo lo hizo parecer más un látigo que un garrote…

Ella intentó cubrirse con los brazos del golpe, pero la fuerza y velocidad igual la hicieron salir hacia atrás unos pocos metros, cayendo en sus cuartos traseros, y resbalando por el suelo, quedando muy cerca de Lionell.

El monstruo gritó nuevamente, la furia lo atacaba, y sabía que tenía dos nuevos aperitivos de comida frente a él, uno ya estaba listo para ser devorado, el otro quería dar algo más de guerra antes de rendirse a su poder…