miércoles, 18 de abril de 2012

Capitulo 6 "Dias de guerra" VIII "Día 3: El Momento Mas Oscuro"

VIII

“Día 3: El Momento Mas Oscuro…”



El ascenso a los pisos superiores, aunque tensos, no tuvieron mayor contratiempo. Al parecer los Licans estaban preparándose para algo mayor, o estaban ocupados con la comida capturada recientemente.



Cada cierto tiempo se escuchaba algún grito en las lejanías, y la impotencia que sentían cada uno de los 42 hombres y mujeres que se encontraban en la BO, solo puede ser mencionada como indescriptible. Saber que tienes compañeros ahí afuera, y que a algunos de ellos puedes escucharlos gritar del dolor mientras se los comen aún estando vivos.



La lluvia comenzaba a bajar su intensidad. Más no los truenos y relámpagos que cruzaban los cielos. Podía olerse fácilmente la sangre que corría por las calles, se podía sentir ese denso frío llegar hasta los huesos, a pesar de haberse secado las ropas lo mejor posible con el poco equipo que aún mantenían. Algunos inclusive pudieron cambiarse de ropas, otros sin embargo habían abandonado sus equipos en los edificios donde estaban sus tiendas de campañas, y la sección que tenían que proteger, mientras huían por el sistema de alcantarillado para poder llegar a la BO.



El fuego había sido apagado en algunas calles, pero el fuego de los edificios donde se presentaron varias explosiones se mantenía, lo que permitía una ligera visibilidad hacia las calles. Se podían ver algunas de esas criaturas en las paredes de los edificios aledaños, sujetados con sus garras clavadas en el concreto. Sin embargo parecía haber una especie de tregua, donde ellos no atacaban, y el grupo tampoco estaba para desperdiciar balas a la distancia sin disparos seguros.



Atsuko, se había metido en la sala de comunicaciones, Lionheart se encontraba custodiando las escaleras en el piso donde se encontraba, junto con otros 11 hombres. 1 se encontraban con él en el mismo nivel, 2 en el entrepiso del nivel inferior vigilando no subiera ninguna criatura por ahí. De ahí para arriba se encontraban 2 mas en cada medio tramo de las escaleras; principalmente custodiando el camino a la salida, hasta la puerta del tejado a 2 pisos sobre su cabeza.



Atsuko salió de la habitación de comunicaciones gritando y maldiciendo a todo pulmón, mientras iba dando ordenes a los soldados que se encontraban en el camino que estaba tomando. Esto le permitió a Lionheart escucharla salir, y que no todo había salido bien. No estaba seguro porqué pero sabía que no era nada bueno el humor que cargaba.



Cuando pasó por las escaleras le grito a un soldado para que reemplazara a Lionheart, y se dirigió a este despectivamente como “Tu pedazo de mierda… mueve tu culo y acompáñame que tenemos cosas que discutir…” y fue todo lo que Lionheart necesitó escuchar para dejar el puesto y seguirla por el pasillo mientras el otro soldado tomaba su puesto.



Mientras caminaban hacía la habitación de ella, (ella delante dando órdenes y mandando a algunos soldados a buscar a otros 3 en específico que los quería lo más rápido posible en sus aposentos, mientras él la seguía desde atrás para no ser bombardeado por aquel mal humor), Lionheart no se quería poner a pensar mucho en porqué del mal humor de ella. Solo quería sentarse y pensar por unos minutos todo lo que había ocurrido. – ¿Si este grupo no hubiera llegado todo esto se hubiera presentado?, ¿Los Licans vinieron al sentir una gran fuente de alimento? ¿O sencillamente fue una casualidad?... No importa lo que ocurriera, si no hubieran estado aquí, de seguro yo ya estaría muerto ante semejante cantidad de monstruos con hambre…- Eran los pensamientos en los que estaba distraído mientras llegaron a la habitación de Atsuko.



Al entrar observó que aquella habitación no era muy diferente a donde él se encontraba. Apenas entraba estaba a la derecha de la habitación una guitarra en el suelo, que posiblemente perteneció al antiguo dueño de aquel apartamento, en las paredes estaban algunos cuadros, y un póster en la pared del fondo con una foto del grupo de los Rolling Stones y sobre ellos estaba escrito “Sympathy For The Devil” que fue uno de los grandes éxitos de aquel grupo, cuando lo detallo más noto lo que al parecer eran las firmas de cada uno de sus integrantes.



El bombillo del techo proporcionaba la única luz en la habitación, y no era necesario buscar más para no llamar mucho la atención en el exterior. En una esquina se encontraba un televisor y lo que parecía una consola de Xbox 360… - Cuando era una buena época y existían los videojuegos… Ése era el único lugar donde esperaba disparar un arma, y ahora mírame… No soy un héroe de los videojuegos en los que me pasaba horas… ahora soy mi propio puto héroe salvando mi trasero día a día en este mundo. – Recordaba Lionheart mientras Atsuko cerraba la puerta y le señalaba un sillón tapizado horriblemente con motivos de videojuegos viejos…



Ella comenzó explicándole que se había logrado comunicar con la central después de una hora. Al parecer la tormenta eléctrica, (que son comunes actualmente debido al propio proceso de purificación que esta tomando el planeta), había mantenido las comunicaciones cortadas por un alto rango de tiempo. Tuvo que explicarles todo lo que había ocurrido, puesto que incluso los satélites no pudieron observar lo que ocurría en tierra.



El regaño por perder una guarnición de 130 hombres (132 contándolos a ellos), y convertirla en solo un grupo de 40 sobrevivientes de un único ataque fue monstruoso. Ella les había intentado de explicar que nunca antes había visto una manada tan grande de Licans, y menos cuando 24 Horas antes de la misión no se habían observado mayor actividad en la zona.



Ellos prometieron que harían las investigaciones pertinentes del caso, y revisarían su informe para conocer si había actuado bajo la mejor de las posibles situaciones a presentarse con la información que tenía antes de marcharse. Y por encima de todo, lamentaban que no pudiera mantener el perímetro para reconquistar aquella ciudad.



Según comprendía Lionheart, no solo lo estaban cubriendo a él, sino que también les habían ordenado mantener la zona y limpiarla para una reconquista, montar un puesto de avanzada RCV. Y así a mediano plazo utilizar los terrenos de los alrededores para nuevos cultivos.



- Sin embargo existen muchos huecos entre la información que me dieron, y lo que en realidad está ocurriendo, por lo que necesito me seas lo mas sincero que puedas. – Decía Atsuko con una cara de completa seriedad, su expresión daba a entender que estaba profundamente molesta no por el regaño sino por alguna otra razón. - ¿Qué información es tan importante como para que me “EXIGIERAN”. – Se sentía la diferencia cuando dijo aquella palabra. – que bajo ningún concepto puedes ser herido, o muerto, así tuviera que entregar mi vida y la de los 40 hombres que me quedan?... Contesta.



- No estoy seguro que podría ser de tanta importancia. – El sabía que tenía muchas cosas de importancia… Pero no como para sacrificar la vida de 40 personas más. – Es decir, tengo información que vincula a los gobiernos con lo que estaba ocurriendo, las “Notas desde el infierno” demuestran que el gobierno estaba involucrado en la creación de este virus y que cuando se salió de control no hicieron nada por contenerlo en el área. Tengo información del ataque simultáneo del virus en los 5 continentes. Eso podría ser… - Divagaba un poco mientras intentaba de encajar las piezas de la importancia de aquello



- ¿A que te refieres exactamente con el ataque simultáneo en los cinco continentes? – El rostro de Atsuko y su expresión comenzaban a cambiar de la rabia a la duda. Sus músculos se relajaban y mostraban incredulidad ante lo que escuchaba en ese momento. – ¿Qué tipo de pruebas son esas exactamente?



- Bien, eras pequeña cuando todo esto comenzó por lo que difícilmente te recordarás de algunas cosas que te explicaré aquí. Así que mejor siéntate primero.



Ella buscó una silla que estaba junto a una mesa con varios libros apilados. La colocó frente a Lionheart, y no dijo ni una palabra esperaba que él comenzara a hablar. Y así pasó.



- Bien… Comencemos con algunas cosas que debes conocer, sabes que el virus estalló en algún punto de las navidades del año 2012, de eso han pasado ya muchos años, las generaciones que tienen tu edad en este momento, eran apenas unos niños, estarían en plena adolescencia, y de seguro no le prestaban atención a las noticias. Eso es algo muy diferente a lo que a mi me pasaba. Yo ya estaba en los primeros años de la universidad – Se detuvo por un momento… Había caído en cuenta que hace unas horas había hecho el amor con ella y no quería sentirse tan viejo… - Yo apenas si tenía 17 años, era aún un chamo, - Había mentido de su edad para no sentirse tan viejo y se preguntaba si ella se lo había creído. – y estudiaba periodismo.



Por eso siempre estaba pendiente de las noticias nuevas que pudieran ocurrir y tomaba anotaciones para aprender de quienes ya trabajaban en el medio. En ese momento comenzó una epidemia a la cual, por desgracia, no le dí demasiada importancia al momento sino cuando ya era demasiado tarde.



En las noticias hababan de brotes que se estaban presentando por el mundo, tal como lo mencionó Alex en su diario que encontré en el manicomio, aquí mira… - Le pasaba el diario abierto en el final de la historia por la que lo habían encerrado… Atsuko observaba que después de eso habían más páginas… páginas escritas con la historia de supervivencia cuando el brote llego al lugar, y muchas expresiones sangrientas… así como la nota final de lo que intentaría para escapar y que esperaba que si alguien encontrara ese diario le sirviera para defenderse… - El resto aún no se lo he entregado al público, aún no creo que estén listos para tanta sangre, a menos que lo maquille un poco.



Pero fíjate bien en sus palabras finales de esta página. – Le regresaba de nuevo a las páginas que le había entregado. – Aquí donde menciona que el brote se estaba dando en diferentes lugares, en china lo llamaban “La Rabia China”, también como “La Rabia Africana”, esos fueron los primeros nombres, hasta que luego le pusieron uno diferente según el continente “Virus de Rabia”, “La Ébola China”, “La Peste Africana”, “El Apocalipsis Americano”. Estos distintos nombres pudieron ser para encubrir el mismo virus en diferentes partes del mundo, porque no existe manera de que un virus llegue a 5 continentes el mismo día…



Si está bien existen los aviones, pero ¿En 24 horas todos los infectados se fueron por los distintos continentes como alma que se lleva el diablo? – Se detenía un momento para observar la cara de Atsuko que lo escuchaba atentamente, sin saber si podía asimilar toda la información dada o simplemente creer en que todo fue una coincidencia… Una coincidencia a nivel mundial. – Ahora nos vamos al otro punto que tú misma me diste la pista… La gente de arriba, comenzó a prestarme atención cuando publiqué “Las notas desde el Infierno”… La pregunta sería ¿Por qué no lo harían?, si en esas notas se ponía en público el encubrimiento del gobierno estadounidense sobre su conocimiento del virus, y peor aún, si esto fue así desde el principio, significa que seguramente tenían laboratorios listos en cada uno de los continentes, las mismas notas lo explican, el virus original llegaba de las selvas Amazónicas, donde estaba el laboratorio principal. ¿Acaso todo esto no te dice nada?



- En ese caso… - Atsuko pensaba muy bien sus palabras, las cosas tomaban sentido, pero no era fácil de digerir toda esa información… - En ese caso lo que quieres decir es que el gobierno para el que estoy trabajando y al que estamos ayudando a mantener, fue el principal culpable de todo lo que esta pasando, de la miseria de los últimos 10 años de la Humanidad… - En ese momento ella cayó en cuenta de algo mucho peor… - Si todo lo que estas diciendo es verdad y esto se hace público, pueden unirse los otros continentes y lanzarnos un golpe de estado como los principales culpables de todo… Por Dios, ni siquiera necesitan lanzar un ataque… Con eliminar el apoyo que se ha creado entre las naciones, los americanos caerían en una crisis de la cual será casi imposible de salir. Una de las razones por las que los vivos nos mantenemos a flote es por las constantes ayudas que nos brindamos entre todos en los peores momentos…



- Tienes razón… Y de hecho esta fulana entrevista puede sino ser otra razón más para desaparecerme por lo que he hecho. – Guardo silencio por unos minutos y Atsuko lo abrazó tiernamente… - Yo voy a esta entrevista esperando recibir un disparo en la cabeza. Por eso ya me encargué de dejar duplicados en algunos de los contactos que he cosechado en estos años de viajes. No puedo decirte quienes son, ni donde están, pero solo te puedo decir que en caso que me pase algo quiero que intentes por todos los medios de quedarte con estos originales… - No tenía que extenderle la mano ni nada… ella sabía exactamente donde los conseguiría… En el apartamento que habían abandonado para venir hasta aquí. El mejor lugar que estaría todo si lo mataban, con la cantidad de criaturas que rondaba la zona.



- Comprendo… ahora si comprendo porque dejaste los papeles y todo allá. Más nadie sabe que ahí estaban tus originales, y con la cantidad de Licans que tenemos en la zona, te dará algo de tiempo… - Ella bajó la mirada, y se puso aún mas triste por lo que tenía que decir… - Pero no esperes por mas de 24 Horas. Pues nos vienen a evacuar en el amanecer, pero mientras nos retiran a nosotros traerán al escuadrón Ares a limpiar la zona y hacer lo que yo no pude hacer con 130 hombres…



- ¿El escuadrón Ares?... ¿Lo enviarán aquí? ¿Podré verlo?



- Negativo. Ellos descenderán cuando el último de nuestros hombres este listo y montado sobre el avión. Existe mucho secreto con ellos, y solo existen 2 o 3 escuadrones que los han visto cara a cara, son los escuadrones que los relevan.



- ¿Y que sabes de ellos? He escuchado tantas cosas extrañas, que parece como si fuera un ejercito de monstruos, que limpian zonas imposibles en apenas 24 Horas o menos, pero solo han sido usados en extremas emergencias…



- Lo de monstruos no lo se… Existen muchas variantes de la información, pero casi todos coinciden en que no son humanos, a pesar de que parecen humanos, otros dicen que son humanos con los poderes de los Dioses… Pero siempre tomo a esos como extremistas. La verdad es que tampoco es un ejército. Es un grupo de apenas 6 personas. Eso es lo único en lo que todos coinciden, y por lo que se habla me parece que no es un solo grupo.



- Fascinante… - Lionheart tomaba notas mentales… tenía que preguntarle de estos grupos a la Doctora Garrido… - Que no daría por verlos en acción…



En ese momento Atsuko se levantó y fue por un poco de agua, llevaban algo de tiempo en la habitación y no había escuchado disparos ni nada… De hecho todo estaba demasiado tranquilo afuera. Abrió la puerta para verificar y pudo ver a los soldados vigilando el pasillo, un par de soldados caminando conversando mientras relevaban a otros soldados, pero esta extrema calma no era para nada de su agrado…



Regresó a la habitación con Lionheart, le ofreció agua. Acepto rápidamente, pues la sed lo tenía con la garganta seca.



- ¿Esa es la razón por la que estabas tan molesta hace un momento?... – Pensaba en voz alta por un momento Lionheart. Pero se dirigía a ella directamente. – Porque van a mandar al Escuadrón de Ares a salvarnos el culo, y tú no pudiste hacerlo con 130 hombres… ¿Esa es la razón?



- Esa es una… - Decía ella en voz baja… - Esa, el regaño que recibí por mi desempeño y principalmente que le restaron importancia a los hombres que murieron aquí. Solo lo pusieron como un número, cuando yo conocía a la mayoría de ellos. Los están tratando como más estadísticas de guerra… A veces me pregunto si hemos perdido la humanidad que nos quedaba, porque de ser así no tenemos mucha diferencia entre nosotros y los zombies que deambulan por las ciudades.



- Tranquila… - Lionheart no tenía mucha idea de cómo calmarla, así que la abrazó y apretó un poco contra el pecho… quería darle un beso pero no estaba seguro si era un buen momento para hacerlo. Dame ese puto beso y hazme olvidar que estamos en este infierno estúpido… era lo que pensaba ella, pero él no tenía manera de saberlo. – Entonces nos vienen a buscar y a sacar al salir el sol en la mañana, mientras tanto debemos mantenernos con vida y estar atentos a cualquier otra emboscada o ataque que nos puedan hacer esos Licans en las próximas… - Consultó su reloj y calculó. – 3 horas aproximadamente para el amanecer, un poco más si las nubes no se terminan de despejar ocultando los primeros rayos del sol.



- Si… Pero a partir de ahora vas a formar grupo conmigo y mis 3 principales lugartenientes…



- Entonces deberá de presentármelos para conocer quienes me protegerán el culo y a quienes debo ver que no se los cojan los lobos… - Ella soltó una ligera sonrisa. En ese momento tocaron la puerta y ella supo que eran ellos.



- Justo acaban de llegar. – Se dio la vuelta para abrir, y le dio rabia que Lionheart no la hubiera besado suavemente antes que ellos legaran.



Al abrir la puerta los 3 sujetos estaban en posición de firmes delante de la misma, todos cargaban aún las caretas contra los agentes tóxicos aéreos, aunque ya no eran necesarios, pero les daba un aire de temerarios entre algunos.



Lo que Lionheart no sabía es que no se las quitaban porque tenían mucho que esconder. Aunque de eso se enteraría dentro de poco. Atsuko los hizo pasar, cada uno tomo posición adentro sin preguntar nada. No hablaron y no se quitaban las mascaras, que les daban cierto aire de fortaleza. Tenía que reconocerlo. Estaban en “V”, por lo que era fácil reconocer que el que se encontraba en el frente era el segundo al mando después de Atsuko.



Atsuko cerró la puerta, se posicionó al lado de Lionheart, y comenzó a hablar.



- Muchachos, Este es el Sargento Lionheart. Formará parte de nuestro equipo a partir de ahora, y en caso de que regrese con nosotros a la base después de este rescate, y su reunión con los altos mandos, tengo la información de que continuará con nosotros así que podemos darle la bienvenida, y presentarnos por favor… Les dejo el propio honor de cada uno de ustedes de presentarse.



El que estaba al frente de ellos dejó su arma a un lado, era una metralleta aunque Lionheart no estaba seguro del modelo. El arma guindaba por la correa que se sujetaba a sus hombros, y el primero se bajó la capucha en la parte de arriba de la cabeza, al hacer esto, un largo cabello gris, que parecía mas bien plateado comenzó a ondular mientras caía detrás de su cabeza.



Las manos en su nuca estaban quitando los amarres de la máscara que le ocultaba el rostro, un rostro joven, hermosamente perfilado, de piel blanca se escondía debajo de aquella mascara. Sus ojos del mismo color plateado de su cabello, eran grandes, y parecían transmitir mucha vida a través de ellos a pesar de su singular color. La nariz pequeña, y unos labios también pequeños. La parte negra de los ojos no se veía del todo circular, parecían un poco “afilados” se podría decir, lo que le daba un aspecto de gato y eso era lo que le había parecido lleno de vida.



Le estiró la mano, y al hablar Lionheart pudo comprender mejor los rasgos definidos y suaves que tenía…



- Mucho gusto… - Con una voz suave de niña había logrado comprender que era otra mujer. – Me llamo Casie Pederson, pero todos me conocen como Shadowcat. Bienvenido al grupo Sargento Lionheart.



- El cargo aún no me lo han dado, pero si me has sorprendido siendo apenas una niña y ya en el ejercito… ¿Cuanto años tienes? ¿18 tal vez?



- Mi edad nunca ha sido un impedimento para mí, para alcanzar mis metas, ni para los zombies intentar de comerme. – Había respondido ella con determinación como si la misma pregunta la hubiera molestado. – Por eso cargo esta amiga, - señalando la metralleta - y mi protectora personal a mi espalda.



Fue en ese momento que Lionheart observó que aparte de la metralleta que poseía en su lateral, la chica tenía en la espalda una espada con una hermosa empuñadura plateada, con la cabeza de algún felino adornando el final. Desde su posición no era capaz de ver el tamaño de la espada, pero por el tamaño de la empuñadura parecía ser grande, tal vez ella tuviera que manejarla con ambas manos si la usaba para defenderse.



- Es un poco grande tu amiga y protectora… - Había dicho… y antes de que ella repicara algo y se molestara continuó. – Me encantaría haber tenido una protectora así en mis días salvajes, como yo le llamo.



- Gracias Señor… - Se había ruborizado un poco, iba a salirle con otra patada, pero las palabras de él la ablandaron un poco instantáneamente. – Tal vez también lo proteja en algún momento, aunque esperemos que ese momento no llegue nunca.



Atsuko, volteo a ver al segundo compañero, el que se encontraba a la derecha de Shadowcat, el mismo tenía un traje de combate más completo. Aparte de su metralleta se le podía ver dos 9 mm en una funda a la izquierda y derecha de su pecho, un cuchillo en la bota derecha, y parecía tener un par de armas más a la espalda, aunque no era posible verlas desde donde estaban, Lionheart pudo deducirlo por el tipo de correas que tenía.



Mientras que Lionheart lo examinaba con la vista pudo imaginarse todo lo que aquella persona tendría en sus múltiples bolsillos, brújulas, juegos de ganzúas, encendedores, linternas, cargadores para las armas, (muchos cargadores)…



Aunque el rostro mostraba en forma general ser un poco mayor que Shadowcat, lo que realmente le hacía perder ese efecto de cara de niño era una herida que atravesaba buena parte de su rostro. Donde comenzaba era ocultado por el cabello, castaño oscuro, medio largo, la cicatriz caía por el su ojo izquierdo de color marrón claro como la arena del desierto, y terminaba justo sobre la nariz.



- Mi nombre es Markus Grindel Señor… Aunque con los muchachos me identifico mejor como Deadpool. Un placer.



- Veo que esta bien equipado amigo… - Dijo Lionheart, esos nombres claves le empezaban a sonar de algo, pero no recordaba exactamente donde los había escuchado antes. – Y esa cicatriz de seguro te ayuda a conseguir muchas chicas… - Supo que había dicho algo malo, justo cuando Atsuko y Shadowcat bajaron sus caras en tristeza.



- No señor, no la uso con ese motivo… Ese es mi último recuerdo de mi madre, cuando no teníamos esperanza he intentó de matarme para evitarme el sufrimiento con los zombies - Bajó su rostro para que no se notara su debilidad en aquel momento. – Y tuve que defenderme… Es mi honra y mi desgracia, un último regalo y mal recuerdo de este infierno que vivimos. Pero lo llevo con orgullo Señor…



Lionheart tuvo que tragar profundo, y solo le hizo un asentimiento al chico, tal vez él si llegara a los 19, se preguntaba cuantos años tendría cuando tuvo que defenderse de su propia madre y no morir en sus brazos, y en que momento tan loco de los millones que se habían vivido durante el inicio del Apocalipsis había ocurrido, ¿al principio, durante el periodo de supervivencia o en algún otro momento? Tal vez algún día se lo preguntara, pero comprendió perfectamente que no era el momento…



El último soldado se estaba quitando la mascara. Aunque Lionheart no estaba seguro si sería otra mascara o algo más personal también lo que tenía bajo ésta, (tenía miedo de volver a meter la pata), observó que el tercer miembro tenía casi todo el rostro cubierto con vendajes. Un cabello largo se soltó terminando de ocultar buena parte del rostro. Se podía observar su sonrisa, una ligera mueca de sus labios en forma de sonrisa en realidad.



Su ojo izquierdo estaba tapado por el vendaje, y al ver el derecho pudo ver que su iris era de un color rojo vivo, mucho mas vivo que el rojo sangre, era un color en exceso llamativo y para nada natural, parecía que tuviera lentes de contacto o algo así. No podía creerlo.



- Mucho gusto señor me llamo Lori Fabrizio, aunque en el grupo me dicen Ciclope. Es un honor conocerlo. – Cerró sus ojos y su sonrisa se ensanchó como si le alegrara mucho haberlo conocido…



- El placer es mío… ¿Ciclope?, no quiero preguntar porque sacaron los nombres que tienen como nombres claves… - cerro la boca por un momento y entonces recordó los nombres claves… - Un momento… Shadowcat, Deadpool, Ciclope… esos son nombres de los héroes de las historietas del antes del Apocalipsis… - Volteó a ver a Atsuko. – ¿Y tu quien eres? ¿Jean Grey o Fénix?



- Eso sería mucho nombre para mí… - Dijo Atsuko un poco molesta y al mismo tiempo ruborizada ante la situación tan incomoda he infantil como parecía. – En realidad prefirieron ponerme Psiloke. Cuando estábamos en el RCV, yo estaba encargada de cuidar de estos niños. A todos. Sus padres se iban a campo como Oasis, y poco a poco se quedaron sin padres. Les contaba las historias de los superhéroes que recordaba, y los X-men eran mis preferidos, así que sabía muchos de ellos.



- Y entonces decidieron tomar sus nombres claves por sus héroes favoritos de esas historietas… - comentaba Lionheart.



- Algo así. – volteo a verlos a cada uno y continuó hablando. – Si tomas un poco mas de detalles, veras que cada uno tiene algún rasgo que lo hace sobresalir en comparación a los demás, Shadowcat con sus ojos, Deadpool siempre le gustó ese personaje y decía que se convertiría en ese héroe cuando lo dejaran entrar aquí, mi mejor amiga Ciclope, ella perdió el ojo que tiene tapado cuando su padre, convertido en zombie la alcanzó, se lo sacó y se lo comió. – La niña se pudo triste recordando aquel momento, y Lionheart estaba aguantando con toda su fuerza de voluntad



- Mi otro ojo se puso rojo luego de ese ataque. Los médicos dicen que sufrí un tipo de infección a raíz del ataque de mi padre, y no saben si perderé la vista o no. – A pesar de lo que contaba tenía una sonrisa en su rostro… - Aunque a mí me gusta pensar más que es un regalo de mi padre para ayudarme a defender.



Lionheart no había comprendido esa frase del regalo, pero no se consideraba con las suficientes agallas para preguntarle del mismo. Ya tenían bastante por el momento. Y tenían que ponerse al día con el resto de los detalles… Pero si pensaba que no quería en ningún momento que le pusieran otro nombre clave como Gambito, o Wolverine… quería simplemente seguir siendo Lionheart.



Comenzaron a organizarse, planificando como harían la extracción, y cuando ya faltaban pocos minutos para el amanecer, en el momento mas oscuro de la noche, y contando el tiempo para la llegada de los SS a buscarlos, el silencio de radio fue roto por una llamada de alerta, estaban buscando romper el perímetro, y las primeras ráfagas de las armas automáticas rezumbaban en las paredes del edificio.