miércoles, 20 de junio de 2012

Capitulo 7 "Entrevista a la verdad" VII El Momento Perfecto…


VII
El Momento Perfecto…

Lionell regresaba a su habitación con más preguntas que respuestas… Sabía que había confirmado buena parte de la información que manejaba, y la doctora tenía razón al decir que la información que él manejaba de primera mano con los sobrevivientes era mucho mejor que la que ella pudiera otorgarle.

Se sintió como si hubiera recibido solo la información estadística del evento cuando estaba en la búsqueda de detalles mayores. Pero también la interrupción del “Presidente” lo había dejado anonadado…

¿Desde cuando lo habían nombrado Presidente?, ¿Bajo las elecciones de quienes exactamente se le había tomado para dirigir a todos los sobrevivientes de los asentamientos? Pero otra pregunta que más rondaba por la cabeza de Lionell. ¿Cómo o porqué había llegado hasta tan alto cargo un militar sin que nadie notara lo que ocurría?

Por un momento pensó en buscar a Teresa y ver que estuviera bien después de la cachetada que le había propinado hace un momento el presidente. No le parecía correcto llamarlo así, y menos le iba a decir “Padre” como la doctora puesto que no era su padre. Su padre yacía muerto o caminando en algún lugar desconocido para él.

Pero si no era con el cargo de Presidente ¿Como podía llamarlo?, tenía que encontrar a Atsuko, necesitaba ver si podía conseguir mayor información, un nombre, como llegó al poder, o si acaso ya se encontraba en el poder cuando él estaba trabajando con el gobierno hace 2 años y no lo sabía.

Comenzó a caminar por los pasillos, al parecer aún en el nivel de relajación el ambiente había cambiado ligeramente. Aunque las personas seguían tranquilas, existían algunas risas por aquí, otros jugando pool por la otra sala, pero aquél ambiente alegre y feliz que había visto el día que llegó ya no se encontraba en el aire.

Al parecer “El Presidente” denotaba cierto grado de seriedad y falta de relajación entre los hombres, aunque con su comportamiento anterior no sería extraño.

Cuando Lionell cruzaba una esquina distraído, casi tropieza con Ciclope que venía corriendo, por un momento todo pareció un poco mas lento de lo común, Lionell observo el cabello de aquella niña revoloteando en el aire y acariciándole el rostro suavemente, con un olor a pureza y sumamente limpio, mientras sus piernas ejecutaban una hermosa danza, muy suave, como de un paso de baile girando en su propio eje esquivando a la persona que casi se lleva por el medio en su carrera...

Cuando salió del suave momento que acababa de vivir, solo pudo ver el cabello agitándose en el aire, y sin voltear siquiera a ver quien estaba en su camino, ella pidió disculpas al aire mientras continuaba corriendo por el pasillo del que venía caminando él.

No sabía si seguirla para preguntarle por Atsuko, aunque con tanta premura seguramente se iba a ver con ella que era la líder de su grupo, y sin embargo prefirió dejarla pasar y continuar caminando a las habitaciones de Atsuko o en su defecto su propia habitación y preguntar por los teléfonos para comunicarse con ella.

Aún no le habían informado cual sería su papel en todo este lugar, y los problemas que podrían causar su regreso después de unos años fuera en la tierra de los muertos. Llegaba a su habitación, tenía sed, pero primero iba a revisar si aún le quedaba algo en la nevera para tomar o si tendría que ir a buscar.

Al abrir la puerta su habitación estaba completamente a oscuras, pasó sin problemas, cerro la puerta y encendió la luz, se empezó a quitar la camisa suavemente, los músculos de su espalda se tensaban mientras aquella prenda salía por su cabeza y sus brazos.

Cuando se volteó para lanzar la camisa a la cama y refrescarse un poco observó a Atsuko sentada en su cama, con muchos papeles desperdigados sobre la misma, fotografías como las que le había mostrado la doctora en su reunión de la noche anterior, y una expresión en su rostro que le fue difícil de identificar.

-      ¿Es que acaso no eres capaz de mantener tu camisa puesta en su lugar cuando estas en un cuarto?

Sabía que posiblemente era una burla, pero seguía sin poder adivinar los pensamientos de esa hermosa mujer que pudo poseer hace apenas unos días, y de quien su olor mantuvo en su cuerpo durante toda la noche de retirada hasta que lo dejaron en esta habitación, donde nuevamente estaban juntos, a solas, y él sin camisa.

-      Es mi habitación, y soy libre de estar dentro de ella como me sienta más cómodo ¿no?

Esa mirada... esa mirada... será deseo, o asco... ¿Esa burla es una manera de ocultar su rabia o que está realmente disfrutando lo que está viendo en este momento? - Eran los pensamientos de Lionell en ese momento. No sabía que pensar de ella, pero si estaba seguro que él tenía deseos, aunque primero tendría que explicar el incomodo momento en la que lo encontró con Teresa...

-      Hasta cierto punto tienes razón... Y hasta eres libre de meter en tu cama, o tu regadera a cualquier puta que se te ofrezca en este lugar ¿no?... - Se notaba que ahora si hablaba molesta, esa expresión no tenía que ser muy estudiada por él. - ¿Acaso eres otro simple soldado como el resto de esta isla?, ¿Solo le interesa sexo y sexo con las mujeres que se le atraviesen?

Era un golpe bajo, pero si se ponía en la situación de ella, la cual recordaba perfectamente de lo que ella había visto, era completamente comprensible pensar en eso...

-      Puedes compararme con quien tú quieras... - Buscaba algo inteligente para decir, pero no tenía tiempo de pensar sus palabras, así que solo decía lo primero que pensaba y después estudiaba las consecuencias... - Pero hasta que no tengamos un tiempo juntos no podrás notar esas diferencias que tengo con cualquiera de esta base...

Sabía que estaba intentando llevarla a un juego peligroso, y más cuando seguía sin saber si solo era la rabia que mostraba al recordar el mal momento que pasó al ver la mano de Teresa dentro de sus pantalones, o si estaba jugando con él para probarlo.

-      Bueno... Debo admitir que tienes algo de verdad en eso. - ¿He dado en el blanco? pensaba él... - No todos aquí se dejarían meter la mano en los pantalones por esa mujer, después de encontrarla en tan deplorables condiciones, siendo la puta del líder de la ciudad fortaleza donde la sacaron y que era violada públicamente tanto por el líder como por todo el que le provocara, a ver si le pegaron alguna otra enfermedad ETS o SIDA y no tenemos manera de hacerle pruebas...

Eso no tenía mucho sentido... Un evento así haría que la mujer aborreciera a los hombres. De hecho podría incluso haberme cortado mi miembro en venganza... Ahora que lo pienso no tenía tantas razones como para ser tan cariñosa conmigo desde el principio... Un miedo fuerte le llegó desde lo más profundo de su cerebro, en esa parte animal donde se despierta las señales que dicen “Peligro”

-      Entonces ve y pregúntale si es que ahora quiere ser tu puta y yo me quito del camino, - Continuaba Atsuko - porque no le gusta quitarte las manos de encima, o insinuarse en cada pequeña oportunidad que tiene... - Atsuko se levantaba y caminaba a la nevera, le pasó por un lado con completa indiferencia, y él prefirió no tocarla al no saber como reaccionaría si en verdad estaba molesta. - Ya me informaron como te abrazaba, y como te dio “cariñitos” durante la cena con la doctora...

El estaba seguro que no podía haber mucha gente que se enterara de las cosas en la cena, y menos de como ella se le había insinuado en varias oportunidades. Pero se preocuparía de ello después.

-      Si de verdad me conocieras, sabrías que a la única persona que quiero hablarle en estos momentos es a ti... No porque estés aquí en la habitación, sino porque eres la única que me interesa realmente... - Tomó una botella de cerveza que le facilitaba Atsuko, la destapó y comenzó a caminar hacia la cama para no verla a la cara. - O por lo menos la única que me ha interesado desde que todo este infierno se desató...

Recordaba a Brittany, solo pudo tenerla una única vez, pero fue el mejor momento de toda su vida... O por lo menos así le gustaba recordarlo. También sabía que Atsuko ya debería de haber leído esas publicaciones, puesto que era lo que mandaba a la Web justo antes de que lo fueran a buscar...

-      ¿Aún recuerdas a esa chica del hotel?, la que se había convertido en tu fantasía y al tenerla por primera vez cumpliendo un sueño... Bueno pasó lo que contaste al mundo... ¿Sabes que con eso le demostraste al mundo que sencillamente eres otro humano más?... Ese último escrito fue uno de los que terminó de impulsarte para que la gente te conociera, le dijo a las personas de allá afuera, “No están solos, y existimos muchos que hemos pasado por muchas cosas malas, pero es hora de conocer la verdad y organizarnos para limpiar los errores de la década pasada”, ese escrito significa mucho para muchas personas.

El no lo había visto así. Había comenzado a escribir esa historia porque esperaba la confirmación de otra información que tenía en sus manos, y sus contactos estaban validando, también porque necesitaba conversar, así fuera consigo mismo pero necesitaba sacar ese dolor y plasmarlo en algún lugar.

-      No lo había pensado de esa manera... De hecho creo que voy a continuarla lo antes posible. Aún tengo mucho que analizar y estudiar de la información que recabé en esta entrevista como para enviarla al público sin comprobar su veracidad... - Tomó algunas de las fotos que estaban en la cama y había traído Atsuko. - Así como estas imágenes me dejaron con demasiadas incógnitas y en especial con una pregunta que no le tengo respuesta. ¿Quien me quiere asesinar...?

Atsuko se acercó por detrás y se puso a su lado, ella se bebía otra cerveza que sacó de la nevera junto a la que le había dado a él. Se sentó en la cama y comenzó a recoger los papeles en cierto orden.

Durante un largo rato conversaron, estuvieron explicando uno al otro que cosas sabían y coordinando la información de ambos. Ella sabía mucho de lo que acontecía en los demás continentes, pero solo lo que les habían informado en algunas misiones. Al mismo tiempo que le mostró y le explicó mucho de los comportamientos de los Licans que habían atacado el lugar donde estaban.

Le explicó como trabajan en manadas, y siempre harán todo por proteger al líder de la manada, y al momento de caer éste, siempre toma su lugar el último que hubiera peleado para tomar su posición. Cuando esto ocurre, siempre aparecen retadores, hasta que uno de la manada queda como líder alfa y no lo reta más nadie.

Sin embargo cuando el mató, por suerte, al líder de la manada que los había atacado, inmediatamente otro tomó su puesto y no hubo quien lo retara... O por lo menos no en aquel momento, tal vez lo hicieran luego, si el grupo Ares hubiera dejado alguno vivo.

-      ¿El grupo Ares los exterminó a todos? - Preguntaba asombrado Lionell - ¿Acaso cinco hombres pudieron lograr esa hazaña, donde un regimiento bien armado solo pudo mantenerlos a raya hasta que fueron extraídos?

-      Así mismo... - Atsuko ya se veía más calmada, la conversación y la primera cerveza los había ayudado, se levantó a buscar otra cerveza. - Pero nadie sabe exactamente que es ese grupo Ares... Están los que dicen que no son humanos, que son monstruos, pero tú los vistes, por lo menos sus siluetas son humanas, no parecen nada especial.

Tomaba las dos cervezas, y se regresaba a la cama, mientras cerraba la puerta de la nevera con la cadera... Y la puerta principal de la habitación le ponía seguro para que no entrara nadie mientras hablaban de temas clasificados.

-      ¿Y alguien sabe que son esas dos cajas que arrojaron antes de que saltaran los miembros de Ares? - La curiosidad carcomía su mente... Cada vez le parecían más increíbles las historias que escuchaba de este grupo de guerra.

-      Nadie lo sabe... Se supone que en ellas van armas, aunque dicen que en ellas llevan monstruos para ayudarse a defender de los caminantes. Son muchas las conjeturas y muy pocas las personas que conocen la verdad, - le entregaba una cerveza y se sentaba nuevamente a su lado en la cama. - Y los que la conocen no hablan porque son de rangos muy alto. Como el Presidente...

El presidente... claro, este era un buen momento para conocer más de él...

-      ¿Que me puedes contar de este Presidente?

-      ¿Que quieres saber exactamente...?

-      Empezando por su nombre, podemos continuar con ¿Quien lo nombró Presidente y bajo qué elecciones que no me invitaron?, como llegó a tan alto rango pues... Tengo la sospecha que es la misma persona que rescató a la Dra. Garrido, pues ella lo ha llamado “Padre” cuando se nos apareció...

-      ¿El presidente está aquí? - El rostro de Atsuko cambió, sus ojos se abrieron en una mueca entre miedo y admiración. - ¿Como es posible que no me enterara antes?... Debo salir y encontrarlo...

Se levantaba de la cama apresuradamente y Lionell intentaba de alcanzarla. En el rápido movimiento, algo brusco, provocó que ella se derramara la cerveza encima, ella pareció molestarse un poco. A él le vino a la mente la imagen de Brittany, recién salida del baño, con la camisa hermosamente pegada a su piel, un poco mojada y lista para regalarle aquel primer y único baile de su vida.

-      MIRA LO QUE HAS HECHO!!!... Ahora tengo que lavarme, perderé tiempo, y es sumamente necesario hablar con el Presidente...

Lionell la tomó de los brazos, así misma molesta como estaba, la acerco a sus labios y la besó. Ella buscaba soltarse, quería ir a hablar con el presidente, quería ser ella quien le informara de lo que había descubierto, o por lo menos estar presente para discutir los detalles...

La suavidad de los labios, DEBO SOLTARME, sus fuertes brazos sujetándome sin soltarme, TENGO QUE HABLAR CON EL PRESIDENTE, su olor suave, delicioso olor a hombre, Quiero estar... su sabor, su calor... Quiero estar contigo como tu amante eterna... - Y así su mente cayó en el éxtasis del momento, y en los brazos de aquel hombre que seguía amando...

La ropa no duró mucho sobre aquella piel que gritaba de deseo, la cerveza se convirtió en un aditivo, lo dejaron correr por sus pieles desnudas para degustarlo lentamente. No sentían calor, ni sentían frío, no escucharon cuando tocaron suavemente la puerta una sola vez, o si lo notó alguno de los dos, no le importó en lo más mínimo.

Se perdieron las horas en aquellas sabanas, y Atsuko tendría que sacar nuevas copias de todos sus papeles si quería en verdad presentárselos al Presidente, pero nada de eso importaba durante esos momentos mágicos que se viven, cuando un hombre y una mujer realmente se aman y se desean en la cama…

Se quedaron abrazados, dormidos del cansancio, el sudor y la ropa en el suelo bañada de cerveza…

Ella se levantó, tomó una camisa de él para poderse ir tranquila y llevó la suya en un bolso, se despidió suavemente de él, con un beso largo y exquisito.

El se sentó frente a su computador una vez más, lo encendió y sonrió a la pantalla como si de un viejo chiste le hubiera llegado a la mente.

Tal vez no tuvo todos los aditivos de aquella noche en el Hotel de Caracas... De seguro superó en todos los aspectos de la primera vez que había estado con ella antes de tener que salir corriendo de los Licans... Pero Lionell estaba completamente seguro de algo...

Esto es lo más perfecto que me ha ocurrido en 10 años...

Y comenzó a escribir una nueva entrada en el Blog…