miércoles, 6 de febrero de 2013

Capitulo 10. "Apocalipsis en Navidad", VI Papá Z y Mamá Z Regresan a Casa


VI

Papá Z y Mamá Z Regresan a Casa...

 1


Una suave brisa soplaba en el rostro de los soldados, las nubes se deslizaban con suavidad por el firmamento, pronosticando otro hermoso días en los paradisíacos paisajes de aquella hermosa isla.

El salado olor a mar llega con el lejano sonido del dulce oleaje rompiendo en las costas. No pueden verlo, pero saben que está ahí y esperan con ansias el día que puedan, nuevamente, lanzarse al mar sin miedo a ser devorados por un depredador oculto, en sus azules aguas limpias de contaminación.

En un puerto cercano a la base, los grandes barcos se encuentran aparcados, imponentes y majestuosos, como recuerdos de una vieja ingeniería humana que no es posible de duplicar en la actualidad.

Algunos edificios están aún en pie, golpeados por las tormentas y con la pintura muy comida por el salitre del mar, son una muestra de lo que en su tiempo, y hasta hace poco, era un pequeño poblado al borde del mar, donde los navegantes zarpaban en búsqueda de alimentos, sin saber que tipo de peligros podía alcanzarlos, o llevando grupos y pelotones a tierra firme en búsqueda de provisiones.

Provisiones que se han agotado y han tenido que entrar más y más profundo en territorio de la muerte.

El sol está en lo alto, pero no se observa movimiento de persona alguna, por el lugar. Sin embargo, la vida estaba ahí… Existen pruebas de ello…

Los rastros de sangre aún frescas y coagulada de hace mucho tiempo, forman pequeños lagos, trazos largos del camino que recorrió antes de levantarse nuevamente el dueño de la misma.

El casco del barco que está amarrado tiene una vieja y oxidada línea roja marcando el mínimo de altura que debe tener el agua del mar, golpeando contra su casco.

Alrededor de este se pueden observar unas 4 aletas de tiburón nadando suavemente por unas aguas rojas… Mientras en las paredes, costados y suelo de la embarcación, las manchas de sangre siguen caminos erráticos, algunos parecen haberse lanzado al mar, mientras otros parecían haber caído en un punto, dejando grandes manchas rojas para luego volver a levantarse.

El suave oleaje de aquél día mantenía en movimiento una embarcación separada, que de ser encontrada en alta mar, nadie hubiera querido intentar de abordar ante las evidentes marcas del paso de la muerte andante…

Aún en el muelle se podía ver los restos de peces a medio comer, todos cercanos a grandes cavas donde, unas horas antes, eran transportados por los pesqueros desde el mar donde los capturaban hasta tierra firme.

Las Gaviotas parecían ser las únicas en ese lugar que tenían vida, comiendo y consumiendo los restos de pescados dejados en el suelo, tal vez el mar no les ha proporcionado demasiado alimento últimamente, o sencillamente sus ojos rojos goteando sangre, demostraran que estaban terminando lo que otros habían comenzado, después de caer en la misma enfermedad mortal, que no respeta especie en el planeta.

En las calles se podía ver un cuerpo en descomposición… Pero era solo uno el que estaba a la vista… Otros habían sido devorados ya por los tiburones, estaban tapados por aves carroñeras y por cangrejos que creyeron poderse dar un gusto sin mucho esfuerzo con carne a su alcance…

La orilla de la playa y su arena mostraba las huellas de un pequeño grupo arrastrando los pies que llegó por el mar. Sus huellas inconfundibles en la arena no habían sido borradas aún por el agua, puesto que todo había ocurrido aquella misma mañana…

Del bosque que se encontraba en los lindes de aquel paradisiaco lugar, un ave como una guacamaya, levantaba el vuelo asustado ante lo que pasaba por debajo de su nido en aquél momento…

Y si observabas bien y te concentrabas rápidamente en la dirección de donde el pájaro había levantado el vuelo, podías llegar a ver la espalda de una hermosa mujer, con su traje desgarrado, mostrando buena parte de su morena y delicada espalda, junto con un pequeño tatuaje en la parte baja de su cintura, y la falta de carne en una de sus piernas, de donde no salía ni una gota de sangre.

El sonido de “alarma” de la guacamaya, provocó que el cuerpo de la calle, abriera sus ojos en aquél instante, su iris blanco se mostraba observando, perdido, un hermoso sol que le quemaba directamente desde millones de kilómetros fuera de la tierra, un lugar que para su primitivamente ya no significaba nada.

Se comenzaba a incorporar sobre su propio peso, aprendiendo de nuevo a mantenerse en pie, aprendiendo a coordinar, torpemente, los restos de un cuerpo que fue devorado levemente, y que las pocas gaviotas que estaban disfrutando de su carne habían dejado sin destruir sus tendones…

De los edificios comenzaron a salir otros cuerpos ya en pie, mientras otros se comenzaban a lanzar al mar desde los barcos anclados… Muchos estaban sin camisas, otros incluso estaban sin ropa…

Aquella mujer solo tenía la parte de arriba de su ropa, mientras le faltaba la parte inferior de su cuerpo, y de su vagina solo quedaba el espacio rojo, después de ser comido y destruido por completo junto al muslo y las zonas cercanas a su parte más privada de reproducción.

Todos los cuerpos que estaban en los alrededores se habían levantado, sea lo que sea que había atacado la bahía, el puerto y los barcos, no había perdido ningún miembro de su ejército, mientras los humanos habían caído todos por completo…

Caído en sentido figurado, porque ahora se levantaban en las filas enemigas… Siguiendo el rastro de sangre y pudrición que se adentraba en el bosque, como si estuvieran siendo llamados por alguien, comenzaban a adentrarse en la misma dirección que el último hermoso cuerpo que se había visto desaparecer minutos antes entre la selva…

2

-      No se cuanto tiempo tengamos antes de que tengan que retirarse, por lo que no les contaré en este momento como pasaron los siguientes años… Solo considero necesario aclarar un último hecho entre todo el caos del principio de ese año nuevo, espero algún día poderme sentar y contarte los demás años Lion…

Lori volteaba a ver a Lionell a la cara, en su mirada se podía observar un poco de inocencia y complacencia… Lionell sin embargo sentía un poco de… ¿Como explicar un sentimiento tan confuso?... ¿Amor?, ¿Cariño?, ¿Tristeza?,… Era un sentimiento que no sabía como describir… sentía que la quería abrazar, y al mismo tiempo sentía que quería llorar por lo que había sufrido y todo lo que había tenido que hacer una niña de 10 años para sobrevivir en un mundo lleno de muerte…

Atsuko se mantenía al margen… No quería intervenir… Sabía que venía uno de los pedazos más dolorosos… Decidió salir he ir a la cocina a buscar algo para picar y algo de beber… La siguiente parte estaba segura de conocerla, no sabía si al mismo nivel de detalle que lo contaría en este momento, pero si lo esencial.

Lori por su parte, decidió continuar con la historia…

-      Cuando leí hace un tiempo tu historia con Brittany… Se que tal vez soy un poco joven para haberla leído, aunque si aún estuviéramos en el mundo tal como vivíamos antes, a mi edad ya podría leerlo tranquilamente y estaría en una universidad, en este momento, creo que he llegado incluso a madurar aún más rápido que lo que hubiera podido madurar en esa época…

       Sin embargo… Cuando escribiste esa historia… “Sexo y Muerte en el Jacuzzi”… pude sentir que mi historia, que mi vida también ha importado mucho, yo diría que has hecho sentir a las personas que lo han leído, que no son los únicos en medio de todo este caos, que existen más personas vivas, que cada persona tiene una historia nueva y diferente.

       Tal vez algún día mi historia pueda ser conocida…

Lori se ruborizó un poco en ese momento… volteó la mirada, como si sus pensamientos pudieran traicionarla… Lionell no comprendía del todo porqué, o que podía pasar en ese momento por la mente de aquella niña.

El seguía ahí, a su lado, atento y escuchando su historia. Atsuko ya no estaba en la habitación, y solo quedaban los soldados al otro lado del marco de la puerta…

-      Por supuesto que mi historia no será tan erótica, ni tan adulta como la tuya Lion…

Continuó Lori sin voltear a mirarlo a los ojos… Ahí fue cuando Lion comprendió que estaba ruborizada, porque estaba viendo al protagonista de una historia que a ella le había gustado… ¿Tal vez se lo había imaginado diferente, más atractivo, más alto, o tal como era físicamente?

Sea lo que sea le daba pena mirarlo a los ojos, y él no quería incomodarla… Prefería dejarla tranquila para no darle falsas esperanzas, si era aquello lo que estaba pasando por la mente de Lori.

-      Mi historia esta mucho más llena de dolor, de personas que abusaron de mí en muchos sentidos, y otras que yo creía que solo querían ayuda y me ayudarían…

El rojo de su rostro comenzó a desaparecer… Lionell sabía que empezaba a recordar malos momentos, así que decidió intentar de llevarla de nuevo a algo que fuera alegre, o que, por lo menos, le distrajera los pensamientos de todas las cosas malas de esos primeros días del año 2013.

-      Cuéntame un poco más sobre como viviste… Si conseguiste a tus padres, y que es lo que te pasó con tu tío David para que lo odies tanto…

Ella volteó a verlo directo a los ojos… Su venda del ojo tapado no permitía ver el vacío que tenía en su rostro… Pero la mirada de su otro ojo, rojo, con la sangre bañada por las mejillas, le abría todas las ventanas que tenía que abrirle a su alma, para saber que había usado precisamente todas las frases necesarias para recordarle lo que es el dolor, el amor, y el odio…

-      Sí… encontré a mis padres. – Continuaba Lori mientras lo veía directo a su rostro – Pero eso fue casi un mes después…

       Lo primero que debo de explicar es sobre el apartamento en el que vivía… Desde mi ventana tenía una buena vista a la calle. Podía ver la tienda del frente donde mi mamá hacía las “compras rápidas” cuando le faltaba algo para la comida, o cuando necesitaba algo y faltaba para el mercado grande.

       También habían varias tiendas, locales, el cielo estaba bastante oscuro… En esa época del año, normalmente amanece muy temprano y oscurece tarde… El sol sale casi a las 5 de la mañana y se oculta ya pasadas las 7 u 8 de la noche, por lo que la gente acostumbraba mucho a salir, pasear…

       A mi me encantaba la ciudad donde vivíamos… habíamos ido a visitar varias veces a familiares fuera de la ciudad en el campo, o con mi papá a acampar en la montaña, pero la ciudad era lo mejor… Estaban mis amigos, la maestra… Todos ellos muertos ahorita…

Una mirada de tristeza se cruzó por el rostro de Lori… A pesar de los años, aún extrañaba a sus amigos…

-      A veces me cuesta recordar sus rostros… - Continuaba Lori relatando – Incluso recuerdo nombres, sin lograr ponerles un rostro. Solo mis padres, mi maestra Ángela y algunos familiares se mantienen en mi mente.

       No siempre es sencillo recordar a las personas cuando tienes tantos años sin verlos… Tienes que cerrar los ojos y concentrarte para poder ver a otras personas… Solo quienes eran tus seres más cercanos, son los que puedes recordar casi sin hacer esfuerzo.

       Tal vez si los volviera a ver en persona, se me harían conocidos, me sentiría que los conozco de algún lugar… Pero esos son sueños imposibles…

       Continuando con la ciudad, esa época del año, a diferencia de lo que muestran las películas en la televisión, para nosotros es verano, una temporada que es muy calurosa… Yo creo que eso también contribuyó a que la ciudad se llenara tan rápido del olor de pudrición… Todos esos muertos y cuerpos descomponiéndose… Era horrible pensar en el olor… Uno tenía que intentar de acostumbrarse o vomitar a cada momento.

       Lo que si se cumplía normalmente es que es una época de vacaciones, por lo que mucha gente se iba de viaje… Mucha gente se habría ido por un tiempo de la ciudad, y a muchos otros nos alcanzó el virus en la misma.

       La gente que se queda en la ciudad tenía también mucho para divertirse… Antes de que todo explotara y ocurriera claro, la gente se la pasaba en la calle con ropa muy fresca, a mi me encantaba mis ropitas frescas del verano con el fuerte calor que normalmente se presentaba, se podía ver a los hombres usando muchas musculosas, shorts, las chicas con sus polleras, vestidos y todo de muchos colores…

       A la gente le gustaba mucho los colores en esta época…

Lionheart, estaba un poco desconcertado con algunas palabras que le está comentando Lori, y eso se le notaba en el rostro…

-      ¿Dije algo extraño o que no entendieras?...

Comentaba Lori…

-      Es que no se a que te refieres con ciertas cosas… ¿Una Musculosa?... ¿Una Pollera?... Me dices una “Musculosa” y me imagino a una mujer con muchos músculos, una “Físico Culturista”, y no veo como alguien podría ponerse una mujer así de ropa…

       ¿Una Pollera?... Lo veo como un área pequeña o mediana donde dejan libre a los pollos y las gallinas… - aunque en su mente se le venían varios chistes vulgares que comentaría con todo el gusto del mundo con sus amigos, esos chistes no tendrían sentidos con una chica y menos que no fuera Venezolana o Española - y tampoco comprendo como eso puede ser una prenda de ropa…

Lori mirándolo a los ojos, se hecho a reír al escuchar las cosas que se le venían a la mente, se recostó de nuevo en la cama mientras se reía, intentando de imaginarse las aberraciones que Lionell le había dicho.

Al mismo tiempo llegaba por la puerta Atsuko en ese momento…

-      ¿Que estupidez dijiste ahora para que la niña, que debería de estar en reposo, se esté partiendo de la risa y a punto de orinarse sobre su cama?...

Lionell volteó a verla, no había tardado casi en conseguir refrigerios, y le comentó lo que Lori le había dicho y como se había imaginado a las chicas intentando de ponerse una especie de “pollera” como ropa y a los hombres montarse a una mujer “Musculosa” sobre su cuerpo para “sentirse fresco”…

Atsuko tampoco pudo contenerse y comenzó a reírse… Inconciente o no, Lionell había bajado un poco la tensión del cuarto, estaban los tres riéndose. Los soldados detrás de las puertas no se habían inmutado, o por lo menos así le pareció a Lionell cuando volteo a verlos discretamente…

Atsuko notó al instante lo que estaba viendo, ambos se miraron a los ojos, y esta aún con una sonrisa, realizó un ligero movimiento de la cabeza en forma de negación. Cuando ella había llegado los soldados no se estaban riendo, ni parecían prestar mucha atención a lo que estaban hablando en la habitación. Solo estaban pendientes si ocurrían gritos o pasaba algo que pareciera que fuera a sacar la situación de control.

Se relajaron un poco más… Lori aprovechó y tomó un trozo de pan y un jugo que había traído Atsuko. Lionell también tomo otro pedazo de pan y volteo a ver a Atsuko. Se proponía preguntarle como había ido tan rápido y regresado con las provisiones pero ella se le adelantó a responder…

-      En el camino me encontré con uno de los muchachos que nos traía esta bandeja con refrigerios… - Veía a Lionell a la cara, su expresión le dijo todo lo que tenía que decirle con respecto a quien enviaba aquella bandeja. – Así que le recorté el camino y lo traje yo misma…

-      Están muy buenos estos panes… Me sentía un poco débil, y con tantas tristezas sentía que se me iban las fuerzas, esto es perfecto para tomar energías y continuar.

Comentó Lori, tranquilamente, como si no estuviera notando las miradas y las señas que se estaban haciendo Atsuko y Lionell.

-      A veces cuando paseábamos, papá daba una vuelta por el área de “Puerto Madero” donde se encontraban cuatro diques y la gente le gustaba esa zona para pasear, caminar, comer… En uno de los puentes, llamado “El puente de la Mujer” era una de las zonas donde se la pasaban las niñas y mujeres con las ropas más bonitas, mas llamativas, y que se veía que tenían dinero, a mi me encantaba pasar por ahí y ver la gente, por eso, aunque no fuera necesario, mi papá pasaba por ahí en los paseos para que yo pudiera ver el lugar y la gente.

       Las plazas de mi ciudad son diferentes a otras que he visto en las fotos de otros países… Cuando hablé en una oportunidad con un Venezolano, me decía que en tu país los espacios de las plazas que nosotros teníamos eran considerados más como pequeños parques, porque nuestras plazas no eran de concreto si no que se dejaban al natural.

       Muchas personas se desplazaban con las bicicletas amarillas, que eran las bicicletas gratis para las personas pudieran trasladarse de un punto a otro de la ciudad, puedes usar las bicicletas por dos horas, y luego te tenías que reportar con la misma en alguno de los puntos dispuestos en la ciudad. Se ahorraba gasolina, se hacía ejercicio, se bajaba la contaminación… todo eso nos lo enseñaban en la escuela.

       Te podrás imaginar como pudo golpearme a la vista voltear a ver por la ventana de mi cuarto, y observar las calles llenas de sangre por todas partes, los coches y los carros chocados por todas partes, el cielo se encontraba oscurecido por el espeso humo del fuego que se había presentado, al parecer no muy lejos de la casa, y unas nubes de lluvia parecían acercarse por el horizonte, tapando y ocultando el firmamento, el hermoso y caluroso sol de esa época del año…

Creo que una de las cosas que más me pegó, fue sentirme, en una época tan alegre y llena de colores y de gente en la calle, verlo todo como si estuviera en uno de esos viejos televisores en blanco y negro, con un horrible matiz y acentuación, donde solo se podía ver el color rojo en las paredes, sobre la piel desgarrada de las personas, en las partes internas que sobresalían del estomago de la otra…

Parecía que habían desaparecido todos los colores del mundo, menos el blanco, negro y rojo…

Lori se había quedado callada por un momento… Atsuko y Lionell se vieron por un momento a las caras, la mirada de ambos demostraba… ¿Qué demostraba?... ¿Amor por la niña que tienen frente a ellos?... ¿Impotencia ante lo que había ocurrido?...

Como si fuera poco el momento nostálgico y triste que se estaba viviendo en la habitación, las luces comenzaron a titilar en la habitación…

Lionell y Atsuko se extrañaron… Lionell no sabía si era normal, aunque con la poca tecnología recuperada, no sabía como funcionaba la electricidad en aquella base en la que apenas tenía un par de día…

Por otro lado Atsuko… Si le parecía extraño las fluctuaciones de luz… ¿Estaba fallando el generador de energía de nuevo?... ¿Tendrían que lanzar otra misión de emergencia a tierra firme por piezas de reparación, que la última vez fueron muy difíciles de conseguir y se perdieron la vida de 12 hombres?... Esperaba que no fuera otro mal funcionamiento que necesitara más misiones del mismo nivel de peligro…

-      Me mantuve tranquila en la casa los primeros días… Creo que incluso pasó una semana antes de pensar en volver a salir del cuarto y menos del apartamento…

Continuaba contando Lori, trayendo de nuevo a Lionell y a Atsuko a la habitación y dejando de cavilar por las fallas que parecía estar presentando la corriente en la base.

-      Los siguientes días incluso pude sacar a los monstruos del apartamento…

       Cuando era de día, podía moverme dentro del mismo con facilidad… Solo tuve que salir con mucho cuidado, al cabo de varios días cuando dejaron de golpear las puertas. Salí al pasillo principal y los zombies estaban caminando por la sala de la casa, otro estaba parado frente a la puerta de la cocina viendo hacia el interior de la misma y sin moverse.

       Caminé lentamente y pegada a la pared, ya sabía que no me atacaban si no hacía bulla, o me movía muy rápido… Creía que tal vez lo que tenía es que no les gustaban las niñas como yo. Mi ojo no había seguido sangrando desde que estaba incluso en el apartamento del piso de arriba donde había estado.

       El ojo parecía haberse “sanado” desde el momento que me dejaron de dar las medicinas. Al llegar a la sala, pude ver que la salida estaba despejada, había algunos monstruos más allá de las puertas, en el pasillo pero no se movían.

       Tomé un cenicero de la mesa central, en la casa nadie fumaba, pero algunos amigos de papá si lo hacían y ellos lo usaban junto a la ventana para que no oliera feo en la casa.

       Me acerqué a la puerta y lancé el cenicero con fuerza a una esquina y cayendo por las escaleras, se reventó en pedazos, puesto que era de vidrio, y los zombies inmediatamente comenzaron a seguir la fuente del sonido.

       Incluidos los que estaban dentro de la casa… yo medio moví un mueble para irlo acomodando hacia la puerta, pero dándoles paso para que pudieran salir de la casa por sus propios pies… Así que el truco del cuarto me seguía funcionando.

       Tenía la casa para mí sola… la puerta no podía encerrarla por lo que bloquee la entrada con el mueble que estaba moviendo mientras salían los zombies de mi casa. Ellos siguen los sonidos, las cosas que se muevan muy rápido, y los olores fuertes que no sean a podrido. Una colonia, un detergente… son olores que pueden seguir…

       Al cabo de unos días, tuve que comenzar en pensar salir a otras casas o apartamentos que estuvieran vacíos de personas, pero que hubieran dejado comida. Lo bueno es que conseguí muchas puertas abiertas, las personas habían salido corriendo de sus casas sin importarles mucho dejar las puertas abiertas…

Las luces de la habitación volvieron a apagarse y encenderse, pero esta vez fueron varios los segundos que tardaron apagadas antes de encenderse. Cuando la corriente llegó nuevamente con normalidad, Atsuko y Lionell se estaban viendo a los ojos.

Ella no dijo palabra alguna y se retiró a averiguar si todo estaba bien, si se estaba realizando algún mantenimiento o si tenían un nuevo problema en la base. Lionell se quedó con Lori para continuar escuchando su historia… Sabía que en cualquier momento llegaría el médico y lo mandaría a salir de la habitación.

-      En esos días también pude ver a muchas personas salir de los edificios cercanos, o llegar por la calle durante el día y la noche, intentando de conseguir alimentos y cosas, solo para ser alcanzados por los zombies y comidos por ellos casi frente a mi casa.

       Eso me ayudó mucho… Al principio quería irme con ellos, que supieran que yo estaba ahí y con vida, pero también me daba cuenta que ellos no sabían mantenerse escondidos de los zombies, y a ellos si los perseguían apenas los veían y se les lanzaban encima, no como a mí que me dejaban tranquila.

       Yo aprovechaba después cuando pasaba toda la conmoción y las personas que habían sido comidas se levantaban como un monstruo más, podía bajar tranquilamente y buscar las bolsas de comidas, aguas, jugos y cosas que llevaban cuando eran alcanzados…

       Eso provocó que ciertas personas me vieran… empecé a tener problemas y aún creía en las personas sin comprender que solo me querían usar.

Por los pasillos, Atsuko va caminando un poco intranquila, observando los rostros de los soldados… unos se encontraban viendo las luces y pendientes de las cosas que estaban pasando, al parecer un tanto preocupados también… Otros no le prestaban la mas mínima importancia.

En el salón de juegos, se contaban chistes entre ellos, sobre lo malos que eran cuando no tenían luz, y discutiendo si se valían o no los tiros que se habían hecho en la oscuridad mientras parecía que pequeños relámpagos se encontraban dentro de la base.

Había decidido ir al centro de seguridad, verificar que todo estuviera normal y que no estuviera ocurriendo nada fuera de lo común.

En el cuarto, Lori continuaba contando muy superficialmente su vida en aquél mundo apocalíptico, en el que tuvo que vivir y sobrevivir de niña.

-      Antes de que me vieran las demás personas y yo decidiera irme con ellas para intentar de sobrevivir más tiempo, - Continuaba Lori observando las luces del techo que le empezaban a dar un mal augurio… - en una oportunidad, mientras regresaba a la casa con la bolsa de comidas enlatadas que tenía un hombre que había caído frente a mi edificio, intentando de escapar de un grupo muy grande de monstruos, me encontré con una sorpresa en la entrada del apartamento…

       Cuando llegaba a la casa, ya con el sol bajando… habían dos zombies parados frente a la entrada del apartamento, cuya puerta ya no existía y lo único que evitaba que entraran era un mueble que yo le pasaba por encima con algo de esfuerzo extra cuando lo necesitaba.

       Por un momento, todas las demás criaturas que estaban en el pasillo desaparecieron, todo lo que escuchaba en su cántico infernal y gutural eterno, los pasos de pies arrastrándose por el edificio, o el suave sonido de unos cascabeles al final del collar del perro de la Señora Ana, un perro que ya no existía, pero ella aún mantenía su correa atada a su muñeca del momento que fueron alcanzados…

       Todo aquello había desaparecido de mis sentidos, por un momento, pude ver el edificio como si nada de todo aquello hubiera ocurrido, la sangre del suelo había desaparecido, las paredes volvieron a tomar aquel horrible color crema y los marcos no mostraban los rastros de la destrucción que habían tenido de las personas defendiéndose de las hordas y hordas de zombies que se los comieron…

       Por unos pocos segundos solo llegué a ver a mis padres parados frente a la puerta del apartamento, con su ropa de su trabajo, después de regresar de un día fuerte, con los hombros algo caídos y les imagine los rostros un poco alargados a causa del malestar de ver como “yo” había dañado la puerta de la casa, y para protegerla le había puesto un mueble en el camino.

       Esperé que se voltearan, me vieran y me regañaran, por un momento pensé que en verdad todo había sido una pesadilla, o que me había metido demasiado en alguno de mis juegos mentales, donde me imaginaba “que pasaría si…” como me gustaba llamarlo…

       Algo sonó en uno de los pisos inferiores, para mí había sonado como si alguien había llamado el ascensor en la planta baja, aunque no había electricidad desde hace un tiempo, que fue lo que sonó de verdad, mi mente no fue capaz de reconocerlo ante aquella ilusión que estaba teniendo.

       Aquél ruido provocó que mi “padre” comenzara a voltear sobre su hombro derecho, ahí de pié a la izquierda de mi madre por culpa de su ligera sordera del oído izquierdo por sus dos operaciones, pero mientras su rostro se volteaba y me veía a mí de frente, su rostro se fue desfigurando, la piel del cachete se le caía a pedazos, mostrando los dientes sucios que se iban mostrando debajo de los mismos.

       Mi madre también comenzó a voltear, dejando ver la falta de nariz, aunque tenía los orificios, parecía una criatura extraña, casi irreconocible, faltándole la parte superior de los labios, con la mueca de desaprobación por mi mal comportamiento, más horrible que había visto en mi vida.

       En ese momento, mientras sus rostros se desfiguraban, todo alrededor y en el piso comenzaba a aparecer nuevamente, los demás zombies comenzaban a voltear en la dirección que yo estaba, la sangre aparecía de nuevo en el suelo y paredes, el horrible color crema empezaba a quedar nuevamente tapado por la suciedad, el negro de la oscuridad y las partes humanas restregadas.

       El cascabel arrastrándose, al final de la correa de la Señora Ana volvía a sonar, los gruñidos y el eterno canto de los muertos volvía a envolver mi mente y mis sentidos…

       Comencé a caminar en dirección a la casa… Mis padres Z, no se movieron de la entrada, pero me estaban viendo… Yo no quería tocarlos… Me daban miedo, y al mismo tiempo los quería abrazar, lanzarme encima, llevarlos adentro…

       Eso fue lo que ganó… me metí en el apartamento, pasando sobre el mueble… y empujé el mismo para dar paso… Mis padres Z hicieron una mueca; Creo que sentían que debían comerme, y al mismo tiempo sentirían que debían dejarme tranquila…

       Lancé una lata de comida hacia el interior de la casa, su golpe provocó que terminaran de reaccionar, haciéndolos entrar en búsqueda del sonido, me quedé al otro lado del mueble para cerrar la entrada, pues el sonido no solo los había traído a ellos, los que se encontraban en el pasillo seguían el origen del sonido…

       Logré “cerrar” la entrada justo antes de que entrara otro zombie que yo no quisiera… empezaron a agolparse en la entrada, y temí que pudieran pasar por encima del mueble, si tuvieran la suficiente coordinación podrían hacerlo, puesto que eran muchos más altos que yo, pero yo tenía una forma de alejarlos de ahí…

       Cerca de la entrada había puesto varios vasos de vidrio y cosas así que había conseguido en otras casas, figuras de santos, o elefantes de vidrio, en una de las casas conseguí la figura de un hombre gordo que estaba sonriendo… Me encantaba esa figura pero pensaba principalmente como podría ayudarme…

       Lancé una figura de unos leones que no me gustaba sobre los zombies que se agolpaban en la puerta, los pasó, chocó con algo, reventó y las piezas comenzaron a rodar por el suelo, lo que atrajo la atención de ellos inmediatamente.

       Se alejaban de la puerta, había logrado lo que quería… Sin saberlo aquél día sería el primer día de unos años en los que yo cuidaba de mis padres para que no se me perdieran y no los mataran, en caso de que consiguieran una cura a todo aquello…

       Yo pensaba que eso era una enfermedad por supuesto… y nosotros no éramos los únicos que la estábamos sufriendo, en algún lugar en un planeta tan grande debía de haber muchas personas sanas que estuvieran buscando una vacuna y una cura.

       Con otros juegos y trampas logré llevar a mis padres al cuarto de ellos y dejarlos ahí encerrados… No podía arriesgarme a que salieran por sobre el mueble mientras yo salía en algún momento a buscar comida y agua para todos.

       Conseguí trampas de ratones, con lo que los alimentaba a ellos, capturaba gatos callejeros… Sabía que no era sano, pero ellos no querían comer nada de los enlatados que yo les ofrecía y que yo me comía…

       Aún cuando estaba con los demás grupos que me utilizaron, llegué a ir a la casa para revisar que no les hubiera pasado nada y continuaran en su cuarto…

Lori estaba muy triste… las lagrimas rodaban suavemente por su mejilla, la venda de su ojo vacío necesitaba ser cambiado, pues estaba llenándose nuevamente de sangre sobre las manchas de sangre ya seca de los otros momentos que ha estado dejando salir sus sentimientos y emociones…

En otra parte del complejo, Atsuko llegaba a la sala de seguridad, las personas en la zona se veían tranquilas, no pensó que fuera tan preocupante aquellas pequeñas fallas y tintineos en las luces que provocaban el efecto relámpago dentro de la base.

Al abrir la puerta de la sala de seguridad pudo observar a los hombres, reunidos en una mesa central, con unas cartas de Póker, fumando cigarrillos y riéndose libremente mientras contaban chistes y subían las apuestas ante una reina de diamante que era destapada en la cuarta carta sobre la mesa.

La rabia que la invadió en aquél momento se le notó en el rostro, gritó impulsivamente y los hombres se levantaron de golpe de la mesa, lanzando al suelo las fichas y las cartas, al llevarse la mesa por el medio el que estaba de espaldas a ella por el susto de aquel acto.

Una ficha negra había quedado girando sobre su propio eje durante unos pocos segundos… Solo los suficientes para poder ser pateado por Atsuko que pasaba molesta entre aquellos hombres.

El humo del cigarrillo que salía lentamente por los ductos extractores de aire, inundaba la habitación, parcializando la visibilidad de los monitores desde la puerta donde ella estaba. Sacudiendo un poco el humo de su rostro, y ya frente a los monitores, comenzó a revisar las cámaras de seguridad…

Conocía el sistema, ella fue parte del equipo que ayudó a montar las cámaras y sabía en que parte del complejo se encontraba cada una de ellas, por los mismos números que la identificaban en la esquina superior de la pantalla donde los iba cambiando y observando los resultados.

Las instalaciones interiores se veían normales, al parecer las pequeñas fallas eléctricas que se estaban presentando parecían ser normales, tosió un poco y les grito para que terminaran de apagar los “malditos” cigarros de sus “putas” bocas…

Al agacharse un poco, mientras tosía hacia la mesa donde estaban los controles uno de los hombres le informó que no le estaban presentando mucha atención a las fluctuaciones de corriente, ya que les habían pasado un memorando informando que ese día se realizaría una revisión y mantenimiento de rutina a los generadores externos de la base, y que aunque llegara a fluctuar la luz, los generadores internos de emergencia se encenderían por el tiempo que durara la reparación…

Atsuko pensando en ello, cambió a la cámara externa del enrejado donde se encontraban los generadores eléctricos externos, pudo observar que la reja externa de seguridad estaba abierta y no se veía movimiento alguno.

Le parecía una completa irresponsabilidad de las personas que habían ido ha hacer aquél mantenimiento… Pero lo extraño era que las llaves estaban aún pegadas a la reja, desde el lado de adentro.

Cambió a la primera cámara interna del pequeño bunker y observó un rastro suave de sangre en el suelo, y unas marcas de mano en una de las paredes… Ya con los cigarros apagados el humo se estaba disipando y los demás soldados comenzaron a ver las siluetas en la pantalla, comprendiendo lo mismo que estaba comprendiendo Atsuko.

Al cambiar a la última cámara interna, donde estaban los generadores, pudo ver a todo el equipo de mantenimiento… Estaban siendo devorados por un grupo de zombies en el suelo de aquella habitación…

Una de las cosas que le pareció extraño a Atsuko, fue que toda la ropa de los soldados de mantenimiento estaba en una esquina, los hombres fueron devorados desnudos como Dios los trajo al mundo, pero no por la destrucción de la ropa, parecía que más bien ellos se la habían quitado…

Un zombie se estaba devorando a uno de ellos aún de pié ambos, pegados contra una pared, el zombie se apartó, jalando un gran pedazo de carne y dejando salir un chorro grande de sangre por el agujero en el cuello de aquél que ya se encontraba muerto ante la falta de estomago y la falta de su pene…

El zombie pareció molestarse, o cambiar de idea ante aquella comida, lanzó el cuerpo a un lado sin prestar mayor atención, se notó que su fuerza no era la de un zombie normal, del principio del Apocalipsis, pues el cuerpo salio volando hacia una pared lateral con tal fuerza, que golpeó un panel de control.

Las chispas comenzaron a saltar de aquél panel, el cuerpo del desdichado hombre parecía haber quedado clavado contra los controles, y ante un humo que comenzó a salir, muchas luces rojas comenzaron a titilar y podían ser vistas desde la cámara…

Solo por unos pocos segundos antes de perder la electricidad por completo y quedar a oscuras en el cuarto de seguridad…

Las luces de emergencia se encendieron 3 segundos después del apagado… El rostro de Atsuko era de rabia, de preocupación y de impotencia ante la inutilidad de los hombres de seguridad que, por jugar una partida de Póker, habían dejado descuidado la labor de mantenimiento exterior…

Sabía que la seguridad del lugar, y tanto tiempo sin novedades y sin peligros en la isla los había vuelto más confiado… Le dolió conocer a que nivel se estaba confiando la gente en la base.