martes, 31 de julio de 2012

Capitulo 8 "Caracas Ciudad de Muerte" V Mal Momento Para Aprender Ingles


V
MAL MOMENTO PARA APRENDER INGLES

Ahora que lo pienso con un poco más de detenimiento, el trayecto que estoy describiendo, se me hizo más largo de lo normal, y a pesar que hace un par de días no recordaba bien como lo había sobrevivido, los últimos acontecimientos me han ayudado a recordar.

Es como dicen, que cuando estas a punto de morir puedes ver de nuevo toda tu vida en retrospectiva… Casi podría asegurar que todos los que estamos con vida aún, podemos disfrutar de la mejor memoria personal que cualquier ser humano en cualquier otro momento de la historia. Con tantos encuentros cercanos a la muerte, los recuerdos y los buenos momentos se mantienen siempre a flote.

De hecho el pensar en las cosas que uno había vivido, las sonrisas, los momentos felices, es lo que lo mantiene a uno cuerdo en esta época donde la muerte nos puede atrapar en cualquier momento. Por lo menos es lo que me mantiene a mí aún en pie y con la mente viva para poder seguir viviendo… Para realmente seguir queriendo vivir aún cuando estoy rodeado de pura muerte.

Pero mejor continuaré describiendo las pocas cosas que recuerdo de esa huida, posiblemente a muchos les esté aburriendo, pero les puedo asegurar que conversar, o escribir las cosas que uno ha tenido que pasar, ayuda a desahogarse y liberarse de tanta presión.

Al llegar al boulevard de nuevo, como ya había dicho, podía comenzar a ver la “Torre de la Previsora”, esa es una torre emblemática de la zona de Plaza Venezuela en la capital de mi país. Me pregunto si aún continuará trabajando su reloj o si se habrá apagado hace ya muchos años por la falta de corriente. Con tantas fallas eléctricas y problemas de electricidad que había sufrido el país con el último gobierno era difícil de creer algo así, pero soñar no cuesta nada, y últimamente es muy difícil soñar cosas bonitas.

Continué caminando, esta primera calle estaba sumamente vacía, pude pasar por los establecimientos de comida rápida y por el boulevard sin muchos inconvenientes. Ya había visto que desde mi espalda una cantidad muy grande de zombies venía caminando lentamente, por lo que regresar sería casi impensable.

Mientras avanzaba la calle se hacía más y más oscura, como si la oscuridad se pudiera comer cualquier indicio de luz que pudiera intentar entrar. No se como explicar esa oscuridad, con el conocimiento que tengo ahora podría pensar que fue un zombie Psíquicos en sus primeros pasos, pues esa oscuridad no era normal, pero en ese momento no pude saberlo ni imaginarlo.

Al llegar a la esquina notaba algo extraño en el ambiente, todo estaba tan oscuro que era difícil observar lo que ocurría, seguía teniendo una sensación extraña, un fuerte olor a sangre inundaba el aire, un olor penetrante y agrio que parecía que no solo te podía llegar por el olfato sino que podía traspasar tu piel.

Estaba caminando lentamente, mis sentidos despertaron y la vista estaba mejorando de nuevo en esta oscuridad, mientras caminaba también comencé a sentir que estaba pisando algún líquido, algo pegajoso y espeso que causaba cierta fuerza para no separar los pies del suelo.

Casi como si todo el suelo hubiera estado cubierto de chicle que se te pega al zapato. Mis oídos comenzaron a agudizarse, y empecé a notar un suave y lento gruñir que parecía venir de todas direcciones. Por un momento pensé que podían ser zombies en los edificios de los alrededores. Pero seguía sintiendo que algo extraño había a mí alrededor, algo que no cuadraba con todo lo que pasaba.

Me imagino que entre el cansancio de no dormir bien los últimos días, estar en plena madrugada y tantos disparos de adrenalina en un cuerpo no acostumbrado al ejercicio y las emociones fuertes tan seguidas, empezaban a cansar mi cuerpo y mi espíritu, porque cuando pude comprender lo que estaba ocurriendo era bastante complicado salir del problema.

Ya me encontraba frente al Centro Comercial City Market, es un centro comercial pequeño cuya entrada principal daba directo al boulevard, noté que el suelo del boulevard no era más que una masa completa de zombies, acostados sobre lo que parecía un grupo grande de personas que se estaban comiendo.

La sustancia del suelo que me dificultaba el caminar era la sangre derramada de los cuerpos que se estaban devorando. Tal vez unos 20, o 30… No se exactamente cuantos eran, pues mi intención en ese momento no era quedarme a contarlos. Lo que mi vista no lograba captar que era lo extraño, es que el suelo estaba ligeramente por encima de lo que debería, ya que parecía que los zombies estaban acostados sobre su comida y la imagen era de un suelo con vida esperando que lo toques para llevarte abajo y comerte.

Me quedé congelado por un momento, comprendiendo que no había visto zombies por que todos en esta calle estaban acostados comiendo. Pensé en retroceder por un momento, estaban tan distraídos comiendo que creía que aún no habían notado mi presencia.

Cuando volteo la mirada, la horda de zombies que venían desde el este no se habían desviado al Centro Comercial el Recreo como esperaba con la cantidad de bulla que había allá abajo, sino que seguían caminando en la dirección que yo me encontraba.

Las puertas del centro comercial estaban cerradas, el enrejado tal vez no fuera difícil de pasar por encima, pero tendría que correr un poco y tomar impulso, porque caminando sabía que me alcanzarían y me tomarían antes de siquiera intentarlo realmente de superar.

Otra opción era rezar y correr por entre todos ellos, esperar que no me tomaran por las piernas ninguno, me tumbara y terminara muriendo. Lo que hizo que terminara de decidir que hacer fue ver a uno de los zombies levantarse lentamente. Su silueta en la oscuridad no denotaba nada hermosos.

Podía ver la silueta de un humano, si es verdad, pero aunque se podía pensar que uno de sus brazos lo tenía levantado, el otro era imposible pensarlo, puesto que se podía ver medio brazo de lado y como un hueso estaba al desnudo.

Empecé a correr hacia la reja del centro comercial, esperaba poder superar la reja sin tumbarla por completo y que adentro no tuviera muchos inconvenientes. Tal vez si estaba limpio podría sobrevivir un tiempo, arriba en el nivel de feria podría conseguir algo de bebida y comida, y de seguro en alguna tienda conseguiría algo de utilidad, tal vez alguna tienda deportiva u otra…

Mientras tantos solo pensaba que quería ser un atleta de olimpiada, poder saltar la verja completa sin necesidad de trepar y llevarme las puntas de arriba, o ser un corredor que pudiera superar los 100mts planos sin que ninguna de esas criaturas siquiera me lograra tocar.

Cuando volví a bajar a la realidad ya estaba pasándome la reja por la parte superior, varios zombies estaban con los brazos arriba intentando de alcanzarme, y la adrenalina me hacía reír como un loco. Mas que todo porque mi mente se había ido a otro lugar, y mi cuerpo se siguió moviendo dejándome pasar al otro lado sin problemas y salvándome de un gran grupo de esas criaturas.

Cuando crucé caí al suelo y rodé. Por suerte lo hice por un lado donde estaban las rampas para subir, ya que en el centro estaban unas escaleras y podría haberme roto el cuello fácilmente al caer.

Me alejé de la reja mientras mas y mas criaturas comenzaban a aglomerarse en la misma y la imagen se me hacía familiar a la del otro centro comercial. La ventaja era que en este no era tan sencillo llegar en un vehículo y derribar la puerta por lo que tendría seguramente algo de tranquilidad. Tal vez unos minutos de respiro y buscar algo que me ayudara en su interior.

Comencé a avanzar hacia el interior del centro comercial, todo parecía sumamente tranquilo, eso me preocupaba. ¿Podía realmente haber encontrado un lugar donde los zombies no lograran entrar y estar tranquilo un rato, comer, beber algún jugo sin pensar que la muerte me alcanzaría en cualquier instante? Pronto descubriría que no.

En el suelo pude ver un rastro de sangre. Parecía que habían arrastrado un cuerpo que se estaba desangrando o que ya se había desangrado. Aún más allá pensé en una criatura sin piernas arrastrándose por si misma, por lo que volví a ponerme en alerta.

Caminé lentamente, siguiendo el rastro, observando las tiendas cerradas y que no mostraban signos de haber sido abiertas ni nada. A los pocos pasos, pude ver que el rastro de sangre se acababa junto a baranda de la plaza central del centro comercial.

Posiblemente lo que se estaba arrastrando se había lanzado para abajo… o lo habían lanzado. No sabía que pensar exactamente, pero tenía que verificar si de verdad el cuerpo se encontraba abajo, o de seguro me encontraría con una de esas criaturas arrastrándose para buscarme.

Al asomarme para ver hacia la plaza central, pude imaginarme como se sentían los americanos en suelo alemán durante la segunda guerra mundial, cuando encontraban una fosa común con cientos de cuerpos de judíos masacrados.

El centro de la plaza en el piso inferior, era una montaña de cuerpos sin vida, una laguna de sangre y muchos cuerpos lanzados y dejados ahí. La pudrición era enorme, pero al ser un olor ya tan común con los muertos caminando en las calles no caí en cuenta de lo potente que era en este lugar.

Observar ese foso común al aire libre me hizo entender que había otras personas aquí, que yo no era el primero en lograr entrar, y de seguro mantenían el lugar limpio de zombies.

Me permití relajarme por un momento, saber que podía haber otras personas con vida dentro del centro comercial y que ellos seguro ya habían limpiado el lugar de zombies, me dejó mas tranquilo y con la mente más liberada para pensar en el siguiente paso.

Tendría que subir los tres niveles hasta la feria de comida, seguro tenían barricadas y una manera fuerte de aguantar ahí en contra del ataque de estas criaturas, además que aquí adentro no entrarían muchas criaturas mientras aguantaran las rejas, y no viniera un loco con un vehiculo a chocar la entrada.

Al mirar hacia arriba, pude ver que en las escaleras mecánicas efectivamente había barricadas con mesas y sillas de la feria. Tal vez le podría pasar por encima una vez llegara hasta allá, puesto que los ascensores estaban apagados, al igual que las luces de casi todo el centro comercial.

Entonces caí en cuenta que la razón de que en la estrada estuviera tan oscuro es porque las luces de este Centro Comercial en el frente estaban apagadas, de seguro para mantener alejadas a las criaturas. Seguro llevaban ya los dos días aquí protegiéndose.

Caminaba lentamente, pensando como podían haber ingresado tantas criaturas y ser controladas por las personas que estuvieran aquí, a menos que estuvieran muy separadas y fuera más fácil de defenderse. Por regla general defenderse de una o dos no era complicado, en grandes cantidades ya la cosa se ponía de difícil a imposible.

Me pareció escuchar algo desde los pisos de arriba, de seguro eran las personas que se estaban refugiando, voltee la mirada para intentar de verlos, pero no podía ver nada moviéndose.

Por un momento me pareció ver un pequeño brillo moverse, me detuve casi al instante, no sabía porqué, pero algo me decía que las cosas no estaban bien. Algo me decía que debía moverme, irme, que corriera, que me fuera… Era como una pequeña voz dentro de mi cabeza.

Entonces pude ver como una sombra se movió en los pisos superiores, y reconocí el movimiento de una persona para apuntar un arma larga. Recuerdo que mis ojos se abrieron, y comencé a correr al pasillo de la derecha, cuando escuché un disparo lo único que pude pensar fue en brincar al frente.

Escuché como el disparo pegó de una pared a mi lado, esperaba que no me hubiera pegado a mí, aunque no me dolía nada, ya había aprendido que con la adrenalina los golpes no duelen al momento, y había escuchado que muchas personas con disparos en el cuerpo no lo notaban hasta pasado el rato.

Estando en el suelo arrodillado me moví lo más rápido que pude detrás de una pared, de donde me habían disparado. Grite que no era un zombie y que no estaba mordido, que solo quería descansar un poco y no quería hacerles daño.

Escuche la voz de un hombre que me decía que ellos tampoco querían a nadie más en ese lugar, que no debería haber entrado, pero que ahora no podría salir a decirle a nadie que viniera hasta aquí como refugio.

Mientras lo hacía, escuché muchos pasos corriendo, que bajaban por las escaleras, sabía que no estaba solo y que venían por mí. Seguro uno seguía apuntando a donde yo estaba mientras uno, dos o mas venían a mi encuentro para matarme.

Decidí ponerme en movimiento, no iba a gastar mis balas con ellos disparando a la oscuridad, pero tampoco me quedaría a conversar mientras venían a matarme. Pensaba como cambiaba la gente en situaciones como esta, y definitivamente no habían cambiado, la inseguridad del país ya nos había hecho así de agresivos y este brote fue solo un disparador de la sociedad en la que vivíamos en realidad.

Corrí por las escaleras que tenía mas cercanas bajando un nivel, sabía que debía buscar salir por la otra salida del centro comercial, la salida pequeña del bazar. De seguro también tendría rejas pero era mejor que devolverme a la otra entrada o de empezar un juego de tiro al blanco contra las sombras.

Cuando corría por el pasillo escuche otro disparo, mucho más cerca. Y la vidriera de la tienda de películas que tenía a mi lado se quebró cuando la bala la perforó. Yo no me iba a detener, ni tampoco voltee para ver quien me disparaba o cuantos eran.

En el camino pude ver que el enrejado estaba cerrado, como era lógico para evitar a las criaturas meterse. Pero también recordé otra forma que podría tener para salir de ahí sin tener que regresarme.

Escuché la voz de alguien joven insultándome, seguí por el pasillo y le disparé a una puerta de vidrio del lado derecho que daba a una local. Escuché como otra persona gritaba groserías pensando que yo no estaba armado y se estaban insultando entre ellos porque ninguno esperaba que les disparara cuando no lo había intentado antes.

Ellos creían que yo les había disparado a ellos, pero yo ya estaba subiendo las escaleras de la parte de atrás del local al piso superior. Tuve que empujar una puerta con todas mis fuerzas para poder abrirla. Fueron necesarios varios empujones, pero los golpes les indicaron a ellos que yo ya no estaba ahí apuntándoles y esperando que aparecieran.

Al entrar por la puerta pude ver exactamente lo que quería ver, estaban los asientos, los pupitres y mi salida al final de aquel salón, donde entre semanas se impartían clases de ingles y cuya ventana inmensa permitía a las personas de afuera ver a los estudiantes desde el Boulevard. La pizarra decía “Good Bye People, Happy Weekend”

Tomé uno de los asientos y corrí hasta la ventana, esto sería solo 1 piso, no podía ser tan alto. Golpee el vidrio con una de las sillas, sentí mis músculos tensarse y temblar con el asiento mientras el vidrio se partía. Lancé la silla sobre un zombie que estaba cerca de la reja. Sería un brinco un poco largo, no estaba seguro de poderlo lograr por completo, pero era intentarlo o dejar que me mataran.

Retrocedí para tomar impulso y empecé a correr, pude ver como dos hombres entraban por la puerta cuando le pasé por el frente, uno de ellos dijo algo como “Que diablos va a hacer…” pero yo no me quedaría a explicarles.

Brinqué tan lejos como pude, la adrenalina provocó que todo fuera en cámara lenta para mí al principio. Creía que si lo lograría sin problemas, que pasaría la reja, pero sentí como mi cuerpo caía más rápido de lo que era necesario.

Instintivamente recogí las piernas contra mi pecho, esperaba pasar la reja y así parecía que lo lograría. Pude sentir un tirón en mi pierna derecha, y escuché rasgarse la tela contra la orilla de la reja donde se había atorado.

Derepente todo cambió sumamente rápido, solo pude cubrirme y esperar el golpe, mi pantalón se había atorado contra la reja y ahora tenía una abertura en la parte baja del mismo que llegaba hasta mi rodilla, sentí como golpeaban mis brazos contra la reja justo en el momento que el pantalón se soltó y terminé de caer en el suelo.

Golpee mi cabeza contra el pavimento porque me estaba cubriendo la cara. Y mi cuerpo se deslizó de lado, golpeándome también las costillas y la cadera. Un fuerte dolor de cabeza me comenzó a atacar de aquél golpe, con los brazos aún sosteniéndome la cabeza empecé a arrastrarme a un lado por el boulevard para alejarme de la reja.

No podía ver bien, estaba mareado y solo rezaba por no estar arrastrándome a los brazos de un zombie, la vista borrosa y la oscuridad, no sabía como no me había desmayado del dolor, pero sabía que si me quedaba en la reja me dispararían.

Sentí unas manos que me tomaron por el hombro, me tomaron con mucha fuerza, en ese instante grité, grité como lo haría un niño al despertarse de una pesadilla y pensar que el monstruo lo había alcanzado hasta su cama y las sabanas no lo habían salvado…

Levanté el arma instintivamente y disparé. Escuché los huesos romperse y un gruñido cuando la bala atravesó la carne de donde debería de estar el rostro. En ese momento mi vista se aclaró un poco más, y pude ver que tenía un zombie tomándome y que no me soltaba a pesar del disparo.

El agujero de la bala parecía haber entrado a la altura de la nariz y de seguro salir por detrás pero no pasó por el cerebro, ni por la columna al salir. Solo lo había lanzado hacia atrás y ese había sido el gruñido.

Cuando acercaba de nuevo su rostro con la boca abierta para morderme, subí un poco más el arma, el cañón quedó en la frente y disparé. La sangre me salpicó, era fría y oscura, también se encontraba algo coagulada y viscosa. El zombie comenzó a caer, aunque su mano no me quería soltar y caí con él a su lado sin poder mantener el equilibrio.

En el suelo me solté de su fuerte agarre, y rodé un poco. Ya venía un par de zombies en mi encuentro y yo me levantaba para evitarlos y seguir mi camino. Les grité a los del centro comercial que me habían seguido “Espero que por lo menos aprendan ingles y mueran cultos malditos idiotas…”

Yo iba a continuar mi camino, el aturdimiento aunque disminuía era muy fuerte y comenzaba a pasar, muy lentamente, el dolor de cabeza era aún peor, y ahora tenía un pantalón rasgado que no me ayudaría mucho. Pero había salido con vida de aquel lugar…