martes, 2 de octubre de 2012

Hace 10 años. Un pistolero ha Nacido I, Prólogo II 2da Temporada


Hace 10 años.

Un Pistolero ha Nacido…


Un hermoso y despejado cielo figuraba por la ventana de aquella aeronave que surcaba los cielos en aquél momento. Los pasajeros aún se encontraban sentados y con sus cinturones de seguridad abrochados en sus cinturas, mientras sus cuerpos comenzaban a estabilizarse con la velocidad de la nave que acababa de despegar del aeropuerto de Shangai.

La fuerza G que “pega” a los pasajeros a sus asientos durante la aceleración y el despegue comenzaba a soltar sus cuerpos para darles más libertad. Era una sensación que a él siempre le gustaba sentir desde pequeño.

La primera vez que experimentó esta fuerza en su cuerpo fue en una vieja montaña rusa, aquellas montañas con los carritos de trenes pequeños, donde se lanza a los pasajeros a grandes velocidades a través de curvas cerradas, y caídas rápidas.

Cada vez que sentía aquella sensación no venía a su mente la primera vez de una de estas atracciones, sino la primera vez que recordaba haberse montado en un avión con su madre, era un viaje que realizaría a Disney World. Conocería a sus personajes de la televisión, recordaba siempre con cariño y añoranza.

Pero lo que extrañamente le traía ese recuerdo específico era siempre el olor de los aviones comerciales. Es ese extraño olor que desprenden los aires acondicionados en su interior presurizado. Ese olor siempre le traía aquel recuerdo.

La fuerza G solo traía a su memoria las imágenes de ese primer vuelo, aunque sabía que su papá siempre se la pasaba viajando y que los encontraría en aquel parque de diversiones, se preguntaba si en el puesto de piloto se sentiría la misma sensación o simplemente era mas calmado con alguna especie de seguridad que no tenían los pasajeros.

Un timbre suave sonó, la luz de “mantenga los cinturones cerrados” se había apagado y se escuchaba al piloto de la nave hablando en ingles...

-      Buenos días señores pasajeros… Le habla su capitán Sosa. La luz de cinturones ha sido apagada y hemos alcanzado ya la altura necesaria para nuestro vuelo internacional con destino a Paris Francia… - Una tos interrumpió por unos segundos la comunicación… - Estaremos por unas 12 horas de vuelo hasta llegar a nuestro destino el cual en nombre mío y de la tripulación… - Otro ataque de tos le interrumpió, aunque esta vez el acceso fue más fuerte y se escuchó con claridad por el comunicador… - Esperamos que tengan un viaje confortable y tranquilo… Pero que mier…

La frase no había terminado y se escuchó el chasquido de la radio al cerrarse. Los pasajeros parecieron preocuparse por un momento. Y luego el comunicador volvió a sonar en la cabina con los pasajeros.

-      Les habla el copiloto y sub-capitán Vargas. En nombre de toda la tripulación esperamos que tengan un suave viaje y puedan disfrutar de nuestro destino… AZ Contreras, por favor acercase a la cabina del piloto, tráiganos agua y un poco de café. Pueden estar tranquilos todos los pasajeros, el Capitán solo parece haber pescado un catarro en estas tierras asiáticas.

La comunicación se había vuelto a cerrar, y una azafata estaba pasando por los pasillos. Aunque poseía una hermosa sonrisa y su suave cabello dorado suelto, él había sentido algo extraño de que la llamaran específicamente a ella, que estaba hasta el final del avión, en la clase económica, teniendo a varias azafatas en el frente y en primera clase.

Algunos pasajeros parecieron también sentirse un poco incómodos. Al verla avanzar por los pasillos, mientras otras azafatas comenzaban con su caminata por los pasillos para tomar las órdenes de los pasajeros, y verificar que todo estuviera en orden. Tal vez no fuera nada, pero sus años de práctica en su trabajo lo habían enseñado a estar alerta ante todas las señales de que algo podía estar pasando.

Aunque su pasaporte estaba marcado como una visita de “trabajo y placer” la verdad es que había sido puro trabajo lo que había conseguido en aquella ciudad. Estaba investigando una serie de extrañas denuncias que se tenían de los informantes desde esta parte del mundo.

En su oficina le habían indicado que no tendría mayores inconvenientes, y así fue… Exceptuando por un que otro día donde la acción fue muy alta para una misión de incógnito, todo había sido sumamente normal en la ciudad de Shangai y en las ciudades pequeñas de los campos que estuvo investigando.

Una azafata de la aeronave se acercó a él, lo miró con una sonrisa y la reconoció inmediatamente del personal que estaba en la entrada del avión. Ella sabía quien era y cual era su trabajo, le trajo un vaso con Whisky y hielo, no era la primera vez que se veían, y mientras se lo entregaba le dijo en tono normal y algo bajo:

-      Tranquilo Ronald, el capitán tiene algo de tos, y estuvieron a punto de cambiarlo o cancelar el vuelo, pero él estaba seguro que podría llegar a Francia, que no tendría inconvenientes. Las pruebas que se le realizaron antes de comenzar el viaje no mostraron nada extraño en su sangre, no había tomado antialérgicos, drogas o medicamentos que pudieran afectar sus capacidades, por lo que se le permitió hacer este vuelo, pero solo si venía con 2 ayudantes en vez de uno…

       Nuestro capitán es un hombre muy terco y en la compañía ya lo conocen, por lo que sabían que no lo podrían hacer cambiar de parecer si las pruebas salía “limpio”, y con el retraso que ya presentaba el vuelo no le dieron más vueltas y lo mandaron.

-      Me gustaría verlo en algún momento del vuelo. Tendremos varias horas así que podría ser cuando esté disponible para una visita, de ser como dices ¿no tendrá inconvenientes verdad? – Le había respondido Ronald en un tono calmado y pausible. Sentía el olor de aquel delicioso Whisky escoses 24 años.

-      Seguro… - Respondía ella con una hermosa sonrisa que para él era muy especial. Ya la había visto sonreír… Aunque por razones completamente privadas y llenas de placer. – Voy inmediatamente a informar en la cabina para que en cuanto tengan disponibilidad puedas ir a ver al capitán y a la tripulación.

En ese momento volvió a sonar el comunicador de la nave para que todos los pasajeros pudieran escuchar la voz de la chica que había ido a ver al capitán.

-      Buenas tardes señores pasajeros… En estos momentos nos encontramos a una altura de…

Ronald conocía lo que continuaría y se concentró en el tono de voz de la azafata que hablaba por los comunicadores, prestando principal atención en su modulación de la voz. Se le notaba un dejo de nerviosismo, pero no parecía ser demasiado aterrador. Su mente comenzaba a tomar idea de posibles situaciones, el avión podría haber sido tomado por grupos terroristas con los pasajeros como rehenes, tal vez ya tenían una bomba arriba de la nave o algo parecido.

Volteó a ver a la azafata mientras se iba por el pasillo, le siseó y esta volteó a verlo al instante, como si hubiera esperado que él lo hiciera en algún momento mientras se retiraba. El levantó su brazo izquierdo mostrando un hermoso reloj, no era un reloj de marca o uno muy caro sueco, pero se veía que aunque su correa era metálica para pasar por un reloj ejecutivo, la pantalla era digital y podía controlar diferentes funciones al mismo tiempo.

Con dos dedos de la mano derecha señaló el reloj, como preguntando que hora era, o que se recordara de la hora. La chica ya conocía ese gesto en él, pidiendo que no tardara mucho, asintió levemente con la cabeza y continuó caminando a las secciones delanteras de la nave.

No quería encontrarse con otro secuestro de aeronave como el que se había presentado hace unos días…

Recordaba como las noticias informaban que una nave transcontinental había caído y se había estrellado en el océano, luego de salir del aeropuerto de Shangai, al parecer había sido tomado a la fuerza por algún grupo de pasajeros. La caja negra ya había sido recuperada pero la información que contenía en la radio no fue publicada a los medios.

El tenía la información gracias a su agencia, ya que el caso era investigado por varios países aunque ninguno había dado declaraciones de lo que habían escuchado. El último grabado en las radios fue el capitán pidiendo ayuda a gritos, porque los pasajeros se habían “levantado” y en palabras textuales que no se había podido comprender todavía decía “Por Dios se están levantando, todos se están levantando…” fuera lo que fuera que significaran aquellas palabras, y “están atacando a los demás, no con armas, sino con los dientes para comerse a los demás pasajeros, azafatas y todo quien se les interponga” esto tampoco tenía mucho sentido para muchos, aunque Ronald tenía cierta sospecha pero si la informaba a la agencia lo podrían tildar de loco, habían lastimado al Teniente que lo acompañaba en el vuelo, continuaba informando el capitán en la grabación, auque logró atrancar la puerta sin que entrara más nadie.

Su teniente perdía mucha sangre y había caído desmayado o en shock, no podía tomarle los signos vitales puesto que mientras defendían la cabina, habían golpeado y dañado parte del panel y el piloto automático no respondía (cosa que se validó con los datos de la caja negra), luego de un momento el capitán decía que su compañero se levantaba, no sabía como pero se levantaba también, empezó a dirigir las palabras a él, pidiéndole que no lo hiciera, que se alejara, que pensara en su esposa he hijos…

La última parte de esa grabación, eran solo gritos de dolor y como si algo se desgarrara, mientras las alarmas de la aeronave sonaban y pitaban, una voz femenina indicaba sistemáticamente “Up, Up, Up” es decir que tenían una perdida de altura y que debían elevarse... Pero solo se escuchó el golpe contra el agua y como todo quedó en silencio.

Los restos de la nave fueron encontrados rápidamente, puesto que el avión cayó medianamente cerca de otro vuelo comercial que los vieron cayendo al mar he informaron sus coordenadas inmediatamente. Ningún cuerpo fue recuperado de aquél accidente. Por extraño que parezca nadie se puso los salvavidas, nadie sobrevivió, y ningún cuerpo flotó o se quedó atrapado dentro de los restos de la nave y nadie podía explicar donde estaban los cuerpos.

Aprovechó de sacar su lapto personal, aquél equipo que le habían proporcionado en las oficinas de su compañía, aquella donde podía ingresar con facilidad su arma reglamentaria por los aeropuertos, y zonas portuarias sin problemas gracias al compartimiento especial que le habían hecho los técnicos.

Claro, el personal de la nave siempre recibía una comunicación por adelantado con los papeles en regla y toda la información que podrían necesitar para reconocer al agente de la agencia en sus viajes, y que cuando vieran el arma dentro del equipo en la revisión de equipaje con las radiografías no le prestaran atención o por lo menos no lo detuvieran para interrogarlo más de lo necesario. Lo apartaban en silencio, solicitaban los papeles, se validaban contra lo enviado oficialmente y listo.

Solo el capitán y una azafata conocían donde se sentaría el agente que enviaban en el avión, y quien era el mismo. El resto de pasajeros, Sub-Capitán, azafatas y demás personas que pudieran estar en la nave desconocían que tenían a un agente secreto de los Estados Unidos viajando con ellos.

Sus puestos de al lado estaban ocupados por dos niños asiáticos. El que estaba más cerca tendría unos 7 años, y a su lado una niña que parecía ser la hermanita de 4 años estaba sentada abrazando fuertemente su muñeca que no soltaba, a pesar de estar al lado de la ventana no se asomaba por ella como normalmente hacen los niños pequeños durante los vuelos, y su hermosa muñeca con el vestido blanco con manchitas rojas no se despegaba de su pecho, como si estuviera escuchando los pequeños latidos de su corazón.

Había notado en el rostro de la niña, desde el momento que se habían sentado, que estaba muy asustada. Pensó que sería su primer viaje. Y por un momento pensó que el niño a su lado estaría todo el tiempo sobre él, interrumpiéndolo para intentar de ver a los padres que estaban al otro lado o le estaría preguntando sobre la lapto y los programas.

Sin embargo el niño tenía una mirada triste, larga y vacía. No estaba seguro si sería su color normal, pero le parecía que para ser un asiático estaba más pálido de la media común. Y mira si poco a poco se fue acostumbrando a encontrar esas pequeñas y ligeras diferencias en los rostros de los asiáticos después de esos días en su país de origen.

Quiso hacer un aprueba con el niño, le habló en ingles preguntándole si se sentía bien o si quería ver los programas que tenía, con una sonrisa y en un gesto como diciendo “Hey… no temas… todo estará bien…”

El niño no contestó, solo volteó a verlo a los ojos, su expresión facial no denotaba absolutamente ningún sentimiento que pudiera reconocer en aquél momento, como alegría, odio, rabia, miedo o algo por el estilo… Solo se le veía fatiga y cansancio. Los ojos un poco rojos, las mejillas encendidas en rojo, su piel no era “amarrilla” como les decían algunas veces, sino más bien era una piel gris y pálida, incluso más blanca que la de él mismo.

Bajó de nuevo su mirada al frente, pegó su cabeza al asiento y cerró los ojos como para descansar. Ronald Volteó a ver a los padres que se encontraban a su izquierda, en los asientos centrales del avión. Ambos tenían los ojos cerrados y parecía como si hubieran caído desmayados del cansancio, aprovechándose que los niños no estaban a su lado para despertarlos.

Él encendió con confianza su lapto, y comenzó a ojear un poco los archivos, las imágenes que había recolectado, la información que había recabado en aquellos días de trabajo en aquellas ciudades rurales que se encontraban lejos de Shangai…

Quiso aprovechar aquél tiempo de vuelo que tendrían para repasar los detalles de la misión que le enviaron y luego reorganizar las cosas que había conseguido. Aunque el gobierno Chino mantenía un completo hermetismo informativo, el estar aquí le fue sumamente útil para corroborar la información que les había llegado desde fuentes y espías que tenían constantemente en suelo extranjero.

Su misión original era el de localizar las principales fuentes de trafico de órganos que se estaban dando las últimas semanas desde esta parte de China. El tráfico de órganos siempre había sido un problema, y uno de los principales países de donde provenían los órganos del mercado negro siempre había sido de China. Pero los últimos días y semanas se había desbordado.

Muchas personas con el dinero suficiente para pagar por un órgano del mercado negro tenían que conseguir sus contactos en ese país. Corazones, corneas, hígados, riñones, casi cualquier parte que pudiera ser de utilidad para estos tráficos podía ser conseguido por estos medios desde estos países asiáticos.

Eso siempre lo habían sabido, pero las operaciones se hacían de manera tan clandestina, y se ocultaban tan bien que se les había hecho sumamente difícil seguir los rastros, puesto que se desaparecían casi con la misma facilidad que una hoja es movida por el viento.

Sin embargo, y por algún golpe de suerte o errores de alguien nuevo en el negocio, las últimas semanas se habían logrado capturar y detener varios cargamentos de órganos del mercado negro ingresando en Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, México, Cuba y Estados Unidos entre otros países.

Alguien se estaba volviendo descuidado en el origen, y esto les estaba ayudando a seguir un rastro tan fácil que no creían que fuera real, sino posiblemente una trampa. Alguna emboscada, o querían dañar la imagen de las agencias que perseguían a estas organizaciones.

Empezaron las investigaciones por algunos compañeros. Desaparecieron mientras realizaban sus investigaciones, no sin antes informar que estaban encontrando que no era tanto descuidos de alguien nuevo en el mercado negro, sino que actualmente estaban presentando una cantidad enorme de “materia prima para exportar y vender” que les permitía darse el lujo de perder algún órgano en el camino sin que representara grandes perdidas.

Se sabía que estas “fuentes de materia prima” estaban en el interior del país, pero siempre que se buscaba la fuente por parte de los informantes, estos desaparecían sin llegar a conocerse más nada de los mismos.

Así que lo enviaron a él, Ronald Deadborn, del estado de Texas, el menos indicado para ir a un país asiático y pasar desapercibido entre los locales. Pero era precisamente lo que querían, que no fuera desapercibido, y el líder supiera que lo estaban siguiendo.

Era una doble jugada de parte de la agencia, puesto que Ronald tenía un transmisor en su cuerpo que indicaba su posición a los satélites espías en todo momento y continuaría activo durante los próximos meses. Si era capturado dejando de dar su reporte diario inmediatamente enviarían a un escuadrón a buscarlo en cualquier parte del planeta que estuviera o que el transmisor enviara la última señal capturada.

Sin embargo Ronald no había sido secuestrado, no había sido capturado por el enemigo, Ronald no había podido encontrar al responsable de sus actuales pesadillas…

El había viajado al interior del país, donde informantes locales le habían indicado de “demonios destructores de pueblos”, en la radio y la prensa local se hablaba de la “Venida del Infierno” para castigar a los infieles. La gente estaba desapareciendo en el interior, pero quienes formulaban las denuncias eran desaparecidos el día siguiente, y el bloqueo a Internet no tardó mucho en llegar.

Si normalmente este país ya poseía grandes bloqueos de la red. Por los medios locales era imposible entrar o salir a ninguna red que no fuera interna al país. Las llamadas desde equipos locales, celulares, computadoras o cualquier medio, así como mensajes de texto, correos u otros parecían estar siendo monitorizados en todo momento.

En una oportunidad el gobierno le decomisó el disco duro de su maquina “Por investigaciones” cuando fue detenido en Shangai y vieron sus papeles de extranjero. En la embajada norteamericana no se enteraron de este inconveniente. Sino al día siguiente cuando la agencia informó a la misma que uno de los suyos no se había reportado a la hora correspondiente y su posición en aquél momento era una comisaría de Shangai. Unas horas después ya estaba de nuevo en las calles, pero sin el disco duro de su lapto.

Agradeció a Dios por guardar toda la información importante encriptada en un disco externo que no le decomisaron, (tal vez porque no lo encontraron), y que tenía un disco duro de repuesto listo para ser ingresado en la lapto y continuar con su trabajo sin mayores contratiempos.

No podía arriesgarse a enviar la información estando aún en territorio asiático, esperaría que el avión estuviera sobre territorio internacional para conectarse directamente a los satélites y enviar sus informes, por lo que estaba revisándolos cuidadosamente.

Por un momento le vino a la mente uno de esos recuerdos. Eran horribles, las imágenes que había tomado y se encontraban en el portátil, eran escalofriantes. Cerró los ojos para intentar de recordar cada detalle.

En su mente comenzó de nuevo a observar aquél último viaje. Había tenido que pagar el triple a un conductor de un vehículo todoterreno, para que lo llevara a una villa que se conocía que en la noche anterior se había perdido comunicación.

De hecho, la comunicación la perdió mientras enviaba mensajes de textos con su contacto. Apenas unos días antes habían arrasado otro pequeño pueblo agricultor cerca de ese donde estaba el contacto, y tenía miedo.

Decía que podían escuchar “a los demonios” arrastrarse, gritar y gemir en la oscura selva. Su último mensaje decía que estaba escuchando gritos y que saldría a ver que pasaría. Después solo silencio.

Primero dejó de responder los mensajes, Ronald le había enviado varios de ellos, y sin embargo no obtuvo respuesta en ninguno. Decidió llamar para ver si se había quedado dormido, (lo cual dudaba enormemente ante el estado de nerviosismo que estaba demostrando aquél pobre hombre en sus mensajes) o si se había agotado por completo la batería del equipo que le había dicho que tenía conectado en ese momento para recargar y por eso no podía llevárselo a investigar.

No sabía que pensar. A primera hora de la mañana buscó información en la comisaría. Se veía mucho movimiento, y ya lo conocían por lo que no le dieron muchos problemas. Sin embargo lo único que le informaron es que no había ningún reporte de nada extraño la noche anterior, ni de ataques de “los rebeldes y terroristas” como trataban las fuerzas del orden a aquellos “demonios”.

No quedó convencido, y cuando estaba saliendo un hombre que se encontraba esposado a un asiento se comunicó con él… Le pidió que lo ayudara a que lo soltaran, y a cambio le daría la información que había escuchado durante toda la noche que estuvo ahí…

Ronald lo pensó… Cuando observó con más detenimiento a aquel hombre asiático, notó que tenía varios moretones, no tenía olor a alcohol y de seguro estaba ahí por alguna pelea. Se acercó a un oficial y preguntó porque tenían a ese sujeto amarrado.

La única respuesta que le dieron es que había tenido una pelea la noche anterior, no le dieron razón. Para buscar sacar más información les dijo que era un conocido, que quería saber exactamente que había pasado. En ese instante la actitud de los hombres volvió a cambiar al responderle.

-      Si es amigo suyo lléveselo… No fue nada del otro mundo lo que ocurrió y en este momento tenemos cosas mas importantes que estar pendiente de una pelea por cuestiones domesticas…

Ronald se dio la vuelta, levantó a aquél hombre para que le quitaran las esposas y se fueron juntos… El le había explicado que lo habían apresado porque se metió a defender a una vecina que le gustaba mucho y le parecía una mujer hermosa, pero que su esposo se la pasaba golpeándola… Claro está él tenía las de perder con las leyes de aquél país.

Ronald no le interesaba más detalles de aquella discusión, solo le interesaba conocer que había escuchado durante su estadía en la estación.
La historia le asombró un poco… La policía le estaba ocultando información. Le explicó que estaban nerviosos porque habían perdido contacto con una comisaría de un pequeño pueblo del interior. La noche antes de perder el contacto con la misma estaba solicitando ayuda, informando que estaban siendo atacados por Shinigamis.

Ronald conocía un poco de leyendas locales, había tenido que investigar un poco para conocer a que llamaban ellos demonios, pero los Shinigamis no son demonios… Son los Dioses de la muerte. Y es ahí donde caía la principal pregunta: ¿por qué informarían que estaban siendo atacados por Shinigamis y no por demonios como las demás aldeas?

Cayó en cuenta rápidamente que ese pequeño pueblo del que se hablaba era donde se encontraba su siguiente contacto. Esa mañana tenía que llegar hasta allá y juntos irían a revisar las ruinas de otro pueblo pequeño que había desaparecido apenas un par de días antes.

Cuando fue hasta su transporte que lo llevaría, este le informó que no lo llevaría porque ese lugar ya no existía, que habían llegado algunas personas de ese lugar al amanecer, informando que los Demonios y los Dioses se peleaban por las almas de quienes ahí vivían sin dejar a ninguno vivo.

Tenía mucho miedo, por lo que tuvo que pagar el triple de lo normal, pero al final lo llevaron.

Cuando llegaron al pequeño pueblo, (después de sortear a un par de alcabalas en el camino que no les querían dejar pasar y tuvieron que atravesar por medio del campo donde no los vieran, pagando el extra correspondiente por cada uno de ellos), la visión que tuvo Ronald era desconcertante…

Se podía ver algunas casas pequeñas quemándose, en ese rincón apenas si tenían líneas telefónicas y tendido eléctrico. Las casas parecían estar hechas de barro o lodo, la tecnología era poca comparada con las grandes ciudades que estaba acostumbrado.

Lo mas extraño de todo es que no se podía observar ni un solo cuerpo de una persona muerta. Todo el lugar estaba rodeado y lleno de militares, oficiales de policía y personas de civil. Todo el que se encontraba en el lugar tenía como mínimo una mascara antigas.

Ronald temía que algún agente químico estuviera suelto en aquél momento. Tal vez los ataques de “los demonios” eran solo una farsa para enmascarar pruebas de algún arma, o de algún químico que estuvieran desarrollando… ¿Pero quien? Era la pregunta… ¿Terroristas, el gobierno?...

Ahí no tendría respuestas. Tenía que acercarse. El hombre que lo había traído se había quedado en el vehículo, no lo acompañaría y estaba casi seguro que a la menor señal de algún peligro lo dejaría ahí botado.

Una extraña neblina, producto al parecer del rocío de la noche evaporándose con el calor del sol de la mañana comenzó a cubrir la zona. Eso sería perfecto para poder buscar ingresar en la zona sin que lo vieran mientras buscaba información.

Era algo muy común para una zona que se encontraba al lado de una selva. Se movió con suavidad por el terreno, después pensaría como salir si lo abandonaban, ahorita solo tenía que pensar en que no lo encontraran y alcanzar la mayor cantidad de información posible.

Caminó entre varias de las chozas, las pequeñas casas, entre las sombras… No había visto aún ningún cuerpo, sin embargo tuvo que haber una fuerte pelea en el lugar ya que el suelo de todo el lugar estaba lleno de sangre.

La sangre seca y de un color como el cobre oxidado, cubría casi todo el suelo. Un olor entre lo dulzón, y a pudrición se combinaba en el aire. Intentaría llegar más al centro, donde seguro estaba el comando central. No sabía exactamente que esperar en aquella incursión y por un momento se le olvidó porqué estaba en ese lugar. Era una sensación extraña que corría por su cuerpo.

Se preguntó si el rocío no estaría liberando de nuevo el agente químico por el que los soldados se cubrían las caras.

Entre la espesa y oscura niebla que ya cubría las calles de ese pequeño pueblo pudo observar dos figuras tambaleantes acercándose a donde él estaba, estaba en medio de la calle en ese instante tomándolo desprevenido.

Retrocedió un par de pasos y chocó con algo duro, grande y frío a su espalda. Al volteó a ver qué era y observó una de las camionetas militares. Debió de perder la orientación en algún momento porque parecía estar en medio de la ciudad a pesar de haber dado apenas unos pocos pasos.

No pensó mucho más, se lanzó pecho al suelo y rodó bajo aquél inmenso vehículo. Por suerte las personas que se le acercaban no parecían haberlo visto, cuando pasaban por un lado del vehículo, observando sus piernas, pudo notar que el final de sus pantalones estaban llenos de sangres y parecían rotos en gironés.

No pudo notar si eran militares o civiles puesto que también tenían mucho barro encima y los zapatos juraría que no los tenían puestos. Se alejó un poco de la orilla del vehículo por donde pasaban aquellas personas y al voltear tuvo que contener un grito…

Frente a su cara tenía un cuerpo despedazado, o lo que parecía ser los restos de un cuerpo. Le faltaba los brazos como si los hubieran arrancado, en el cuello brotaba los huesos de la columna vertebral que debían estar unidos a un cráneo que ya no se encontraba en su lugar. La zona abdominal estaba abierta de par en par, con las tripas saliendo como si lo hubieran abierto rápidamente para sacarle los órganos y salir de ahí corriendo.

El saber que la sangre sobre la que estaba rodando era la de aquél cuerpo le dio ganas de vomitar… se arrastró para salir del vehículo, y vomitó el desayuno que había tomado antes de tomar aquél viaje.

Observó que no tenía a nadie cerca, la calle parecía de nuevo vacía en medio de toda aquella niebla que no permitía ver más allá de un par de metros. Y buscó continuar con su camino al centro en búsqueda de lo que fuera que pasara en aquél lugar.

Le parecía extraño no ver a más nadie en la calle, el camino se le había hecho sumamente tranquilo, solitario y silencioso.

Pudo ver una casa que parecía ser donde habían montado el centro de control. En la puerta se veían las marcas de sangre aún frescas de lo que había ocurrido en la noche. Tal vez la neblina las había vuelto a humedecer sin permitirles secarse por completo.

No había guardias, no había nadie en el lugar. Aprovechó y con cuidado entró en la pequeña casa. Un olor a mierda y pudrición lo golpeó apenas pasaba el umbral. Se tapó inmediatamente con el brazo para intentar de rebajar aquél olor desagradable, mientras se quitaba de la cabeza la imagen del cuerpo mutilado.

Caminó por un pequeño pasillo a lo que parecía ser una sala. Escuchó sonidos extraños, como de risas y personas comiendo. Pero no se escuchaban cubiertos, aquí no los usaban, aquí usaban palitos para comer, aún así reconocía el sonido de la carne masticándose, como si se rieran mientras comen, con la boca abierta.

Intentó de quedarse un momento en silencio a un lado de la entrada para intentar de escuchar si hablaban o decían algo de lo que había ocurrido, pero solo se les escuchaba masticar, gemir mientras saboreaban la comida, y disfrutar aquél almuerzo.

Decidió intentar entrar, o acercarse un poco más. Tal vez lo descubrirían pero ya estaba seguro que no tendría transporte para salir de aquél lugar. En la agencia sabían que él estaría esa mañana en aquél pueblo y cualquier cosa podrían enviarle ayuda.

Al pasar el marco de la puerta, cayó en cuenta de algo que no había pensado, “¿Como podían estar comiendo tranquilamente en medio de aquel olor a mierda, a alimentos podridos, carne rancia y sangre?”

Demasiado tarde había pensado en ese detalle. Ya los tenía ahí frente a él. Pero no había mesa, no había comedor, una tenue luz que parecía venir apenas de una linterna en un mesón lateral iluminaba suavemente la estancia…

La neblina comenzó a disiparse casi al mismo tiempo que su mente se despejaba de las dudas ante lo que ocurría en ese lugar. Pudo ver como un grupo de aldeanos, llenos de sangre, con heridas mortales, se estaban devorando en el suelo a los militares y oficiales que se suponía habían llegado esa mañana al lugar.

No podía contener el horror en su mirada, sintió como su corazón se aceleraba, se giró para salir de ese lugar corriendo, no comprendía la razón de ser de aquella masacre que se estaba presentando en aquél lugar.

Pero al voltearse se encontró con el hombre de la cárcel, se encontraba destruido físicamente, su ropa estaba llena de sangre y putrefacción, de su rostro colgaba placidamente el ojo izquierdo a la altura de su nariz, sujeto únicamente por un nervio óptico. Su boca abierta en una sonrisa llena de sangre y carne humana se abalanzaba sobre Ronald sin dejarle escapatoria.

Abrió los ojos de golpe, era solo otra pesadilla. Otra pesadilla infundada… Nunca había visto a una criatura de ese tipo, solamente en las películas de muertos vivientes. Pero las leyendas hablaban de Dioses de la muerte, hablaban de los muertos que podían caminar, y el mismo libro del Apocalipsis en la Biblia hablaba de ello…

Los Lugareños le habían contado muchos cuentos de estas criaturas, que eran los demonios que estaban destruyendo las aldeas… Las imágenes, las leyendas y sus pesadillas se habían estado juntando mucho.

Bajó la mirada al equipo, se había quedado dormido sobre una de las imágenes más horribles de los descuartizamientos que había presenciado en aquellos pueblos del interior del país. Esas horribles imágenes, las escenas de destrucción, los cadáveres sin cabezas, con partes del cuerpo en el suelo, órganos faltantes y los cuentos de los pueblerinos habían destruido su temple…

lunes, 1 de octubre de 2012

Epílogo I, Teporada I, Año 1


EPÍLOGO I

La noche, iluminada por una suave luna creciente en el firmamento, sostenía un dulce manto de oscuridad, silencio y paz en la superficie de la isla. Una isla que por muchos años se ha mantenido oculta a los enemigos vivos y muertos que deambulan por el mundo.

Uno de los soldados que se encuentra postrado en una de las torres de vigilancia, se fuma un cigarro pacientemente escuchando el suave oleaje del mar a lo lejos. No tiene problemas para no dormirse, desde que tuvo que asesinar a toda su familia, porque no podía dejarlos en ese estado infernal, había sufrido de insomnio.

Se preguntaba cuanto tardaría en comenzar a sufrir las alucinaciones que Stephen King describía en su libro con el nombre de ese mismo mal. Siempre le habían gustado sus libros y sus historias, y se imaginaba que realmente esas historias pasaban en el mundo real, tal vez en universos paralelos, pero sí pasaban…

En un momento le pareció escuchar unos tambores a lo lejos, aunque no le prestó mayor atención. En la isla, aparte de ellos y los animales, no existía ningún otro tipo de vida.

Las estrellas se mostraban tímidamente, como si supieran que alguien se encontraba viéndolas en aquél momento, se ocultaban y salían detrás de las nubes. Sabía que todas ellas se encontraban a distancias que tal vez el hombre no llegaría. No ahora con toda la destrucción de su civilización.

Entre ellas pudo ver una estrella roja, parecía moverse un poco más rápido que el resto de estrellas del cielo, aunque tal vez solo fuera un efecto causado por las nubes que la ocultaban y la volvían a mostrar, o quien sabe si sería un cometa pasando sobre el planeta…

Su mente voló suavemente por los recuerdos del tiempo y el espacio. Recordó la hermosa selva que rodeaba la base y como lo ayudó en sus fantasías con Teresa. Aquella noche que se habían salido del perímetro con la ayuda de su compañero, al que le estaba cubriendo en este momento, y en medio de la selva, sobre sabanas limpias, solo con las estrellas y una hermosa luna llena iluminándolos la había tomado por primera vez.

Sus jugos de mujer, su olor a hembra… Eran tantos los años sin una mujer tan hermosa entre sus manos, sin sentir una deliciosa boca deslizarse con suavidad y delicadez por su miembro, sentir sus labios carnosos y sexys mientras la penetraba y sus jugos le permitían entrar y salir con la suavidad de dos amantes eternos que se vuelven a encontrar… Era extraño el ligero reflejo de la luna sobre su piel, pero eso solo había contribuido a excitarlo más…

El sonido de los tambores comenzó a hacerse más fuerte, no era sencillo obviar un sonido que se acerca y es tan constante. Tal vez se pudiera convertir en un simple pitido en algún momento, pero por ahora lo había puesto en alerta. Volteó a la otra torre y notó que el soldado también se había puesto en alerta.

La radio comenzó a sonar una comunicación desde la torre.

-      A todos los agentes en guardia. Se acerca un helicóptero no identificado a la base, repito, se acerca un helicóptero no identificado a la base. Tomar las previsiones y posiciones defensivas.

El cigarro ya se apagaba debajo de su bota negra, unas botas que esa noche había limpiado y pulido tanto que la luz se reflejaba levemente de su superficie, se reía cuando las limpiaba pensando que si lo seguía haciendo seguro podría ver su reflejo en ellas en algún momento. Ahorita no le parecía tan gracioso aquél pensamiento.

Al voltear al cielo buscando la nave que se acercaba, notó que la luz que pensaba era un cometa pasando cerca de la tierra, era la nave que estaban observando en los radares y que descendía hacia la isla.

Abajo desde la entrada de la base salía un grupo de soldados armados, pudo ver como uno de los muchachos cargaba un lanza cohetes y varios soldados más tomando posiciones de combate. Había visto la maniobra muchas veces en ejercicios, no sabía que tan bien se comportarían sus compañeros en este caso real.

Las armas antiaéreas se deslizaron con un sonido metálico, que en medio de la noche y la calma sonaban como si un tornado se acercara destrozando edificios en su camino. Por un momento esperó ver a los Robots Gigantes de su infancia, aquellos que llamaban Transformers y se convertían en vehículos, aviones y demás.

Apuntó con su rifle PSG-1, dejando de lado su M-16 para mayor comodidad. A través de la mirilla pudo observar que el helicóptero estaba siendo pilotado por un único hombre, parecía alto, y de facciones de color. No podía ver a más nadie dentro de la cabina desde su posición.

La radio volvió a chasquear y la misma voz del operador anterior sonó de nuevo con nuevas órdenes.

-      A todo el personal en alerta, alto el fuego, repito alto al fuego. La nave que se acerca es amiga, retomen sus posiciones. Equipos 2 y 3 regresen a su descanso. Equipo 1 manténgase en posición y escolten al Presidente que va subiendo a recibir a nuestro invitado…

Al parecer todo seguiría con calma en la base, solo era una visita que no había sido informada, algún soldado que regresaba fuera del horario o solo la torre sabía que maldita mierda pasaba…

Aunque pudo ver en la otra torre al soldado relajarse y verificar el perímetro, el se mantuvo con su mira, observando lo que ocurría mientras la nave descendía y pudo ver al Presidente llegar a la superficie cuando las aspas de la nave se estaban deteniendo.

El hombre en la nave se bajaba pesadamente, parecía estar cansado. Dejó los auriculares en la nave y notó que no había llegado con casco. Mas nadie se bajó de la nave mientras él comenzaba a caminar a la entrada a la base.

Cuando el presidente y el soldado que acababa de llegar estuvieron uno frente al otro, el esperaba observar el típico saludo militar y al soldado ponerse en firme. Sin embargo se sorprendió, al igual que a los soldados que acompañaban al presidente, que ambos se saludaron con un fuerte apretón de manos… Esa actitud no había sido vista en el Presidente antes, que no tendía la mano a nadie en la base.

El Presidente y el soldado estaban intercambiando unas palabras cuando escuchó unos pasos ascendiendo por las escaleras de la torre. Se volteó, tomó su M-16 dejando de lado el rifle y estando en posición firme.

Vio como la mano asomaba por la baranda del suelo, ascendía con esfuerzo y mostraba lentamente el cuerpo del soldado al que pertenecía. Sus cabellos del brazo se le erizaron por completo, la imagen cambió en un parpadeo, un olor a sangre le recorrió su olfato, recordó cuando había asesinado a su hermano menor, convertido en zombie y levantándose del suelo apoyándose en la cama, después de recibir un golpe en la cabeza con el camión de metal de colección, al atacarlo mientras dormía placidamente en su cama, cuando todo comenzó.

La imagen se desvaneció de su recuerdo, y al tomar de nuevo conciencia se vio apuntando a su compañero que había ascendido a la torre para reemplazarlo, y este solo tenía las manos en alto mientras lo llamaba por su nombre.

-      Jhon… Jhon… Hombre no me asustes así… Solo vengo a tomar mi guardia baja esa arma…

Bajaba el arma en ese momento, volvió a tomar control de su cuerpo aunque el olor a sangre permaneció en su nariz por un momento. Su compañero le reclamaba aquella actitud, sabía que no había dormido bien las últimas noches, pero no sabía que pedirle que le cubriera las espaldas por un rato para verse con aquella chica del cafetín en un encuentro fugaz pudiera salirle caro.

El soldado decidió bajar. Dejando las armas en la torre, esa noche le tocaba descansar, no debía de estar allí arriba… “Pero mejor allá arriba donde no me puedan alcanzar que aquí abajo donde no puedo correr…” Pensaba mientras se alejaba…

Caminaba hacia la base, y al final el presidente y el soldado que había llegado en el helicóptero ya se encontraban entrando en el ascensor de la base. Se imaginaba que era un soldado por el uniforme y por la forma en que se había comunicado con el Presidente.

Cuando llegó al ascensor este ya venía de regreso. Se detuvo en algún piso intermedio de donde había llegado, y luego continuó el ascenso hasta donde él se encontraba.

Cuando iba a entrar en el mismo, notó como una chica con vendajes en el rostro le pasaba corriendo por un lado. Solo sus suaves movimientos le permitieron no llevarse por el medio al soldado.

El se sintió en pánico y miedo por un momento, cuando aquella chica con los vendajes le pasó por un lado el se movió para esquivarla como pudo. Observó su mirada, las vendas le tapaban un ojo, el otro estaba rojo, lleno de sangre, creía haber visto a una de las criaturas moviéndose a su lado.

Trastabillo un poco con sus pies, instintivamente se llevó la mano a la funda de su arma 9mm reglamentaria sacándola de la misma, mientras sentía como caía suavemente. La niña con los ojos de la muerte y el virus, siguió su movimiento suave en el aire, lo tomó de la mano y sin saber como, se posicionó encima de él, le arrancó el arma de la mano y lo levantó con una sola mano tomándolo por la muñeca, mientras sacaba el cargador del arma usando una sola mano.

Sorprendido por aquél movimiento y la fuerza de aquella niña mostró pensó que gritaría del miedo. Pero ella le colocó de nuevo el arma en la funda y con la mano que acababa de liberar el arma le tapó la boca para que no gritara.

-      Tranquilo soldado… Todo está en calma o no escuchó la radio…

La chiquilla volteó a los lados, buscando a alguien mientras lo soltaba. Él no salía de su asombro y no sabía que hacer. ¿Acaso sus ojos le habían vuelto a engañar por segunda vez aquella noche? Ella volvió a hablarle…

-      ¿Donde están soldado…? Dijo el presidente y el soldado que llegó en aquella nave… ¿A dónde fueron?

El soldado solo señaló los ascensores. Sabía que habían bajado pero no sabía a que nivel habían ido… Se dio la vuelta a entregar el arma, ya que se le estaba olvidando y casi causa un accidente, notó que la niña estaba a su lado entregándole la peineta con las balas que había sacado para defenderse.

Entraron juntos al ascensor, ella colocó su código de acceso y el piso al que iría. Al notar el piso se quedó tranquilo. No pudo volver a ver la mirada de aquella niña, ella evitaba por todos los medios verlo a la cara, parecía estar agitada, y ¿como pudo levantarlo con una sola mano?, ¿Como pudo hacer todos esos movimientos tan rápidos en cuestión de segundos?

Ella salió corriendo nuevamente por los pasillos, el sencillamente salió caminando dejándola perderse entre los contornos claroscuros de aquél piso y sus paredes. Se sentía un poco apenado por su comportamiento sacando el arma al rostro de dos compañeros una misma noche…

Caminó lentamente por los pasillos, pensó en que tal vez podría buscar un trago para calmarse y ver si lograba conciliar el sueño, el cansancio ya estaba haciendo estragos en su cuerpo.

Mientras caminaba por los pasillos volvía a pensar en su insomnio como en todas las noches, desde que había notado que la estaba padeciendo lentamente. Al principio era solo cuestión de unos minutos menos de sueño que no podía luego recuperar, al cabo del tiempo los minutos se convirtieron en una hora, y ya después de casi 11 años viviendo en este mundo de muerte solo estaba durmiendo unas 3 horas diarias.

Lo extraño es que no se sentía cansado, ni fatigado, sufría de pesadillas esas 3 horas de sueño, pero nunca antes había tenido las alucinaciones que había tenido el día de hoy. No al nivel de poner en riesgo la vida de un soldado compañero y de una niña inocente…

Pasaba frente a la habitación del “soldado – escritor – héroe” que había llegado hace unos días a la base. Había escuchado que era alguien que sería de importancia en el futuro para esta y todas las naciones, en los pasillos se escuchaba que era “La voz de los vivos y los muertos” porque al parecer tenía mucha información recolectada por él mismo en tierra firme.

Otros lo llamaban “El cobarde y traidor con más suerte del mundo” por haber dejado a sus compañeros morir en una expedición de su grupo de la IBR y luego sobrevivir estos años en aquél mundo salvaje.

El no estaba seguro de cómo llamarlo, puesto que no le gustaba juzgar a las personas. En una oportunidad había comenzado a leer un poco lo que el chico publicaba en la Web. Parecían temas interesantes y una especie de biografía, pero no había podido tomarlo a profundidad.

Notó que la puerta del cuarto estaba abierta. La luz en su interior se encontraba apagada, pero pudo ver su silueta recortada sobre el teclado en la computadora, iluminada por el monitor que se encontraba encendido y mostraba un escrito sobre fondo negro.

Se acercó a ver si necesitaba ayuda y pudo sentir un fuerte olor a alcohol y whisky en el ambiente. Mientras su rostro descansaba en el teclado como ya lo había notado, su mano estaba sosteniendo una botella que se encontraba vacía y a un lado de la mesa el vaso aún medio lleno de un trago con el hielo casi por completo descongelado.

Pudo leer en la parte superior de la pantalla la dirección, y esta vez la recordó para poderlo leer con más calma otro día, aunque había leído algo de una explosión de luces y las esperanzas de un mundo muerto en el monitor. Tomó al joven y lo echó un poco para atrás, sintió envidia al ver como podía dormir tranquilamente después de sobrevivir varios años sin que más nadie lo acompañara.

Cuando se disponía a levantarlo para llevarlo a la cama, puesto que no tenía nada más interesante que hacer, sintió una suave mano de mujer deslizarse en su hombro, al voltear la mirada reconoció a Atsuko, la joven líder de un pelotón un tanto extraño y diferente.

Le hizo señas y las reconoció al instante, ella lo ayudaría a llevarlo a la cama, y así lo hicieron. Entre los dos no fue tan complicado de hacer, luego lo acompañó a la puerta y le dijo que ella se encargaría del resto mientras cerraba.

El continuó su camino, definitivamente necesitaría un trago, pero primero quería ir a sus propias habitaciones. Había caminado un poco más de un par de minutos cuando comenzó a escuchar un ajetreo adelante desde la dirección donde se dirigía.

Se preguntó si tendría que ver con la chica, pues la voz se le parecía mucho pero no reconocía que decía. Mientras continuaba caminando pudo ver como 3 soldados traían a alguien tomada por los brazos y las piernas, mientras ella gritaba, maldecía  y prometía que mataría al blanco de sus palabras. No pudo identificar a quien se dirigía pues era muy general: “Te mataré… te juro que te mataré… no dormiré ni descansaré hasta que vea tu cuerpo soltando cada una de las gotas de sangre que lo hacen andar…”

No sabía que estaba ocurriendo pero se pegó a la pared para dejar pasar a los soldados, que aunque eran más altos y fuertes que él se les veía con problemas para controlar a la niña que llevaban cargando. Cuando le pasaron por un lado pudo notar que era la misma chiquilla de las vendas, y nuevamente pudo ver su ojo rojo, rojo sangre – Pero no lo estoy alucinando… Su ojo esta lleno de sangre y parece una de esas criaturas… - Pensaba mientras la veía como se la llevaban.

Continuó caminando, se acercaba a la sala de donde la habían sacado y los gritos se perdían en la distancia vio una silueta que salía de la sala caminando. Su cuerpo femenino predecía una hermosa silueta de mujer, su piel morena y suave era para él reconocible en cualquier lugar.

Sabía que era Teresa quien salía de la sala, esa musa de sus sueños, y amante de sus fantasías, los mejores momentos de aquella base los había pasado con aquella chica. Instintivamente su rostro ya estaba alargando sus mejillas estirando la comisura de los labios en contra de la gravedad, en una expresión universal de alegría y sonrisa.

BOOM…

Escuchó el estruendo casi al mismo tiempo que pudo ver como de la frente de la sirena de sus sueños, derramaba al aire suaves gotas de pasión roja que salía disparada de su frente al aire frente a ella.

Sus ojos se abrieron y su sonrisa cambió a asombro. Comenzó a caminar rápido a intentar de sostenerla antes de que cayera al suelo. Las rodilla de ellas ya tocaban el suelo, y sus jugos de la vida estaban derramándose al pavimento por un pequeño agujero que tenía en su frente.

Jhon la alcanzó y logró impedir que su hermoso rostro tocara el suelo, pero en ese mismo instante sabía que ya no podía hacer más nada. No comprendía como podía haber un arma en este nivel, si las armas estaban todas en la armería…

Tomó su cuerpo hacia atrás, dejando su rostro viendo el techo del recinto, se encontraban arrodillados mientras la sangre continuaba fluyendo y comenzaba a empaparle las rodillas de su amante a su lado.

Volteó a ver al interior de la sala, y pudo ver que se encontraba el Presidente y su nuevo invitado. La cara de este era oscura, siniestra. Una sonrisa perversa era la única expresión que se podía ver en su rostro, jugando con la oscuridad de aquél lugar parecía un demonio devorando el alma de su victima.

Estaba guardando su arma en su funda de nuevo, y entonces recordó que no los había visto dejar el armamento en la superficie. La rabia se apoderó de él, el rostro se le puso rojo.

Aquél hombre que había matado a su amante se estaba quitando algo del cuello, y entregándoselo al Presidente en sus manos, solo alcanzó a escuchar decir unas palabras al presidente antes que un soldado postrado del lado de adentro de la puerta le tapara la visión y el audio

-      Lo digo en serio señor… Sentí cuando esa puta me puso esto en el cuello, delicadamente, pero no lo suficiente para mí…

No logró ver qué era exactamente lo que se había quitado o lo que le había entregado al Presidente que lo miraba un poco incrédulo…

Recostó a la chica en el suelo, mientras el otro soldado lo había alcanzado para ayudarlo a soltar el cuerpo. Se levantó. Y comenzó a caminar…

Se sentía segado de la rabia, he ingresaba en la habitación, cuando otro soldado que aún se mantenía detrás de la puerta le puso una mano en el hombro para detenerlo, este solamente  se lo quitó de encima. No escuchaba a nadie. La rabia lo había vuelto ciego y sordo. Solo podía ver a aquel asesino, solo podía escuchar a aquél asesino y lo escucho por unos segundos cuando hablaba con el Presidente y no tenía a más nadie en su camino…

-      Debemos comenzar la siguiente fase señor… El Doctor Arena ha comenzado a mover sus piezas en Europa, por eso vine…

BOOM…

Otra detonación se había presentado en el cuarto, sus oídos perdieron la audición puesto que fue una detonación sumamente cercana. Pudo sentir como la vista poco a poco se le llenaba de sangre, como se nublaba mientras se ponía roja.

La frente parecía picarle y arderle, como si una braza de carbón encendida le estuviera quemando por dentro de la cabeza. Cuando quiso pensar en levantar la mano para tocarse la frente esta no le respondió…

Pudo ver como el piso se acercaba a su rostro, pero no podía controlar el cuerpo, no sentía los pies, no sentía las manos, la espalda, su boca… Solo su visión mientras la gravedad hacía su trabajo y su vida se escapaba a un nuevo nivel existencial dentro de su mundo de sueños y fantasías donde Teresa lo esperaba con los brazos abiertos en algún infierno… 

lunes, 24 de septiembre de 2012

A 7 días de comenzar la nueva temporada...


Seguimos aumentando las visitas en el blog y aumentan los seguidores en el facebook.. ¿Que esperas que no le has dado el click para seguir la información directo con el autor?

Y aprovechando un nuevo seguidor... Estamos a solo 7 días de comenzar la nueva temporada... que esperan leer esta nueva temporada???...

Aquí un calendario de las publicaciones como posiblemente se darán:

01, 02 y 03/09/2012 el Epílogo de la primera temporada (para los que no se han leído el archivo en PDF).

04 y 05/09 Las 2 primeras partes del Prólogo de la próxima temporada.

09, 10 y 11/09 serán publicados el final del prólogo y posiblemente el inicio del primer capítulo de esta nueva temporada...

Después de esas publicaciones, dejaremos el lunes 15 libre para los amantes de The Walking Dead puedan disfrutar de su inicio de la tercera temporada (incluyéndome xD), y el martes 16 y jueves 18 comenzaremos con las publicaciones regulares... Intentaré que sean 2 semanales... aunque no prometo nada...

P.D. Por razones que escapan a mi voluntad, el día lunes 08/09 y el viernes 12/09 no podré realizar publicaciones en el blog... ambas fechas no estaré en la ciudad de caracas que es desde donde realizo las publicaciones...

08/09 día después de las elecciones presidenciales en Venezuela
12/09 fecha festiva

martes, 11 de septiembre de 2012

Inicio Proxima Temporada...

Bueno gente...

Hago por este medio público lo que ya se habla en la página del Facebook. (No se olviden darle en me gusta para que puedan estar al día con las historias y los acontecimientos...). El inicio de la próxima temporada del Apocalipsis Zombie será la primera semana del mes de Octubre...

Ahora las publicaciones tendrán algúnas variantes, por ejemplo:

La primera semana, será una maraton de The Walking Dead... digo digo... de Apocalipsis Zombie xD... es que a veces me confundo con mi otra serie favorita :P...

¿A que me refiero?... Bueno la primera semana de publicaciones se realizará una publicación por día todos los días... es decir que los 5 días tendremos publicaciones...

Esa primera semana se comenzará por publicar el Epílogo de la primera temporada (para los que no se lo han descargado todavía...), luego del epílogo se comenzará inmediatamente con el Prólogo de la segunda temporada...

Este Prólogo de la segunda temporada tambien será lanzada continua hasta que se culmine... Aún no se si se tomará los 5 días o menos... Pero con esto aseguro por lo menos una semana completa de publicaciones...

Por otra parte, el autor (su servidor quien aquí escribe en este instante), intentará y hará todo lo posible para que en esta nueva temporada se realicen 2 públicaciones y no 1 sola por semana... SI lo acaban de leer bien... 2 Publicaciones semanales en vez de una...

Solo que... Bueno es en serio muchachos... me gustaría tener mas FeedBack de si les gusta como va la cosa, que comenten más en la pagina del Facebook... Holaaaa... ¿Existe alguien leyendo esto???

Bueno...

En todo caso, mientras se espera para el comienzo de la próxima temporada, porqué no descargan el archivo completo de la primera temporada he invitan a otras personas a leer...

Les recuerdo los links:

4shared
http://www.4shared.com/office/oCMlQjfc/Post_Apocalipsis_Zombie-Un_san.html

google docs
https://docs.google.com/open?id=0B-LfIS2UkamVdGRYajVyaVY2ckE

rapidshared
https://rapidshare.com/files/3551170612/Post%20Apocalipsis%20Zombie-Un%20sangriento%20inicio-Temporada%201-%20Volumen%201-%20Juan%20Carlos%20Rodriguez-Lionheart.pdf

Espero conocerlos y verlos pronto muchachos... 

viernes, 3 de agosto de 2012

Cierre Primera Temporada... Año 1...

     Bueno amigos... Hemos llegado ya al último regalo de este cierre de temporada.

     Les doy las gracias por seguir el blog, y en unas semanas regresaré para primero descansar un poco la mente...

     Había prometido un último regalo para esta semana, un regalo especial... y el mismo lo pueden descargar y leer en cualquiera de los próximos tres links.

4shared
http://www.4shared.com/office/oCMlQjfc/Post_Apocalipsis_Zombie-Un_san.html

google docs
https://docs.google.com/open?id=0B-LfIS2UkamVdGRYajVyaVY2ckE

rapidshared
https://rapidshare.com/files/3551170612/Post%20Apocalipsis%20Zombie-Un%20sangriento%20inicio-Temporada%201-%20Volumen%201-%20Juan%20Carlos%20Rodriguez-Lionheart.pdf

     Adicional a esto, como si ya fuera poco el regalo, dentro del documento existen 3 sorpresas...

    1) Fácilmente lo pueden encontrar al final del archivo. Verán que en esta oportunidad le coloqué un Indice al documento, y la última entrada en el indice no existía antes...

     2) El segundo regalo sorpresa está dentro del propio archivo... Para poderlo encontrar deben leer la sección: "¿Te Gusta Como Va La Historia Y Quieres Continuar Leyendo? " en sus párrafos está el secreto del otro regalo...

     Espero les guste como cierre de temporada, he hecho milagros para poder llegar a donde estoy... 

     Saludos a todos y un mega abrazo... No olviden darle like a la página y al grupo del facebook... Nos vemos en unas semanas 

jueves, 2 de agosto de 2012

Capitulo 8, "Caracas Ciudad de Muerte" VI Concierto de Luces


VI

Concierto De Luces


Siempre he dicho que me falta aún mucho, para alcanzar a los grandes escritores que logran acordarse de pequeños detalles en todas las situaciones de su vida, pero por lo menos intento de recordar algunas cosas y espero algún día poder alcanzar a los grandes maestros como Stephen King, Lovecraft, George Martín… Cada uno a su estilo pero todos grandes escritores.

Me encuentro tomando un whisky que conseguí en la sala de descanso, no esta para nada mal, y quiero en esta oportunidad intentar de acercarme un poco más a los escritos que tanto me gustaban cuando el mundo aún era mundo de vida.

Les prometo que no voy a inventar absolutamente nada, tal como lo he venido haciendo, pero esta bebida me ha hecho querer intentar de imitar a esos escritores que tanto me gustaban leer en la universidad y antes de ella. Por lo que de una vez informo que intentaré de darle mas detalles a esta parte de la historia, una parte que siempre me he preguntado si fue un sueño o en verdad lo viví.

¿Que porqué considero que aún desconozco si fue real o un sueño? Pues porque no creo que una serie de cosas tan desafortunadas y locas pudieran ocurrir un solo día a una única persona en el mundo.

Tal vez la combinación de recuerdos viaje mucho entre el mundo subterráneo de los sueños, una mente golpeada fuertemente y en este momento lleno de alcohol, o simple y realmente si ocurrió de la manera que lo recuerdo.

Caminaba por el boulevard, como ya les dije, después de salir de aquel centro comercial infernal y de recibir clases gratuitas de ingles, mi cabeza no había quedado en perfecto estado. Aunque la adrenalina seguramente era lo que me mantenía en movimiento.

Debo decir en mi defensa que esta parte sección de mis recuerdos, vagan por un corredor de oscuridad y sombras, que de vez en cuando estalla en luces de conciertos y música a todo volumen que no debería de haber estado en ese lugar.

Me encontraba pasando por la calle donde estaban la mayoría de los clubes nocturnos de homosexuales, no recuerdo exactamente el nombre de esa calle, pero siempre la había considerado así, pues era la calle por la que se les veía mayoritariamente, y siempre entraban y salían de un club a menos de media cuadra de distancia.

No sabría decir con exactitud si las personas que me mantuve esquivando eran personas con vida o eran personas ya convertidas en esas cosas. De seguro si eran personas sanas y me vieron en ese estado pensarían que había sido mordido o que los intentaría de comer.

Sus rostros, con labios inmensamente horribles pintados en sonrisas rojas sangre, y sus dientes sonriendo a la luz del Boulevard, podrían ser fácilmente zombies sin labios buscándome comer.

Todo lo que se me acercaba recibía de mi parte empujones y golpes. No estoy seguro cuantas balas llegué a gastar en esas pocas cuadras, pero cada vez que sentía alguna mano tomarme, el fuerte grito de cuerno que hacen las armas de fuego al disparar quedaba en mis oídos.

Lo describo de esta manera porque el aturdimiento era aún tan persistente y el dolor de cabeza tan continuo, que cada vez que disparaba podía escuchar el pitido en mi cabeza, sentir como cuando eres niño y te pones a jugar con tus primos a lanzarse fuegos artificiales en un cuarto pequeño, y ese pequeño pitido de “PIIIIIIIIIIIIiiiiiiiiiiiiiii” se queda en tus oídos durante un buen rato.

Busqué disparar solo cuando fuera necesario, pero ese necesario fue casi toda mi arma, mi caminar torpe me dejó demasiado cerca de personas o criaturas que pudieron saber lo malo que era acercarse a alguien en el estado que me encontraba.

Recuerdo cuando estaba pasando ya frente a la gran tienda departamental del final del Boulevard, frente al mismo se encontraban algunos juegos infantiles, creo recordar haber visto a un niño balancearse sobre uno de ellos, suavemente, jugando, meneándose adelante y atrás, y sus gritos…

No podía ser un niño, o por lo menos no uno vivo. Recuerdo al concentrarme un poco para verlo mejor, pude ver que era el cuerpo de una criatura que alguien había atravesado con un palo, tabla o algo por el estilo, pero era muy largo, y el arma con el que lo habían atravesado se había quedado atorada entre los resortes de aquél pequeño juego bañado en su sangre.

A partir de aquí recuerdo con un poco mas de claridad las cosas. Mi mente se empezaba a despejar, y dejar de disparar había ayudado en mucho a organizar las ideas. Sigo sin comprender lo que ocurría adelante, ya siendo el final del boulevard, había un escenario.

Al detenerme por un momento, pude ver en el suelo una botella con algo de agua aún adentro. Tome la botella y me la lancé sobre la cabeza. Aún estaba fría por lo que la persona que la había soltado no debía estar demasiado lejos.

Los zombies no se encontraban muy cerca de mí, y los pocos que podía distinguir, caminaban al escenario que tenía frente a mí y se aglomeraban en el frente, todos con los brazos alzados, gruñendo y gritando, como un grupo de personas pidiendo a su artista salir detrás del escenario y comenzar a cantar juntos sus más grandes melodías.

Me coloqué detrás de un árbol, y al ver al escenario pude ver que había unas personas, en específico parecían ser 2 o 3 mujeres y un par de hombres sobre el escenario.

Los dos hombres se encontraban a cada lado de las escaleras, habían lanzado las cornetas, las luces, el tablero y todo lo que pudieron en el borde de las escaleras, para intentar de retener un poco a las criaturas.

Las mujeres se habían juntado en el centro del escenario, abrazadas unas a otras, parecían gritar y llorar. Los muchachos eran jóvenes y fuertes, pero mientras se fueron reuniendo las criaturas poco podían hacer.

Pensé que eran unos tontos y que debían de continuar caminando y saltar por la parte de atrás del escenario… Ese pensamiento desapareció cuando pude observar como desde atrás, una criatura trepaba sobre los cuerpos de otros compañeros caídos y se lograba subir al escenario.

Las mujeres gritaron con más fuerza, uno de los muchachos volteó a verlas, dudando y distrayéndose por un momento. Un momento más que suficiente para que un zombie lo alcanzara y lo jalara por una pierna escaleras abajo donde su público y grandes admiradores, esperaban y deseaban escuchar y sentir su carne, su vida y tocar a su artista después de tanta espera y obstáculos que este les había puesto.

Al ver como comenzaban a ser superados, ya con la mente casi completamente despejada, decidí continuar mi camino, bajé a la avenida Casanova, (creo que se llamaba así), es la avenida que para todos era mejor conocida como “La calle de los hoteles” porque en esa zona se encontraban varios hoteles donde escaparse con las parejas y las amantes.

Al llegar abajo, observé muchos carros en el camino, la vía estaba bastante tapada y era difícil llegar a pasar con un carro por esa zona. Tal vez una moto pudiera moverse, pero no había ninguna a la vista y tampoco tenía las llaves de ninguna de ellas para tomarla para mí.

Pude ver como de las sombras, calle abajo, venían un par de mujeres, estaban tapándose el frente desnudo de sus cuerpos con unas sabanas de color oscuro, aún así sus siluetas dibujaban unas hermosas curvas, que pelearían y ganarían a una sirena si estas existieran.

Por un momento pensé que podrían ser mujeres buscando ayuda, o que tal vez se habían encontrado con algo que no habían sabido manejar, puesto que cada vez que pasaban al lado de los vehículos volteaban a su interior, golpeaban los vidrios y parecían decir algo, aunque por la distancia no me era entendible.

Comencé a hacerles señas, no quería gritar para no atraer a otras criaturas a donde yo me encontraba, mientras a mi espalda los gritos del grupo que estaba en el escenario se habían apagado a un largo pasillo sin luz ni sombras.

Una de las mujeres me había visto, abrió la boca en una expresión que parecía de alegría, y pude ver como su lengua se paseó con gusto por sus labios. Unos labios que eran muy grandes y se encontraban pintados de un rojo muy fuerte.

Cuando comenzó a caminar a donde yo me encontraba, la otra mujer pareció escucharla. Mientras andaba a trompicones, me empecé a preguntar si no habrían sido mordidas, puesto que caminaba como si estuviera arrastrando la pierna derecha.

Mientras caminaba, cuando salían a la luz de la vía, lejos de la oscuridad de la calle de donde venían, las telas que le cubrían el cuerpo cayeron al suelo, mientras ellas alzaban sus brazos en expresión de desespero y deseo.

Sin embargo en ese momento no podían existir dudas de lo que ocurría. La hermosa silueta curveada de la primera mujer que había alcanzado la luz, era cortada de forma monstruosa por una inmensa mancha roja del pecho, donde se le podían ver las costillas y se notaba que su carne había sido comida.

La otra que aún conservaba sus bustos en su lugar, no pudo ocultar las tripas que le colgaban de su vientre, se las pisó ella misma y cayó de frente al pavimento, arrastrándose en su propia sangre y su propia porquería.

Yo dí gracias a Dios por los vehículos que nos separaban. Esos vehículos me darían tiempo de retirarme. El dolor de la pierna y la cabeza continuaban, pero de una manera más tenue.

Continué mi huida y llegué al semáforo. Pasar por esa zona sería un infierno, podía ver zombies por todas partes. Un gran choque de vehículos había trancado la vía. Al sur podía ver a un par de vehículos quemándose y la entrada a otro hotel prendido en llamas.

Desde el norte, donde la gran avenida alcanzaba el final del Boulevard y se podía ver la Torre la Previsora, mas no la hora que marcaba, pude ver a muchas criaturas deambulando. Algunas estaban comiendo, otras caminaban erráticamente, y unas pocas golpeaban las entradas de locales y edificios, donde seguramente había personas resguardándose del desastre que estaba viviendo la ciudad capital.

Al voltear a mi espalda, las mujeres que había visto atrás, disfrutando de sus hermosos cuerpo al aire libre, como los viejos Hippies, y las personas en una playa nudista pueden disfrutar del dulce aire frío de la noche en la orilla del mar, venían caminando y arrastrándose lentamente, sin mucha prisa, pero de seguro no se cansarían y esperarían a fumarse un cigarrillo.

Estaba siendo rodeado demasiado rápido. Las criaturas comenzaron a salir también de los vehículos, parecía que entre los gruñidos y los sonidos ininteligibles en nuestro idioma, eran para ellos algo tan natural como si de conversar y discutir de una obra de Shakespeare, se tratase.

Me subí al techo del vehículo que tenía a mi lado, recordé que en el escenario que había visto atrás no eran muy inteligentes como para elevarse a si mismos y subirse, pero eso no los mantendría más que un par de minutos atrás, mientras se apilaban y me rodeaban.

Decidí comenzar a correr y saltar de vehículo en vehículo, aprovechando el congestionamiento y los choques. Pero con cada salto, el techo de algún vehículo sonaba, y atraía más y más criaturas.

Pensé en distraerlas un poco, atraerlas a una zona donde después pudiera escapar en dirección contraria sin tener a muchos de ellos. Así que subí por unos vehículos por la avenida hacia el norte.

Sin embargo no había ni pasado por encima de 3 vehículos cuando comprendí el principal peligro del plan que estaba ideando. De uno de los vehículos salió por la ventana del chofer el cuerpo de una de esas cosas, al sentir el golpe de mi peso sobre su techo.

Me tomó por un lado del pantalón, donde estaba rasgado y con algo de sangre de la raspadura del golpe que me había dado al salir del centro comercial. Yo sencillamente caí de frente, aunque me dio tiempo de amortiguar el golpe, no pude detener mi caída.

Grité del miedo y la criatura entre su forcejeo, había pisado la corneta del vehículo. En medio del silencio que había en la zona, una corneta de un carro era como la campana en casa de la finca de algún viejo tío, donde para llamar a los niños a almorzar se hacía sonar y todos salían corriendo a buscar sus platos hambrientos y cansados de jugar y andar durante todo el día.

Al voltear a verla, la criatura no tenía ojos, era un rostro vacío, oscuro, como si de una alma del inframundo hubiera tomado posesión del cuerpo sin vida de aquél ser y lo estuviera controlando, odiando la luz y la vida por sobre las otras cosas y deseando comerse toda aquella vitalidad que alcanzaran sus manos inútiles sin el sonido de mis pasos.

Le disparé apenas pude controlar mi pulso y mis nervios. Del miedo y el terror hicieron falta 3 disparos para acertarle en la cabeza. Las otras dos balas se perdieron en el aire, y no sabría decir se habían alcanzado a alguien más o no.

Cuando me iba a levantar sentí como una mano me tomó por el cabello, pero del miedo perdí un mechón del cabello al jalar con mis fuerzas y dar otro grito. Me levanté como pude sobre el techo del vehículo y empecé a disparar el arma contra las criaturas que estaban junto a la que me había arrancado el cabello.

El miedo no me dejó pensar con claridad, sentía que la situación se me salía de las manos. La corneta del vehículo seguía llamando a los niños a buscar su desayuno, pero eso no evitó que mis oídos percibieran un suave “Clic” por entre los demás sonidos cuando la chispa del disparo no había salido y el golpe del retroceso no me había alcanzado el brazo.

Intenté de disparar dos veces más, pero solo salía el Clic del golpe al vacío. Levanté el arma, pude ver la última línea de humo salir de su cañón que apuntaba al cielo, como si del último momento de mi vida se tratase, vino a mi mente el recuerdo de mi abuelo fumando en la primera casa donde había vivido, recordé a mi padrino riendo con mi padre mientras jugaban Póker y él se fumaba una pipa de chocolate y yo jugaba con mi primo Juan Diego en la consola.

Un golpe en el vehículo me trajo de nuevo de los recuerdos inútiles que tenía. Habían muchas de esas criaturas que habían bajado del Boulevard con el ruido que habíamos hecho, tuve el impulso de querer lanzar el arma sin balas, pero cuando levanté el brazo lo sentí pesado y sin fuerzas, Creía que ya no quería pelear más.

Voltee a mi espalda para ver como estaba el camino por el que había venido, y pude ver que por el sur no había tantas criaturas. Podía pasar por encima de los vehículos, devolverme después de atraerlos por aquí, tal vez si podría alcanzar un escape como lo había pensado antes de caer en este techo.

Sin soltar el arma comencé a saltar de vehículo en vehículo, los choques no habían permitido a muchos zombies pasar entre los carros lo que facilitó la carrera y el poder esquivarlos.

La avenida en dirección a Plaza Venezuela, donde se encontraba la entrada a la Universidad Central donde seguro los militares habrían levantado una zona de seguridad, estaba bastante despejada. Había unos cuantos zombies, pero estaban lo suficientemente separados como para buscar esquivarlos y continuar mi carrera.

Sentí como si tuviera nuevas fuerzas, aunque un sabor amargo a bilis acompañado por un extraño sabor metálico estuviera en mi boca, y un dolor atormentara mi pierna junto al agotamiento, pude igual sentir que faltaba poco para estar en un lugar tranquilo.

Mientras me acercaba a la fuente de Plaza Venezuela, pude escuchar en el fondo una canción que me costó un poco reconocer, pero pude hacerlo por ser de una cantante sumamente especial para mí, en este lugar siempre colocaban música clásica.

Recuerdo que estaba sonando la canción de “May It Be” de la artista ENYA. No era una artista muy reconocida en Venezuela, pero a mi me gustaba mucho su música suave cuando leía, estudiaba o escribía.

Me pareció estúpido que con lo que estaba ocurriendo aún estuvieran dejando sonar la música a un volumen tan alto. Eso fácilmente atraía a las criaturas y no creo que fuera la mejor manera para defender esta zona.

Recuerdo que una sonrisa se mostraba en mi rostro, podía casi sentir que podría estar más tranquilo y que los profesionales estarían ahora cuidando de los civiles. Seguro pronto acabarían con esto y yo estaba saliendo de la zona de infección.

Lo que no pasaba por mi mente es que no escuchaba las armas de fuego, no escuchaba una defensa, me imaginé por un momento, mientras la música aumentaba que habían limpiado tan bien la zona, o habían colocado suficiente defensa como para no preocuparse por un o dos grupos de esas criaturas.

Excesivamente malo de mi parte, pensar en cosas tan bonitas en momentos de oscuridad y muerte. Mientras me acercaba mis ojos solo veían lo que querían ver, no notaban la cantidad de zombies que caminaban por mi alrededor y se movían a buscarme, no veía la cantidad de cuerpos que habían en el suelo.

Aún peor, tarde caí en cuenta que muchos de las criaturas que en ese momento estaba pasando por su lado portaban uniformes militares, uniformes de la Milicia Venezolana, y la gran mayoría se estaban levantando de los restos de comidas que dejaban en el suelo.

Una explosión de luces se encendió en la Plaza. La canción había culminado y estaba comenzando a sonar un ritmo más movido. Era otra canción de música clásica sí… aunque esta no la reconocía.

Las luces en la fuente subían y bajaban en intensidad, cambiando de color según la tonada que sonaba, se veía que estaba programada para seguir el ritmo de la música, y entregaba un hermoso concierto para los pocos transeúntes que caminaban en ese momento por ese lugar.

Esos pocos transeúntes de ojos blancos, que se desangraban, que se comían unos a otros, que parecían estar teniendo relaciones en medio de una gran orgía que nadie me había invitado, sobre una hermosa alfombra roja sangre, que los cubría y separaba del duro concreto en su suave oleaje proveniente de los corazones y los cuerpos mutilados bajos sus fuertes mandíbulas.

Caí en cuenta lo que me estaba pasando, estaba cansado, el cuerpo me dolía, creía que no podría moverme más y mis esperanzas eran solo eso, esperanzas de un mundo muerto…