lunes, 1 de octubre de 2012

Epílogo I, Teporada I, Año 1


EPÍLOGO I

La noche, iluminada por una suave luna creciente en el firmamento, sostenía un dulce manto de oscuridad, silencio y paz en la superficie de la isla. Una isla que por muchos años se ha mantenido oculta a los enemigos vivos y muertos que deambulan por el mundo.

Uno de los soldados que se encuentra postrado en una de las torres de vigilancia, se fuma un cigarro pacientemente escuchando el suave oleaje del mar a lo lejos. No tiene problemas para no dormirse, desde que tuvo que asesinar a toda su familia, porque no podía dejarlos en ese estado infernal, había sufrido de insomnio.

Se preguntaba cuanto tardaría en comenzar a sufrir las alucinaciones que Stephen King describía en su libro con el nombre de ese mismo mal. Siempre le habían gustado sus libros y sus historias, y se imaginaba que realmente esas historias pasaban en el mundo real, tal vez en universos paralelos, pero sí pasaban…

En un momento le pareció escuchar unos tambores a lo lejos, aunque no le prestó mayor atención. En la isla, aparte de ellos y los animales, no existía ningún otro tipo de vida.

Las estrellas se mostraban tímidamente, como si supieran que alguien se encontraba viéndolas en aquél momento, se ocultaban y salían detrás de las nubes. Sabía que todas ellas se encontraban a distancias que tal vez el hombre no llegaría. No ahora con toda la destrucción de su civilización.

Entre ellas pudo ver una estrella roja, parecía moverse un poco más rápido que el resto de estrellas del cielo, aunque tal vez solo fuera un efecto causado por las nubes que la ocultaban y la volvían a mostrar, o quien sabe si sería un cometa pasando sobre el planeta…

Su mente voló suavemente por los recuerdos del tiempo y el espacio. Recordó la hermosa selva que rodeaba la base y como lo ayudó en sus fantasías con Teresa. Aquella noche que se habían salido del perímetro con la ayuda de su compañero, al que le estaba cubriendo en este momento, y en medio de la selva, sobre sabanas limpias, solo con las estrellas y una hermosa luna llena iluminándolos la había tomado por primera vez.

Sus jugos de mujer, su olor a hembra… Eran tantos los años sin una mujer tan hermosa entre sus manos, sin sentir una deliciosa boca deslizarse con suavidad y delicadez por su miembro, sentir sus labios carnosos y sexys mientras la penetraba y sus jugos le permitían entrar y salir con la suavidad de dos amantes eternos que se vuelven a encontrar… Era extraño el ligero reflejo de la luna sobre su piel, pero eso solo había contribuido a excitarlo más…

El sonido de los tambores comenzó a hacerse más fuerte, no era sencillo obviar un sonido que se acerca y es tan constante. Tal vez se pudiera convertir en un simple pitido en algún momento, pero por ahora lo había puesto en alerta. Volteó a la otra torre y notó que el soldado también se había puesto en alerta.

La radio comenzó a sonar una comunicación desde la torre.

-      A todos los agentes en guardia. Se acerca un helicóptero no identificado a la base, repito, se acerca un helicóptero no identificado a la base. Tomar las previsiones y posiciones defensivas.

El cigarro ya se apagaba debajo de su bota negra, unas botas que esa noche había limpiado y pulido tanto que la luz se reflejaba levemente de su superficie, se reía cuando las limpiaba pensando que si lo seguía haciendo seguro podría ver su reflejo en ellas en algún momento. Ahorita no le parecía tan gracioso aquél pensamiento.

Al voltear al cielo buscando la nave que se acercaba, notó que la luz que pensaba era un cometa pasando cerca de la tierra, era la nave que estaban observando en los radares y que descendía hacia la isla.

Abajo desde la entrada de la base salía un grupo de soldados armados, pudo ver como uno de los muchachos cargaba un lanza cohetes y varios soldados más tomando posiciones de combate. Había visto la maniobra muchas veces en ejercicios, no sabía que tan bien se comportarían sus compañeros en este caso real.

Las armas antiaéreas se deslizaron con un sonido metálico, que en medio de la noche y la calma sonaban como si un tornado se acercara destrozando edificios en su camino. Por un momento esperó ver a los Robots Gigantes de su infancia, aquellos que llamaban Transformers y se convertían en vehículos, aviones y demás.

Apuntó con su rifle PSG-1, dejando de lado su M-16 para mayor comodidad. A través de la mirilla pudo observar que el helicóptero estaba siendo pilotado por un único hombre, parecía alto, y de facciones de color. No podía ver a más nadie dentro de la cabina desde su posición.

La radio volvió a chasquear y la misma voz del operador anterior sonó de nuevo con nuevas órdenes.

-      A todo el personal en alerta, alto el fuego, repito alto al fuego. La nave que se acerca es amiga, retomen sus posiciones. Equipos 2 y 3 regresen a su descanso. Equipo 1 manténgase en posición y escolten al Presidente que va subiendo a recibir a nuestro invitado…

Al parecer todo seguiría con calma en la base, solo era una visita que no había sido informada, algún soldado que regresaba fuera del horario o solo la torre sabía que maldita mierda pasaba…

Aunque pudo ver en la otra torre al soldado relajarse y verificar el perímetro, el se mantuvo con su mira, observando lo que ocurría mientras la nave descendía y pudo ver al Presidente llegar a la superficie cuando las aspas de la nave se estaban deteniendo.

El hombre en la nave se bajaba pesadamente, parecía estar cansado. Dejó los auriculares en la nave y notó que no había llegado con casco. Mas nadie se bajó de la nave mientras él comenzaba a caminar a la entrada a la base.

Cuando el presidente y el soldado que acababa de llegar estuvieron uno frente al otro, el esperaba observar el típico saludo militar y al soldado ponerse en firme. Sin embargo se sorprendió, al igual que a los soldados que acompañaban al presidente, que ambos se saludaron con un fuerte apretón de manos… Esa actitud no había sido vista en el Presidente antes, que no tendía la mano a nadie en la base.

El Presidente y el soldado estaban intercambiando unas palabras cuando escuchó unos pasos ascendiendo por las escaleras de la torre. Se volteó, tomó su M-16 dejando de lado el rifle y estando en posición firme.

Vio como la mano asomaba por la baranda del suelo, ascendía con esfuerzo y mostraba lentamente el cuerpo del soldado al que pertenecía. Sus cabellos del brazo se le erizaron por completo, la imagen cambió en un parpadeo, un olor a sangre le recorrió su olfato, recordó cuando había asesinado a su hermano menor, convertido en zombie y levantándose del suelo apoyándose en la cama, después de recibir un golpe en la cabeza con el camión de metal de colección, al atacarlo mientras dormía placidamente en su cama, cuando todo comenzó.

La imagen se desvaneció de su recuerdo, y al tomar de nuevo conciencia se vio apuntando a su compañero que había ascendido a la torre para reemplazarlo, y este solo tenía las manos en alto mientras lo llamaba por su nombre.

-      Jhon… Jhon… Hombre no me asustes así… Solo vengo a tomar mi guardia baja esa arma…

Bajaba el arma en ese momento, volvió a tomar control de su cuerpo aunque el olor a sangre permaneció en su nariz por un momento. Su compañero le reclamaba aquella actitud, sabía que no había dormido bien las últimas noches, pero no sabía que pedirle que le cubriera las espaldas por un rato para verse con aquella chica del cafetín en un encuentro fugaz pudiera salirle caro.

El soldado decidió bajar. Dejando las armas en la torre, esa noche le tocaba descansar, no debía de estar allí arriba… “Pero mejor allá arriba donde no me puedan alcanzar que aquí abajo donde no puedo correr…” Pensaba mientras se alejaba…

Caminaba hacia la base, y al final el presidente y el soldado que había llegado en el helicóptero ya se encontraban entrando en el ascensor de la base. Se imaginaba que era un soldado por el uniforme y por la forma en que se había comunicado con el Presidente.

Cuando llegó al ascensor este ya venía de regreso. Se detuvo en algún piso intermedio de donde había llegado, y luego continuó el ascenso hasta donde él se encontraba.

Cuando iba a entrar en el mismo, notó como una chica con vendajes en el rostro le pasaba corriendo por un lado. Solo sus suaves movimientos le permitieron no llevarse por el medio al soldado.

El se sintió en pánico y miedo por un momento, cuando aquella chica con los vendajes le pasó por un lado el se movió para esquivarla como pudo. Observó su mirada, las vendas le tapaban un ojo, el otro estaba rojo, lleno de sangre, creía haber visto a una de las criaturas moviéndose a su lado.

Trastabillo un poco con sus pies, instintivamente se llevó la mano a la funda de su arma 9mm reglamentaria sacándola de la misma, mientras sentía como caía suavemente. La niña con los ojos de la muerte y el virus, siguió su movimiento suave en el aire, lo tomó de la mano y sin saber como, se posicionó encima de él, le arrancó el arma de la mano y lo levantó con una sola mano tomándolo por la muñeca, mientras sacaba el cargador del arma usando una sola mano.

Sorprendido por aquél movimiento y la fuerza de aquella niña mostró pensó que gritaría del miedo. Pero ella le colocó de nuevo el arma en la funda y con la mano que acababa de liberar el arma le tapó la boca para que no gritara.

-      Tranquilo soldado… Todo está en calma o no escuchó la radio…

La chiquilla volteó a los lados, buscando a alguien mientras lo soltaba. Él no salía de su asombro y no sabía que hacer. ¿Acaso sus ojos le habían vuelto a engañar por segunda vez aquella noche? Ella volvió a hablarle…

-      ¿Donde están soldado…? Dijo el presidente y el soldado que llegó en aquella nave… ¿A dónde fueron?

El soldado solo señaló los ascensores. Sabía que habían bajado pero no sabía a que nivel habían ido… Se dio la vuelta a entregar el arma, ya que se le estaba olvidando y casi causa un accidente, notó que la niña estaba a su lado entregándole la peineta con las balas que había sacado para defenderse.

Entraron juntos al ascensor, ella colocó su código de acceso y el piso al que iría. Al notar el piso se quedó tranquilo. No pudo volver a ver la mirada de aquella niña, ella evitaba por todos los medios verlo a la cara, parecía estar agitada, y ¿como pudo levantarlo con una sola mano?, ¿Como pudo hacer todos esos movimientos tan rápidos en cuestión de segundos?

Ella salió corriendo nuevamente por los pasillos, el sencillamente salió caminando dejándola perderse entre los contornos claroscuros de aquél piso y sus paredes. Se sentía un poco apenado por su comportamiento sacando el arma al rostro de dos compañeros una misma noche…

Caminó lentamente por los pasillos, pensó en que tal vez podría buscar un trago para calmarse y ver si lograba conciliar el sueño, el cansancio ya estaba haciendo estragos en su cuerpo.

Mientras caminaba por los pasillos volvía a pensar en su insomnio como en todas las noches, desde que había notado que la estaba padeciendo lentamente. Al principio era solo cuestión de unos minutos menos de sueño que no podía luego recuperar, al cabo del tiempo los minutos se convirtieron en una hora, y ya después de casi 11 años viviendo en este mundo de muerte solo estaba durmiendo unas 3 horas diarias.

Lo extraño es que no se sentía cansado, ni fatigado, sufría de pesadillas esas 3 horas de sueño, pero nunca antes había tenido las alucinaciones que había tenido el día de hoy. No al nivel de poner en riesgo la vida de un soldado compañero y de una niña inocente…

Pasaba frente a la habitación del “soldado – escritor – héroe” que había llegado hace unos días a la base. Había escuchado que era alguien que sería de importancia en el futuro para esta y todas las naciones, en los pasillos se escuchaba que era “La voz de los vivos y los muertos” porque al parecer tenía mucha información recolectada por él mismo en tierra firme.

Otros lo llamaban “El cobarde y traidor con más suerte del mundo” por haber dejado a sus compañeros morir en una expedición de su grupo de la IBR y luego sobrevivir estos años en aquél mundo salvaje.

El no estaba seguro de cómo llamarlo, puesto que no le gustaba juzgar a las personas. En una oportunidad había comenzado a leer un poco lo que el chico publicaba en la Web. Parecían temas interesantes y una especie de biografía, pero no había podido tomarlo a profundidad.

Notó que la puerta del cuarto estaba abierta. La luz en su interior se encontraba apagada, pero pudo ver su silueta recortada sobre el teclado en la computadora, iluminada por el monitor que se encontraba encendido y mostraba un escrito sobre fondo negro.

Se acercó a ver si necesitaba ayuda y pudo sentir un fuerte olor a alcohol y whisky en el ambiente. Mientras su rostro descansaba en el teclado como ya lo había notado, su mano estaba sosteniendo una botella que se encontraba vacía y a un lado de la mesa el vaso aún medio lleno de un trago con el hielo casi por completo descongelado.

Pudo leer en la parte superior de la pantalla la dirección, y esta vez la recordó para poderlo leer con más calma otro día, aunque había leído algo de una explosión de luces y las esperanzas de un mundo muerto en el monitor. Tomó al joven y lo echó un poco para atrás, sintió envidia al ver como podía dormir tranquilamente después de sobrevivir varios años sin que más nadie lo acompañara.

Cuando se disponía a levantarlo para llevarlo a la cama, puesto que no tenía nada más interesante que hacer, sintió una suave mano de mujer deslizarse en su hombro, al voltear la mirada reconoció a Atsuko, la joven líder de un pelotón un tanto extraño y diferente.

Le hizo señas y las reconoció al instante, ella lo ayudaría a llevarlo a la cama, y así lo hicieron. Entre los dos no fue tan complicado de hacer, luego lo acompañó a la puerta y le dijo que ella se encargaría del resto mientras cerraba.

El continuó su camino, definitivamente necesitaría un trago, pero primero quería ir a sus propias habitaciones. Había caminado un poco más de un par de minutos cuando comenzó a escuchar un ajetreo adelante desde la dirección donde se dirigía.

Se preguntó si tendría que ver con la chica, pues la voz se le parecía mucho pero no reconocía que decía. Mientras continuaba caminando pudo ver como 3 soldados traían a alguien tomada por los brazos y las piernas, mientras ella gritaba, maldecía  y prometía que mataría al blanco de sus palabras. No pudo identificar a quien se dirigía pues era muy general: “Te mataré… te juro que te mataré… no dormiré ni descansaré hasta que vea tu cuerpo soltando cada una de las gotas de sangre que lo hacen andar…”

No sabía que estaba ocurriendo pero se pegó a la pared para dejar pasar a los soldados, que aunque eran más altos y fuertes que él se les veía con problemas para controlar a la niña que llevaban cargando. Cuando le pasaron por un lado pudo notar que era la misma chiquilla de las vendas, y nuevamente pudo ver su ojo rojo, rojo sangre – Pero no lo estoy alucinando… Su ojo esta lleno de sangre y parece una de esas criaturas… - Pensaba mientras la veía como se la llevaban.

Continuó caminando, se acercaba a la sala de donde la habían sacado y los gritos se perdían en la distancia vio una silueta que salía de la sala caminando. Su cuerpo femenino predecía una hermosa silueta de mujer, su piel morena y suave era para él reconocible en cualquier lugar.

Sabía que era Teresa quien salía de la sala, esa musa de sus sueños, y amante de sus fantasías, los mejores momentos de aquella base los había pasado con aquella chica. Instintivamente su rostro ya estaba alargando sus mejillas estirando la comisura de los labios en contra de la gravedad, en una expresión universal de alegría y sonrisa.

BOOM…

Escuchó el estruendo casi al mismo tiempo que pudo ver como de la frente de la sirena de sus sueños, derramaba al aire suaves gotas de pasión roja que salía disparada de su frente al aire frente a ella.

Sus ojos se abrieron y su sonrisa cambió a asombro. Comenzó a caminar rápido a intentar de sostenerla antes de que cayera al suelo. Las rodilla de ellas ya tocaban el suelo, y sus jugos de la vida estaban derramándose al pavimento por un pequeño agujero que tenía en su frente.

Jhon la alcanzó y logró impedir que su hermoso rostro tocara el suelo, pero en ese mismo instante sabía que ya no podía hacer más nada. No comprendía como podía haber un arma en este nivel, si las armas estaban todas en la armería…

Tomó su cuerpo hacia atrás, dejando su rostro viendo el techo del recinto, se encontraban arrodillados mientras la sangre continuaba fluyendo y comenzaba a empaparle las rodillas de su amante a su lado.

Volteó a ver al interior de la sala, y pudo ver que se encontraba el Presidente y su nuevo invitado. La cara de este era oscura, siniestra. Una sonrisa perversa era la única expresión que se podía ver en su rostro, jugando con la oscuridad de aquél lugar parecía un demonio devorando el alma de su victima.

Estaba guardando su arma en su funda de nuevo, y entonces recordó que no los había visto dejar el armamento en la superficie. La rabia se apoderó de él, el rostro se le puso rojo.

Aquél hombre que había matado a su amante se estaba quitando algo del cuello, y entregándoselo al Presidente en sus manos, solo alcanzó a escuchar decir unas palabras al presidente antes que un soldado postrado del lado de adentro de la puerta le tapara la visión y el audio

-      Lo digo en serio señor… Sentí cuando esa puta me puso esto en el cuello, delicadamente, pero no lo suficiente para mí…

No logró ver qué era exactamente lo que se había quitado o lo que le había entregado al Presidente que lo miraba un poco incrédulo…

Recostó a la chica en el suelo, mientras el otro soldado lo había alcanzado para ayudarlo a soltar el cuerpo. Se levantó. Y comenzó a caminar…

Se sentía segado de la rabia, he ingresaba en la habitación, cuando otro soldado que aún se mantenía detrás de la puerta le puso una mano en el hombro para detenerlo, este solamente  se lo quitó de encima. No escuchaba a nadie. La rabia lo había vuelto ciego y sordo. Solo podía ver a aquel asesino, solo podía escuchar a aquél asesino y lo escucho por unos segundos cuando hablaba con el Presidente y no tenía a más nadie en su camino…

-      Debemos comenzar la siguiente fase señor… El Doctor Arena ha comenzado a mover sus piezas en Europa, por eso vine…

BOOM…

Otra detonación se había presentado en el cuarto, sus oídos perdieron la audición puesto que fue una detonación sumamente cercana. Pudo sentir como la vista poco a poco se le llenaba de sangre, como se nublaba mientras se ponía roja.

La frente parecía picarle y arderle, como si una braza de carbón encendida le estuviera quemando por dentro de la cabeza. Cuando quiso pensar en levantar la mano para tocarse la frente esta no le respondió…

Pudo ver como el piso se acercaba a su rostro, pero no podía controlar el cuerpo, no sentía los pies, no sentía las manos, la espalda, su boca… Solo su visión mientras la gravedad hacía su trabajo y su vida se escapaba a un nuevo nivel existencial dentro de su mundo de sueños y fantasías donde Teresa lo esperaba con los brazos abiertos en algún infierno…