miércoles, 11 de abril de 2012

Capitulo 6 Días de Guerra VII “Día 2: Teoría De La Relatividad…”


VII

“Día 2: Teoría De La Relatividad…”


Existen momentos en la en los que un ser humano no puede sencillamente tomar control del tiempo que transcurre, en los que no se puede comprender como el tiempo pasa tan lento y al mismo tiempo tan rápido en cuestión de segundos. Debe ser aquello de la teoría de la relatividad que hablaba el científico Albert Einstein en el siglo XX. En algún momento, una vieja película lo había explicado en términos que Lionheart lo había comprendido mejor de lo que pudiesen habérselo explicado en la universidad.

Recordaba muy bien la escena pero no recordaba el nombre de la película, los hombres estaban atrapados y uno de ellos irónicamente mencionó la teoría de la relatividad y su peculiar forma de comprenderlo: “Cuando estas con una hermosa mujer en la cama, haciendo el amor deliciosamente, 1 hora lo sentirás como 1 minuto y no te creerás como pasó el tiempo… Sin embargo, con la mano desnuda, toma una sartén caliente por el mango, y unos pocos segundos de dolor y ardor en la mano quemada lo sentirás como una hora de sufrimiento…”

Así mismo se sentiría Lionheart en los próximos minutos, como si hubieran pasado horas desde la llegada de la oscura noche y su posición en la entrada de aquel edificio, hasta la huída a la B.O

Sin embargo, siempre es mas sencillo observar y capturar los detalles desde un punto exterior, donde se puede analizar todo, y ya con la cabeza más fría lo comprenderán mejor en un futuro próximo.

No tenían mucho tiempo para idear un plan, se jugarían un todo o nada en aquel momento, y así lo hicieron. Las consecuencias son terribles y difícilmente serán olvidadas con facilidad. Las pesadillas los destrozarán en las noches venideras, si es que la realidad no los mata antes.

Después de realizar un rápido recuento de armas, las posibilidades de supervivencia no estaban a su favor, pero no tenían alternativa. En cualquier momento los Licans saltarían al interior de la recepción donde estaban atrincherados. Podían venir de la calle, podían venir de los pisos superiores o del sótano por las escaleras. Al tener tantas posibilidades, y la probabilidad de que llegaran organizados por todas ellas tan alta, lo mejor era actuar primero.

Un olor a aceite, cauchos y gasolina quemados impregnaba el aire, combinándose dulcemente con la pólvora y la sangre en un delicioso y picoso objeto de atención en aquel momento. Cuando estuvieron listos, lanzaron una granada cegadora justo en la entrada del edificio y se cubrieron.

El destello fue muy lejos como para cegar a los hombres que observaban desde la B.O., pero lo suficientemente cerca para hacer caer un Lican que se sostenía encima de la entrada esperando que su victima saliera corriendo.

Primero se escucho el pequeño estallido, luego el golpe de aquel pesado cuerpo, dándoles la señal a los 3 soldados de comenzar y avanzar. El primero en ir delante fue Lionheart. Su entrenamiento era de Francotirador, pero no quería perder a Atsuko ni al otro hombre, no de nuevo.

Al llegar hasta la criatura, esta se estaba volteando para ponerse de nuevo boca abajo y en posición de ataque, pero una ráfaga corta y concisa, lo volvió a tumbar al suelo, no podían malgastar balas, cada disparo tenía que valer, y estas criaturas no eran fáciles de matar, por lo que tendrían que usar las balas solo para disparar lo necesario.

Los otros 2 miembros del equipo lo siguieron, Atsuko a su derecha unos pasos atrás de él, y el otro a la izquierda de ella, creaban una especie de triangulo, o circunferencia mal dibujada. Cuando salieron del edificio estando los tres juntos y pegados, se pudo escuchar como del interior un golpe sordo tumbó la puerta de las escaleras por las que esperaban que vinieran las criaturas.

3 granadas fueron lanzadas al mismo tiempo al interior del edificio, no podrían esperar tener un enfrentamiento frontal con más de una de esas cosas. Dieron unos pasos para alejarse, y la explosión, separada una de otra por segundos, les llegó con tal estruendo que por un momento se tambalearon. Los vidrios de la puerta de entrada se reventaron y chocaron con sus espaldas, se sintió un ligero temblor en el suelo, y las llamas salieron del edificio, como la lengua de un lobo limpiándose las fauces de la sangre de su victima.

El brazo de un Lican, había salido volando y golpeó a Atsuko en el hombro. Asqueada se limpió instintivamente un poco, llenándose los dedos de sangre, y pensando para sus adentros que no era lo mejor que habría hecho en aquel momento.

Gotas de lluvia ya estaban cayendo del cielo, y un trueno atravesó las nubes, iluminando momentáneamente la calle, las paredes y el interior de los edificios que estaban en el camino. El equipo había decidido ir por el centro de la calle, y desde la BO intentarían de cubrirlos un par de francotiradores. No podían hacer más pues el resto de los equipos estaban pendientes de los pasillos de los pisos que ocupaban y las entradas del edificio, sin poderse acercar demasiado a las ventanas para evitar que los tomaran por sorpresa, los francotiradores arriesgaban sus vidas asomando sus armas por aquellas ventanas.

Contaban los pasos, 12, 13, 14, 15… Cada vez que llegaban a 20 – 30 pasos (tenían una sucesión numérica para estar siempre sincronizados con los pasos), ponían rodilla en el suelo y cada uno escaneaba su área. En esa especie de triangulo tenían mas posibilidades de cubrir los flancos, pero no tenían a nadie que pudiera cubrir por completo todo… Menos cuando el enemigo no solo estaría en tierra o ventanas, sino que también estarían en paredes como arañas, y quien sabe que más podrían hacer, después de mostrar aquel nivel de organización.

De una ventana del primer piso, en el edificio donde había estado el equipo Delta, saltó una de aquellas criaturas, no llegó al suelo con vida, su cuerpo se había llenado de agujeros por donde su sangre negra y sucia corría libremente al suelo para ser arrastrado con las gotas de lluvia. Lo que realmente le preocupaba a Lionheart no es que saliera ya la primera de ellas al ataque, sino que solo había salido una. Parecía que se había lanzado como carne de cañón para probarlos y probar sus armas. Sabía que en un juego de guerrilla se utilizarían trampas así, no con personas vivas, pero si con muñecos, ropas y cosas así que hicieran reaccionar al enemigo y mostrar que tan controlado se encontraba.

No le había gustado para nada aquello, con una seña de la mano indicó que pusieran sus armas en automáticas, así no saldrían ráfagas y desperdiciarían mas balas, pero en caso de un ataque mayor tendrían una mayor capacidad de respuesta.

El auto en llamas a sus espaldas les proporcionaba cierto calor entre aquella humedad y frío que comenzaba a apagarlo, era muy interesante ver como la sangre de aquellas cosas no se mezclaba con facilidad con el agua de la lluvia, parecía como una combinación de agua y aceite, pero un aceite sumamente sucio, usado y quemado.

Ya se iban a poner en marcha de nuevo cuando otro rayo cruzó los cielos, Lionheart ordenó de nuevo detenerse. Logró ver la sombra de una de las criaturas esperándolos detrás de un vehiculo en la calle a unos 20 metros al frente. Atsuko le tocó el hombro, y le hizo señas de que había visto por lo menos 3 de esas cosas aún sobre las paredes del edificio por donde había saltado el primero. Esos eran los más peligrosos porque no harían ruido al saltar sobre ellos. Y la oscuridad los ayudaba perfectamente a mantenerse ocultos a la simple vista humana.

El soldado de la izquierda hizo lo mismo, especificando solo 2 criaturas, tal vez no estuvo lo suficientemente pendiente, o no pudiera ver algún otro, después de todo no tenía mucha experiencia de campo. Esta misión se veía sencilla desde el satélite, una zona bastante limpia y con pocos zombies en las calles, sería buen entrenamiento para los novatos. Lo que no esperaban es que fuera una verdadera prueba de sangre la que harían para graduarse estos chicos nuevos.

Lionheart volteo al edificio de la BO. Uno de los francotiradores le hizo señas con una linterna, para que supiera en que ventana se encontraba, desde su posición tenía a los 3 soldados cubiertos en la calle, si supiera leer los labios hubiera comprendido más rápido lo que intentaba de decirle Lion en el frente del grupo, pero su compañero si le había comprendido las señas rápidamente. 6 Licans en total, les pedían que se encargaran por lo menos de 1 de cada edificio, y contra el que estaba en la acera frente a ellos. Ese era el principal, puesto que ellos buscarían de encargarse de los que brincaran que habían visto. Y todo tenía que ser sincronizado en el momento que comenzaran a moverse de nuevo para evitar inconvenientes mayores.

Estaban lo más listo que podían estar, sabían que tampoco podían darse muchos lujos, pues con cada segundo que pasaba sería peor, sin embargo a Lionheart le parecía que había estado una hora ahí arrodillado dando las ordenes y esperando para poderse mover.

Casi como por arte de magia al momento de levantarse, otro fuerte estruendo se escuchó de los truenos, y el flash de esa hermosa foto de los cielos le había mostrado de nuevo las posiciones de las criaturas que tenían que atacar. Comenzaron a moverse, y todo parecía transcurrir en cámara lenta, todo menos los pensamientos del pequeño grupo que buscaba ponerse a salvo.

Para los francotiradores era imposible darse cuenta, pero entre el agua de la lluvia que corría por la frente de quienes venían en camino, se ocultaba perfectamente las gotas de sudor por los nervios del momento. La tensión aumentaba con cada paso dado, y los muchachos podían sentir las venas aumentar de tamaño con la sangre bombeada rápidamente desde sus corazones.

Algunos pudieran pensar que el olor de la lluvia era agradable. Y podría serlo… Si no fuera porque el olor de la lluvia se ha impregnado con el olor de la suciedad y la muerte. Pero cada uno de estos pequeños detalles, el espeso olor a muerte, la visión bastante oscura de una calle bañada en sangre, los rayos cruzando el cielo mientras la lluvia aumenta su fuerza, y un salado sabor a sudor en los labios, solo ayudan a aumentar la adrenalina y con ella, el aumento de los sentidos y la alerta en los 3 soldados.

Otro paso avanzando hacia la BO, en verdad que todo parecía ocurrir demasiado lento, y a Lionheart no le gustaba la sensación. Esperaba que en cualquier momento una de esas criaturas saltara y le tomara por el cuello para matarlo. Su pensamiento no tuvo que esperar más que un único paso extra.

Del vehiculo que tenía enfrente, donde ya había observado la sombra del primer Lican que tendría que atacar, saltó con mucha fuerza y por encima del vehiculo la criatura dispuesta a tomarlo por el cuello y lanzarlo al suelo.

Estaba levantando el arma cuando escuchó a lo lejos un relámpago… Pero no vio ninguna luz que informara de aquella nueva foto desde los cielos. Lo que si pudo fue sentir como unas gotas de líquido tibio, mas ameno que el que caía del cielo y su sudor frío le caía en el rostro, provocando que cerrara los ojos instintivamente para evitar quedar cegado.

Al regresar su mirada, observó y escuchó como la criatura cayó frente a él, sin fuerza alguna, y con un agujero que le atravesaba el cráneo desde la parte trasera hasta el frente por donde había salido la bala. Gracias a Dios esa criatura había saltado alto, o esa bala pudo haber herido a cualquiera del equipo después de pasar por su carne y huesos.

Lionheart levantaba la vista con dirección a donde estaban los francotiradores, con una mueca de sonrisa en los labios, agradecido porque hicieran su trabajo, pero no había tiempo para eso, a su espalda pudo escuchar a Atsuko disparándole a las criaturas que había visto en la pared, y estaban moviéndose muy rápido hacia el equipo, tenían que moverse.

Se volteó a ese lado disparando con ella a la silueta de la criatura que lograba ver entre destello y destello. Ya la lluvia los había empapado por completo, si no morían deberán cuidarse de una pulmonía, pero ante la presencia de esas criaturas, ese sería el menor de sus problemas.

A su espalda escuchó el grito del otro soldado, le decía que se moviera, pero no le daba tiempo de reaccionar. Había pasado de la extrema lentitud a la velocidad vertiginosa de una montaña rusa en su velocidad punta. Mientras volteaba a cubrir su espalda, sintió que lo empujaban a un lado.

Los pensamientos se fueron, pudo verse por un momento mientras caía lateralmente con una de esas criaturas encima, se veía como le comía el cuello, lo desgarraba y se lo llevaba con el resto de cuerpos para ser devorado luego. Su hombro golpeó el suelo, y fue en ese momento que se dio cuenta que no tenía el peso del Lican sobre él.

El soldado lo había empujado y había recibido a la criatura encima en vez del sargento. Un grito desgarrador se escuchó en ese momento, cuando el soldado fue tomado por el cuello con las fuertes mandíbulas de aquella criatura. Se escuchaba como se ahogaba en su propia sangre, mientras el agua de la lluvia escurría las gotas de sangre que salían de la comisura de su boca.

Atsuko se había volteado a dispararle al Lican que lo sujetaba, pero no había servido de nada. El Lican lo levantó con una fuerza increíble, aún con el cuello del soldado entre sus fauces, como si de un juguete de trapo se tratase, y aunque parecía que el soldado intentaba de sujetarlo para abrirle las mandíbulas se le notaba que no le quedaban fuerzas.

Lionheart retomo el control, y disparó, disparó y disparó hasta que la criatura y el soldado habían desaparecido en las sombras de uno de los edificios laterales. Atsuko lo ayudo a levantarse, y otro disparo como un trueno lejano se escuchó en el aire. Los francotiradores habían matado a otro Lican que los rodeaba en ese momento y del que no podrían defenderse de no ser por ellos.

Tomados por los brazos, empezaban a correr hacia la BO, un poco magullados pero aún con vida, pudieron escuchar el último grito de aquel soldado sin nombre, al intentar de maldecir, pedir ayuda o simplemente gritar de indignación, solo unos segundos antes de que una explosión se escuchara proveniente del edificio donde se lo habían llevado.

Solo quedaban 2 bombas, pues se habían repartido 2 para cada uno cuando hicieron el conteo de las mismas. Sabían que escuchar esa explosión solo podía significar que se había sacrificado para no regresar como un Zombie o ser comido.

Se vieron a las caras, parecía que ella lloraba un poco con esta nueva pérdida que había tenido, pero es muy fácil ocultar esas lágrimas cuando un fuerte aguacero cae sobre tu rostro. Comenzaron a correr hacia el edificio, y al llegar a la esquina pudieron ver como una jauría de esas cosas salían a su encuentro desde ambos lados de la calle.

Los habían emboscado y estaban esperando a ver si llegarían hasta ese punto. No se detuvieron a contar, y continuaron corriendo intentando de pasar aquella barrera que se formaría si no lo hacían rápidamente. Los disparos se escuchaban con regularidad, amortiguados por la incesante lluvia, los Licans habían comenzado a aullar de rabia. De sus fauces se les podía ver la baba cayendo, algunos solo baba, otros eran mas oscura y se podía pensar fácilmente que era sangre fresca de alguno de sus compañeros.

Corrían, corrían y sus pasos se marcaban en los pequeños pozos de agua que se habían formado. Las luces comenzaban a iluminarlos, si llegaban a ella podían tener alguna oportunidad, pero por cada bala que alcanzaba a una de esas criaturas, 3 de ellas continuaban corriendo para alcanzarlos.

Mientras pasaban por el lado de un vehiculo, Lionheart soltó su granada debajo del mismo, esperando alcanzar matar a un par o 2 de esas cosas, y si no por lo menos una distracción que les diera unos segundos extras.

No se detuvieron en la carrera y ambos estaban cambiando los cargadores de sus armas. Un gruñido fuerte desde sus espaldas llego cuando una de las criaturas pasaba a las demás en la carrera, y se subía al vehículo, aullando para llamar a continuar la cacería.

La bomba estalló, y el vehiculo se levantó unos centímetros del suelo, se podía ver como aquella criatura se agarró con las garras al techo donde se encontraba, al comprender esta lo que ocurría intentaría de brincar al edificio, sin lograr su cometido, el tanque de gasolina fue alcanzado por la propia explosión de la granada, generando una segunda explosión más fuerte.

El cuerpo de aquel que parecía un líder de manada, salió volando hacia el frente. Ya no poseía las patas, y sus músculos ardían con el fuego de la explosión. El vehiculo que se había desnivelado por el peso sobre él y la explosión debajo, se había volteado en el aire antes de caer, aplastando consigo a otro de los Licans que se encontraba a su paso y cortando el camino de los que lograron esquivarlo.

Lionheart continuaban corriendo, veía lo que ocurría a su espalda, las piernas le dolían, el agua golpeaba contra sus ojos, el hombro le molestaba de la caída, pero pudo ver como los Licans que pasaban del vehiculo se comenzaban a detener y a olfatear a aquel que había caído y muerto con la explosión del vehículo. Al parecer su pensamiento era correcto, por un golpe de suerte tal vez le habían dado al líder de la manada, y lo habían matado.

Igual no quería detenerse hasta llegar a su objetivo, pues no sabía como reaccionarían aquellas criaturas, y ya estaban en la acera que aún poseía luz. Vieron como de los edificios laterales salieron los grupos de soldados que se resguardaban sin saber si existían más bestias cerca de ellos, disparaban en ráfagas y comenzaban a darse apoyos entre todos, a cubrirse las espaldas mientras corrían hacía la BO.

Los Licans caían uno a uno en el gran grupo que se había reunido alrededor del “líder” muerto. Pero eso no los hacía moverse; uno de los soldados lanzó su granda, al grupo, y cuando estalló 3 Licans volaron por los aires. Los demás comenzaron a apartarse y a alejarse; Cuando se pudo ver de nuevo el cuerpo del líder, había un Lican, más grande y al parecer fuerte que los demás que se encontraba comiéndose sus entrañas. De su boca caía la sangre y un trozo de carne que acababa de arrancarle cuando le abrieron paso los otros. Muchos se habían ido a la oscuridad, pero él se quedó ahí, observando a los soldados. Su mirada era de rabia pura, parecía tener odio dentro de su mente.

Lanzó un gruñido muy fuerte, y un aullido que pegó en los tímpanos de todos los soldados que se encontraban en la calle, algunos se arrodillaron al no soportar aquel dolor, otros intentaron de continuar gateando.

Las criaturas empezaban de nuevo a tomar carrera hacia los soldados, pero esta vez parecían haberse organizado de nuevo, y no como el final de su anterior líder que simplemente se lanzaron en un grupo grande al ataque. Algunos desaparecieron dentro de los edificios, o por las calles aledañas, otros seguían por las paredes de los edificios, y entre todos mantenían cierta distancia.

Los soldados no tenían blancos fáciles en aquel momento, mientras le disparaban a uno, otro lo reemplazaba y un segundo les saltaba por el costado que no estaban disparando. La carrera hacia la BO parecía más una carrera de la época de los cavernícolas, donde alcanzabas tu cueva o eras comido por las grandes bestias.

Nuevamente Lionheart sentía que el tiempo se había acelerado, aquella pesadilla iba demasiado rápido para ser cierta. Veía como los soldados caían unos tras otros, los Licans los superaban por números y una estrategia de no dejar a nadie con vida que pudiera lastimarlos.

Cuando llegaba a la entrada del edificio, junto con Atsuko una de aquellas criaturas se le puso en medio del camino, y sin esperar respuesta de ellos, le brincó encima. Empujó a Atsuko a un lado, y esta cayó, mientras que él sostenía a la cosa por el cuello apartándolo de una mordida mortal que le pudiera hacer. Se podía escuchar los disparos de los pisos superiores de sus compañeros ayudando a los soldados que venían a su espalda. Ya no quedaba casi nadie en la calle que tuvieran que cubrir.

Sin que supiera como, ni cuando, pudo ver como un brazo delgado pero con fuerza, le metía en la boca al Lican una especie de pelota oscura, y luego una patada giratoria que haría que el animal se tragara aquella pelota. Aquél golpe le logró dar una pequeña apertura para arrastrarse y salir de debajo de la criatura, y sintió como Atsuko lo jalaba para ayudar a salir de ahí.

Corrieron al interior del edificio, y cuando el Lican se disponía a cruzar el umbral estalló desde adentro, lo que provocó que sus tripas, vísceras,  estomago y todo lo que tenía por dentro se desparramara en el HALL del edificio.

Dos compañeros más llegaron detrás de ellos, y fue todo lo que llego de los otros 3 equipos que quedaban cuando comenzó la carrera. Las criaturas se acercaban a la entrada, y desde los pisos superiores se escuchó un silbido que chocó contra el suelo, unos metros delante de la entrada del edificio. La explosión provocó un agujero en el suelo, y la muerte de por lo menos 20 cosas más de esas. Lo que llevó a una respuesta instintiva de los Licans de  retroceder.

Habían llegado solo 4 de todos los soldados que quedaban afuera. Los Licans se retiraron a la oscuridad, y destruyeron las luces de la calle. El agua corría libremente sobre los cuerpos abandonados de los últimos soldados muertos, llevándose la sangre al alcantarillado.

Aunque estaban empapados, y sudando, con la posibilidad de capturar alguna enfermedad habían logrado llegar con vida… Aunque se desconoce por cuanto tiempo podrán mantenerse en esa condición. Era hora de solicitar una retirada estratégica.