miércoles, 18 de julio de 2012

Capitulo 8 "Caracas Ciudad de Muerte" III Caminos de Muerte


III
Caminos de Muerte…

No podía creer lo que estaba ocurriendo, o tal vez sí, pero mi asombro seguía dejándome congelado en aquél momento. Recuerdo que podía escuchar los quejidos de las criaturas mientras reventaban el vidrio y empezaban a pasar, empujando los pocos obstáculos que tenían en su camino.

Con la puerta derribada, solo era cuestión de tiempo, muy poco tiempo, para que nos alcanzaran y nos comieran ahí encerrados. Yo los miraba asustado, recuerdo que lo estaba y mucho, por más que ya había matado algunos, que sabía que no eran personas, que en la radio decían que debían ser eliminados en la cabeza…

Era más fácil decir esas cosas y escucharlas a los demás decirlas que hacerlas realmente. Aunque sus ojos blancos de la muerte, aquellos ojos que nunca me cansaré de describir que te llevan a un abismo donde la nada es lo único que existe, esos ojos que te ven sin verte, te siguen sin seguirte en tus movimientos, son simplemente lo peor que mi mente se podía imaginar cada vez que estaba frente a una de esas criaturas.

Note que las mismas estaban caminando lo mas parecido a una línea recta que se puede decir, apartando y/o cayendo sobre las cosas que encontraban en el camino, cuando voltee mi cara para ver donde estaba el señor Bras y su familia, noté que estaban incluso más atrás de mí.

Se podría decir que esperaban que yo los detuviera o algo, mientras las mujeres lloraban y rezaban, el niño aún tenía los ojos vendados, y se encontraba entre los brazos de su madre.

El señor Bras con sus kilos de más, se encontraba sudando y me miraba con una expresión de sumo terror, como esperando que yo le indicara que hacer… Observé unos maniquís a sus lados, y unas toallas encima. No se que pensaba en ese momento, solo sé que le dije “Síganme”, tome una de las toallas grandes, el maniquí sobre el que posaba y comencé a correr…

Luego por puro instinto lo hice por el lado izquierdo del pequeño local, como las criaturas venían por el centro tenía que intentar esquivarlas antes de que se acumularan demasiadas dentro del mismo, las primeras se estiraron para agarrarme cuando les pasaba por un lado, me cubrí un poco con la toalla, y no me detuve esquivando sus manos.

Observé el vidrio al que me dirigía con toda mi velocidad y lo único que pensé en aquél momento es que era un idiota… Ahorita pensando la situación más fríamente, no era tan loco, si ellos pudieron reventar una puerta de vidrio yo podría reventar una ventana más grande… ¿no?... Y bueno, si no lo hacía por lo menos me rompería el cuello y moriría sin demasiado dolor… O esperaba que eso ocurriera…

Bueno, la cuestión es que brinqué hacia el vidrio, con todas mis fuerzas, cubriéndome con la toalla sobre mi cabeza y el maniquí frente a mí como esperando que él recibiera el mayor impacto contra el vidrio y me ayudara a bajar mi propio dolor.

Recuerdo que cerré los ojos, y escuché el cristal romperse a mi alrededor, eso fue como si estuvieras en un cine viendo una película, y revientan un cristal, que el sonido es envolvente y lo escuchas por todos los ángulos… Así mismo escuché como el cristal cedió y me permitió pasar al otro lado, hacia la calle de nuevo.

Ya afuera, y después de rodar un poco, la toalla me había ayudado a no cortarme, me la comencé a quitar lo más rápido que podía, para despejarme y lo primero que hice fue voltear a mí alrededor para ver que no tuviera una de esas criaturas demasiado cerca.

Por suerte la mas cercana que tenía estaba junto a la puerta, y se devolvía después de dar su primer paso hacia el local, para buscarme al escucharme y verme salir, las demás estaban muy lejos para preocuparme por los próximos minutos, pero estaban caminando hacia donde yo estaba, después del alboroto de los cristales rotos.

Voltee mi mirada al interior del local, pero estaba muy oscuro para saber si ya venían en camino o se habían quedado en el fondo del mismo. No sabía si me seguirían o si lo lograrían aunque creo que si los alcanzaban debía de escuchar sus gritos al menos.

Me acerqué al primer zombie que se me acercaba, el que venía saliendo del local, y le clavé la punta afilada de la escoba por donde debería de estar el ojo, derribándola mientras la empujé y sintiendo como su cuerpo hacía estremecer el suelo cuando cayó.

Estaba jalando el palo de la escoba, para poder seguirme protegiendo cuando un grito desgarrador salió del local. Supe que era una de las mujeres, solo le entendía decir “NO” repetidas veces…

Mi mente pensó muchas cosas en ese momento, los habían agarrado, después de mi escape los zombies se lanzaron a ese lado y no pudieron continuar, podía ver en mi mente como las mordían y se los comían sin que yo pudiera hacer nada…

Y de repente, por el mismo lado que yo había salido, pude ver una figura de una persona grande, tapado por una toalla, saliendo de un brinco y cayendo sobre su costado.

No había comprendido lo que pasaba, hasta que se quitó la toalla de encima y pude ver al señor Bras sujetando a su nieto en los brazos, y escuchando como los gritos dentro del local se apagaban mientras otra de las mujeres gritaba de dolor.

Bras me vio directo a los ojos, estaban cargados de rabia, se veía la ira en su mirada, no estaba seguro si contra mí o contra los zombies, que se estaban comiendo a su esposa y a su hija. Pero sabía que si caminaba a mi lado, no podía darle la espalda.

Comencé mirando de nuevo a mi alrededor, pude ver que otros zombies se acercaban y comenzaban a cerrarnos el paso, era el momento de continuar andando, no sabía como haría para no dejarlo muy detrás de mí, sin sentirme amenazado todo el tiempo. Tenerme que cubrir no solo de estas criaturas apestosas y lentas, sino también de una persona llena de odio, no era muy cómodo y hubiera preferido que se fuera por su camino hacia el este y me dejara solo.

Como pudimos esquivamos a las criaturas que se nos acercaban, y estuvimos de nuevo en un camino despejado dentro del caos que se podía ver. Me pegué contra una pared, y esperé que se pusiera a mi lado, seguía cargando al niño, le tenía los ojos vendados, y lo cargaba dentro de unas sabanas o toallas muy grandes de color claro que se había traído del local.

Existían unos locales frente a la calle de la iglesia “Pare de Sufrir”, esa zona siempre olía a basura y pudrición con mucha fuerza, he inclusive yo había llegado a ver personas irse en vomito en esa calle específicamente antes de que todo esto comenzara.

Sin embargo, el olor que se despedía de los pasillos de esos locales, donde cientos de esas criaturas se encontraban atrapadas, era peor que pasar por el frente de un vertedero de basura o por un cementerio que tuviera todas las tumbas frescas destapadas.

Al llegar a la siguiente esquina, ya habíamos perdido los palos de escobas, y solo le quedaba un bate a él, y una estaca de palo de madera a mí. Volteamos a ver hacia lo que sería la Av. Casanova, observando los vehículos abandonados, la sangre en la calle, los zombies caminando lentamente de esa dirección y lo que parecía una “Marcha Zombie” en camino, preferimos continuar probando suerte por el boulevard.

Eran calles más abiertas, y con mayores posibilidades de escapar de masas y grupos de criaturas. Sería más sencillo escapar o engañar la poca inteligencia que habían demostrado esas cosas.

Con todo lo que se ahorita, doy gracias a Dios que en esa época aún no existían los zombies Psiquicos, o los Paralizadores… Aún menos los Cazadores que se hubieran sentido sumamente a gusto en el principio de todo el caos mundial.

Pasaba frente a un Centro Comercial que era nuevo en esta zona, yo en lo particular no le conocí nunca el nombre, era un centro comercial creado por el gobierno nacional, y eso lo sabía porque lo mas vistoso del mismo eran todas las propagandas gigantes que siempre tenía en su frente, en las paredes, y las ventanas de las oficinas del mismo.

Me pareció gracioso que un eslogan político, de principios de la revolución y de la creación de la Quinta República, así como de buena parte del mandato del Presidente Chávez, rezaba “Patria, Socialismo o Muerte”… Y su color principal de representación siempre fue el rojo.

Luego con una enfermedad que tuvo que enfrentar el presidente y otra serie de sucesos, el eslogan había cambiado a “Patria, Socialismo y Vida…”. Pero ya en ese momento la muerte se había apoderado de las calles de Caracas. Me preguntaba si parte del problema no sería una maldición, un embrujo o alguna cosa así… Después de todo, se supone que los monstruos no existen y los zombies eran solamente monstruos de las viejas películas que se transmitían antes…

En varias de las ventanas de los pisos superiores, se podía ver la sangre pegada y restregada por los mismos, así como otras ventanas rotas que te daban a entender que algunas personas habían saltado. Aunque en el suelo ya no estaban sus cuerpos.

Siguiendo hacia el Boulevard, pude notar que unas cuadras mas adelante había luz. Eso significaba que no era toda la ciudad sino ciertas zonas únicamente que habían quedado sin corriente.

Continuábamos caminando, el Sr. Bras continuaba cargando al niño, quien poco a poco comenzó a quejarse menos y a llorar menos. Tal vez era eso, o era que yo no le estaba prestando tanta atención al niño, sino a las acciones de su abuelo. No dejaba que se alejara mucho detrás de mí, cada vez que perdía su visión de la periferia de mi ojos daba unos pasos en dirección opuesta a donde lo había visto y volteaba a ver donde estaba.

Al principio el volteaba a ver mucho a su nieto, le siseaba para calmarlo, si es que así se le dice a ese sonido de “Shhh…” que uno le hace a otras personas cuando quiere que hagan silencio. Aunque mientras el niño se iba calmando el tenía menos necesidad de seguirle silenciando, mientras yo me ponía más nervioso al notar que era mas silencioso y más peligroso para mí.

Escuche unos disparos he inmediatamente me busqué cubrir contra una pared, no sabía exactamente de donde venían en aquél momento, pero no podía quedarme en medio de la calle. El señor Bras hizo lo mismo pero contra la pared del otro lado. Seguidamente escuché unos insultos, y otros disparos, ahí pude sentir que los mismos venían de arriba de donde yo me encontraba.

Estaba a la entrada del edificio Royal, de unos diez pisos aproximadamente, y escuché como un vidrio se quebraba, los disparos fueron más fuertes, un último insulto y un golpe seco de dos cuerpos que habían caído delante de mí.

La escena fue sumamente rápida, no me dio tiempo de detallar toda la caída, después de todo mi mente no era una cámara de grabado ultra lento como pasaban en los programas de Discovery Chanel, pero si pude ver el golpe y como se habían partido el cuello y el cráneo los dos cuerpos que habían caído.

Su silueta contra el suelo, era espantosa, no se podía distinguir la cabeza de ninguno de los 2 sujetos, pero inmediatamente distinguí la pistola en la mano de uno de los cuerpos. El cuerpo tenía un uniforme policial, su cinturón y sus cosas.

Antes que Bras se acercara, me moví por instinto a tomar el arma, y de su cinturón tomé una peineta que tenía balas. Levanté la mirada y pude ver a unos zombies que venían en nuestra dirección, y Bras ya se había acercado hasta mí. Intenté de ocultar el cargador, no se si lo logré, pero igual no me lo mencionó.

Me pidió el arma porque yo ya tenía una, le dije que la que yo tenía no tenía balas y esta si tenía unas, que no tenía mas cargadores, y debíamos movernos, yo sería mas hábil con el arma y tenía practica, (cosa que era mentira), volvió a verme con la misma mirada de odio, pero un fuerte golpe en el suelo a apenas milímetros de mí nos hizo reaccionar instintiva y rápidamente.

Yo caí hacia atrás, levantando el arma inmediatamente a la fuente del sonido, Bras no había caído, pero su carrera lo había llevado de nuevo contra la pared que estaba antes de que se acercara a mí cuando cayeron los cuerpos. Noté que era un tercer cuerpo que había caído a mi lado.

Fácilmente reconocible que ya era una de las criaturas transformadas antes de tocar el suelo, puesto que esta no había caído sobre su cabeza, (lo que me hizo pensar que la caída en vertical la había hecho el propio policía para no levantarse de nuevo), había caído sobre su cuerpo, en alguna posición que no sabría explicar ya que se había picado en dos partes.

De la sangre que había salpicado el golpe, me había manchado y bañado el pantalón. Cosa que hasta ahora no había ocurrido, al estar limpio, dentro de lo que cabe, en medio de todo el caos. Voltee a ver a Bras y ya andaba caminando de nuevo hacia el frente, con la toalla de dos colores en sus brazos, y al voltear pude ver un grupo grande de zombies que venían detrás de nosotros.

No lo pensé y me levanté para seguir caminando, el último zombie de seguro también había brincado del apartamento donde cayó el policía, había logrado asustarme y no podía dejar las cosas a la ligera desde los edificios. Aunque no podría seguirnos a un buen ritmo ya que se movía por el impulso de sus brazos y sus manos, podía representar una amenaza para alguna persona distraída por lo que preferí eliminarlo clavándole la estaca de la escoba en la cabeza, sacándola de nuevo y continuando detrás de Bras hacia Plaza Venezuela…