miércoles, 11 de enero de 2012

Capitulo 4 “SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” III “Los ojos sin alma…”

Capitulo 4

“SEXO Y MUERTE EN EL JACUZZI” III

“Los ojos sin alma…”



Me despertó unos golpes y unos gritos, estaba demasiado cansado, y pensé que había dejado el televisor encendido. Al voltear, me di cuenta que estaba apagado, y aún medio dormido escuche los gritos de afuera de la habitación. Por un momento me maldije por venirnos a este hotel y no a un hotel cinco estrellas. De seguro era alguna discusión de pareja, o el de la habitación de al lado había dejado el televisor encendido.



Mientras volteo a un lado de la cama y veo a Brittany ahí a mi lado, desnuda, y recordé todo lo que habíamos hecho, y como convertimos ese cuarto en nuestro pequeño palacio de amor y deseo. Se me comenzaba otra vez a despertar, pero tuve que buscar contenerlo rápidamente porque el dolor del cansancio no era normal y en mi celular sonaba una canción de Ricardo Arjona si no me equivoco.



En ese momento escuche otro golpe pero más cerca del cuarto, y mi atención volteó inmediatamente al pasillo. Recordé que estaba en la habitación presidencial, eso significa que en el piso solo había 6 suites, la mía, la del frente y 4 del otro lado, aparte que se suponía que esta habitación era antirruido.



La única manera de estar escuchando algo así es que esos golpes se estuvieran dando en el ascensor, que hubieran puesto un TV a volumen muy alto con la puerta del pasillo abierta, (por lo que me llegaba el sonido por el pasillo), o que de verdad se estuvieran dando de golpes en aquel lugar, detrás de mi puerta.



Con la inseguridad reinante en el país, decidí marcar a recepción. Pero caía directamente ocupado cuando lo intentaba de hacer. Entonces me levanté de la cama y me acerqué a la puerta, para intentar de escuchar qué estaba ocurriendo. Escuche un grito de mujer en el pasillo.



La sensación que me dejo aquel grito de dolor me dejó aterrado, y Brittany se despertó al no sentirme en la cama para saber que ocurría. Le dije que se quedara tranquila, que seguro habían dejado algún TV encendido y la puerta abierta de una habitación solo para obstinar a las demás personas que estaban en el piso.



Le dije que prendiera el televisor y buscara en los canales para que viera que seguro era alguna película, mientras yo volvía a llamar a recepción. El teléfono seguía cayendo ocupado, o alguien más estaba hablando con recepción o lo habían dejado desconectado para evitar escuchar a los inquilinos mientras solventaban lo que sea que ocurriera.



Brittany había dejado algo en el televisor, yo no le presté atención y busque en la lista de números de la pared el de servicio a cuarto del mismo piso, el del bar, el de estacionamiento… Todos caían ocupados automáticamente.



Tome mi celular que había puesto la música y tenía 13 llamadas perdidas, aparte de muchos mensajes de texto, no los leí en el momento, solo estaba viendo de quienes eran, mi madre, mi hermano, mi abuela, mi padrastro, mi novia… todos enviados como urgentes. Escribí el número de emergencia de la policía y automáticamente caía una contestadota informando que las líneas estaban ocupadas, que dejara el mensaje, me di la vuelta, para ver a Brittany llorando y privada entre las sabanas del cuarto.



Solté el teléfono inmediatamente, y la fui a abrazar a preguntarle que le pasaba, tenía la cabeza contra la almohada con mucha fuerza ahogando su llanto, así que miré al televisor.



Había dejado el canal de noticias, y estaban pasando una alarma para las personas que estuvieran despiertas, que no salieran de sus casas, que si tenían a alguien cerca que pareciera estar padeciendo los síntomas de la extraña enfermedad que volvía a las personas en caníbales y agresivos no intentaran ayudarlos ni acercarse a ellos, que los evitaran a toda costa. Si era posible que los aislaran en algún espacio de la casa o apartamento hasta que las personas de seguridad llegaran ha su residencia.



No había comprendido porque Brittany estaba así, hasta que me di cuenta que el edificio que estaba en el fondo y quemándose entre los accidentes reportados durante la noche en la ciudad, era el edificio donde ella vivía.



La abracé y empecé a susurrarle al oído muy bajito que todo estaría bien, que seguro su familia estaría bien y abría salido de ese lugar, que más bien teníamos que vestirnos he ir para ver donde estaban, eso solo lo lograríamos saliendo de donde estábamos.



Claro está, eso significaría no hacerle caso a la orden policial que reportaban de no salir de sus casas. El problema es que un viernes de quincena (ya sábado en la madrugada), y en época navideña nadie esta, normalmente, en su casa.



Brittany comenzó a reaccionar, mientras escuchábamos otros gritos y más golpes en el hotel, y los teléfonos de recepción, atención al cuarto y restaurante seguían sin ser contestados.



Mientras nos vestíamos, los bomberos sacaban por pantalla el cuerpo de alguien que había muerto, al parecer quemado, en una camilla y tapado. Cuando el reportero estaba cerca intentando de preguntar si habían identificado a la persona, Brittany se le aguaron los ojos y nuevamente estuvo a punto de ponerse a llorar, a lo que la abracé y le volví a dar ánimos, diciéndole que seguramente no era nadie de su familia.



Y sin previo aviso frente a las cámaras, el “cuerpo sin vida” se levantó de la camilla y mordió al reportero en el brazo cuando pasaba por su lado, a mí me dejó en shock la imagen, lo rápido que había ocurrido todo en cuestión de segundos, y esos ojos blancos inexpresivos y sin iris, donde mi mente periodística me empezaba a decir que esto se iba a convertir en algo grande.



¿Quién sería el Bombero que erróneamente dijo que estaba muerta?, ¿Cómo se le pudo pasar por alto verificar los signos vitales correctamente?, eso le había costado una parte del brazo a aquél reportero, y Brittany dio un grito que fácilmente podría haber llegado al cielo en ese momento.



La que se había levantado y empezado a atacar a las personas, infectada, era la mamá de ella. Su expresión era una combinación entre dolor, miedo y determinación de ir hasta ese lugar.



Justo antes de abrir la puerta del cuarto, cuando nos habíamos vestido y recogido nuestras cosas, y después de calmarla un poco para no hacer nada loco, volvieron a informar por la televisión, que no se tuviera contacto con las personas que mostraran estar infectadas. No se estaba preparado aún para atacar este brote en la capital, ya que se esperaba detenerlo en las fronteras y no dejarlo llegar hasta aquí.



Que en las próximas horas la guardia nacional tomaría el control de la situación en los lugares más críticos de la capital, los hospitales y campos deportivos, junto a los parques al aire libre, se convertirían en centros de primeros auxilios, para luego ir buscando a los enfermos y llevárselos a cuarentena.



Abrimos la puerta suavemente, pues teníamos miedo que el virus hubiera llegado al hotel de alguna manera, puede que algún infectado se viniera para no caer en los hospitales, o un grupo de infectados se pusieran de acuerdo para entrar aquí que sería mucho mas sencillo atacar que un edificio normal de apartamentos.



Al abrir la puerta, pude ver cerca de las escaleras unas piernas de mujer en el suelo, y un sujeto sobre la misma. Pensé que alguna pareja había aprovechado el pasillo que estaba solo para tener un encuentro más. Existe mucha gente loca que haría casi cualquier cosa para poder estar en lugares así.



Cuando le iba a hablar al sujeto para que entrara en su cuarto y dejara de hacerlo en los pasillos, note una extraña mancha oscura entre las piernas de la mujer, como si hubiera estado en sus días. Y sin embargo no era posible porque sería demasiada sangre, o por lo menos me parecía así, pero no soy mujer para decirlo.



Brittany seguía en la entrada del cuarto sin salir, me le acerque y le susurre lo que pensaba, y ella me dijo que no importaba lo que estuvieran haciendo, que lo mejor era que no los molestáramos y siguiéramos de largo por las escaleras que estaban antes que ellos.



Me tomó de la mano, el contacto con su piel me hizo recordar todo lo que acabábamos de vivir en aquel cuarto, pero inmediatamente lo deseché, puesto que sabía que algo malo y grande ocurría allá afuera.



Dimos unos pocos pasos en silencio, y cuando nos acercábamos a las escaleras, escuchamos un disparo desde los pisos inferiores, nos sobresaltamos inmediatamente, Brittany se metió en mis brazos de forma automática, y el sujeto que estaba sobre la otra chica levantó la cabeza, volteando a su izquierda, que era de donde venia el disparo.



Cuando lo hizo, pude ver que su rostro y sus mandíbulas estaban rojas llenas de sangre, a pesar del pálido color que tenía el resto de su piel, y al levantar su mano izquierda, tenía un pedazo de carne en ella, que soltó en el suelo para apoyarse y levantarse.



Cuando observé con detenimiento el pedazo de carne, reconocí la forma del corazón que había visto muchas veces en los programas de Discovery. La Criatura se había volteado a verme, yo aún con Brittany entre mis brazos acurrucada contra mi pecho que no quería ver el cuerpo, me imagino que cuando vio la cantidad de sangre había comprendido que no era la regla, cosa que yo no quería creer.



Yo no podía creer que lo tuviera ahí frente a mí, y fue al ver a esa cosa, cara a cara, sus ojos clavados en los míos, con una expresión entre rabia y furia, como la de un animal hambriento en búsqueda de presa, que comprendí rápidamente que no era humano.



Esos ojos blancos, sin vida, sin alma, como había aprendido hace unas pocas horas con Brittany de los ojos humanos, y su espejo al alma, los ojos de esa cosa no reflejaban alma alguna, o por lo menos no se podía ver a través de aquellos ojos que me dejaron petrificado…