jueves, 11 de octubre de 2012

Capitulo 9, Las Selvas Del Infierno, IV Black Ops...


IV
Black Ops…

-      Todo lo que voy a contarte era sumamente secreto, hasta este momento no se había revelado al público, pero tengo permiso de informarte de los hechos que ocurrieron durante mi misión… - Decía Snake en una voz sobria y tenebrosa, sin muchos ánimos de contar, y una gran tristeza como si los recuerdos le trajeran dolor del pasado que estuviera viviendo de nuevo en ese instante… - Solo por eso… Y porque el presidente está cumpliendo la promesa de su hija.

Lionheart escuchaba atento la historia. Agradecía que no le pidiera que cerrara la grabadora, y con su equipo abierto estaba atento a anotar cualquier detalle que quisiera preguntar luego… Por Ahora tenía pensado dejarlo hablar por completo he interrumpirlo lo menos posible…

………………………………………..

Yo era sargento y líder de mi escuadrón. Me encontraba orgulloso por mi posición y mis logros. Era parte de Los Rangers. Tuve participación con los equipos Swat de New York y de Las Vegas, participe he impartí también cursos y entrenamientos para las fuerzas DELTA…

Pero ser un Ranger, un explorador era mi vida. Se me llegó a ofrecer de parte del presidente una recomendación directa para pertenecer al servicio secreto y trabajar en la casa blanca… ¿Quien sabe como hubieran cambiado las cosas de haber aceptado…? Tal vez estuviera muerto ahorita por defender al presidente

No es que quiera decir que yo era el mejor… Considero que existían muchos mejores que yo. Casi todos ellos muertos actualmente. Yo a pesar de haber tenido las oportunidades para conseguir puestos mejores, cargos mayores, y sentarme detrás de un escritorio, prefería la aventura, el campo, los hombres a mi cargo.

Tenía a un total de cinco hombres a mi mando, todos especialistas de campo y cada uno mejor que otro en alguna área específica, pero todos buenos en lo mismo, en ser los mejores Rangers del maldito país.

El día había comenzado con completa normalidad, días antes había recibido mis órdenes, teníamos que ir a una base en Texas a ayudar en el entrenamiento a un grupo de novatos en la división de reconocimiento de la base que se encontraba en la localidad.

No existía mayor discrepancia en la información o en que se haría algo fuera de la rutina. Despegamos desde Washington rumbo a nuestro destino. No era la primera vez que estaba con mi equipo, habíamos cumplido misiones en Afganistan, Iran y recientemente habíamos regresado de misiones encubiertas en Grecia cuando estuvieron en la guerra civil.

Durante el viaje, Mouse, que era su nombre clave, estuvo lanzando algunos de sus malos chistes como siempre. Mouse era nuestro genio con las radios, las computadoras, maquinas y toda esa parte de la electrónica. Lo que me gustaba de aquél chico es que no importaba lo que estuviera pasando igual sabía responder rápidamente con algún mal chiste, y tener la puntería de un francotirador.

De alguna manera, o por razones desconocidas para mí, siempre lograba obtener la información de nuestras misiones antes de que yo mismo la entregara al grupo. Si la obtenía antes que yo mismo lo supiera lo desconozco, pero el muy desgraciado siempre me sorprendía conociendo incluso detalles que yo no tenía permitido revelar al grupo. Aunque mantenía su silencio cuando era necesario.

El viaje fue común, sus turbulencias, sus altos y bajos, los chicos riendo y disfrutando, pensando que bromas gastarle a los novatos, aunque eran novatos entre comillas porque para ser un Ranger debes ser parte de los mejores, discutían si repetirían alguna anterior o intentarían algunas nuevas.

Finalmente, después de un interminable viaje atravesando el país, habíamos aterrizado, el avión se deslizaba por la pista y yo comencé a dar las órdenes normales para que se prepararan, si algo tenía el grupo completo es que conocían a la perfección seguir y acatar las ordenes que les impartiera.

Los muchachos y yo ya nos estábamos relajando, nos habíamos estirados los músculos después de tanto tiempo sentados en esos aviones, como si fueran sumamente cómodos. Sin embargo cuando estábamos listos frente a la puerta el piloto no abría la compuerta de la escotilla.

Cuando ya pasaban varios minutos le ordené a Clark que se acercara hasta donde estaban los pilotos y preguntara que pasaba. Clark era el segundo al mando, si yo no estaba presente por cualquier razón él impartía las ordenes.

A decir verdad era un muchacho que me facilitaba mucho la vida. Cuando lo tenía en mi equipo eran pocas las órdenes que yo tenía que impartir, simplemente tenía que comandar al equipo en momentos de verdaderas situaciones de combate.

Cuando Clark aún se encontraba caminando a la cabina de los pilotos, los mismo rompieron el silencio de comunicaciones, recuerdo sus palabras como si las estuviera escuchando aún en este momento: “Lo siento caballeros ustedes no se bajan aquí”… Luego hizo una pausa incomoda, todos voltearon a verme la cara y Clark regresó a verme también mi expresión. Pero antes de que pudiera confirmarle que fuera a verificar que estaba ocurriendo el piloto continuó con cierto tono de duda en la voz: “Me han dado la orden de llevarlos directo a Fort Peak en Panamá. Están cargando en este momento el combustible… Pónganse cómodos porque el viaje no será precisamente tan corto como el que acaban de tener…”

Sabía que esa parte de lo corto era pura estupidez… Un viaje a Panamá no sería para nada corto. Voltee la mirada a donde se encontraba Mouse, no tuve que decir ninguna palabra, el mismo corrió a uno de los asientos, sacó su equipo de computación y se comenzó a conectar a la red para buscar información de nuestra próxima misión…

Luego miré a Clark y el mismo se fue a donde los pilotos a ver si tenían alguna información extra… Tal como me enteraría luego, las órdenes de los pilotos solo llegaron tal cual las palabras que nos habían dicho, incluso el mal chiste del corto viaje era parte de las ordenes que les habían impartido a darnos…

Cuando culminaron de cargar el combustible y el avión iba a comenzar a moverse, Mouse se me acercó, me informó que no había encontrado absolutamente ninguna información de cambio de misión. De hecho, oficialmente aún nos encontrábamos en la misión de entrenamiento de los novatos en reconocimiento.

Les informé a todos que tomaran sus asientos y se prepararan para el despegue, el piloto hacía lo suyo por la radio interna del avión. Todos pusieron mala cara, en una oportunidad nos mandaron a una misión así, pero por lo menos Mouse y yo sabíamos a donde iríamos, y a qué iríamos a dicho lugar… En ese momento, todos en el avión sabíamos exactamente lo mismo… Que volábamos con destino a Panamá.

Esa noche se podría decir que dormimos en el avión, si es que alguno realmente pudo pegar un ojo por más de cierta cantidad de horas, yo no lograría hacerlo más de tres horas intercaladas. Tenía un mal presentimiento, odiaba que me mandaran a una misión sin siquiera avisarme que la misma se iba a presentar.

Aunque tal vez podría ser un secuestro de embajada, o algún político en problemas, algún cartel de drogas localizado y listo para que fuera asesinado sin dejar huellas de los responsables… Pero siempre odiaba ir a un lugar sin conocimiento previo.

Nadie quiso hablar más de lo necesario en el viaje. Escuchamos y sentimos como el avión descendía bajo la calida y suave luz del amanecer de Panamá. El sonido de el tren de aterrizaje y el toque con tierra fue lo que despertó al final al “Descuartizador” del grupo, así lo llamábamos, puesto que era el médico del equipo, capaz de descuartizarte, recomponerte y volverte a descuartizar en trocitos si le apetecía.

El muy cabeza de… Bueno el hombre es el único que pudo dormir casi todo el viaje, con la escusa de “estar descansado si algo ocurre…” No se como ese hombre podía tener esos nervios de acero tan fuertes, lo había visto en combate, no era malo ni disparando a mediano rango ni en combate cuerpo a cuerpo, pero cuando se trataba de curar… Era el mejor definitivamente.

Mientras tomábamos las cosas, Clark aprovechaba y ayudaba a recoger las de Mouse, quien se encontraba sumido en sus pensamientos desde que tocamos tierra y pudo conectarse de nuevo a la red buscando información de nuestra misión.

Cuando se abría la escotilla, voltee a verlo y cerraba el computador apresurándose a ponerse a mi lado.

-      Oficialmente seguimos en entrenamiento en Texas, - Me informaba al alcanzarme. - nadie ha reportado que no hemos llegado a esa base, o que hemos llegado y salido por la misma. Sobre Panamá… No he encontrado nada en los noticieros, locales ni internacionales, nada de políticos, nada de mafias o carteles de drogas, secuestros, o algo por el estilo. Lo que sea que venimos a hacer aún no se ha filtrado absolutamente nada de información a los medios.

Eso me dio a entender, que lo que veníamos a hacer aquí eran órdenes de un nivel muy superior al de mi supervisor directo, ya que ni el mismo se había enterado aún que nos habían cambiado de asignación.

Se podría decir que una “mala vibra” como le dicen ustedes los civiles, recorría mi piel y ponía todos mis nervios en alerta. Cada uno de los muchachos estaba pendiente de todos los detalles de nuestro alrededor. Cualquier detalle extra podía ayudarnos a comprender lo que estuviera ocurriendo en aquél momento. Yo confiaba plenamente en mis hombres para saber que cada uno a su manera estaba pendiente de todo.

Cuando bajamos por la escotilla en medio de la pista, pudimos ver como se acercaba un jeep militar hasta nosotros, sus tripulantes no parecían tener mayor prisa en alcanzarnos, y no veía que nos trajeran un transporte para todos. Aquello no me gustó para nada.

Cuando se estacionaron a escasos metros de nosotros, pude ver a un hombre que se bajaba y parecía ser quien nos entregaría las órdenes… Es fácil imaginárselo cuando su uniforme se encontraba completamente pulcro, su chaqueta, a pesar del calor, se encontraba perfectamente planchada, un gran grupo de medallas se encontraba en fila perfecta sobre su pecho, reconocí varias de ellas porque yo poseía algunas.

El sujeto dio tres pasos rígidos hacia nosotros, y por puro instinto y ante su presencia saludamos. El nos devuelve el saludo y noto una expresión sonriente en sus labios… Una expresión que no olvidaré. No pude saber más nada a través de sus ojos, puesto que estaban muy bien ocultos tras sus lentes de sol.

Otro hombre, un poco más bajo, tenía el distintivo de Cabo, le seguía de cerca con un portapapeles bajo el brazo.

-      Buenos días caballeros, soy el Coronel Zomlier - Nos informaba… Me parecía que su nombre en clave era falso… sentí que mis compañeros sentían lo mismo que yo. Después de una corta pausa como viendo nuestras respuestas continuó… - Tenemos un pequeño inconveniente entre manos en el cercano país de Colombia, y por recomendaciones del alto mando se me informó que ustedes serían los mejores para echarnos una mano.

Aquel hombre hizo una pausa más larga aún más incomoda que la anterior. Nos estaba como estudiando… La verdad hubiera preferido que no viera en nosotros lo necesario para aquella misión, no me daba mucho gusto todo aquél secretismo y sus siguientes palabras solo hicieron realidad mi mayor temor en ese momento…

-      Primero… - Dijo, hizo otra pausa y volteó a ver a su secretario que se adelantaba hasta donde estábamos nosotros – Necesito que nos entreguen todas sus pertenencias, principalmente cualquier tipo de identificación, las chapas de identificación, documentación, y todo el equipo con el que vinieron, les proporcionaremos nuevos equipos completos para su siguiente misión…

Esas eran las peores palabras que pudiera escuchar en aquél momento… Solo significaban una cosa… Estábamos iniciando una Operación Negra… Más fácil de reconocer con su termino en ingles de Black Ops. Oficialmente ya teníamos la mierda hasta el cuello… Incluso podíamos saborearla y aún no sabíamos de qué iba aquella misión.

Mis hombres esperaron mi reacción, reconociendo lo que estaba ocurriendo, y no siendo esta la primera vez que me veía en una Black Ops, entregué las chapas de identificación y mis documentos. Sabía que nos darían nuevos uniformes sin identificaciones por lo que no me preocupé de separar las insignias con el apellido y la información.

Si regresábamos, quería mi equipo completo de nuevo y no quería tener que coserlo de nuevo. El resto del equipo hizo lo mismo. El único que se quejó en el momento fue Mouse… Cuando entregó su equipo y sus chapas, otro hombre en el jeep comenzó a revisarlo todo, al ver el computador destruyó la memoria de conexión inalámbrica que usaba para conectarse a la red, y al equipo lo comenzaron a formatear ahí delante de su cara.

Con la vista periférica pude ver que no ocultaba su cara de odio y rabia ante aquello. Sabía que luego le pasarían un imán fuerte o algo a las unidades de disco, o aún peor serían destrozadas y quemadas para evitar recuperación de cualquier dato de aquél equipo.

Yo sabía que si regresábamos con vida le entregarían un equipo aún mejor que el que le destruyeran… Claro… Si regresábamos con vida, que nunca está garantizado en una Black Ops.

Pude ver en el rostro del secretario una expresión casi alegre con lo que estaba ocurriendo, principalmente con la expresión que Mouse no pudo contener.

-      Hay un helicóptero esperándoles afuera caballeros, en el mismo se encuentra el equipo que necesitarán para la misión… Sargento Snake, Venga conmigo

Cuando nos apartábamos del grupo, un segundo jeep llegaba para recogernos y llevarnos al helicóptero, mientras tanto yo caminaba detrás de aquél general, en un momento me hizo señas para que me pusiera a su lado, mientras observaba el hermoso paisaje que rodeaba la base, aún cuando a lo lejos parecía todo moverse por efecto del vapor que ascendía y nos nublaba la vista.

-      Esta es la situación Sargento. Como usted bien sabe, los últimos años las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos habían estado proporcionando armas y consejeros militares a nuestros amigos en Colombia, para ayudarles en su lucha contra el cartel de la droga que tanto nos afecta a nosotros mismos, y al mismo tiempo para ayudarlos en su lucha contra los grupos insurgentes conocidos como las FARC.

Sabía que la Fuerza Armada estaba metida en el proceso, aunque no sabía que aún en esa época de finales del año aún se mantuviera una ayuda tan avanzada. Menos cuando ese año se había hablado de negociaciones de paz, y más aún cuando los últimos años anteriores habían logrado asesinar a varios de los principales líderes de dichos grupos.

Aquél hombre sacaba un mapa que ya tenía algunas localizaciones de la selva marcadas, y así facilitar lo que quería explicarme.

-      Hace noventa y seis horas perdimos contacto con una de las bases que usamos en Colombia para ayudar a entrenar a su ejercito – Continuaba explicando él mientras señalaba una parte del mapa donde solo había selva. – No estamos seguro de lo que ha pasado, pero sabemos que las FARC han iniciado una fuerte ofensiva en la región. Creemos que las FARC se han apoderado de la base.

El hombre había volteado a ver mi rostro, yo no cambié mi expresión obviamente, pero el pareció ver algo que le gustara en mi rostro.

-      Serán lanzados desde el helicóptero aquí. – Continuó diciendo mientras señalaba un punto en el mapa al sur de la base. – Aproximadamente a 32 kilómetros de la base para esquivar la vigilancia enemiga. Esperamos que se abran camino hasta la base, y una vez allí valoren la situación.
       En caso que aún se encuentre miembros de la base, o cualquier miembro del personal, deberán escoltarlos a todos hasta el punto de extracción que será aquí… - Señalaba otro punto de selva a unos 20 kilómetros al norte de la base en esta oportunidad. – Llamarán por radio para que les recojan y nosotros nos encargaremos de sacarlos de ese infierno selvático en helicóptero…

       ¿Tiene alguna pregunta Sargento?...

Tenía muchas preguntas en mi mente… Pero me guardé algunas para mí y mi equipo, mientras otras si las realicé como sería necesario…

-      ¿Cuál será el equipo completo a llevar?, ¿De cuantos insurgentes estamos hablando según inteligencia si existe algún reporte de los mismos?, ¿Cuántas personas laboraban en el lugar y deberíamos estar pendiente para su rescate?, ¿Teníamos un límite de tiempo para realizar la misión?...

-      Comencemos por lo básico Sargento… - Me respondía… - El equipo es todo el que podemos proporcionarle y el mejor especializado por nuestros hombres de inteligencia en la zona, ya podrá obtenerlo en el helicóptero.

       Desconocemos la cantidad específica de insurgentes que puedan encontrar en la zona… Lo que si podemos informarle, es que en caso de encontrarse con las fuerzas de las FARC no entablen combate directo. Y esto lo voy a repetir… No entablen combate directo sargento, a menos que sea completamente necesario, tenemos información que han acabado con bases completas del ejercito colombiano, su capacidad de armamento y la superioridad numérica que han demostrado en los ataques en toda la zona ha sido abrumadora, sin embargo están autorizados a utilizar los medios que usted considere necesarios para poder defenderse.

       Según el último reporte de esta base, deberían de haber unas 200 personas en la misma. Tal vez un poco menos, debido a una extraña enfermedad que estaban informando y había provocado la caída de unos cuantos entre el personal. Después de todo estaban en la selva y no sabemos que insecto les pudo haber picado y causado alergias.

       Sobre el tiempo… No se tiene estipulado un tiempo para la operación completa, al ser una zona demasiado espesa del bosque, y no poder obtener buena información se tendrá que ir tomando decisiones mientras se avanza en la misión.

Yo no me encontraba por completo cómodo con la información que estaba recibiendo, sin embargo sabía que ante este tipo de operaciones no era mucha la información que encontraría o de la que me darían… Aún cuando conocieran mayores detalles.

Le saludé para despedirme y me dí la vuelta al vehículo donde ya me esperaban los compañeros del escuadrón, ninguno estaba precisamente sonriendo en ese momento, y tampoco me veían a la cara, todos estaban listos para partir y dirigirnos al helicóptero que nos esperaba fuera de la base aérea…

Ese fue un largo día que apenas estaba comenzando aquella hermosa mañana. Nadie dijo nada en el trayecto al helicóptero, todos sabían que no hablaría de la misión mientras estuviéramos en tierra.

Al llegar al helicóptero encontramos en el suelo frente a la parte donde subiríamos, se encontraban 6 bolsos. No parecían estar identificados, pero al acercarnos nos dimos cuenta que sobre cada uno tenían una hoja engrapada con nuestros nombres en clave que podíamos arrancar y destruir ahí mismo al momento.

El coronel tenía razón, el equipo parecía ser el apropiado para la misión, y fuera quien fuera el verdadero líder de operación y la cabeza de aquella operación negra, nos conocía sumamente bien en los gustos de cada uno…

Todos encontramos en los bolsos algunos materiales comunes. Nuestros nuevos BDU para la jungla, que son los uniformes de combate, y una Pistola Beretta 92 F con capacidad de 15 balas y dos cargadores y unas 4 granadas de mano para cada uno.

Entre mi equipo tomé también una pistola automática Colt M1911A1 con capacidad de 8 balas y dos cargadores; Un rifle de asalto FN-FAL del 7.62 capacidad de 20 balas y 2 cargadores extras; Un hermoso cuchillo que me salvaría la vida más de una vez y aún cargo conmigo como mi mejor amiga y compañera, y unas 4 minas Claymore.

A Clark le entregaron un Rifle de asalto M4 Carabina(5.56 mm) con capacidad de 30 balas y dos cargadores extras; Un lanzacohetes LAW, con dos cohetes; Y un cuchillo un poco menos ostentoso que el mío. Por si no lo sabes, los Lanzacohetes LAW se refieren ha Light Anti-armor/ Anti-tank Weapon, es un arma anti-blindaje/Anti-tanque ligero.

Al Descuartizador… A él le entregaron también el mismo rifle de asalto Carabina y la misma cantidad de cargadores, aparte le facilitaron una Bayoneta, una pala y un equipo de primeros auxilios completos con varias bolsas de morfina y lo que necesitaba para atendernos de emergencia en caso de ser necesario.

A nuestro compañero Bruce, era un especialista en armas de asaltos y una contextura bastante gruesa. A él le entregaron una Ametralladora M249 5.56 mm con capacidad de 100 Balas mas 2 gruesos cargadores. Una bayoneta para sus combates cuerpo a cuerpo, y al igual que a mí unas minas Claymore.

El más joven del escuadrón era Mouse, era nuestro radio operador como podrás imaginarte, a él le entregaron casi el mismo equipo que al descuartizador, solo le cambiaron la pala y el equipo medico por una buena radio de comunicaciones por la que se mantendría el contacto.

Y por último pero no el menos importante del grupo tenía a Burns… A él le entregaron su rifle Carabina igual que a los demás… Pero los ojos se le pusieron como estrellas cuando sacó del bolso un hermoso Lanzagranadas M203. Al ver eso él supo al instante que podría hacer volar muchas cosas en caso de ser necesario… Aparte de las balas también le dieron un extra de Minas Claymore y más granadas que a los demás… y por supuesto su respectiva bayoneta.

Cuando todos tenían su equipo, sonreían y jugaban un poco entre ellos con los “juguetes” que tenían entre manos… Pero en un instante, no se decir exactamente qué pasó por sus mentes, pero todos se quedaron viendo a sus caras, dejaron de sonreír al ver el armamento que les había sido entregado, se pusieron serios y voltearon a verme, formados en línea y otorgando un saludo militar…

Algo se había disparado en sus mentes, sabían que lo que teníamos entre manos era fuerte y delicado para que nos entregaran todo ese equipo, casi como si fuéramos a asaltar una base de insurgentes en Afganistan o en la guerra del golfo.

Yo no pude sino con orgullo comprender que ya la etapa de juego entre ellos había terminado, y estaban tomando con honor, y determinación su misión aún cuando no conocían los detalles. Eso es lo que hace un Ranger.

Sin que yo dijera nada, y todos aún saludándonos con la mano levantada comenzamos el Credo del Explorador casi al unísono:

Reconociendo que me ofrezco voluntario a los Exploradores, plenamente consciente de los peligros de la profesión que he elegido, me esforzaré siempre en mantener el prestigio, honor y gran espíritu de equipo de los Exploradores.

Conociendo el hecho de que un explorador es un soldado más que de élite que llega al extremo más peligroso de la batalla por tierra, mar o aire, acepto el hecho de que como Explorador mi patria espera de mi que me mueva más lejos, más rápido, y luche con más ahínco que cualquier otro soldado.

Jamás les fallaré a mis camaradas y siempre me mantendré mentalmente alerta, físicamente fuerte, y moralmente recto, y siempre aceptaré mayor parte de la tarea cualquiera que sea, al cien por cien y un poco más.

Me enfrentaré enérgicamente contra los enemigos de mi patria. Les venceré en el campo de batalla pues estoy mejor entrenado y lucharé con todo mi ser. Rendirse no es una palabra de los Exploradores. Jamás permitiré que un camarada caído sea capturado por el enemigo y bajo ninguna circunstancia avergonzaré a mi país.

Mostraré de buena gana la fuerza interior necesaria para luchar por los objetivos de los Exploradores y completar la misión, aunque sea el único superviviente.

Aún es este momento después de tantos años, recuerdo esa mañana… La última mañana normal que tendríamos en mucho tiempo.

Cada uno se colocó su equipo, dejamos incluso los bolsos y cargamos con todo encima de nosotros. Subimos uno a uno al helicóptero, a paso firme, aunque sabía un poco mas que los muchachos sobre la misión, no era en realidad mucho más de lo que ya ellos podían imaginarse.

El helicóptero comenzó a encender los motores, todos estábamos ya en alerta, oficialmente la misión había comenzado para nosotros aunque aún no llegáramos a terreno enemigo. Observamos en la base como el Coronel se retiraba con su secretario en el jeep que habían llegado, y el otro vehículo tambien se alejaba de la base.

Las nubes tapaban levemente el horizonte… Un hermoso amanecer caluroso nos había recibido esa mañana en Panamá… Lo que no sabíamos es que el día sería aún peor mientras pasaran los minutos.